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La cultura del consumo, la
cultura de la autodestrucción
Ricardo
Natalichio
EcoPortal.net
Existe un consumo esencial
que es necesario para la
subsistencia de todo ser vivo.
Debemos consumir oxígeno, agua y
alimentos para mantener nuestras
funciones vitales en
funcionamiento. Pero también
necesitamos abrigarnos y
calentar nuestros hogares para
no perecer por los fríos
extremos. Eso cubriría nuestras
necesidades básicas y vitales.
Todo lo que viene después de eso
es parte de una evolución que
hemos tenido como especie,
mediante el desarrollo de la
capacidad de fabricar
herramientas para los más
variados usos. Desde la lanza
hasta la rueda, las redes de
pesca, las canoas o las
aeronaves, todas son
herramientas que hemos ido
construyendo con el fin de
satisfacer necesidades que
nosotros mismos nos hemos ido
creando a lo largo del tiempo.
A nuestras necesidades básicas
de subsistencia hemos agregado
muchas otras y al consumo, como
ninguna otra especie sobre el
planeta, lo hemos convertido en
consumismo.
Según el informe “Planeta Vivo”
realizado por la WWF, la
población mundial utilizó el
equivalente a 1,5 planetas para
abastecerse en 2007, y si se
mantienen las tendencias
actuales, se calcula que se
necesitarán dos planetas para
atender las demandas en 2030 y
tres en 2050. Ése es un camino
en línea recta hacia el abismo.
Para sostener el crecimiento del
consumo, ha sido necesario
extraer de la tierra
combustibles fósiles, minerales
y talar mas bosques para
aumentar la superficie de suelos
destinados a la agricultura, la
ganadería y la industria
forestal. Durante el último
medio siglo, el consumo anual de
petróleo se multiplicó por ocho
y el de gas natural por catorce.
Evitar el colapso de la
civilización humana requiere de
una transformación absoluta de
los patrones culturales
dominantes. El consumo es parte
de nuestra cultura, se ha ido
colando poco a poco en el ADN de
nuestras sociedades durante los
últimos siglos.
Hoy en día, pedir que moderen su
consumo a personas que viven
dentro de culturas consumistas
es como pedirles que dejen de
respirar, pueden hacerlo sólo
durante algunos segundos.
Sin embargo, no es necesario que
todos los habitantes del planeta
cambien sus hábitos de consumo o
de vida. Si tenemos en cuenta
que el 18% de la población
mundial, que cuenta con mayor
poder económico, es responsable
del 82% del consumo total,
entenderemos una buena parte del
problema.
No es necesario volver a la Edad
de Piedra para solucionar los
problemas ambientales a los que
nos enfrentamos, solamente
bastaría con que ese 18%
redujera sus niveles de consumo
para mejorar drásticamente la
situación.
Ricardo Natalichio
Director de EcoPortal.net
Gentileza:: CCS
[ccs@solidarios.org.es]
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