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Pensamiento nacional y
cultura popular
Francisco
José Pestanha
De la poesía gauchesca al
rock Nacional * (Transcripción
literal de la conferencia
brindada por Francisco José
Pestanha en el marco del Taller
Para el pensamiento Nacional, el
día jueves 8 de julio de 2010)
Buenas tardes. Bienvenidos a
éste, el último encuentro del
primer cuatrimestre de nuestro
Taller para el Pensamiento
Nacional que ya lleva diez años
de permanencia en este
instituto. La idea es descansar
unos días y retomar a partir del
jueves 5 de agosto con las
conferencias restantes. En ellas
nos acompañaran - entre otros -
Enrique Manson, Martín García,
Alberto González Arzac, Leticia
Manauta, Graciela Maturo,
Marcelo Gullo, Pablo Vázquez,
Néstor Gorojovsky - y tal vez -
alguna sorpresa que espero poder
confirmar.
Días pasados en el marco de una
conferencia a la que fui
invitado por la Asociación de
Trabajadores de la Cultura y
Afines en la Ciudad de Paraná,
Provincia de entre Ríos, expresé
que en mi opinión, "la cultura
popular es el espacio, quizás el
único ámbito que históricamente
se ha preservado de la
alienación que se manifiesta en
esa tendencia que induce a
nuestras elites hacia la
importación a-critica de ideas y
de productos culturales". Al
enviar el texto de esa
conferencia a la red, varios
compañeros me sugirieron que
realizara algunas precisiones
respecto a esta cuestión - y
para ello - voy a recurrir a las
enseñanzas de nuestro maestro
Fermín Chávez que he podido
recoger en sus últimos años
tanto a través de sus tertulias
y conferencias, como así también
de algunas entrevistas,
atreviéndome además, a integrar
reflexiones de índole personal.
La especulaciones que
desarrollare a continuación más
que orientarse hacia un preciso
y metódico abordaje de tipo
histórico, sociológico o
literario de la cuestión, deben
desafiarnos a que observemos
desde un punto de vista
"particular" el fenómeno de la
cultura popular en el presente y
sus implicancias respecto al
futuro, ya que como hemos
comprobado a partir de nuestros
estudios sobre FORJA y de la
generación décima, los grandes
procesos históricos en nuestro
país suelen ser precedidos por
una convulsión de tipo cultural,
y en ese sentido, entendemos por
ejemplo que no puede
comprenderse integralmente el
fenómeno del peronismo sin tener
en cuenta la revolución cultural
acontecida entre 1920 y 1940 en
nuestro país, revolución que
adoptó un claro sentido
nativista a partir de esa nueva
sensibilidad surgida en los
albores del siglo XX.
Quiero hacer referencia en
primera instancia al fenómeno de
la alienación. Entendemos por
tal, a aquel trastorno
intelectual ya sea temporal o
permanente que se produce cuando
al momento de conocer carecemos
de la conciencia (a-percepción)
respecto a aquellos factores que
nos determinan. Referencias
sobre éste fenómeno se
encuentran presentes en muchos
exponentes de nuestra corriente
de pensamiento. Scalabrini Ortiz
en "El hombre que esta solo y
espera" hará mención no expresa
a esta cuestión como así también
Manuel Ortiz Pereyra en su obra
"Por nuestra redención cultural
y económica" publicada en 1928.
Trataran esta problemática
además entre otros autores José
Luis Torres, Fermín Chávez,
Ernesto Goldar, Arturo Jauretche
y Juan José Hernández Arregui.
Vale recordar en ese sentido y a
modo de ejemplo que tanto los
"aforismos sin sentido" de Ortíz
Pereyra como las zonceras
Jauretcheanas, constituyen
verdaderos instrumentos epocales
de denuncia contra aquellos
"principios introducidos desde
nuestra mas tierna infancia" con
valor de verdad, cuyo objetivo
era impedirnos el conocimiento
pleno de nuestra realidad y de
las fuerzas que operaban sobre
ella. La dicotomía alienante
"civilización o barbarie" será
para Jauretche y por que no para
Fermín Chávez la zoncera
(principio) madre que las parió
a todas.
En aquella oportunidad manifesté
además que dicho fenómeno (la
alineación) podía ser
representado - como alguna vez
lo graficó Fernández Baraibar -
en la película "Matrix", un film
donde la realidad esta compuesta
por máquinas que se alimentan de
seres humanos, y donde otra
realidad, la virtual - la de la
Matrix - (máquina a la que están
"conectados" todos los seres
humanos) permite que ellos
"sobrevivan" plácidamente
mientras son lentamente
consumidos. Los humanos
conectados creen que perciben la
realidad pero ella es falsa, es
una realidad virtual creada para
que los seres humanos no tomen
conciencia de que están siendo
objeto de consumo. La opción por
retomar la conciencia (a través
de la desconexión de la Matrix)
es muy dura, ya que la realidad
física para la raza humana es
aterradora.
Nos ha explicado Ernesto Goldar
en una de las clases pasadas, y
además, a través de un
interesante texto que puede
ubicarse en la red y que se
denomina "Scalabrini Ortiz:
Profeta Nacional", que todo
proceso de alineación en su faz
colectiva es provisorio ya que
implica por definición un "modo
de opresión". Para Goldar, el
hombre en su faz colectiva,
comienza de un momento a otro y
en forma natural a reaccionar
"destruyendo espejismos", y a
fin de concluir con una
situación opresiva, asciende un
proceso de rebeldía creciente.
En Palabras de Scalabrini en el
Hombre que esta solo y espera "…
quiere autorealizarse, pararse
en dos patas, racionalizar la
irracionalidad que lo circunda y
salvarse uniéndose al clamor
colectivo que lo excita. En
principio, resiste: se burla de
los "engrupidos"; "sobra" a la
cultura europea; "siente" en vez
de pensar, para no ceder al
mundo de los valores concluidos;
"intuye" para sobrevivir; se
"sonríe" ante los
pseudointelectuales desdeñosos:
"palpita" (textual).
Si observamos con cierto
detenimiento la historia de
nuestro país, podemos concluir
sin temor a equívoco que fue a
través del arte y de la cultura
popular - entendiendo por arte y
por cultura popular a aquellos
productos de la expresión y
creación popular no
institucionalizada - como se
preservó con mayor fortaleza el
espíritu nacional. La revolución
cultural operada entre 1920 y
1940 es un claro ejemplo de
ello, dándonos pautas además que
esa preservación no sólo
adquirió un sentido protectivo o
preservativo, sino además
proyectivo y proactivo.
Fermín Chávez ha estudiado esta
cuestión con llamativa
rigurosidad. Sus estudios y
análisis sobre la poesía
gauchesca y el estilo gaucho, el
tango orillero, y ciertas
versiones del rock nacional, le
han permitido concluir que es
través de la poesía gauchesca
que sobrevivió el espíritu
facúndico, poesía que se
reencarnó primero en el tango
orillero - y posteriormente - en
ciertas expresiones del rock
nacional. La literatura
gauchesca como se señala en
"Historia y Antología de la
Poesía Gauchesca, un excelente
libro que recomiendo (aclarando
que este término no resulta
sinónimo del "estilo gaucho"),
"nació y se desarrollo como
denuncia y rebeldía social y
política". También se cantó a la
tierra que nos vio nacer, a las
costumbres y por supuesto al
amor. La poesía gauchesca allí
se afirma es una de las
expresiones más originales y
creativas de la literatura
latinoamericana.
En una entrevista que puede
también rastrearse en la red,
Fermín sostenía que no creía que
la poesía gauchesca estuviera
necesariamente confinada a la
nostalgia y los desfiles del Día
de la Tradición, sosteniendo que
ella es "parte de nuestra
identidad ni más ni menos".
Tenemos que releerla decía "para
comprobar cómo su espíritu
reaparece en el tango -cuando el
gaucho de las orillas urbanas se
transforma en el compadrito-
pero también en la música joven
hecha aquí" (textual).
Consignaba además que el
rocanrol nacional "…retoma la
tradición gauchesca ligada a la
denuncia social y política,
además de las historias de amor,
la picardía, el humor ácido y la
crítica de la vida cotidiana".
¿Que entendía nuestro maestro
por cultura popular? Para él la
CULTURA con mayúsculas - es
decir - la cultura popular, era
una "organización tradicional
que nos recibe cuando venimos al
mundo" (textual). En una
conferencia brindada en los
albores de la recuperación
democrática afirmaba en ese
orden de ideas que "mucho antes
que leamos el primer libro ya
tenemos cultura por que nos
hemos nutrido de un río que es
la cultura tradicional que se
transmite oralmente" (textual).
La "cultura popular es
transmitida, aprendida y
compartida" (textual). Afirmaba
además que las producciones
individuales no bastan para
constituir una cultura, "son
simples expresiones de ella".
De esta primer reflexión surge
que para Chávez la cultura
popular, es esencialmente un
fenómeno de tipo colectivo en
clara contraposición con
aquellos que sostienen que "la
cultura es la simple suma o mas
bien el producto de las
creaciones individuales de
distintos pensadores, artistas,"
(textual), aseverando en
consecuencia que "por eso es
natural que cuando uno piense en
cultura se remita directamente a
un creador individual, en un
gran pintor, en un gran músico"
(textual). Esta posición lo
ubica a Fermín en un campo
filosófico cercano a la
complejidad, postura que se
refleja además en su afirmación
respecto a que en los pueblos
mestizos, heterogéneos, o
multígenos en términos de
Scalabrini, "lo popular va
modelando lo nacional, y en ese
sentido, la cultura no letrada
es la que va indicando el
sentir". El pueblo para Fermín
Chávez es quien "nacionaliza a
la cultura".
Retomemos por un instante la
cuestión de la alineación. Para
Fermín el sistema de dominio
Inglés operado con posterioridad
a la batalla de Caseros fue
sutíl, y se practicó a través de
de educación y la cultura. En
ese sentido la instalación de
una "superestructura cultural
opresiva" que - entre otras
consecuencias - instaló un
mecanismo sistemático de
admiración acrítica de lo
exógeno y de denigración
acrítica de lo endógeno basado
fundamentalmente en la falsa
dicotomía civilización o
barbarie, determinó que muchos
compatriotas se vieran
"impedidos" de conocer las
verdaderas fuerzas que operaban
en el país viviendo en una
suerte de enajenación. Este
fenómeno puede constatarse
plenamente cuando entrevistamos
a trabajadores que
protagonizaron las décadas de
1920 y 1940. Mientras que desde
una superestructura cultural se
desconocía o negaba la acción
imperialista o se la denunciaba
"genéricamente", el imperialismo
real y concreto que era el
británico, era lisa y llanamente
ignorado. Solo los trabajadores
de las empresas de capital
extranjero británico lo conocían
en carne propia, o cuanto menos
lo intuían. Por tal razón
ciertas vertientes del
nacionalismo antiimperialista
local, como por ejemplo el
FORJISTA, tuvieron una
influencia decisiva sobre el
ideario y la acción del
movimiento emergido el 17 de
octubre de 1945.
La tentativa de imposición
acrítica de pautas culturales y
de contenidos tuvo diversas
consecuencias. En el caso de
"pueblo llano", éste recibió
históricamente en palabras de
Chávez "….cierta porción de los
productos culturales que se
pretendieron imponer y rechazó
otros en forma instintiva,
subconsciente y sabia"
(textual). Fermín era de la
convicción que no hay propaganda
por perfecta que sea, que pueda
"lavarle definitivamente la
cabeza al pueblo" - y aquí - en
este mecanismo preservativo de
la alineación (la cultura
popular), estaba para él secreto
de la supervivencia de rasgos
identitarios esenciales.
Ahondando en esta cuestión para
nuestro maestro la idea de lo
sagrado, de lo mítico, de lo
instintivo, "preserva al pueblo
llano" de la alineación, no
ocurriendo lo mismo con las
minorías cultas quienes están
mas expuestas y son mas
permeables a la alineación ya
que ésta es "es una labor
racional, es un trabajo que pasa
por la razón y no pasa ni por la
fe ni por las creencias"
(textual) El proceso de
incorporación de ciertas pautas
culturales en los pueblos
mestizos es un hecho natural.
Para Fermín ciertos elementos
que hoy consideramos como
folklóricos (aunque lo
folklórico para Chávez por
definición debía ser anónimo) ni
siquiera provienen de la
tradición hispánica ni de la
indígena, dos de las principales
vertientes de nuestra identidad.
El "chamamé" por ejemplo
proviene de la polca un ritmo
del norte de Europa que fue
"asimilado, adaptado y que el
pueblo lo hizo suyo" (textual).
Similar fenómeno ocurre con los
valses peruanos. Resulta
interesante, y en esta cuestión
los desafío a que investiguen de
donde proviene la contra -
danza, el Pericón, que alguna
vez fue denominada como la danza
nacional.
Fermín creía y nosotros también
que con ciertas expresiones del
rock nacional aconteció el mismo
fenómeno que el de la polca. Si
bien rock nacional es una
adaptación de un género que
surgió nítidamente en Gran
Bretaña, éste, fue
paulatinamente adoptado,
adaptado, compartido y apropiado
- y en tanto - constituyendo
parte de nuestra cultura. El
hecho que rock se haya difundido
fundamentalmente en los sectores
medios y medios bajos no resulta
obstáculo para considerarlo como
cultura popular teniendo en
cuenta la importancia y la
incidencia que estos sectores
poseen el nuestra comunidad.
Nótese en ese sentido que cuando
el rock empezó a ser cantado en
castellano, adquirió un
componente idiomático propio y
vivo que se fué renovando como
todo lenguaje.
Quiero aclarar de ninguna manera
considero al rock nacional como
parte de nuestro folklore, pero
sí de nuestra cultura popular ya
que empezó a adquirir masividad
cuando sus letras expresaron
resistencia a la opresión,
cuando empezaron a contar sobre
cosas nuestras. El rock nacional
como medio de comunicación, como
leguaje, constituyó y constituye
aún una de las expresiones de
lucha contra la alineación de la
que hablábamos.
Pretendo reforzar esta línea
argumental con algunas
opiniones; la primera, del
"Cuchi" Legizamón publicada en
el suplemento de cultura del
diario clarín del día 3 de
febrero de 1983. En aquellos
tiempos relataba el Cuchi que "…
mis hijos son roqueros (…) El
rock existe en nuestro país. La
modalidades de Spinetta, Nebbia
o Gieco tienen un sello Nacional
(…) No podemos quejarnos que los
jóvenes tomen el Rock como su
danza(…). Mire los tangueros que
en algún momento quisieron que
el tango fuera para escuchar,
cuando es tan lindo bailarlo.
Hay que volver a la música
bailada y los jóvenes han
encontrado la suya". En la misma
publicación Marcelo Simón
sostenía: "El rock es para sus
juveniles protagonistas una
respuesta amuchas preguntas sin
respuesta en la Argentina. Es
también un código de
comunicación, un camino y hasta
un patrón de lenguaje y de
conducta". Por su parte Luis
Albero Spinetta expresaba:
"Pienso que en nuestro país
existen conjuntos de rock y
grupos que tocan rock. Y existen
miles de otros proyectos basados
en lo que primitivamente fue el
rock pero que han evolucionado
hasta lo que puede denominarse
como música de fusión. En ella
hay componentes de la música
original de nuestro país que es
lo importante".
En general suelen surgir
cuestionamientos a la
"nacionalidad" del rock basados
en ciertas similitudes
existentes entre el rock
argentino y el producido en su
región de origen. Pero lo que
aquí importa, lo que define si
una rama o producto cultural es
nacional o no, es su capacidad
para aportar elementos a la
conciencia nacional. Recuerdo en
ese sentido que alguna vez Luis
Barroso afirmó irónicamente en
la revista Línea "… que las
guitarras eléctricas no son
menos nacionales que las
criollas, y que la palabra rock
es tan extranjera como la
palabra Folklore."
Resulta indubitable para quien
les dirige la palabra que
ciertas expresiones del rock
nacional no sólo han preservado
parte de nuestro espíritu, sino
que también, han contado y dicho
cosas del país en numerosas
oportunidades inclusive bajo una
ostensible censura. Como detesto
las generalizaciones no podría
afirmar que todas las
expresiones del rock han sido
consecuentes con este
itinerario, pero no creo
equivocarme, cuando sostengo que
muchas de sus variantes han sido
expresiones de rebeldía, y tal
vez, único refugio de la
libertad para nuestros jóvenes,
y además que nuestros músicos,
no solamente incorporaron el
idioma y luego los giros
idiomáticos al rock con lo que
ello presupone, sino que además,
a través de sus letras, han
preservado como en aquellos
tiempos de la gauchesca,
elementos de alto valor
identitario y parte de la
tradición cultural de nuestra
comunidad.
Arturo Jauretche establecía una
nítida diferencia entre el
adopción acritica (práctica
netamente iluminista y
alienante) y el adaptación,
práctica que permite adecuar
ciertos presupuestos a la
realidad. Creo entender respecto
a la cuestión que nos ocupa que
varias generaciones de
argentinos primero incorporando
el idioma y posteriormente a
través de la imposición de giros
propios de los relatos, fue
adaptando esa "modalidad" que
para algunos representa "toda
una cultura".
El indio Solari, uno de los mas
grandes exponentes del rock
nacional alguna vez sostuvo que
el rock es una es música
esencialmente cosmopolita. "….
si hay una característica en la
cultura rock es que no cree en
los mapas políticos, que
entronca casi todas las
culturas, que asimila todas las
influencias y es universalista".
Solari considera al rock como
una cultura "Yo considero al
rock como una cultura, no como
un género. A tal punto que en el
transcurso de estos casi treinta
años hubo subgéneros que he
disfrutado en todo momento".
Nos preguntamos a luz de lo
expuesto por Solari si resultan
incompatibles sus palabras con
el carácter de nacional que
pretendemos atribuirle a ciertas
expresiones del rock local. El
recordado y respetado Néstor
(croqueta) Icvancich nos propone
una respuesta a tal
interrogante. "La denominación
rock nacional parece traer
aparejados problemas de
legitimidad, de apropiación
indebida: la partícula
"nacional" colocada a
continuación de "rock" es como
pedir permiso para que no le
peguen por designar un género no
totalmente autóctono; y por otro
lado, indicaría una afirmación
en el sentido que el rock hecho
en la Argentina tiene un matiz
propio de este suelo que lo hace
único y diferente a pesar de
tener su base en un ritmo
cosmopolita". A la luz de lo
visto hasta aquí, podemos
advertir que cuando se habla
desde la política sobre la
Colonización cultural, la mayor
parte de las veces se la
considera como un proceso de una
sola vía: se toman en cuenta
únicamente los esfuerzos
metropolitanos en suprimir, o
desgastar, la cultura vernácula
y sus intentos de imponer las
jerarquías que le son propias
(por un lado, el concepto de
Arte Occidental como universal y
omnicomprensivo; por otro, la
maquinaria del mercado)"
(textual) Pero para Ivancich,
suele cometerse el error de
subestimar la capacidad de
respuesta de los pueblos, "su
posibilidad de generar cultura
nueva usando los mismos
elementos que buscan penetrarla:
Transculturación. Y es aquí
donde corresponde volver a
plantearnos el problema de la
Identidad: el modo de no
perderse en dicotomías estériles
como Tradición/Novedad; ni
atarse a esquemas de análisis
que tal vez sean eficaces dando
cuenta de aspectos económicos
pero no pueden abarcar,
eficientemente, las
complejidades de lo cultural;
parece residir en pensar la
Identidad Nacional no como una
postal fija en el tiempo sino
como un proceso dinámico,
integrador, fruto más de las
sumas que de las diferencias.
Ante el caso dado del ingreso de
una forma foránea no tradicional
en el área cultural de un
pueblo, la conducta del receptor
puede optar por el rechazo
total; o, si deja entrar este
nuevo dato, puede incorporarlo,
llegando a generar una
Imitación; un Híbrido o una
Fusión".
Creo que la respuesta a la
incógnita inicial es ésta;
ciertas versiones del rock
nacional no constituyen mera
imitación u adopción acrítica, y
ya se las ubique en el campo de
los híbridos o de la fusiones
(como sostenía Spinetta) hay en
ellas una serie de componentes
que las acercan y las integran
definida y definitivamente la
cultura popular.
Desde cierto academicismo
ortodoxo o tal vez desde algún
nacionalismo obtuso podría
disentirse con las expresiones
precedentes. Ello no debe
preocuparnos, en primer lugar
por que gran parte de nuestras
universidades están sujetas a
métodos y modas que le
imposibilitan muchas veces
comprender ciertos fenómenos, ya
que los mismos, escapan a los
parámetros de cierta lógica
racional. Algunos compañeros
lamentan que el pensamiento
nacional no esté presente en
nuestras universidades, pero yo
no, por que pienso que intentar
"instituicionalizar" al
pensamiento nacional es como
intentar "institucionalizar" la
"cultura popular".
Institucionalizar al Pensamiento
Nacional sería simplemente una
tentativa de "neutralizarlo".
Nuestra misión es otra, ya que
mientras los mecanismos de
alineación persistan, deberemos
acompañar los procesos populares
que no necesariamente se guían -
como la cultura popular- por la
lógica pura, por la pura razón,
o por la institucionalidad pura.
Lo que si me preocupa
personalmente es que el
"Pensamiento nacional" no se
constituya como "objeto de
estudio" en la mayoría de las
universidades, ya que resulta
sumamente incongruente pretender
enseñar la historia argentina
sin el conocimiento de una
modalidad epistemológica que
nada mas ni nada menos, nutrió a
los dos grandes movimientos
políticos y culturales
acontecidos durante el siglo
pasado. Pretender abordar
históricamente al Yrigoyenismo y
al Peronismo sin comprender el
componente cultural que preceden
y que conllevan ambos
movimientos, resulta una tarea
infructuosa - por que ambos
presuponen esencialmente un
componente cultural en el
amplísimo sentido de la palabra.
Tal vez mediante seminarios
extra-curriculares podría
inducirse a que nuestro
pensamiento se constituya en
objeto de estudio e
investigación académica. Esto sí
sería un paso adelante, Quienes
nos hemos involucrado hasta el
tuétano en las décadas previas
al peronismo no dudamos que la
revolución cultural que lo
precedió, estuvo impregnada de
una nueva sensibilidad que se
expresó - entre otros factores -
a través de una verdadera
reacción de índole nativista
manifestada no solamente bajo
formas "tradicionales", sino de
nuevas formas, algunas de las
cuales constituyeron verdaderas
"adaptaciones" en términos
jauretcheanos. Les recomiendo
profundizar en esta cuestión
siguiendo el Texto de Juan W
Wally "La generación del 40
grandeza y frustración"
Restaría finalizar planteándoles
una nueva incógnita. Existen hoy
en nuestra música, en nuestra
poesía y en otras modalidades
artísticas de nuestra cultura,
nuevas expresiones que pueden
ser integradas dentro de la
cultura popular. Si los
nacionales no nos equivocamos,
en estas expresiones se esta
escribiendo parte del futuro,
por que en nuestros países donde
aún persistes mecanismos de
alienación, esa es una de las
funciones de la cultura. Cuando
Quinquela o Molina campos
empezaron a incorporar sujetos
concretos a sus obras, no
estaban incorporando simplemente
"nuevas formas", sino que muy
por el contrario, estaban
contando cosas sobre una
argentina invisibilizada, sobre
esos sujetos que posteriormente
constituirán el subsuelo que se
sublevó el 17 de octubre. Cuando
algunos escritores se
autodefinieron en forma
provocativa como
matrtinfierristas, estaban no
sólo cuestionando las pautas
culturales que sustentaban la
alineación referenciándose en un
gaucho matrero y en una obra
ninguneada por las elites, sino
además anunciando un
renacimiento. Los desafió que
observen las obras artísticas de
aquella época. Estaban
anticipando algo de lo que
después aconteció Hoy, reitero,
existen nuevas expresiones.
Algunas son lisa y llanamente
adopciones acríticas, pero
otras, ya constituyen híbridos o
fusiones que están hablando de
un sentir. La función nuestra es
interpretarlos y acompañarlos en
ese sentir, e intentar llevar a
la literatura política dichas
expresiones en las que suele
preservarse un "espíritu
invisible" a los ojos de ciertos
científicos. Habrá entonces que
hurgar en la pintura, en la
escultura, en la poesía, en la
música popular, para entender
que se está sintiendo, que se
esta diciendo, para poder
observar lo que se viene. Habrá
que concentrarse por ejemplo en
ciertas modalidades de la música
tropical - bastante desdeñada
por los culturosos - y en las
distintas versiones de la
cumbia, para concentrarse en
elementos que las integran en un
decir y en un sentir popular,
sea este escéptico, optimista,
realista o conformista.
Desde ya les aviso que se van a
asombrar, y les aseguro que lo
que se esta pintando, lo que se
esta cantando, lo que se esta
filmando, lo que se esta
esculpiendo, etc, nos dice algo
del mañana. Los invito además
que observen esas nuevas formas
y "fondos" con un "espíritu
abierto".
Nuestros maestros nos desafiaron
a intentar ver más allá y nos
brindaron herramientas para
ello. Esta es una. El pasado
representa para nosotros la
fuerza de la experiencia no una
atadura orientada a potenciar la
melancolía. Miramos el pasado
para tratar de interpretar el
futuro, por eso muchas veces
desdeñamos los análisis
coyunturales que suelen ser
importantes, pero que nos
limitan en nuestras energías
para acompañar la sensibilidad
proyectual de la cultura
popular. Algunas incógnitas
quedarán para otra oportunidad
pero tendremos que mirar no
solamente en las formas sino en
los fondos: que se quiere
expresar, que se dice, que se
cuenta.
Les agradezco mucho la presencia
y nos encontramos dentro de un
mes, exactamente el 5 de agosto
una fecha significativa, ese día
lo sabrán.
Muchas gracias.
Francisco J. Pestanha
fpestanha@hotmail.com
Gentileza:: Francisco Pestanha
[fpestanha@hotmail.com]
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