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Cuarenta años de la Base
Marambio, Argentina
El 29 de octubre de 1969, un
puñado de patriotas
protagonizaron una epopeya de
trascendencia nacional,
histórica y geopolítica:
viviendo en pequeñas carpas, en
una zona extremadamente
inhóspita, a puro picos, palas y
trabajando con esfuerzo, garra y
coraje, abrieron un surco de
tierra en el desierto blanco,
para permitir operar aviones de
gran porte con tren de
aterrizaje convencional, es
decir con ruedas.
Ese día aterrizó en la Antártida
el primer avión Fokker bi-turbo
hélice en el surco de tierra que
abrieron los integrantes de la
Patrulla Soberanía para que la
Base Marambio tuviera conexión
con el mundo.
El suboficial mayor (R) de la
Fuerza Aérea Argentina Juan
Carlos Luján integró esa
patrulla y recordó esa gesta
gloriosa que abrió el sexto
continente al mundo. “Nosotros
éramos de la Base Matienzo y
estábamos como patrulla en la
Base Marambio. Allí vivíamos en
carpas, en las que hacía tanto
frío adentro como afuera.
Abrimos un surco de tierra en el
barro congelado. Despejábamos la
superficie de la meseta que está
a 200 metros sobre el nivel del
mar en un ancho de 25 metros de
barro congelado. Removíamos las
piedras grandes e íbamos
ubicando las más pequeñas”.
“Muchas veces pensábamos que
estábamos locos. La meseta de
Marambio es un lugar de fuerte
viento, que barre la nieve, y
esto permitió hacer la pista”,
explicó Luján. “Las carpas eran
para dos personas. En el momento
que entrábamos prendíamos el
calentador Primus y allí
quedábamos casi a la
intemperie”, rememoró el
integrante de la Patrulla
Soberanía.
“El operativo comenzó en abril y
terminó en octubre y tuvo
distintas fases. El día 9 de
octubre, cuando esta pista tenía
25 metros de ancho y 600 de
longitud un Hércules nos arrojó
carretillas, correspondencia y
picos”.
“A partir de la construcción de
esa pista, se abrió la puerta a
la Antártida, y ahora se pueden
llegar los 365 días del año”,
dice orgulloso Luján.
Los integrantes de la Patrulla
Soberanía eran los tenientes
Oscar José Pose Ortiz de Rozas,
Francisco Florencio Mensi, Mario
Víctor Licciardello y Américo
Osvaldo Auad. También
participaron los suboficiales
Arturo Rafael Giménez, Ramón
Alberto Velázquez, Aníbal César
Klocker y Castor Eustaquio
Ayala, y el sargento ayudante
(EA) Lucas Feliciano Soria. La
comitiva también estuvo
integrada por los suboficiales
Juan Carlos Luján y Omar Juan
Aimaretti, y por los cabos
Alberto Oscar Gallardo, Hugo
Adolfo Ferrari, Luis Facundo
Fioramonti, José Luis Cortelezzi,
Daniel Enrique Timo, Adolfo
Sissoy, José Oscar Medina,
Miguel Ángel Mignani, Wbaldo
Salvador García y Carlos Alberto
Schenone.
El continente de frío, nieve,
hielo y soledad, según una
leyenda fueguina, cuenta que los
primeros pobladores de las islas
llegaron del “país de los
hielos” como 600 años a C;
Herodoto hizo una aproximación y
el filósofo griego Crates (300
años a C) con su Antípodas tuvo
la “primera concepción
hipotética de la Antártida y su
primera representación
cartógrafica”.
Después, por el Tratado de
Tordesillas (1494) las tierras
hasta el Polo Sur, en el
hemisferio austral, pasan a
jurisdicción española y según
algunos autores Américo Vespucio
(1502) estuvo cerca de los
hielos antárticos.
Posteriormente varios veleros y
sus capitanes fueron escribiendo
e inscribiendo sus nombres y
procedencias -nada más que
acercamientos- en las tierras
del perpetuo silencio: Esteban
Gómez, desprendido de la
expedición Magallanes (1520);
Francisco de Hoces de la similar
de Jofré de Loayza (1526); Juan
de Villalobos de la expedición
Pedro Sarmiento de Gamboa
(1580); Pedro Fernández de
Quirós (1606); Gregorio Jérez
(1756); José de Bustamente
(1794) y otros en años sucesivos
hasta llegar al 7° Congreso
Internacional de Geografía
concretado en Berlín en 1899,
impulsor de expediciones
científicas antárticas a
comienzos del siglo XX para lo
cual varios países europeos
prepararon naves, marinos y
científicos con meta hacia el
Polo Sur a fin de hurgar en su
geología, conocer flora y fauna,
meterle números a las
temperaturas, profundidades,
hielos, nieve, vientos y otros
aspectos de la vida antártica.
Por parte de la Argentina, el
rescate antártico de la
expedición sueca del doctor Otto
Gustavo Nordenskjöld con la nave
“Antarctic” por tripulantes de
la corbeta “Uruguay” (construida
por Laird Hermanos de Liverpool,
Inglaterra), adaptada al viaje
antártico, expedición en la que
sobresalió el alférez de fragata
José María Sobral de 21 años,
tuvo mucha repercusión en el
país y especialmente en Buenos
Aires al arribo de la expedición
salvadora.
Casi de inmediato el escenario
de las Orcadas del Sur
aproximadamente a 1200
kilómetros de Tierra del Fuego,
una expedición escocesa,
-principal actora y motivo de
éste aniversario- al mando del
doctor William S. Bruce
experimentado explorador a bordo
del “Scotia” había salido de
Edimburgo el 2 de noviembre de
1902, expedición organizada por
la Real Sociedad de Geografía de
Escocia con propósito de
explorar el mar antártico y
realizar trabajos científicos:
“observaciones magnéticas,
meteorológicas, geofísicas,
biológicas, etc.” complementada
con la citada de Nordenskjöld,
la inglesa de Scott con el “Discovery”,
alemana de von Drygalsky con el
“Gauss” y la francesa de Charcot,
embarcados en “Le Francais”.
Bruce, luego de recalar en
Malvinas llegó al archipiélago
de las Orcadas y fondeó en la
bahía de la isla Laurie, bahía
que bautizó con el nombre de su
velero, isla de 24 kilómetros de
largo y ancho muy variable.
Decidieron invernar allí,
construyendo pequeña casilla de
madera llamando al lugar “Omond
House”. También construyeron
otra pequeña casilla de madera
“para depósito del instrumental
de magnetismo terrestre, además
de pequeños abrigos para
observaciones meteorológicas
instalados en la playa”. Así
nació el primer observatorio
argentino en la Antártida.
Producido el deshielo, Bruce
viajó con el “Scotia” a Buenos
Aires para reaprovisionarse. En
“Omond House” quedaron seis
hombres a cargo del meteorólogo
Robert C. Mossman para proseguir
trabajos. Mossman había actuado
en su profesión en Edimburgo y
en la superintendencia del
observatorio de Ben Nevis,
Escocia.
La Oficina Meteorológica
Argentina -antecesora del actual
Servicio Meteorológico Nacional-
dependía del ministerio de
Agricultura y lo dirigía
Gualterio Davis y a él se
dirigió Bruce ofreciendo en
venta las instalaciones e
instrumental de la isla Laurie
en cinco mil pesos, poniendo
como condición que la venta no
se hiciera pública, “figurando
como donación hecha por él a
nuestro gobierno en retribución
por la cooperación que le
prestara la armada nacional
durante su viaje a Buenos
Aires”. Davis consideró muy
conveniente la oferta y se la
trasmitió al subsecretario de
Agricultura Dr. Carlos Ibarguren,
quién se entusiasmó con la
propuesta, mereciendo también la
aprobación del ministro
Wenceslao Escalante y presidente
Roca. Iribarren redactó el
decreto de 2 de enero de 1904
(llamativamente no tuvo número),
expresando: “Considerando: Que
es de alta conveniencia
científica y práctica extender a
dichas regiones las
observaciones que se hacen en la
isla de Año Nuevo y en el sur de
la República.
Como la “Uruguay”, luego del
rescate de la expedición
Nordenskjöld, se encontraba
reparándose y no había otra nave
adecuada para el viaje
antártico, Bruce ofreció el
“Scotia” para trasladar el
personal que se designara,
siendo ellos: Edgar C. Szmula,
empleado de la Meteorológica,
Hugo A. Acuña de la División
Ganadería -convertido luego en
primer estafetero antártico- y
Luciano H. Valette de la oficina
de Zoología, quiénes trabajarían
bajo la dirección de Mossman que
había aceptado quedarse en
Laurie un año más, lo mismo que
el cocinero William Smith.
El 22 de febrero de 1904, en
sencilla ceremonia la bandera
escocesa con el león fue
reemplazada por la azul y
blanca, fecha que luego sería
motivo para declarar y celebrar
el Día de la Antártida
Argentina. Tácitamente fue un
reconocimiento británico a la
soberanía argentina sobre esos
territorios, pese a que después
hubo algunos entredichos
protocolares. Pero esa es otra
historia.
Información Fundación Marambio
http://www.agendadereflexion.com.ar/
http://www.agendadereflexion.com.ar/2009/10/29/cuarenta-anios-de-la-base-marambio/
Gentileza:: Agenda de Reflexion
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