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Maestros ecuatorianos ¡A la
escuelita!
Francisco
Arce Chiriboga
Hace algunos años, me
inquietó enterarme de que
algunos de mis compañeros, altos
dirigentes del Movimiento
Popular Democrático (MPD) y
representantes de la Unión
Nacional de Educadores del
Ecuador (UNE), educaban a sus
hijos en establecimientos
privados. Al preguntarles a un
par de ellos sobre el asunto me
explicaban con suficiente
desparpajo que era porque las
escuelas fiscales adolecen de
muchos males y que además los
maestros siempre estaban en
huelgas.
Yo creía y creo que los
maestros, junto a padres de
familia y a estudiantes deberían
luchar incansablemente por las
reivindicaciones de la educación
pública, y que sus dirigentes
sindicales más que nadie estaban
en esa obligación.
Lo cierto es que a la
oligarquía, de donde han
provenido generalmente los
gobernantes, jamás les afectó
las calamidades de la educación
fiscal. Ellos educan a sus hijos
en escuelas privadas en el peor
de los casos y en el mejor, los
mandan a educarse en el
extranjero con la plata del
pueblo. Que los hijos de los
pobres recibiéramos educación de
mala muerte ha sido es y será
garantía de que abasteceremos
sus empresas de mano de obra
descalificada y barata, y que
difícilmente estaremos
opcionados o calificados para
las 'elevadísimas' demandas de
las tareas de gobierno o de alta
gerencia en el sector privado.
Prueba de este Síndrome de
Ineptitud o Mediocridad
Adquirida (SIMA) sucesiva son
muchos de nuestros profesores
fiscales precisamente. La
mayoría viene de instituciones
fiscales.
Entre paréntesis, hay que
señalar que ni son todos los que
están, ni están todos los que
son. Yo mismo he tenido el
enorme gusto de tener maestros
en todos los niveles, pre
escolar, primario, secundario y
superior que de solo
recordarlos, me sobrecogen
sentimientos de admiración,
respeto y cariño hacia todos
educadores de vocación y
humanistas de filosofía.
Dada mi militancia en el notable
MPD y alguna experiencia
docente, he observado muy de
cerca a los maestros fiscales y
tristemente es muy poco lo bueno
que podría decir de muchos.
Siempre vi muy poco interés en
la participación en seminarios
de capacitación. De los
participantes, los menos lo
hacían por interés profesional y
en cambio muchos hacían simple
acto de presencia aspirando tan
solo a mejorar sus posibilidades
de ascenso en el escalafón. El
doctor Vinicio Calero, quien por
años trabajó en proyectos
específicos de capacitación
tanto en el área urbana como
rural, comentaba con justificada
indignación que prácticamente
tenía que arrastrar a los
maestros a sus talleres y una
vez acorralados allí, poner en
juego todas sus proezas para
captar su atención e interés… y
así y todo, le resultaba
frustrante que al final de sus
cursos, los participantes se
iban sin intención aparente de
implementar dinámicas
innovativas que se habían
discutido. El los describía como
ego centristas, ociosos y
resistentes a todo cambio.
Durante esta acalorada
controversia alrededor de la
evaluación obligatoria a la que
el gobierno los ha sometido, he
podido leer los mas curiosos
argumentos de oposición.
Dicen por ejemplo:
Que el gobierno quiere
someterlos.
Que quiere desbaratar la
organización sindical de los
maestros.
Que no todos los maestros están
preparados al mismo nivel dadas
las diferencias entre sectores
rurales y marginales con
respecto de escuelas urbanas mas
prestigiosas y mejor equipadas.
Que los maestros adolecen de
atrasos en vista de la escasez
de las asignaciones
presupuestarias.
Yo no podría adivinar
intenciones de trastienda en la
implementación de métodos de
evaluación a los maestros.
Comprendo que lo ideal seria
poner a su disposición
instrumentos de capacitación y
algunos elementos de
incentivación para que los
maestros se mantengan al día no
solamente en materia de
contenidos sino además en
métodos pedagógicos y nuevas
dinámicas y hasta en la
concepción de su rol en la
sociedad ecuatoriana y
universal.
Creo que los maestros
ecuatorianos aceptarían con mas
optimismo esta disposición si es
que depusieran una actitud que
parecería ser arrogante y como
dice mi amigo el doctor Calero,
"ego centrista". Me refiero por
un lado a la noción de que ellos
sean fuerza política
determinante más que lo que
realmente deben ser:
Instrumentos idóneos en la
formación integral de nuestros
niños y jóvenes, y por ende
factores determinantes del
desarrollo de nuestra sociedad.
Por otro lado lo que me ha
parecido una autopercepción
errada de ser ellos los
protagonistas del proceso
educativo y autoridades
incuestionables del aula y de la
comunidad…
Señores profesores, las
estrellas del proceso de
formación académica, espiritual
y social siempre debieron ser y
serán nuestros hijos.
Me referiré brevemente a los
argumentos de oposición, en el
orden en que los he anotado
arriba:
"Es fácil gobernar a un pueblo
educado pero es difícil
subyugarlo". Consideren la
siguiente propuesta: En vez de
invertir energía en protestas
que están dejando muchas dudas,
empleen sus recursos mentales
prepárense para la evaluación y
con ello den ejemplo a sus
alumnos de amor al conocimiento.
Si la relación entre maestros y
comunidad es óptima como debe
ser, los alumnos y los padres de
familia les darán el visto
bueno.
¿Porqué correría peligro la
organización sindical si todos
los maestros están bien
capacitados? ¿Es que la UNE se
mantiene fuerte en razón de la
ineptitud de los profesores?
Seguramente que no es así.
Precisamente las evaluaciones
evidenciarán las diferencias de
nivel entre maestros rurales y
de sectores marginales
propiciando entonces medidas
gubernamentales para resolver
esas diferencias.
Si las evaluaciones revelan
flaquezas en la capacidad
docente, entonces el gremio
magisterial y el pueblo tendrán
mayores fundamentos para exigir
el cumplimiento de la ley por
parte del gobierno en cuanto al
presupuesto.
Los maestros también estarán de
acuerdo en que su mejor
preparación redunda en beneficio
directo de sus alumnos y de la
sociedad al final.
Quiero pensar que en un análisis
sereno y conciliatorio, donde se
persiga el beneficio de nuestros
hijos y del país los maestros
ecuatorianos militaran desde sus
trincheras junto al pueblo
ecuatoriano. Y no en función de
su solo beneficio.
Gentileza:: Paco Arce
[franciscoarce@yahoo.com]
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