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Día Mundial del medio
Ambiente: Greenpeace reclama
discusión ambiental en campaña
política
(Argentina).-
En coincidencia con el Día
Mundial del Medio Ambiente,
Greenpeace alertó sobre la falta
de debate ambiental en la
campaña electoral y sobre la
necesidad de encarar, de forma
urgente y decidida, la
reparación de los grandes
problemas ambientales que
afectan al país como el
saneamiento de la cuenca
Matanza-Riachuelo, la plena
implementación de la ley de
bosques, el tratamiento de los
residuos sólidos urbanos y la
lucha contra el Cambio Climático
Global.
"Vemos con gran preocupación
como, en una campaña sin
propuestas y vaciada de debate,
la dirigencia política continúa
sin pronunciarse sobre
cuestiones críticas para
garantizar la sustentabilidad de
los recursos naturales y las
condiciones de vida de millones
de personas", expresó Juan
Carlos Villalonga, director de
Campañas de Greenpeace.
Entre los principales problemas
ambientales que padece el país,
Greenpeace señaló:
Cuenca Matanza-Riachuelo. Es uno
de los 30 sitios más
contaminados del mundo, donde
habita el 13 por ciento de la
población del país. La
emergencia ambiental de la zona
ha perdurado en el tiempo, entre
las promesas, la inacción y la
desidia de los diferentes
gobiernos. En 2008, un fallo
histórico de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación que
representa un punto de inflexión
en la historia de la
contaminación del Riachuelo,
obligó al Estado a llevar
adelante un proceso de
recomposición de la cuenca.
Greenpeace reclama que el plan
de saneamiento dispuesto por el
fallo, sea efectivamente
ejecutado y que este proceso se
traduzca en un plan de Vertido
Cero, que permita llegar al 2020
con la eliminación total de
emisiones de sustancias
peligrosas de origen industrial
y de vuelcos de líquidos
cloacales a la cuenca.
Como metas intermedias, la
organización promueve la
reducción del 50 del ciento de
los vertidos de las sustancias
más contaminantes para 2015, la
identificación de las 100
industrias más contaminantes de
la Cuenca por parte de la ACUMAR
(Autoridad de Cuenca Matanza
Riachuelo), y la conformación de
un registro único de emisiones
de sustancias peligrosas.
Emergencia forestal. Greenpeace
alerta sobre la emergencia
forestal a nivel global y a
nivel local, y sobre la
importancia de los bosques en la
regulación climática, el
mantenimiento de las fuentes y
caudales de agua y la
conservación de los suelos.
De acuerdo con datos oficiales,
en los últimos diez años,
Argentina perdió más de 2
millones y medio de hectáreas de
bosques nativos, lo que equivale
a una hectárea cada dos minutos.
Actualmente nuestro país cuenta
con una superficie de 31.443.873
de hectáreas de bosque nativo,
tan sólo el 30 por ciento de las
masas forestales originales.
La altísima tasa de
transformación de los bosques,
especialmente originada por los
desmontes en el norte de
Argentina para la ampliación de
la superficie agrícola (en la
mayoría de los casos para el
monocultivo de soja transgénica)
no tiene precedentes en la
historia.
La Ley 26.331 de Presupuestos
Mínimos de Protección Ambiental
de los Bosques Nativos,
sancionada en 2007 y
reglamentada en febrero de este
año tras la tragedia provocada
por el alud en la ciudad de
Tartagal, establece que cada
provincia deberá realizar un
Ordenamiento Territorial,
mediante el cual se determinarán
las zonas a ser protegidas. Sin
embargo, muchos de los procesos
permanecen aún inconclusos en
numerosas provincias y continúan
produciéndose denuncias por
desmontes y talas ilegales, sin
control de parte del Estado.
Greenpeace reclama que la
zonificación que surja de los
Ordenamientos Territoriales
provinciales no otorgue ni una
hectárea más para ser
desmontada.
Cambio climático. El cambio
climático es para la Argentina
una de las grandes amenazas
ambientales para este siglo. Sus
impactos tendrán consecuencias
en la biodiversidad, la economía
y la salud de la población. La
expansión de enfermedades
tropicales continuará aumentando
durante los próximos años, por
efecto del calentamiento global.
En la región de Cuyo, será cada
vez más crítico el recurso
hídrico por la desaparición de
los glaciares, prevista para
antes de la mitad del siglo.
Nuestro país no sólo debe
adaptarse a la nueva realidad
climática que se avecina, sino
contribuir activamente en la
mitigación del cambio climático,
apoyando los compromisos
internacionales de reducción -de
emisiones de gases de efecto
invernadero- que permitan
mantener el aumento de la
temperatura global por debajo de
los 2 grados. Debido a que las
emisiones de gases de efecto
invernadero per cápita son muy
elevadas, la Argentina deberá
hacer un gran esfuerzo para
reducirlas.
Residuos Urbanos. Durante el
2008 y hasta la fecha,
Greenpeace ha venido reclamando
a la administración de Mauricio
Macri la plena implementación de
la Ley 1854 de Basura Cero en la
Ciudad de Buenos Aires. La
norma, impulsada por la
organización ambientalista y
aprobada por unanimidad por la
Legislatura porteña en noviembre
de 2005, establece el Sistema de
Gestión Integral de Residuos
Sólidos Urbanos para la Ciudad
de Buenos Aires, que debe
conducir a la reducción
progresiva de la basura
enterrada en los rellenos
sanitarios de la CEAMSE.
Los rellenos sanitarios a los
cuales se deriva la basura de la
Ciudad de Buenos Aires hoy están
colapsados o a punto de llegar
al final de su vida útil, además
de generar la oposición de los
vecinos. A pesar de esto, según
el acuerdo al que llegaron el
gobernador bonaerense, Daniel
Scioli, y el jefe de Gobierno
porteño, Mauricio Macri,
publicado en el boletín oficial
del GCABA el 3 de junio pasado,
la Ciudad pagará más dinero por
abrir dos nuevos rellenos
sanitarios en municipios de la
provincia. La administración de
Macri no se ha comprometido a
reducir los residuos que enviará
al conurbano y lo que es más
preocupante, hoy está adoptando
medidas contrarias a ese
objetivo.
La Ciudad envió durante 2008
alrededor de 5.200 toneladas
diarias de basura al conurbano.
Los residuos urbanos que son
depositados en los rellenos
contienen una variedad de
sustancias químicas como metales
pesados y una enorme cantidad de
compuestos orgánicos como
detergentes, solventes y
contenidos de plástico como
cloruro de vinilo, polietileno y
formaldehído, entre otros. Al
descomponerse los residuos, se
liberan líquidos lixiviados
(líquidos que se filtran de la
basura y contaminan las napas
subterráneas) y gases que son
altamente tóxicos para las
comunidades vecinas. Los
líquidos arrastran partículas de
residuos y disuelven metales que
son vertidos en el suelo y
llegan así a los cursos de agua.
Estudios realizados sobre
muestras de lixiviados
demostraron la presencia de
mercurio, plomo, cromo, zinc y
PCB en cantidades que superan
los límites permitidos para
vertidos en cursos de agua.
Estos elementos pueden provocar
daños renales, malformaciones
congénitas, enfermedades en la
piel, cáncer, alteraciones
hormonales y abortos prematuros,
entre otras dolencias
Residuos de aparatos eléctricos
y electrónicos. Los residuos
electrónicos de la Argentina ya
alcanzan las 100.000 toneladas
anuales (aproximadamente 2,5 kg
per cápita) debido al
crecimiento de las ventas y a
que no existe prácticamente
ninguna infraestructura formal
para ocuparse del tema. Los
productos electrónicos contienen
numerosas sustancias tóxicas que
provocan, al disponerse a través
de métodos inadecuados,
numerosos problemas en la salud
y el medio ambiente.
La Argentina no cuenta aún con
un marco normativo moderno que
garantice y obligue a las
empresas a responsabilizarse por
la disposición final de los
productos que vuelcan al
mercado. Greenpeace presentó un
informe en el que analizó los
principales obstáculos que
existen en el país para abordar
el problema de los residuos
electrónicos. Entre ellos,
identificó la falta de
infraestructura formal de
reciclado, la inexistencia de
políticas públicas que promuevan
la clasificación de residuos y
el riesgo de importación y
exportación de residuos de
manera ilegal.
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Gentileza:: Prensa Greenpeace
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