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Recordando a Oriel Alvarez
Gómez, Minero y Cronista del
Desierto de Atacama
Reinaldo
Villegas Astudillo
Buscando por Internet
información sobre la actividad
minera de la histórica ciudad de
Copiapó de Chile, a raíz del
desplome de una mina, en las
cercanías de tal urbe, que
mantiene atrapados por más de un
mes a treinta y tres
trabajadores a setecientos
metros de profundidad, me
encontré con la triste noticia
que nuestro amigo y camarada,
Oriel Alvarez Gómez, ex Minero,
Cronista e Historiador de la
Región de Atacama, había
fallecido hace más de año y
medio, a fines de febrero de
2009.
A decir verdad, constantemente
tenía intuiciones de que podría
haber ocurrido tan infausto
suceso, pero como habíamos
perdido contacto telefónico y
epistolar, ninguno sabía del
otro, a pesar de que los
recuerdos nos rondaban,
permanentemente.
A Oriel lo conocí en marzo de
1974, cuando arribé a Copiapó,
contratado por la Universidad
Católica del Norte para
integrarnos a una nueva sede que
se abría en esa ciudad nortina.
Venía saliendo en el Sur de una
situación muy dolorosa, como lo
era el quiebre definitivo de una
relación conyugal -y como decía
el poeta Ramón Navarrete Stagg-
coterráneo de Hualqui, mi lar
nativo, arribaba: "En busca de
otro cielo..."
En cuanto, nos incorporamos al
centro de estudios de educación
superior, nos asignaron dentro
de la docencia una cátedra sobre
Lenguaje y Literatura y en lo
directivo-administrativo la
Dirección de Comunicaciones y
Extensión. Y fue así, como en
tales actividades de
programación cultural, dirigidas
hacia la comunidad copiapina,
las iniciamos con mucha fe y
alegría De inmediato, Oriel se
ofreció para colaborarnos y
abrirnos los caminos del entorno
desértico, a través de sus
funciones de Cronista,
Historiador e integrante del
Grupo Literario "Jotabeche", que
reunía a los creadores
literarios de la región. Fue
así, como nos hicimos íntimos
amigos y dialogantes,
compartidores de temáticas que
nos atraían, mutuamente.
El quehacer en el periodo de un
año y dos meses que se prolongó
nuestra estadía, que fue
interrumpida por militares
desquiciados, fue arduo. Entre
las actividades realizadas,
destacaron la remodelación en el
cementerio local de la tumba del
eminente escritor copiapino del
siglo XIX, discípulo de don
Andrés Bello, el recordado José
Joaquín Vallejo, más conocido
por su seudónimo literario de "Jotabeche".
Tal acontecimiento que impactó a
la comunidad copiapina fue
realzado con la presencia del
relevante narrador del Norte
Grande, Andrés Sabella, quien
concurrió especialmente desde
Antofagasta., donde dictaba su
cátedra en la sede universitaria
principal.
Con posterioridad, nos
incorporamos al Círculo
Literario "Jotabeche". A los
tres meses de inscritos,
recibimos la nominación para
conducir a la institución,
quedando Oriel en la
Vicepresidencia. Fue así como
organizamos recitales que
ofrecíamos en las plazas,
centros educativos y lugares
públicos, donde igualmente
acudía el "sabio-loco" del
pueblo, Johnny White*, quien se
embelesaba con los ritmos y los
versos. Tal vez, la actividad
cumbre desarrollada en esta
instancia fue la que
denominamos: "Peregrinación a la
tumba de Gabriela Mistral",
situada en la región pre-cordillerana
de Monte Grande al interior de
Vicuña. En tal oportunidad,
Oriel hizo entrega a las
autoridades directivas del Museo
de Gabriela, inaugurado en
Vicuña de la obra biográfica, en
torno al progenitor de la
Mistral, quien puso fin a sus
días en la atacameña "Tierra
Amarilla".Lo más emocionante fue
cuando los poetas del "Jotabeche",
cada uno, le dirigió un saludo a
Gabriela en su tumba, ya fuera a
través de la palabra cotidiana o
de algunos versos. Las
respuestas no se dejaron
esperar, a través del sonido
rumoroso del viento que golpeaba
los contrafuertes cordilleranos,
Al retorno, nos detuvimos en La
Serena, donde ofrecimos un
recital en la "Plaza de los
Poetas", junto a los integrantes
del Grupo Literario "Carlos
Mondaca", uno de cuyos
integrantes era el creador,
Roberto Flores, el autor del
poema, "La Añañuca", familiar
cercano de Oriel.
Paralelamente, examinábamos la
historia copiapina,
especialmente de los tiempos
áureos de Chañarcillo, donde
concurrieron-tras el vellocino
de plata- Domingo Faustino
Sarmiento y connacionales
argentinos, exiliados por la
dictadura de Rosas, el
venezolano Codecido y los hijos
de Andrés Bello en afanes de
explotación minera. Asimismo,
por esos tiempos, colaborábamos
con el Diario "Atacama", que
dirigía el prestigioso
periodista y amigo nuestro,
Carlos Sepúlveda, donde dejamos
huella de nuestro transitar por
la zona copiapina.
Oriel había nacido en Vallenar,
en un hogar modesto y con
esfuerzo suyo estudió las
primeras letras para concluir la
educación media en el antiguo
Liceo de Copiapó. Durante la
juventud, recorrió caminando
todo el espacio que ocupa la
región atacameña, laborando en
diversos menesteres relacionados
con la minería, leyendo e
investigando siempre sobre la
historia y geografía más
recóndita de su provincia. Era
un enamorado del terruño nativo,
el cual se le transformó en
"padrastro", cuando apareció ese
individuo, que en ese entonces
ostentaba el grado de Teniente
Coronel, Arturo Alvarez Sgolia,
quien quiso en el transcurso de
1975, protagonizar su propio "11
de septiembre", por cuanto en
1973, era Agregado Militar de
Chile en Israel. Lo primero que
hizo, como un vulgar
desequilibrado mental, fue
apresar independientemente a los
dirigentes mineros de
Potrerillos, un grupo de
estibadores de Chañaral, unos
cuantos changos, pescadores de
Caldera y cinco directivos y
docentes, donde nos
encontrábamos nosotros de la
incipiente Universidad Católica
del Norte. Una vez, todos
reunidos en la antigua Cárcel
copiapina, citó a los medios
regionales y nacionales para
informar a la opinión pública
sesgada y engañada en esos
tiempos, "que había descubierto
y abortado un llamado, plan
"Lobo Azul", que pretendía
destruir toda la ciudad de
Copiapó". Esto fue recogido por
la prensa santiaguina,
especialmente "El Mercurio", el
cual nos dedicó un Editorial,
tratándonos de "extremistas" y
otros epítetos similares y
exponernos, así, al escarnio
nacional, sin posibilidad de
réplica, mientras permanecíamos
detrás de las rejas.
Lo anterior, fue respaldado y
dirigido por un sector de
directivos de la Universidad
Técnica del Estado, encabezado
por su Director, surgidos de la
antigua Escuela de Minas de
tendencia masónica, quienes a
esa alturas, no deseaban tener
competidores para la
regionalización universitaria
que ya se anunciaba y así
deciden participar en tan
deleznable acción, a fin de que
el gobierno "de facto" de esa
época, creara la actual
Universidad de Atacama que nace
sobre la base de la violencia
militar en connivencia con
seudos-universitarios civiles,
que atentaron en contra de la
vida humana, encarcelando y
torturando a cinco directivos de
la universidad católica nortina,
primero en el recinto carcelario
de Copiapó y luego en el Campo
de prisioneros políticos de
"Tres Alamos" en Santiago, la
ciudad capital de ese Chile por
ese entonces, aherrojada por los
sátrapas, comandados por
Pinochet. Esta historia debe ser
conocida por la actual comunidad
universitaria de este centro de
educación superior: Alumnos,
docentes y trabajadores, en
general, para que tomen
conciencia de los espacios
mancillados, que están pisando
en el día a día del quehacer
educativo, configurado hace 35
años atrás por el oprobio y la
coerción anti-humana.
Oriel Alvarez, por ese tiempo,
en un artículo de opinión en el
Diario "Atacama", el día 2 de
abril de 1975 manifestaba: "En
el momento que la comunidad de
la Universidad del Norte
copiapina, celebra con mucho
entusiasmo su primer
aniversario, como un atacameño
que compartía como la gran
mayoría el sentido anhelo que
contara esta ciudad con una
Universidad más para la
juventud, es motivo de alegría y
también para hacer algunas
reflexiones del indudable
beneficio, que su advenimiento
ha significado para nuestra
querida y sufrida Atacama".
Luego, alude a la acción
cultural realizada para difundir
la obra de escritores y figuras,
junto al Grupo "Jotabeche", en
algunas oportunidades con la
presencia de eminentes
creadores, como el ya citado
Andrés Sabella , Roque Esteban
Scarpa o Arturo Pacheco
Altamirano, entre muchos .En la
Investigación, la acción para
determinar la riqueza marina en
el borde costero de la zona
atacameña, las experiencias
agrícolas en el valle de
Copayapu, la promoción del Museo
Regional, con su Director Daniel
Cuadra, liberado de la cárcel
copiapina por el Coronel de
Carabineros, René
Peri-integrante de las
"palomas"- poeta e historiador,
quizás una de las escasísimas
figuras humanistas de
Carabineros, a través de todos
los tiempos..Por supuesto, Oriel
no alcanza a relevar la primera
y extraordinaria Exposición del
Mar (EXPOMAR), realizada con
motivo del 21 de mayo, cuando en
Chile se recuerda la efemérides
naval de Iquique y que causara
tanto impacto en la comunidad
por esos días, lo cual no fue
impedimento para que el
"halcón"" Alvarez Sgolia,
teniente coronel y comandante
del Regimiento copiapino,
determinara concretar su plan
maligno de apresarnos en el
mismo recinto universitario,
ante el escarnio público, entre
los días 26 y 27 de mayo del
fatídico año de 1975.
Con posterioridad, Oriel
abandonaría la ciudad de
Copiapó, relegado a otro punto
geográfico por el ya mentado
"chacal" castrense. Los poetas
se ensimismaron con sus metros,
llegándose incluso a apresar al
sabio-loco Johnny White por
conspirar con los pájaros *.
Cuando se inicia el retorno de
la República a nuestra nación
nativa, regresamos a Copiapó en
una visita relámpago. Ibamos
invitados para disertar ante el
Centro de Historia, sobre Simón
Rodríguez, un personaje que
descubrimos en el exilio
venezolano. En esas 48 horas de
permanencia, nos reencontramos
con Oriel, triste y alegre y
poetas de esos tiempos, como
Tussel Caballero y Nalky
Pessemti. La tristeza, por la
muerte reciente de su amada
esposa y la alegría, porque las
claridades habían desplazado a
las oscuridades. Oriel, como
sabía que el vino copiapino yo
lo había comparado con el néctar
de Zeus,** me invitó a unas de
las "picadas" "Valle adentro".
Sin embargo, Oriel no escanció
el licor sagrado, porque le
había hecho una promesa a su
esposa, recientemente fallecida,
que no ingeriría alcohol alguno
en el tiempo de vida que le
quedara, pero se sentía feliz
que yo lo volviera a escanciar,
aunque fuera en mínima
proporción, dado que el vino no
es para beberlo solo, sino en
compañía de los amigos para
"arreglar" el mundo de cada día.
Además, aprovechamos de
intercambiar el conocimiento de
José Cortés de Madariaga, un
connacional descubierto por
nosotros en Venezuela, quien fue
discípulo de Francisco de
Miranda y se convirtió en uno de
los líderes de la civilidad que
hizo renunciar al último
Gobernador de España en la
Capitanía General de
Venezuela,Vicente Emparan, el 19
de abril de 1810. Por supuesto
Oriel tenía información valiosa,
por cuanto nos indicó que el
padre de esta figura histórica
había sido el Primer Gobernador
y Fundador de la ciudad de
Copiapó.
Hoy, cuando esos 33 mineros
permanecen atrapados en el fondo
de la tierra, desde donde,
indudablemente, saldrán con
vida, Oriel estará feliz en el
espacio trascendente donde se
encuentre, porque al igual que
él y nosotros, estos mineros son
verdaderos "rotos chilenos",
plenos de coraje, valientes y
aguerridos en circunstancias de
tal naturaleza, cuando hemos
tenido que salir adelante en
renaceres, después de
angustiosas situaciones límites
existenciales, ya sea por
movimientos telúricos, derrumbes
o cataclismos producidos por la
naturaleza o por otros hombres ,
que pierden su humanidad y se
transforman en criaturas
malignas.
¡ Oriel, será imperecedero tu
recuerdo, mientras yo exista en
este mundo terrenal, por tu
bonhomía, tu alegría de vivir,
tu solidaridad y afectos que me
brindaste. Sólo, te deseo que
continúes soñando en paz junto a
tu amada esposa, Briceyda y que
tu descendencia continúe siendo
bendecida por Aquél, que rige
nuestras vidas terrena y
espiritual, por toda una
eternidad!
* Ver:"Johnny White, el
conspirador de los pájaros":
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** " "El vino copiapino"
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Gentileza:: Reinaldo Villegas
[odlanier09@gmail.com]
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