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Paulo Freire/2 de mayo
1997-2009
“Nadie opta por la
miseria. En Río de Janeiro un
hombre que organiza una de las
Escolas de samba del carnaval,
dijo una vez una gran verdad:
“sólo a los intelectuales
pequeñoburgueses les gusta la
miseria. Al pueblo le gustan las
cosas bonitas.”.(…)Lo que
nosotros debemos querer, no es
que el pueblo siga en la
miseria, sino que supere la
miseria (…) hay que democratizar
las cosas buenas y no
suprimirlas. Yo no rechazo las
cosas burguesas, sino la
concepción burguesa de la vida.
Hay que superar algunos
equívocos del pasado, como
pensar que la solidaridad con
los oprimidos es una cuestión de
geografía, que es necesario
salir del área elegante de la
ciudad e ir a vivir en la
miseria para entonces si ser
absolutamente solidarios con los
oprimidos.” (Paulo Freire, El
grito manso).
Se conmemoró un nuevo
aniversario de la muerte de
Paulo Freire, uno de los más
grandes educadores del siglo XX.
Fue en las primeras lecturas de
este gran pedagogo
latinoamericano, como futuros
comunicadores y educadores, que
comenzamos a creer en que otro
mundo es posible, sana utopía
que nos mueve en la esperanza…
“Esperanza que no se manifiesta
en el gesto pasivo de quien
cruza los brazos y espera. Me
muevo en la esperanza en cuanto
lucho y, si lucho con esperanza,
espero”.
Su énfasis en la naturaleza
política de la educación nos
invita permanentemente a
reflexionar acerca de nuestras
prácticas, las cuales al no ser
neutras, exigen de nosotros una
definición, una toma de
posición.
Paulo Freire no deja de
interpelarnos. Hoy, con más
fuerza que nunca, su palabra nos
invita a tomar postura frente a
los hechos, para no quedar por
fuera de la historia, nuestra
historia.
Retomemos sus enseñazas, hagamos
de la educación una práctica
liberadora, en todos sus
ámbitos, en todas sus formas.
Sigamos construyendo una
educación popular, al servicio
de las mayorías.
“…hay educadores
populares que en nombre de la
revolución encuentran que lo
correcto es romper con la
academia. A mi juicio es un
error, es una traición al
pueblo. Lo correcto es cambiar
la academia y no darle la
espalda a la academia. Nuestro
problema no es estar contra la
academia, sino ponerla al
servicio de la mayoría del
pueblo”. (Paulo Freire,"El grito
manso")
“Debemos llamar al pueblo
a la escuela para participar
colectivamente en la
construcción de un saber, que va
más allá del saber hecho de pura
experiencia. Un saber que toma
en cuenta sus necesidades y lo
vuelve instrumento de lucha,
posibilitándole transformarse en
sujeto de su propia historia.
(…) La escuela es también un
espacio de organización política
del pueblo”. (Paulo Freire,"La
educación en la ciudad")
CopLa
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