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Universidad, sociedad y
arbitrariedad
Miguel
Antonio Bernal V.
Panamá América
Mientras se agrava la
desigual distribución de riqueza
y se cercena la participación
ciudadana, que le permite a
algunos pretender marearnos con
los grados que dan las
“calificadoras” o las
“encuestadoras”, vemos cómo las
recientes acciones de sus
autoridades respectivas, vienen
a confirmar que, la Universidad
y la sociedad panameña están
siendo llevadas al terreno de la
arbitrariedad política, como
modalidad de gobierno y de
desviación de poder.
La arbitrariedad, que se
caracteriza porque la autoridad
o funcionario, aparentan obrar
de acuerdo a la Constitución ,
la Ley o la norma superior a la
cual deben obediencia, pero en
realidad obran con móviles de
carácter personal o de partido,
La arbitrariedad consiste pues,
en actos de fuerza, “sin previo
criterio regulador de índole
general, obedeciendo
exclusivamente al capricho de
quien ejerce el poder”.
Así vemos cómo, al tiempo que se
nos habla de “Estado de Derecho”
y de “igualdad jurídica”, en la
práctica se desconocen los
derechos de los administrados,
en la Universidad , por ejemplo,
imponiendo un “referéndum
ponderado” y en la sociedad,
aprobando con flagrante
violación del debido proceso,
disposiciones absolutamente
contrarias a los principios
fundamentales del Derecho, como
el proyecto 177, de contenido
antidemocrático, antipopular y
antinacional.
Una de las premisas básicas de
todo Estado de Derecho es que el
poder político solamente se debe
ejercer de conformidad con los
principios constitucionales y
las leyes. Lo que ocurre con las
aspiraciones reeleccionistas en
la Universidad (rechazadas
contudentemente por el NO
estudiantil), y con la
aprobación por el Legislativo, a
solicitud del Ejecutivo, de
leyes absolutamente inconsultas,
lleva a querer que se borre del
conocimiento de todos que: “El
poder jurídico está ligado
necesariamente por las normas
vigentes y solo pueden obrar
conforme a ellas y dentro de la
amplitud de competencia que las
mismas confieren. En cambio, el
poder arbitrario se caracteriza
por situarse encima de toda
norma, incluso de aquellas que
él mismo hubiese dictado, y por
actuar en cada caso particular
al impulso de su personal
antojo”
En la Universidad , asistimos
una vez más, a flagrantes
violaciones de la Ley de parte
de las autoridades
universitarias. En vez de tener
la Ley como fundamento de todos
sus actos, el Rector y sus
acólitos, actúan a la inversa.
Por otra parte, lo que ocurre
con la sociedad gracias a las
arbitrariedades gubernamentales,
no es más que la transformación
de todo acto de gobierno en Ley,
lo cual expone a los ciudadanos
a graves riesgos como la
inseguridad jurídica y la
flagrante violación de la
igualdad ante la Ley.
Ante los acontecimientos que
vivimos a nivel mundial, la
Universidad y la sociedad
necesitan cambios para poder
desempeñar las tareas que le
corresponden para y por la
sociedad misma. Y al igual que
la Universidad no debe aceptar
que se le mantenga aislada del
resto de la sociedad en la que
se desenvuelve, no debe tampoco
la sociedad contemplar la
arbitrariedad que también
persiguen los gobernantes,. en
un intento de prolongar un
dogmatismo y un autoritarismo
intelectual que nos aleja de la
democratización.
Miguel
Antonio Bernal V.
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