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Canto al Maestro, poemas
escritos por el profesor Jimmy
Calla Colana
No hay documento más
fehaciente ni dato más auténtico
de nuestra sensibilidad , como
nuestra propia técnica.
(César Vallejo)
Desde mi adolescencia la lucha
política influyó sensiblemente
mi obra, tanto en lo que se
refiere a la forma como al
contenido...
Y de eso se trata: de llegar a
todos tocando los grandes temas,
los profundos sentimientos
humanos...
Me esfuerzo por utilizar menos
imágenes y comparaciones, evitar
lo que podríamos llamar “la
decoración”, expresarme en forma
directa y de tal modo que en el
poema todo sea imprescindible, a
tal punto que, quitándole una
palabra, todo se desplome. En
fin, de construir de tal manera
que se llegue a lo que es
verdaderamente esencial.
(Nazim Hikmet)
Abre un caminito
para ir al cielo
allá va el niñito
Que ha perdido el miedo
(Horacio Zevallos Gámez)
“El más alto cargo que un
ciudadano puede desempeñar en
una
democracia es el de maestro de
escuela. Cuando la sociedad
actual se sacuda del egoísmo y
de los prejuicios que anquilosan
sus vitales funciones; y cuando
el maestro, de su parte, deje la
rutina y se transforme en un
líder social, entonces el
magisterio habrá sobrepasado en
importancia a cualquiera otra
actividad humana”
(José Antonio Encinas)
Hay la alegría de ser sano y de
ser justo.
Pero hay sobre todo la inmensa
alegría de servir...”
(Gabriela Mistral)
DEDICATORIA
Al magisterio de mi patria
a los de esta tierra dolorosa,
pero bella nación nuestra,
a los maestros del Callao,
a los maestros de mi tierra,
que me vio nacer,
a Moquegua,
a la mujer maestra
a los más incomprendidos
por esta putrefacta clase
dominante,
a los atalayas del saber,
a los gladiadores
y victoriosos de mil batallas,
al acero indoblegable,
hecho hueso y carne: al maestro.
Quiero a ellos alcanzar
estos mis versos
como trigo colectivo,
como el sol vistiendo
a todos de alegría.
Quiero compensar su
incomprensión
y el vacío de sus vientres,
con la luz el calor y el fuego
de mi canto.
MAESTRO
CANTA Kachuca y los Mojarras
Soy un maestro
que enseña justicia
sabiduría y libertad.
Así reclamo mi dignidad
A los cuatro vientos
sin miedo de hablar
Desde la cumbre hasta la ciudad
Soy maestro forjado
En el yunque
A golpes de libros de acero.
Incandescencia
Del saber primero
Del saber primero
Para bien enseñar.
Soy maestro
De los nuevos hombres
De ricos y pobres de toda edad.
Aunque merecido lo tengo
El respeto ganado me da mi
lugar.
Miedo no tengo a nada
Porque todo he pasado
Prisión por defender a mi pueblo
...
Me han dado.
Una eterna huelga de hambre
Por un sueldo malvado
Son mi verso
y mi canto de fuego de faro
Maestro coraje
Maestro no es cualquiera
Es amor a primera
por la humanidad
Maestro
Paciencia
Por sembrar
nuevos bosques
Con mentes frondosas
De niños a hombres
que siempre alcen vuelo
sembrados de amor
De amor
de maestro
como el que me enseñó
a mi.
Gracias maestro.
Compréndanlo todos de una vez:
mientras más duros y
terribles sean los escritos de
un autor contra su país,
más intensa y voraz es la pasión
que arde en el corazón de aquél
por su patria... La violencia,
en el dominio soberbiamente
original
de la literatura, es una prueba
de amor.
(Mario Vargas Llosa)
ORACIÓN DE UN MAESTRO
A ti maestra incomprendida y
educadora sujeta a las fatigas,
desalientos, sin sabores que
entrañas esa misión sublime,
pero a la vez ingrata. Quiero
dirigirme con estas líneas,
porque como compañero tuyo de
trabajo, se muy bien lo que es
sentirse a veces agobiado por el
peso del abuso, de la
injusticia, la incomprensión
aunque cumplimos con agrado y
con amor, no deja en muchas
ocasiones de costarnos mucho.
Aquí te leo una oración que te
servirá de alivio en aquellas
horas y días inaguantables,
porque quiero compartir ese
consuelo y optimismo que
caracteriza a la mujer maestra
voy a leerte uno de los que más
conviene a quienes somos
maestros y nos sentimos
abrumados por el sufrimiento el
desaliento o la incomprensión de
una clase dominante putrefacta
que ya no tiene solución.
“Oh maestro, es la hora de mi
oración. Y voy a hacerla esta
noche aquí en mi cuarto oscuro,
a la luz de la lámpara de mi
velario roto; después de
corregir la última prueba de mis
alumnos; el último de esta noche
...porque mañana volveré a
comenzar con los cuadernos.
Oh maestro, desde aquí estoy
viendo con mi imaginación y el
recuerdo de mi salón, su piso de
tierra, su techo de plástico y
esas 35 boquitas hambrientas,
alocadas a las que tengo que
enseñar.
Desde aquí veo a Juancito... mi
martirio dentro del aula,
seguramente se comió su propio
lápiz y no tiene sus útiles
escolares completos.
Y a Antonella, que es un huracán
y me pone los nervios en punta
cuando se mueve de un lado a
otro y alborotar toda la mañana;
son los mismos padres que
quieren que la suspenda, pero yo
me opongo.
Y a Pedrito... que parece estar
distante, él está en un mundo
lejano y que no comprende más
que con mucha dificultad y mucho
retraso
–cuando llega a comprender
algo-.
Y a Jorgito, que se queda
dormido a mitad de clase, él no
toma desayuno, muchas veces su
papá, no tiene trabajo y su mamá
murió con tuberculosis. Pero
para la pelota si es un buen
jugador.
Hasta los niñitos más
avanzaditos me cansan esta noche
que estoy orando. Los siento a
todos allí corriendo, inquietos,
molestos, exigentes, ni siquiera
me dejan descansar.
Oh maestro, no tengo nada que
ofrecerte, mi corazón sufre cada
día más y más, mi voz está
afónica. Tengo dos
electrocardiogramas, el médico
me dice que tengo que dejar mi
vida agitada, pero eso es
imposible, estoy condenado a
luchar.
Oh maestro, es tan grande este
desaliento que quiero caer aquí,
pero no, no maestro. Mañana será
otro día y es necesario estar
listo y decir en esa aula de
esteras, sin gritar: “niñitos un
poco de silencio, por favor
vamos a comenzar la clase...”
Como toda mañana, desde hace
veinticuatro años.
Quiero laborar por ellos los
niñitos de escuelas de esteras,
sin esperar ninguna recompensa,
además quiero darlo todo sin
condiciones sin esperar nada.
Pero, Oh maestro, esta noche,
esta noche
no voy a pensar más, porque
quiero descansar, quiero dormir,
quiero reposar por ellos,
para estar mañana como nuevo, en
un nuevo día con:
fe , entusiasmo, y con alegría”
AMOR DE MAESTRO
¡Que extraña fuerza sientes al
hablar con los muertos cuando ya
no te bastan los vivos que
quedaron ¡
(Yorgos Seferis)
Escucháis hermanos esta dulce
historia
que no es alegre pero tampoco es
triste.
Un día un maestro perdió a su
amada
que también era colega
desde ese día él no sólo sufría
sino que pasaba todos los días
por el cementerio
mirando la que fue su dulce
y entrañable compañera.
Él mucho sufría a la muerte
maldecía
que le quitó a parte de su vida.
El pueblo entre dientes rugía:
-Es un loco, bohemio y perdido
que quiere revivir a una muerta
que ya está perdida.-
Pasó el tiempo hasta que un 6 de
julio
era una maña fría, se vistió de
luces y de gala
trepó la vieja reja del
cementerio
entró fugazmente llegó a la
tumba de su amada
hechó en mil pedazos el ataúd
frío
hasta sacar a su amada en sus
brazos
hecho un esqueleto frío
como la nieve deslumbrante, que
la envolvía,
pero era blanca y era fría para
correr como un loco
llevando en sus brazos a su
muerta querida.
Hasta llegar a lo que fue su
dulce morada
la echó en su lecho
fragante de rosas y flores de
azahar.
Brindó su día hasta cubrirla de
besos
por toda la osamenta fría
le regaló un ramo de flores por
su día.
La llevó al fondo de su cuarto
oscuro
le contó de su vida sin ella
que todavía ella
domina sus sueños y ensueños.
Hubo penas, sonrisas y alegrías.
Embriagado por el vino
abrazó a la bella dormida
le miró a sus ojos huecos y
oscuros
a sus cejas finas y enarcadas
se dio cuenta que tenía una fría
mirada
¡lloró como un niño!
¡y lloró como un niño!
hasta quedarse para siempre
abrazado y dormido.
MAESTRO PURO
Al maestro Sigfredo Chiroque
Chunga, entrañable y dilecto
amigo
Eres
Inagotable
e inacabable,
como agua manantial
del límpido puquial
que emana una fuente
de la alta hornacina caliente
de la gran cordillera
omnipotente.
Inextinguible
e inapagable
como el fuego sagrado
del olimpo y los dioses
que los apus
cuidan amorosamente
para que nadie te haga daño.
Eres inagotable
que duerme
su sueño apacible
y placentero
en el lecho
de su ceniza.
Pero pronto
se levantará
con su pueblo para exigir
cuentas
y anunciar la nueva alborada de
los excluidos.
Pero pronto ha de llegar ese
día.
Y todos dirán:
así es el alma
así es nuestra fibra
así es el espíritu
de nuestro magisterio
si
así es el espíritu
de nuestra causa
liberadora.
Porque esa es
nuestra quintaesencia
del vivir.
BRINDIS DE UN MAESTRO
En una vieja cantina de esteras
junto al albero
del arenal de Pachacútec,
allá en Ventanilla,
una tarde gris y húmeda
alegremente platicaban,
cuatro maestros
que también eran poetas,
se hizo un brindis por la patria
,
por el suelo que los vio nacer
por la luna y las estrellas,
por las mujeres
que un día les hicieron llorar,
por esas noches
de lujuria, espanto
y por la vil moneda
que lo compra..., no todo.
Sin embargo
Godofredo levantó
su copa de vino,
faltaba su saludo,
el de maestro,
luchador y poeta ,
el verdadero, el completo
de sentimiento puro
y de talento frío
Les miró fijamente
e inundó de fuego
su copa de vino .
Se golpeó el pecho
y partió sus botones
de su camisa
de un solo tirón,
quedando a pecho abierto
ante los desorbitados ojos
de los presentes;
se quedaron todos pasmados
y remangando
sus raídas mangas
de su vieja camisa,
dijo así:
-“Brindo por el verdadero
maestro,
el verdadero,
mas no de aquel que vive de sus
colegas,
pidiéndole monedas por un vil
contrato,
¡no! , no brindo de aquel,
que desde el poder halla
consuelo profano ,
en el placer de la colega
que exige un derecho.
Ni de aquel que usando un
efímero poder
desgarra sus pasiones
en el fango de la corrupción.
Yo, no brindo por ellos
los que se sirven del cargo
sindical ,
los que se sientan en la mesa
del patrón,
los que se venden por 8 mil
pesetas de oro,
los que piden 4 festinados
puestos,
los que censuran
y separan a su hermano que
lucha...
yo, no brindo por ellos.
Y con el corazón desgarrado
entre mis manos les digo:
Siento este 6 de julio,
no complacerlos.
Brindo, si por el maestro,
el verdadero,
el que me brindó sus sabias
enseñanzas,
el que me moldeó
como arcilla de barro,
el que quiere a niños
que sonrían a flor de piel,
el que canta y vive con su
pueblo,
el que quiere sembrar el cielo
aquí en la tierra,
el que sigue a cristo
crucificado en la desidia de
ustedes.
¡No colegas!
Yo no brindo por ellos.
Brindo por el maestro
de la costa de la sierra y la
selva,
por el maestro andino,
si por ellos yo brindo.
Brindo por mi maestra ,
que me enseñó cuando era niño
y me inculcó lo que vale el
cariño
y que la amistad se mide
siempre con principios.
Por ella
que me envolvió en sus brazos,
que me arrulló con sus canciones
de oro
y me regaló su corazón entero.
Por ti maestra
que no te olvido,
por ti que desafiastes al tirano
,
por ti que vuelas como águila
andina ,
Si brindo por ellas
que como gaviotas
despegan su vuelo
y en tu pico llevas
una rama de olivo
de dignidad.
Por mis maestros:
Todos ellos
me enseñaron
a pensar en el mañana
como algo muy bello
y muy deseado.
Por ellos
los responsables de mi destino,
los que me enseñaron
a nunca tener miedo,
ni a pensar en grandezas
ni riquezas.
Por ellos
los que templaron
mi alma en acero .
Por ellos,
yo si brindo señores,
ellos señalan
y vigilan mi camino.
Por el anciano maestro,
adorado, bendecido y olvidado,
y que sus arrugas
pesan en mi hombro,
por el maestro
que cayó en combate
y que su sangre
señala el color
que nuestro pueblo
ha de seguir,
por el maestro preso ,
por el maestro enfermo
por el maestro sin trabajo ,
.
Por ti compañera
de lucha e ideales.
Por todos ellos
Yo si brindo,
dejad que llore ,
¡dejad que llore!.
Que esta quejumbra l
desfogue mi agonía mortal,
que como hoguera en llama
carbonizan mi alma,
asesinan mi cuerpo.
Dejad que llore ,
porque sois hipócritas,
porque sois insensibles;
porque no eres
un maestro de verdad .
Dejad que llore ...”
El maestro luchador y poeta
enmudeció,
ningún ruido feo fornicó
su sentimiento nacido de la
rabia
y la dilección infinita,
todo ello indicó
que sobre la vieja estera de
Pachacútec
emergía inconmensurablemente
una elegía bucólica
de tristeza, desilusión
y sobre todo de esperanza.
¡Salud maestros
pero maestros de verdad!
MAESTRO CAMINANTE
Caminante, son tus huellas el
camino, y nada más;
caminante, no hay camino, se
hace camino al andar.
Al andar se hace camino, y al
volver la vista atrás,
se ve la senda que nunca se ha
de volver a pisar.
(Antonio Machado)
¿Porqué no quieren que camine?
Si sólo soy un maestro
que quiero llegar al sol
entre tantos muertos.
¿Porqué cortan mis venas?
Si sólo canto coplas de justicia
social.
¿Porqué tanto miedo?
Si sólo soy un maestro.
Dejadme partir que encenderé
cientos de fogatas de amor y
esperanza
que es la razón de mi existir
además nunca me fui de tu lado
siempre estuve a tu costado.
MAESTRO COMPAÑERO
En las altas cordilleras
blancas de niebla y de frío,
así es el ande milenario
así es el Ande Frío.
Allí el metal del cerro
Plagado de todo forastero
Siempre sueña
como buen timadero
pagarnos
con nuestro propio dinero
Donde existen
espléndidos dolores
y toda clase de enfermedades.
Donde todo
es un camino al gólgota
de la vida agobiada y lastimera
donde el témpano
entra al hueso frío
para convertirse en fuego
y ardor
para un nuevo fragor
del bramido del hombre andino
donde la voz del maestro
es singular y
siempre es escuchada
Allí el maestro
que es tu compañero
comparte ese dolor lastimero
Allí buscan un pan
arañando el fin de la tierra
aquellos mineros,
aldeanos, labriegos y alpaqueros
que viven días lastimeros.
Maestro andino
maestro de la selva
maestro minero
maestro alpaquero
maestro paria
pronto vendrá la manumisión del
grito
andino que quiere justicia y
libertad.
NUESTRO CANTO
Soy un cantor
que canta coplas del alma
que estallan en mi corazón.
Soy un cantor
que quiere callar el silencio.
Soy una cantor
de sueños postergados.
Soy un cantor
que no se queda callado.
soy un cantor
que no se queda a un lado.
Porque pronto ha de llegar
el fragor de un nuevo tiempo.
Y cuando lleguen
esos días
seré un cantor de un solo canto
que cree en la locura
y en la esperanza
porque nuestro será
el sol,
el agua,
el cielo,
el mar,
la tierra,
los pájaros
y nuestro canto.
MAESTRO POETA Y LUCHADOR SOCIAL
Es bueno el silencio y el dolor
para escuchar el grito del alma
para arrancar lágrimas y verlas
rodar por las mejillas...
(Juan Alberto Castro)
Había una vez
un gran maestro, poeta y
luchador social.
Todos decían que era de una
clase rara
hasta decían que su especie
estaba en extinción.
Con sus manos limpias
moldeaba la arcilla de barro
por un futuro mejor.
Su canto
era su única carta de
presentación.
Un amanecer de frío otoñal ,
sus colegas,
sus alumnos y padres de familia,
discípulos todos de él
lo recepcionaron y lo
ovacionaron
por sus sabias enseñanzas.
fue tan aplaudido
que él se sintió inmensamente
feliz
pero nunca perdió su humildad.
Otro día en una velada
resplandeciente
el maestro, poeta y luchador
social
con el poemario en mano alta
comenzó a declamar
sus versos de fuego lumbre.
Todos atónitos escuchaban
con ojos casi brillosos
como nueva aureola
de un nuevo amanecer.
La manera
como el auditorium pletórico
escuchaba era inarrable.
Había un silencio infinito
sólo se escuchaba la voz potente
del maestro, poeta y luchador
social
verso tras verso
estrofa tras estrofa
prosa tras prosa
rima tras rima.
Sus palabras parecían tener
aroma
de rosas, geranios, claveles
todos bermejos encendidos de
rubí.
sus poemas eran largos,
directos y muy sencillos.
El poeta gustó
el auditorium atiborrado
también lo aceptó.
Cuando estaba en la mitad
de lo mejor de su oratoria
y cuando el auditorium se
encontraba
en lo más alto de su limbo
gozoso,
el poeta calló,
sus ojos se oscurecían y se
humedecían.
Se le nublaban por la metáfora
suplicia y desgarradora
pero también inmensamente
esperanzadora.
El maestro, poeta y luchador
social
respiró hondo y volvió en sí,
sin dejarse vencer por el
martirio,
siguió declamando con la fuerza
de un implacable gladiador.
Los ojos del auditorium
brillaban
como un inmenso rocío
que llegaba al corazón.
Era el mejor momento de la
poesía.
Cuando el maestro, poeta y
luchador social
como puma en alto
apoyado en el oratorio
inclinando su cabeza
para rematar su última metáfora.
Se escuchó del fondo,
una soterrada y aguardientosca
voz
de esos que nunca faltan
que amparada por la oscuridad,
provocadoramente gritó:
¡¿Por que tú poesía es triste?!
¡Eres un resentido social!
¡Eres un renegado!
El maestro poeta y luchador
social,
calló.
El auditorium también se
sorprendió
y cuando todo parecía acabar...
con esas fuerzas
que solamente tienen aquellos
que tienen una inagotable
reserva moral.
sucedió lo inesperado.
El maestro, poeta y luchador
social
como si nada hubiese ocurrido
no hizo caso tamaña provocación
levantó su cabeza siguió y
avanzó.
El auditorium impresionado y
atiborrado
siguió escuchando la hermosa
poesía
del maestro, poeta y luchador
social.
Que se entregaba
con toda su fuerza y energía
en lo mejor de su oratoria
hasta nuevamente gozar
de la palabra,
convertida en rayo.
Pero
El maestro, poeta y luchador
social
con su voz entrecortada
por el mustio sable de la
injusticia
que atragantaba al declamador.
Paró, momentáneamente,
no podía más...
todos miraron al poeta
vestido de luces y de hialino
transparente
cuando iba a callar...
sacó fuerzas...
iba a parar...
pero siguió
El auditorium no podía
ni siquiera imaginárselo;
algo tenía que suceder
todo el auditorium boquiabierto
contemplaba,
escuchaban su voz esperanzadora
y él los miraba a todos muy
tiernamente.
y desafiando dijo:
- ¡Si, mi poesía es triste!.
¡y qué!
porque la realidad,
-ahora- es triste
y el artista popular tiene que
reflejar,
no solamente eso, sino el nuevo
amanecer
de un pueblo
que inexorablemente se levantará
para desafiar a los monstruos
de la clase dominante.
La respiración del público se
paralizó
ninguna estrofa fue olvidada,
toda la prosa fue terminada y al
terminar su última parte
lo hizo tan bien
que el auditorium rompió el
silencio
para desembocar en la placidez
e ímpetu del poema largo,
sensible y social,
que todos escucharon hasta
llegar al delirio.
El maestro, poeta y luchador
social
alcanzó la gloria, arañó el
cielo
su nombre corre por todo el
arenal
cuya compañía es la luna, el
viento,
la neblina, la estera y los
niños
para jugar dulcemente con el
tiempo,
el rocío y el sol.
El maestro, poeta y luchador
social
Es el nuevo símbolo del hombre
nuevo y
de un mañana mejor.
CONDENADO A LUCHAR
Tu que persigues la aurora
tu que alzas el río
tu que eres el sol omnisciente
te digo que nuestro destino
es una cuesta empinada
cuyo camino son espinas de
rosales
de una cordillera empedrada
cual montaña traicionera
siempre busca ser incansable.
Pero siempre silbidos de pájaros
y rojas flores te saludan
de esos gritos de espuma
que nacen en la penumbra
y la maligna niebla escondida.
Mas tu maestro
no temáis
nuestro noble destino se
impondrá
porque si la cima es erguida
y es cimero el atajo
la conciencia, la lucha y el
trabajo
hacen hermosa la subida
por el camino del cielo
hasta que el sol se canse.
MAESTRA PERUANA
Maestra peruana
que te talló el sol radiante,
que te pulió la pura agua
manantial,
tu color piel canela broncínea,
es imperecedera
ante tanto exterminio social,
caminas altivamente
por plazas y calles,
cual puño en alto
desafías al opresor,
tu aroma de retama,
de cantuta y eucalipto verde
es el néctar de los niños de un
mañana mejor.
En tu mirada tierna de ojitos de
vicuña,
brilla la esperanza de un mundo
mejor.
Maestra peruana,
tu conoces las lágrimas de los
niños
huérfanos de pan ,
huérfanos de abrigo,
porque son la razón de tu ser.
Tus pies suaves
como flamencos de brisas
marinas,
señalan el camino
que nuestro pueblo ha de seguir.
Maestra peruana
cuida siempre tus manos
llenas de gloria
que moldean la niñez,
la esperanza de de un mañana
mejor ,
tu fina voz que retumba la
incomprensión
es la caricia de una sociedad
mejor .
Y tus labios carmesí
son una rosa roja
que clama justicia libertad y
dignidad.
Maestra peruana
eres una canción libertaria
que forja un futuro mejor.
Eres una antorcha incandescente
que ilumina el porvenir de mi
patria
que ayer forjó un gran imperio
y que hoy de tus entrañas
brotará el hombre nuevo
para fundar un nuevo imperio
de justicia social.
ORGULLO DE MAESTRO
He cultivado maíz
Y nunca pude ser feliz
jamás pensé en grandezas
y menos en riquezas
en este mundo
de vivos y muertos
de ricos y pobres
de sapos y serpientes
de pulgas y dinosaurios
de lisonjas y calumnias
quisieron destruir mi alma
quisieron destruir mi mente
rompieron mis espaldas
trituraron mis pulmones
y con el corazón
sangrando entre mis manos
gritaré:
jamás pudieron derrumbarme.
CINCO TRAIDORES
“¡No es grato morir, señor, si
en la vida nada se deja
y si en la muerte nada es
posible,
sino sobre lo que pudo dejarse
en la vida!”
(César Vallejo)
A diferencia de ustedes
yo se cuando he de morir
y tu que eres mi amigo déjame
vivir.
Te he de dejar mi carta lacrada
Para que la abras
Y tu puedas decir
Aquí yacen los restos del loco
que ya no quiere vivir
Que no quiere ver CINCO vil
traidores
en su último decir.
Que se respete la voluntad del
loco muerto
que ya no quiere vivir:
“Son CINCO vil traidores que no
deben compartir:
el velorio, el entierro y su
último vivir”.
Pero este loco muerto y vivo
En su último epitafio dijo así:
Que se los lleva también a esos
CINCO vil traidores
de su último vivir;
Lucifer se estará peleando
para con ellos compartir: el
robo, las coima,
las comisiones, conciliaciones,
racionalizaciones y traiciones
de todo su vivir.
Es el magisterio quien aplaude
y grita a todo rabiar:
Abajo los traidores
que se queden con Lucifer
hasta el infinito vivir
Y el loco muerto pero vivo,
bajará del cielo nuevamente
para poder compartir.
POR PACHACUTEC Y MI PERÚ
Repartir quiero mis días
Con otros maestros del Perú
Y partir mis llantos y alegrías
Con todos aquellos que aman Mi
Perú
Desplegar a todos mis brazos
Y consolar sus penas y pesares
entre sonrisas y cantares
dar mi vida por lo nuestro y Mi
Perú
Y si algún día me rindiera
Dame valor por el Perú
Que aquí nadie se rinde
ni se vende
Por el magisterio de Mi Perú
El día que yo me muera gritaré:
Maestro yo no traigo nada
De cuanto tu afecto me diera
Todo lo dejé en la arenada
De Pachacútec y Mi Perú.
Compartir quiero mis días
Con otros maestros de Mi Perú
En Pachacútec en tiempo
de frío y hambriera
Donde se lucha
por lo nuevo de Mi Perú
Allí sembré mis ardores
Vuelve tus ojos allí
Que allí he dejado una flores
De consuelos y amores
Y ellos si te hablarán de mi
EMILIO MORILLO
Entre canicas y bolitas
nació esta poesía.
Entre la pelota
y las figuritas
Nació este niño
palomilla.
El trompo
y la huaraca
es un juego
muy sencillo.
Yo como maestro
Te escribo
esta dulce poesía
Dime maestro mío
dónde está
mi maestro
Emilio Morillo.
Ya que estoy llorando
en este ingrato mundillo
nada más te dejo mi querido
don Emilio Morillo.
En este perdido mundo
De diablos y felipillos
EPÍLOGO DE UN MAESTRO
Agarré mi pluma
como un verdadero gladiador.
Para que mi canto
fuera puro.
Para que mi poesía
siquiera sea libre.
Para que mi metáfora
sea un fragor en la aurora.
Para responder a los vilipendios
E infundios de los
espantapájaros malos.
Hoy cuando he terminado
este canto
este poema
mi pluma está triste
mi pluma está acongojada
de tanto que he sufrido.
De tanto que he llorado.
NUESTRA AMÉRICA
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