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Informe ofrece datos sobre la
educación brasilera para
infancia y adolescencia
Adital
La educación brasilera
avanzó en relación con el
acceso, el aprendizaje,
permanencia y conclusión de la
Enseñanza Básica, pero necesita
reducir las desigualdades
educacionales entre las
regiones, las etnias/razas y las
condiciones socioeconómicas de
la población. La información fue
divulgada hoy (9) por Unicef
(Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia), a través del
Informe Situación de la Infancia
y de la Adolescencia Brasilera
2009.
El informe revela que el 97,6%
de los niños y adolescentes
entre siete y 14 años están
matriculados en la escuela.
Aparentemente inexpresivo, el
resto, el 2,4% significan 680
mil niños y adolescentes sin
estudiar en Brasil. De ese
valor, el 66% son negros, además
de que la región Norte tiene el
doble de alumnos que el Sudeste
fuera de la escuela.
Según la coordinadora del
Programa de Educación de Unicef
Brasil, María de Salete Silva,
el objetivo del informe es
"iluminar las cuestiones
relativas a la desigualdad".
Para ella, es necesario
reconocer la mejora del
desempeño medio, pero es
necesario que el país trace la
solución de las desigualdades
como meta central.
"Brasil tiene una dimensión
inmensa, es preciso reconocer
que esos 680 mil están
distribuidos en el territorio
nacional de manera muy desigual.
El mayor problema es tratar
desiguales como iguales, eso
profundiza más la desigualdad.
Es necesario tener una mirada
especial sobre ese 2,4%", evalúa
María de Salete.
Según el informe, los niños y
los adolescentes más afectados
son los negros, indígenas,
quilombolas, pobres, con
deficiencias y alto riesgo de
violencia y explotación, y con
deficiencia. "Son esas
desigualdades las que impiden
que las parcelas más vulnerables
de la población brasilera tengan
garantizado su derecho de
aprender, sobre todo en las
regiones del Semiárido, de la
Amazonia Legal y en las
comunidades populares de los
centros urbanos", se puntualiza
en el informe.
La UNICEF indica la necesidad de
creación e implementación de
políticas públicas que reduzcan
las desigualdades en todas sus
dimensiones y considera esencial
las acciones conjuntas entre
gobiernos y sociedad. "Esta
acción no debe ser de un
ministerio específico, debe ser
de toda la sociedad. Si usted
sabe que un vecino está fuera de
la escuela, usted debe buscar al
consejo tutelar, una ONG que se
ocupe del problema", opina
Salete.
Datos de la última Pnad
(Encuesta Nacional de Muestreo
por Domicilios) revelan que,
aunque el 82,1% de los
adolescentes entre 15 y 17 años
estén en la escuela, el 44%
todavía no terminó la Enseñanza
Fundamental y sólo el 48% cursa
la Enseñanza Media dentro de la
faja etaria adecuada. La última
Pnad fue divulgada en 2007 por
el Ipea (Instituto de Pesquisa
Económica Aplicada).
La Pnad muestra que la situación
educacional de los adolescentes
del Norte y Nordeste brasilero
es aún más crítica cuando se la
compara con la del Sur y
Sudeste. Sólo el 34% de los
adolescentes del Nordeste y el
36% de los del Norte están en la
Enseñanza Media, mientras que,
en el Sur, es el 55% y en el
Sudeste, el 48% de adolescentes
cursando la Enseñanza Media.
Las mayores tasas de
analfabetismo y de niños fuera
de la escuela se encuentran en
el campo. La población rural
tiene solamente 4,5 años de
estudios, mientras que la urbana
posee 8,5 años de estudios
concluidos con éxito. La Unicef
destaca, además, que los
currículos escolares no están de
acuerdo con la realidad, las
necesidades y los intereses de
los estudiantes rurales, lo que
impide un desarrollo local
mayor.
Traducción: Daniel Barrantes
barrantes.daniel@gmail.com
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