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La revolución burguesa
francesa y la restauración
monárquica: a propósito del 220
aniversario de la Revolución
francesa
por los
Editores de Vórtice
Rebanadas de Realidad
"Las revoluciones de 1648 y
de 1789 no fueron revoluciones
ni inglesa, ni francesa; fueron
revoluciones de estilo
europeo…En ellas había triunfado
la burguesía; pero la victoria
de la burguesía significaba
entonces el triunfo de un nuevo
régimen social, el triunfo de la
propiedad burguesa sobre la
propiedad feudal, de la nación
sobre el provincialismo, de la
concurrencia sobre los gremios,
de la partición sobre el
mayorazgo, del sometimiento de
la tierra al propietario sobre
el sometimiento del propietario
a la tierra, de la ilustración
sobre la superstición, de la
familia sobre el linaje, de la
industria sobre la pereza
heroica, del derecho burgués
sobre los privilegios
medievales… Esas revoluciones
expresaban mucho más las
necesidades del mundo de
entonces que las necesidades de
aquellas partes del mundo en que
se habían desarrollado, es
decir, de Inglaterra y Francia".
Karl Marx
Para comprender la historia
universal, debemos tener un
método de estudio, el que
proponemos implica visualizar la
historia como un proceso en
automovimiento necesario y donde
no puede llegarse a comprender a
cabalidad ningún hecho
histórico, si no captamos cómo
la contradicción se va
desenvolvimiento en el hecho.
Este método es el materialismo
histórico, el cual consiste en
abordar los problemas en todas
su implicancias y visualizando
la sociedad en su movimiento,
sólo así captaremos la realidad
concreta, a partir del análisis
y síntesis.
El 14 de Julio de este año se
celebró el 220 aniversario de la
Revolución Francesa, hecho
histórico que llevó a la
burguesía al control y dominio
del Estado mediante un proceso
violento que puso fin al régimen
señorial y marcó el inicio de
una nueva era, donde Francia
reiteró al mundo hacia dónde se
encaminaba la humanidad.
La revolución Francesa, marcó el
hito más desarrollado de la Era
de la Revolución Occidental
(1770 - 1848), llevó a la
burguesía francesa a la
conquista del poder político
definitivamente, conjurando
incluso contrarrevoluciones como
la restauración monárquica de
1815 a 1830, la cual pretendió
hacer retroceder la historia,
restableciendo el Antiguo
Régimen.
Cuando se analiza la Revolución
Francesa, se hace necesario
tener en cuenta todas las
implicancias, ya que ningún
hecho social se encuentra
aislado, por ello debemos
desagregarlo en sus múltiples
relaciones para poder llegar al
nivel último del conocimiento,
la comprensión, es decir sacar
síntesis del proceso; qué
acertado fue enseñarnos "El
análisis nos permite desmenuzar,
separar elementos para lograr
una mejor comprensión…la
síntesis, ésta es la que nos
permite comprender la esencia
del conocimiento..".
Al estudiar la Revolución
Francesa, muchos jóvenes
estudiantes intentan memorizar
las etapas (Monarquía, República
e Imperio Napoleónico) y el gran
conjunto de hechos que se
suceden durante toda la
revolución. Nosotros planteamos
que para llegar a comprender y
sacar síntesis y lección de la
Revolución Francesa, es
necesario encontrar cuál es la
contradicción principal, que se
desarrolla al interior de la
sociedad francesa de fines del
siglo XVIII y cómo se expresa
esta contradicción. Y para ello
tomaremos una cita del
historiador francés Albert
Soboul quien mencionó: "En
Francia, en la segunda mitad del
siglo XVIII, el desarrollo de la
economía capitalista, sobre cuya
base se había edificado el poder
de la burguesía, se veía frenado
por los marcos feudales de la
sociedad, por la organización
tradicional y reglamentaria de
la propiedad, de la producción y
de los intercambios. Había que
romper esas cadenas..." (Albert
Soboul).
Encontramos, por tanto, que la
burguesía venía desarrollando
nuevas formas de producción, las
cuales encontraban en las viejas
formas, trabas para su
desarrollo, ante ello no quedaba
otra opción para la burguesía
que barrer esas formas antiguas
de producción, obstáculos para
su desarrollo hacia el sistema
capitalista.
Para el siglo XVIII en Francia,
la principal contradicción en
momentos previos a la revolución
fue: Pueblo - Antiguo Régimen y
dentro del pueblo ocupó un lugar
dirigente un sector social
altamente politizado y con todo
un desarrollo como clase, la
burguesía, sector social que en
otros lugares del orbe ya había
demostrado su papel de
sepulturero del Antiguo Régimen.
La Revolución Francesa,
significó la toma del poder
político y la aplicación de toda
una política que llevó a la
burguesía al control absoluto
del poder estatal, para
desarrollar un capitalismo que
"…exigía la libertad porque la
necesitaba para asegurar su
desarrollo. La Libertad en todas
sus formas: libertad de la
persona, condición del
asalariado, libertad de los
bienes, condición de su
movilidad, libertad de la mente,
condición de la investigación y
de los descubrimientos técnicos
y científicos" (Soboul 1981:14).
Los numerosos conflictos
internacionales en los que había
estado implicado el régimen
francés desde el siglo XVI,
provocaron una militarización
del régimen, garantía de su
poderío político en el ámbito
internacional; frente a ello, la
necesidad de garantizar una
fuerte recaudación de dinero en
las arcas estatales llevaron al
establecimiento de una política
tributaria basada en la
recaudación principalmente del
pueblo.
A comienzo del siglo XVIII
Francia era una sociedad donde
las clases sociales presentaban
una característica, lo
estamental, con profundas
desigualdades y una
desproporción abismal en la
distribución de la renta
nacional y en la política
tributaria. No fue la pobreza lo
que llevó al pueblo francés a
levantarse contra el antiguo
régimen, sino los altos niveles
de desigualdad en la
distribución de la riqueza.
La burguesía francesa en alianza
con los sectores populares
(campesinos y artesanos y demás
sectores) a quienes direccionó y
subordinó en función de sus
intereses, trazó como objetivo,
tomar las riendas del estado
francés, para barrer el Antiguo
Régimen e instaurar un gobierno
que respondiera a sus intereses
de clase. Toda una burguesía
revolucionaria, hoy devenida en
sector conservador que camina en
dirección contraria al rumbo
mismo de la historia.
Y como toda revolución debe ser
entendida como un proceso,
comprender ello nos lleva a un
problema: el de los procesos de
los sistema sociales, cómo
surgen y cómo se hunden. Pero no
se reduce el análisis al de la
formación y el colapso de un
sistema social, sino que debemos
hoy más que nunca analizar y
sopesar la contradicción
restauración -
contrarrestauración, ley que
expresa cómo se estabiliza y
consolida una clase en el poder.
Cómo se expresan en el proceso
histórico estos momentos de
restauración de
contrarrevolución, períodos en
que pareció que se estaba
volviendo nuevamente a las
formas antiguas, pero cuando las
masas han vislumbrado el
porvenir, el proceso
revolucionario marcha
irremediablemente hacia su
triunfo final.
En esta perspectiva debemos
entender los actuales momentos
de restauración del régimen
capitalista, como momentos
transitorios en la marcha
irremediable de la historia
hacia una sociedad donde el ser
humano sea el verdadero
protagonista, una sociedad sin
explotación para las inmensas
mayorías.
En este sentido nos reafirmamos
en que el imperialismo marcha en
inexorable y lenta agonía, y lo
prueban cada una de las crisis
que a su interior se van
produciendo y cómo a medida que
trascurren los años, las
desigualdades sociales se van
acentuando, generando un abismo
entre los que tienen todo y los
que no tienen nada.
La burguesía revolucionaria en
el siglo XVIII apeló a la
violencia revolucionaria para
imponer su modelo económico y
político, hoy la gran burguesía
se escandaliza del empleo de la
violencia revolucionaria en
diferentes lugares del mundo,
donde se busca transformar la
realidad económico-social hacia
un sistema justo para las
inmensas mayorías. Y aplica
penas (Derecho Penal del
Enemigo), como las aplicó el
Antiguo Régimen con sus enemigos
políticos sólo por el hecho de
haber intentado transformar la
realidad existente; parece
olvidar que su clase llegó al
poder aplicando ese mismo
principio que hoy condena: La
defensa de los derechos
fundamentales y el derecho a la
felicidad del pueblo.
La contradicción restauración -
contrarrestauración, podemos
encontrarla en el análisis de la
Revolución Francesa, ya que este
proceso no acabó con la
triunfante Revolución de 1789
-1815, sino que la clase
burguesa tuvo que defender su
conquista, incluso
momentáneamente ser derrotada,
con la contrarrevolución
triunfante en 1815 y la
restauración de la monarquía. La
burguesía francesa había
conquistado el poder, y con la
experiencia de una revolución en
sus hombros tuvo que esperar la
coyuntura propicia (la política
reaccionaria de Carlos X) en
1830 para establecer nuevamente
banderas reivindicativas y
dirigir junto al pueblo un nuevo
proceso esta vez en defensa de
la libertad de prensa y del
derecho a elecciones, en las
célebres "tres jornadas
gloriosas" (27,28 y 29 de
julio), tomando el control de
toda la ciudad de París y
logrando la abdicación del rey y
el establecimiento de una
monarquía limitada representada
por Luis Felipe, duque de
Orleans, quien el 9 de agosto
fue proclamado rey de Francia
con el nombre de Luis Felipe I.
Sin embargo aún la burguesía
francesa tenía preparada otra
jornada (febrero de 1848), con
la experiencia de dos
revoluciones y un mayor nivel
político, levantando banderas de
carácter liberal democrático
(exigieron el voto universal) y
nacionalista, la burguesía
reclamó un gobierno
constitucional y representativo
y apoyado por trabajadores y
campesinos logró derrocar a Luis
Felipe Orleans y proclamar la II
República, para luego conquistar
definitivamente el poder y
desligarse de sus aliados, los
sectores populares, e instaurar
su dictadura de clase. De esta
manera la restauración
monárquica marcó sólo un periodo
transitorio en la obtención
final del poder por parte de la
burguesía, este ejemplo hecha
por la borda los planteamientos
conservadores de quienes
cantaron el fin del socialismo y
la victoria final del sistema
capitalista, la historia
demuestra que las grandes
victorias fueron precedidas de
derrotas, Lenin había dicho ya
hace mucho tiempo, que la
victoria de 1917 no habría sido
posible sin las enseñanzas de la
revolución de 1905.
En este mismo sentido debemos
reparar que las restauraciones o
las contrarrevoluciones sólo son
periodos transitorios en la
marcha de la historia hacia una
transformación social que busque
el beneficio de las inmensas
mayorías de los pueblos del
mundo.
A manera de conclusión
La contradicción restauración -
contrarrestauración se presenta
en el proceso histórico, y llama
a la reflexión, sobre todo para
responder a quienes en su
intento de ver las cosas
estáticas y no permitir el
desarrollo de la ciencia, niegan
explícita e implícitamente el
carácter dinámico del proceso
social.
La restauración del capitalismo
en el mundo actualmente se
desarrolla dentro de "la
globalización", que no es otra
cosa que el imperialismo de
finales del siglo XX; el cual se
desarrolla en un contexto de
ofensiva ideológica, buscando
imponer su modelo económico y de
sociedad al mundo, para ello
busca acabar con modelos
alternos al hegemónico,
utilizando para ello la vía
pacífica a través de sus
Tratados de Libre Comercio y
demás tratados comerciales y la
vía violenta a través de la
invasión y agresión a los
pueblos como es el caso de
Afganistán, Irak, Yugoslavia,
etc.
Por ello rechazamos los
planteamientos de moda en la
actualidad, denominados
posmodernos, "planteamientos que
pretenden presentarse como
novísimos" y "carentes de carga
ideológica", y demostramos en la
práctica social, que la
ideología que los impulsa es
propia de una visión
colonizadora, que resalta el
individualismo, glorificando y
propiciando el éxito personal,
individual, sobre el colectivo,
todo ello para no tener mayor
obstáculo en su avance hacia la
implementación de un
neoliberalismo depredador propio
del periodo imperialista en el
que nos desarrollamos cuya base
es el fundamentalismo de
mercado.
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