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Antonio Valero, General
puertorriqueño, en la gesta
bolivariana de América
Reinaldo
Villegas Astudillo
Dentro de la densa historia
protagonizada por nuestros
ancestros republicanos
continentales, aún tenemos
gratas sorpresas al
reencontrarnos con figuras
prácticamente desconocidas,
especialmente por variadas
generaciones del siglo XX e
inicios del XXI Así, nos ha
ocurrido en estas últimas
décadas con personajes de la
relevancia de Simón Rodríguez,
venezolano, maestro de Bolívar,
destacado educador y pensador,
el cual estuvo olvidado por la
"historia oficial"
,aproximadamente a través de un
siglo y empezó a ser
redescubierto en los inicios de
la década de 1950.Lo mismo,
aconteció con Eugenio María de
Hostos, igualmente polígrafo
puertorriqueño, luchador sin
éxito para independizar a la
patria terrígena, cuya
existencia transcurrió entre los
años 1839 y 1903. Y en estos
últimos días, hemos recién
conocido a un héroe continental,
nacido en la localidad
portorriqueña de Fajardo, en
1790, en la obra:""General
Antonio Valero de Bernabé y su
aventura de libertad: De Puerto
Rico a San Sebastián" del
historiógrafo venezolano, Lucas
Guillermo Castillo Lara,
descendiente de los hijos
venezolanos del prócer,
publicado por la Academia de la
Historia de Caracas, en 1991.
En tal relación biográfica, se
alude a este militar idealista
republicano y nunca un vil
caudillo, quien aún infante en
los postreros años de la década
de 1790, tuvo su primer contacto
con la tierra venezolana cuando
su progenitor es trasladado a
Caracas, dado su origen hispano
para desempeñarse en similares
funciones burocráticas a las que
realizaba en Puerto Rico; por
ese entonces, ambas regiones
insulares, dependían del Reino
de España. Posteriormente, es
enviado a la Península para que
se incorpore a la Academia
Militar, de donde sale
convertido en un joven oficial
destinado al Regimiento de
Valencia. En esos años,
participa activamente,
integrando las huestes que
luchan en contra del oprobio de
Napoleón Bonaparte. Por sus
méritos, logra prontamente
alcanzar el grado de Capitán y
luego después de la gloriosa
Batalla de Zaragoza , a los
diecinueve años de edad, obtiene
el ascenso a Coronel. Con
posterioridad y a los veintiún
años de edad se traslada en
calidad de Asistente del General
O´Donojú, quien asume como
Virrey de México, el cual
firmaría prontamente el Tratado
de Córdoba con el general
independentista Agustín Iturbide
a quien lo incorpora con el
grado de Brigadier General y lo
designa Jefe del Estado
mexicano. Lamentablemente,
O´Donojú fallece en marzo de
1822.Esto condujo a que Iturbide
lo sucediera en el poder,
convirtiéndose en Emperador de
México, con el título de Agustín
I. Esto significó que Valero,
repudiara tan alevoso acto y
decide renunciar y trasladarse,
en un viaje tormentoso a otras
latitudes, huyendo de un nuevo
gobernante coercitivo de las
libertades. Se enrumba hacia
Cuba , en seguida a EE.UU y
finalmente su destino final es
La Guaira, venezolana, en busca
del Libertador Simón Bolívar,
quien se encuentra por ese
tiempo,1823, en la lucha
independentista del Perú.
En Caracas, lo recibe Carlos
Soublette ,que desempeña el
cargo de Intendente del
Departamento de Venezuela, dado
que Bolívar se encuentra ausente
dirigiendo a las fuerzas
patriotas que aún enfrentan a
las españolas, específicamente
en el asedio a El Callao. De
inmediato el General Valero, que
nunca ha olvidado a su patria
vernacular presenta su Plan de
Independencia de Puerto Rico: Su
idea es la de establecer el
Estado de Borinquen con el apoyo
de Colombia, como república .Sin
embargo la respuesta no es muy
alentadora en esos días, por
cuanto las huestes libertadoras
se encuentran, abocadas, en
lograr la independencia de lo
que será la definitiva República
del Perú.
Cansado de esperar noticias,
finalmente, recibe el llamado
del Libertador para dirigirse a
Bogotá, donde se entrevistará
con Santander .Este le da la
bienvenida, y de inmediato, le
otorga la nacionalidad
colombiana y le reconoce el
grado de General de Brigada .En
seguida, se traslada al Perú en
calidad de Comandante-Jefe de la
Segunda División del Sur.
El 18 de agosto de 1824 Valero
emprende el viaje en un velero,
donde coincide con Simón
Rodríguez , el maestro de
Bolívar ,quien ha retornado de
Europa y después de fracasar con
un proyecto educativo en Bogotá
se dirige para reencontrarse con
su discípulo dilecto. Para tales
efectos, y dado que se trata de
una nave de transporte militar,
a Don Simón se le asigna el
cargo de Comisario de Guerra.
Posteriormente, después de
recalar en Panamá enfilan rumbo
hacia Guayaquil de donde
prosiguen la ruta a El Callao,
arribando a este puerto peruano,
el 15 de febrero de 1825.
El General Valero alcanza a
participar activamente en el
asedio al Callao .De él, Bolívar
expresa: "Al General Valero no
he hecho más que verlo, pero me
parece un excelente Oficial, por
lo que he visto y he oído de él
y su fisonomía. Le he dado mando
de la División que sitia el
Callao, a las órdenes del
General Salom".
Efectivamente, el portorriqueño
militar demuestra una valentía y
arrojo admirables. Incursiona en
el campo enemigo al encontrarse
en peligro de muerte, y en una
situación límite que se le
presenta logra salvarse junto a
sus compañeros de armas,
empleando la virtud ventrílocua
que posee, haciendo que desde
las bocas de las carabinas de
los soldados enemigos brote el
Santo y Seña patriota: "Viva la
Patria. Mueran los Godos", lo
cual provocó tal pánico entre
los soldados que huyeron
desconcertados, lo cual
significó que Valero y sus
hombres se salvaran.
Poco antes que se consolide la
victoria de las huestes
libertarias en El Callao,
Valero, en el año 1826 es
nominado por el Libertador como
segundo jefe militar, a las
órdenes del general José María
Carreño, encabezando una
expedición de mil cuatrocientos
soldados, que se dije al Istmo
de Panamá Obtienen un éxito
rotundo al impedir una invasión
con que amenazaba la flota
española, a cargo del almirante
Laborde. En esa época se
celebraba el Congreso
Anfictiónico, donde se planteaba
el proyecto grandioso de Bolívar
en orden a constituir una sola
patria americana en la región de
la Antillas y América del Sur,
después que fuera liberada,
incluyendo a colonias, como las
de Cuba, Puerto Rico y las Islas
Canarias.
Cuando Bolivar lo había
designado que con urgencia
asumiera tal misión, abandonando
en el sitio del Callao, éste
manifestaba lo siguiente: "Estoy
muy satisfecho de su conducta en
el sitio del Callao…Espero que
Ud. no perdonará esfuerzo alguno
en conservar en el mejor estado
posible la columna que Ud.
conduce al Istmo de Panamá".
Con posterioridad es nombrado
por Simón Bolíva , en calidad de
Comandante de los Valles de
Aragua. Aquí, emite una proclama
patriótica y de adhesión al
pensamiento bolivariano.
Asimismo, le corresponde
enfrentar a un bandidaje que
azota a esta zona central y que
se proyecta hasta el Alto Llano,
el cual está constituido por
españoles resentidos y
aventureros que se niegan a
reconocer el triunfo de los
patriotas y que deambulan por
poblados del interior de la
república, asaltando y
maltratando a las familias
establecidas en el sector rural,
especialmente en la región
llanera .Entre otros se
encuentran: Dionisio Cisneros,
Doroteo Centeno y el
teniente-coronel español, José
Antonio Arizabalo. Por supuesto,
muy similares a Vicente
Benavides y los Pincheira en
Chile, entre otros, que por esa
misma época, enfrentaban en la
zona sur a la incipiente fuerza
armada, dirigida por el general
Ramón Freire, desde la
Intendencia de Concepción-.
En seguida, se retira del campo
de combate cuando se inicia el
enfrentamiento entre quienes
postulan la Federación,
constituida por liberales y los
grupos gubernamentales del
sector conservador. Se instala
en la localidad aragüeña de San
Sebastián de los Reyes, junto a
su familia .e inicia actividades
relacionadas con el comercio.
Sin embargo, al poco tiempo
muere su esposa de origen
español para después contraer
enlace con la criolla Trinidad
Lara Martínez, con la cual
conforma una nueva familia que
va a estar integrada por 10
hijos: dos del primer matrimonio
y ocho del segundo.
Valero se constituyó en un héroe
excepcional en América, pero
como otros, fue lamentablemente
olvidado por las generaciones de
los siglos posteriores .Merece,
sin lugar a dudas,
indudablemente ser reconocido
más profundamente por sus pares
portorriqueños, colonos
actualmente de EE.UU, después
que la bella Borinquen, fue
transada por España a la nueva
nación imperial con toda su
población adentro- como si fuera
una caja de productos de
cualquier naturaleza- cuando el
otro héroe civil Eugenio María
de Hostos, fracasó después de un
incesante quehacer
independentista en el año 1898.
Reflexionamos: ¿Qué habría
sucedido si hubieran coincidido
en el itinerario vital Valero y
Hostos?. Indudablemente, la
libertad habría florecido en
Puerto Rico, porque la espada de
Valero habría plasmado el anhelo
de Hostos , cuyos restos
mortales por solicitud personal,
aún descansan en el Panteón
Nacional de República Dominicana
, que se constituyó en su patria
adoptiva, a través de su
existencia .Del mismo modo, nos
atrevemos a afirmar :Si el
Libertador Simón Bolívar hubiese
sido comprendido por los
caudillos, que a la postre lo
avasallaron inmisericordemente,
hoy, tal vez configuraríamos,
quizás, una de las mayores
potencias a nivel universal.
La República de Venezuela hizo
variados intentos por ubicar los
restos de Valero, cuyo deceso se
produjo mientras transitaba por
Colombia, el 7 de junio de 1863,
los cuales no fueron encontrados
por desconocerse el lugar donde
fue sepultado, pero es indudable
que su figura debe mantenerse
indeleble e imperecederamente,
en la memoria de los pueblos
caribe-latinoamericanos por su
lealtad y conciencia con el
ideal bolivariano y porque junto
con Hostos - quien también en un
tiempo estuvo avecindado en
Venezuela- mantienen el destello
de la libertad plena para su
Borinquen amada, donde en el
presente se encuentran nuestros
hermanos hostosianos, los cuales
después de haber logrado una
victoria reciente en Vieques
deben mantener la "llama
encendida" de la libertad, que
algún día debe retornar con el
recuerdo y la acción de Eugenio
María de Hostos el héroe civil y
el aguerrido militar, Antonio
Valero de Bernabé, modelos como
tantas otras figuras de nuestra
historia continental, cuya
mirada debe estar dirigida más
profundamente a nuestras
realidades, de las cuales
debemos enorgullecernos, en el
día a día, de nuestras
existencias.
Gentileza:: Reinaldo Villegas
[odlanier09@gmail.com]
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