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Las rejas de la cárcel. El
Arte de la espera
Marcos Brugiati
Geraldin Rodríguez es
Argentina. En la cárcel se
consagró como una de las mejores
actrices por representar la vida
de las mujeres en la cárcel. Su
vida. Ganó premios y aplausos.
En las cárceles de Ecuador el
arte es uno de los medios de
trabajo
Estuvo presa 7 años en Ecuador
por tráfico de drogas. Allí el
arte es uno de los medios de
trabajo. Realizan esculturas de
cerámica, talladuras sobre
madera, muñecas peponas, pintan
cuadros con acrílicos y actúan,
bailan, hacen desfiles y
tarjetas con papel pergamino
para el exterior.
"Hacíamos tarjetas para EE.UU. y
nos pagaban un dólar o más por
cada una. John Ewan es una
extranjera evangelista que ayuda
a las prisioneras de Ecuador.
Nos entrega cantidad de papel
pergamino, lápices de colores,
crayones, pinturas y todo lo que
se puede utilizar para hacer
tarjetas. Teníamos toda la
materia prima y nos pagaban bien
por cada obra plasmada en el
papel con un dibujo propio y un
mensaje" explica Geraldin.
"A los 15 mi papá murió. Empecé
a fumar porro, pastillas y
cocaína. A los 20 era adicta".
Sentada sobre un sillón, sus
manos transpiran, mira a su
alrededor. Vive en los barrios
de San Telmo y hoy tiene 30
años. Tiene dos hermanos, es
hija única. Su papá era médico,
cuando murió, ella creyó haber
perdido lo más importante. No
podía reemplazar ese vacío,
hasta que conoció otro más
grande. "Conocí a un pibe que
fumaba y probé. Después no paré
y las dosis aumentaban" recorrió
muchos boliches porteños "yo era
rolinga, me gustaba el rock y me
vestía como tal. No me gustaban
esos boliches hasta que me metí
media pastilla en la boca". Ama
el teatro. De chica se ponía
pelucas de trapo y el maquillaje
de su mamá.
Actuaba para el espejo y
lloraba. Era una chica simple.
De grande estaba presa y actuó
para sus compañeras la cruda
realidad que se vive en la
cárcel. Su papel era muy bien
protagonizado. La llegada de la
"carne fresca", el derecho de
piso, la droga, el desarraigo y
la lucha entre vivir o dejarse
morir eran los temas que se
trataban sobre las tablas. El
grupo de teatro salía a
presentar su obra a diferentes
lugares de la ciudad, ganadores
de muchos premios y acompañados
por armas, esposas, y custodia.
Muchos estudiantes, cineastas y
otros contaron de muchas maneras
la vida de la cárcel. "Ellas" es
un gran documental producido por
Álvaro Muriel, que narra por las
propias internas su vida y obra.
Ayer
"Apareció un colombiano y me
ofreció 200 mil dólares por
llevar cocaína a los EE.UU.
"Ellos tenían todo controlado.
Prometían aeropuertos
arreglados, pasajes pagos y
mucha plata. Geraldin aceptó,
-se fue de su casa para escapar
de los buenos y los malos- le
compraron boleto como primera
parada a Ecuador y le dieron
1000 dólares para gastos.
Después de una semana de espera
en Quito la recepcionista llamó
a su cuarto. Por fin llegaba la
mercancía finamente colocada en
diferentes ropajes. Uno, dos,
tres, cuatro. Cuenta los peores
pasos de su vida, los peores
nervios. Pensaba en su familia.
Estaba en el aeropuerto destino
EE.UU. como mula. "Me llamaron
para revisar el bolso. Toda la
policía estaba con perros. Uno
de los agentes sintió una de la
prendas muy pesada y cuando
pinchó con su navaja encontró la
droga".
Estuvo 13 días en interpol, sola
en Quito. No declaró nada, temía
por la muerte de su familia. "Si
no hablás te van a violar, hay
lesbianas, vas a salir a los 50
años, me decían". Cuando la
trasladaron al C.D.P (Centro de
Detención Provisional) la
desnudaron, le sacaron sus
cadenitas y dos mil dólares.
Llamó a su mamá a Buenos Aires,
lloraron juntas cinco minutos.
Tardaron una semana para
declararla culpable con carátula
de Tenencia de Estupefaciente
Ilícita y Narcotráfico
Internacional y luego la
trasladaron al Centro de
Rehabilitación Social Femenino
de Quito: Cárcel de mujeres.
Culpable de 8 años de prisión
año 2001 Art. 64. "Me recibió
una cara cortada. Me robaron
todos mis bolsos y había chicas
de todas las edades y países. La
cárcel era un mini mundo. Los
primeros tres meses fueron
terribles", explica. No tenía
visitas, toda su gente estaba en
Buenos Aires, su mamá y su novio
le mandaban giros todos los
meses para "vivir mejor".
Conoció a un chico que iba a
visitar a una de sus compañeras
y se embarazó. Él tenía esposa e
hijos y a los 6 meses de
embarazo no apareció más por el
Paco. Lo tuvo a los 8 por
cesárea bajo seguridad en una
maternidad de Quito, allí solo
podía instalarse cuatro días. El
bebe nació. Ella estaba sola y
las enfermeras y la gente le
dieron donaciones y plata.
"Cuando llegué a la cárcel con
mi hijo mis compañeras se
peleaban por ser madrinas.
Maduré porque tenía un hijo" En
Quito, las reclusas pueden vivir
en su celda con sus hijos recién
nacidos hasta los cuatro años.
Si ningún pariente se hace cargo
para criarlo se lo llevan a "La
Guardería para las Presas" y sus
madres los podían ver solo los
fines de semana. "Decidí que
salga para vivir, tenía miedo
que sufra de grande los traumas
que hoy tengo. Se lo llevó al
año mi hermano quien se hice
cargo con su esposa". A lo largo
de su estadía su hermano y
algunos amigos la visitaron en
la cárcel."Empecé a drogarme
otra vez. Me volví lesbiana, la
moda era estar en pareja. Estuve
tres años enamorada de una
dominicana. Con ella descargué
mi sufrimiento, le pegaba y la
quería".La cárcel de mujeres en
Quito es un edificio con tres
bloques de dos pisos cada uno.
Los bloques se diferencian en
nuevos, intermedios, y antiguos.
En los nuevos encontrás reclusas
que se portan bien y tienen
plata, en los intermedios no se
sabe si las presas son buenas o
malas, y en los antiguos están
las mujeres que se portan mal y
son una amenaza. Ella vivió en
los tres.
"Es un lugar lindo, feo y
triste. Hay celdas con home
teather, DVDs y cocaína. Algunas
de nosotras recibíamos giros y
podíamos vivir mejor". En los
pasillos hay una Biblioteca, una
iglesia, una panadería, un
kiosco, una escuela para tener
título primario, un mini restó y
un stand de Coca- cola. Todos
estos tributos son atendidos por
las internas, quienes lo adoptan
como un trabajo diario. Sus
mismas compañeras compran en los
kioscos, panaderías y se sientan
en el mini bar a comer el menú
del día sin dejar propinas.
Cuando llegó Correa a presidente
determinó que las "mulas" como
lo fue su hermano no eran del
todo culpables y no tenían que
pagar tantos años. Gracias a
esto Geraldin pudo salir un año
antes en libertad.
¿Alguna vez pensaste en
desaparecer?
"Si lo pensé, pero no tengo
miedo a desaparecer, si no cómo
voy a desaparecer"
Hoy Salió el 7 de Agosto del
2008. Su hijo tiene 6 años y
vive en Neuquén con su hermano,
lo vio por última vez en
diciembre del año pasado.
Trabaja y vive en Buenos Aires
cerca de la casa de su madre.
¿Qué sentiste la primera vez
cuando saliste en libertad?
"Sentí miedo de enfrentar al
mundo y a su maldad otra vez.
Era como una sensación de
sonambulismo, se sentía real
pero raro, no lo podía creer"
Su nombre por seguridad es
ficticio. Su realidad que fue la
de ayer hoy la recuerda para
siempre.
¿A qué le tenés miedo?
"A volver a tropezarme tan duro
para aprender lo bueno sobre
esta vida. A las consecuencias
de los malos actos que hacemos
sin querer" concluye.
Fuente:
www.indexarte.com.ar
Gentileza:: Marcos Brugiati
[marcosbrugiati@hotmail.com]
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