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Urge discutir el tema de la
Universidad Pública salvadoreña
William
Mejía
Es difícil e imposible que
El Salvador alcance un
desarrollo mínimo sostenido en
los próximos veinte años si
ministerios e instituciones
públicas claves no son
redefinidas o sometidas a
procesos de evaluación y
transformaciones profundas. No
creo que el nuevo gobierno y los
titulares de la cartera de
educación no entiendan ni
dimensionen la importancia de la
Universidad de El Salvador (UES)
en el desarrollo del país como
para no iniciar una discusión
seria de cara a la nación de los
cambios urgentes que dicha
institución debe experimentar.
No es objetivo de esta reflexión
listar y describir los síntomas
que caracterizan la enfermedad
que lentamente está acabando con
la UES, ya que para describir lo
que sucede al interior de ella
se necesitarían escribir varios
libros. Estos síntomas son muy
semejantes o quizás peores a los
encontrados por los nuevos
titulares en los diferentes
ministerios e instituciones del
estado, con la única diferencia
de que los problemas de la
universidad no han sido
denunciados públicamente. Mi
objetivo es traer a la discusión
pública un tema que urge
discutirlo por la relevancia que
tiene para el futuro del país.
Bien haría el presidente Funes
en pedirle al recién creado
Consejo Económico y Social (CES)
o crear una comisión de alto
nivel para que discuta y analice
el tema de la UES, y que después
de un plazo de seis meses
informe a la nación lo que se
debería hacer con tan importante
institución pública.
En lugar de ser una aliada
estratégica y asesora en el
proceso de cambio que el país
necesita, la UES representa un
problema pendiente y urgente por
resolver. Así como ARENA creo
sus propias instituciones
educativas, por ejemplo FEPADE,
para imponer el modelo educativo
que ha reinado durante los
últimos 20 años, el gobierno del
presidente Mauricio Funes debe
cambiar o redefinir
instituciones claves, tales como
la UES, para que cumpla con las
funciones mínimas que le han
sido asignadas.
El nuevo gobierno tiene dos
caminos: 1) El más fácil pero
irresponsable, ser indiferente
ante la crisis académica y
administrativa que actualmente
caracteriza a la UES y dejar que
su tendencia sea hacia el
desorden total o 2) Asumir la
responsabilidad y reto histórico
que ninguno de los 4 gobiernos
de ARENA quiso asumir para
heredarle al país una
universidad nueva y diferente,
identificada no sólo de labios
con los problemas del país.
Hasta la fecha, todo pareciera
indicar que la posición del
nuevo gobierno es no afrontar la
crisis en dicha institución ya
que es un problema muy complejo
por resolver y que lo mejor
sería no desgastarse con algo
que no estorba ni hace ruido.
Posiciones como esas son
inaceptables e irresponsables,
ya que por un lado representa un
desprecio al futuro de decenas
de miles de jóvenes que ven en
la educación superior pública un
arma cargada de oportunidades
profesionales y laborales, y por
otro representa un atentado
contra el desarrollo científico
y tecnológico de El Salvador.
Todos estamos conscientes que en
un periodo de gobierno será
imposible resolver la crisis que
vive la UES. Sin embargo, como
primer paso, mucho se haría con
el sólo hecho de informarle a la
nación que el nuevo gobierno ha
heredado una universidad pública
enferma que necesita de un
tratamiento urgente, tal como se
ha hecho con otras dependencias
del estado. Luego, sería
interesante pasar a precisar qué
tipo de universidad necesita el
país para definirle un rumbo a
la única universidad pública que
tiene EL Salvador.
Un buen comienzo de esta
discusión seria precisar si El
Salvador debería seguir
apostando a una universidad
pública maquiladora de
graduados, en un buen
porcentaje, sin tener
garantizado un espacio laboral
en el país o en el extranjero. O
sería mejor tener una
universidad caracterizada por la
investigación, la cual sea
productora de nuevo conocimiento
científico que pueda ser
utilizado para resolver los
problemas de la nación o de la
humanidad en general. Existen
muchos modelos exitosos de
universidades; sin embargo,
cualquier modelo que se elija,
éste necesita estar sustentado
fundamentalmente en el tipo de
país que el nuevo gobierno
quiere construir en los próximos
años.
El nuevo gobierno no debe
permitir que la "autonomía" de
la UES siga siendo utilizada
como la principal arma de
resistencia contra la
fiscalización por parte del
estado o como excusa contra los
cambios que ésta necesita
experimentar. Por más que las
autoridades universitarias
quieran seguir utilizando la
"falta de presupuesto" como la
principal causante de la crisis
generalizada que afecta a la
universidad, el nuevo gobierno
debe condicionar su apoyo a
cambio de reformas estructurales
que den inicio a la construcción
de una universidad diferente.
Sería irresponsable seguir
premiando administraciones
incompetentes que son
indiferentes al deterioro
académico y que premian acciones
que atentan contra la dignidad y
derecho de los estudiantes a
recibir una mejor educación
superior.
La pregunta del millón es ¿Es
posible cambiar la UES? La
respuesta la podemos encontrar
en las palabras de uno de los
estadistas más respetados y
admirados a nivel mundial, Fidel
Castro, "Las buenas intenciones
de una persona inteligente
podrán cambiar lo que siglos de
intereses y egoísmo han creado".
La transformación que la
universidad pública necesita
estará garantizada si suman
voluntades del nuevo gobierno y
de organizaciones sociales que
quieran unirse a este esfuerzo.
Debido a la pasividad del sector
docente y administrativo, el
sector estudiantil tiene la
oportunidad histórica de ser el
catalizador de los cambios que
la UES necesita. Ante la
indiferencia del nuevo gobierno
y de las autoridades
universidades, la organización
estudiantil es la única
respuesta. La denuncia constante
y pública contra cualquier acto
de corrupción de algún miembro
de la comunidad universitaria
hará que diferentes
instituciones del estado
comiencen a funcionar en
beneficio de la única
universidad pública que tenemos
los salvadoreños y salvadoreñas.
El país en general,
especialmente los miles de
estudiantes de nuevo y antiguo
ingreso no merecen una
universidad como la que existe
en este momento. Existen varias
dependencias gubernamentales y
no gubernamentales que deberían
unir esfuerzos para comenzar a
evaluar los métodos de trabajo y
calidad de la entrega educativa
de la UES.
La UES es demasiado valiosa como
para estar indiferentes ante la
pésima administración y los
síntomas de la enfermedad que
cada día la debilita y le impide
la promoción del pensamiento
crítico, y cumplir exitosamente
con sus funciones de docencia,
investigación y proyección
social. Unamos esfuerzos para
que nuestra universidad
encuentre su verdadero rumbo y
el propósito de su existencia.
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Gentileza:: Canillita
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