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Don José Cortés de Madariaga,
patriota chileno en el 19 de
abril de 1810
Reinaldo
Villegas Astudillo
BICENTENARIO DE LA
INDEPENDENCIA DE VENEZUELA
Sin lugar a dudas, esta fecha es
de gran relevancia para lo que
será en el futuro la República
de Venezuela. Es el día en el
cual se inicia el proceso de la
independencia, acontecimiento
que no sólo tendrá importancia
en el espacio que ocupa la
Capitanía General venezolana,
sino también otros pueblos del
continente.
Los sucesos previos que impulsan
a los habitantes de Caracas por
adoptar una decisión de
constituir una junta gobernante
es el conjunto de informaciones,
que reciben por diversas vías
desde España y que se relacionan
con la invasión de que ha sido
objeto por las huestes de
Napoleón, que deponen al Rey
Fernando VII y proceden a la
instalación de un nuevo
gobierno, el cual es presidido
por su hermano José Bonaparte,
más conocido por el vulgo con el
apodo de "Pepe Botella".
Tal vejación producida en la
Península provoca una gran
inquietud y un repudio
generalizado en la Caracas
colonial, tanto por parte de las
autoridades españolas, miembros
de las familias oligárquicas
como los mantuanos, integrantes
de la Curia eclesíástica y una
generación de jóvenes
caraqueños, junto a los grupos
de pardos que desde hacía poco
más de diez años venían
manifestando su oposición a los
gobernantes imperiales
españoles, junto a patriotas
como Manuel Gual y José María
España, ajusticiados
horriblemente ante tal intento
fallido de liberación.
Hacia 1810, existía en Caracas
una generación renovada, la cual
en forma subrepticia continuaba
informándose de lo que había
significado en el mundo
occidental la Revolución
Francesa, a través del ideario
de un conjunto enaltecido de
filósofos y figuras del
pensamiento que abogaba por los
derechos fundamentales del
hombre y de la persona humana,
entre los cuales destacan:
Rousseau, Voltaire entre otros.
Asimismo, la capital colonial
caraqueña era una de las
ciudades más bullentes del
continente, donde florecía un
movimiento cultural, con la
participaban relevantemente de
creadores como Andrés Bello y
viajeros como el Barón Alejandro
de Humboldt y el sabio Bonpland
-y por supuesto pensamos- hasta
en algunos mantuanos más
liberales como el Conde de
Tovar, el propio joven Bolívar,
junto a sus tíos los Palacios,
quienes viajaban constantemente
a Europa.
A los anteriores, se agrega el
propio Canónigo, José Cortés de
Madariaga,(1) quien había
arribado a Caracas desde Europa
en 1802, donde había establecido
una íntima vinculación con el
Precursor, Francisco de Miranda,
quien se constituyó en su
maestro. El término de su
existencia se produce en la
localidad colombiana de Riohacha
en el año 1826, cuando fallece
alejado de la que fue su patria
adoptiva, desde la juventud,
como lo fue Venezuela.
El 19 de abril de 1810, no fue
una irrupción del pueblo
caraqueño en forma espontánea y
desorganizada .Y la figura
pintorrequista de José Cortés de
Madariaga, alzando la mano,
pidiéndole al pueblo que le
dijera NO al Gobernador Vicente
Emparan. ¡De ninguna manera!.
Todo estaba estrictamente
planificado, por cuanto era una
acción audaz, donde se podía
triunfar o perecer ante la horca
o la espada, como ya había
ocurrido con los insurrectos de
1797 (2), quienes fallaron en la
consecución del plan Y en esta
nueva estrategia, el artífice
fue indudablemente el Canónigo
Cortés de Madariaga.
Lo primero que se decidió entre
los complotados fue determinar
la mayoría en el Cabildo. Para
ello, se acordó nombrar el día
19, dos nuevos diputados en
nombre del pueblo;2) Solicitar
al Arzobispado la nominación de
otros dos, en representación del
clero. Por supuesto, que éstos
fueron los amigos del Canónigo
José Cortés de Madariaga, Juan
German Roscio y José Félix Sosa.
En representación de los
eclesiásticos, se autodesignó el
mismo Madariaga, junto a José
Francisco Ribas,y por último
dentro del plan estratégico
elaborado por el Canónigo, se
decidió que no concurriera al
inicio de la sesión, dado su
liderazgo para no despertar
sospechas con su presencia ante
las autoridades hispanas.
Fue así, como el propio Jueves
Santo del 19 de abril de 1810,
una comisión de los
eclesiásticos en el Ayuntamiento
invitó al Gobernador Vicente
Emparan para participar en una
reunión del Cabildo. Este se
hace acompañar por el Oidor de
la Real Audiencia, José
Gutiérrez de Rivero. Todo marcha
perfectamente, dado que no
reparan tales autoridades
coloniales, que el Ayuntamiento
no poseía las facultades
pertinentes para realizar la
invitación. Mientras tanto, José
Cortés de Madariaga permanece en
la Iglesia de la Merced y no se
incorpora al inicio de la sesión
de los cabildantes.
A continuación, seguimos al
eminente historiador venezolano
Caracciolo Parra-Pérez,(3)quien
describe con excelencia los
aconteceres que sobrevinieron
luego en tan histórica sesión:
"Presente ya el capitán General,
tomó primero la palabra Don José
de las Llamozas y explicó que
había convocado el Cabildo en
vista de la victoria de los
franceses en España del
cautiverio de Fernando VII y de
la extinción del poder central
confirmada por los propios
bandos de Emparan,
circunstancias que según su
criterio imponían la creación de
un gobierno representativo del
pueblo venezolano, que ejerciese
la soberanía reasumida por el
mismo pueblo. A lo cual, agregó
Martín Tovar que dicho pueblo se
negaba a reconocerle poder del
Consejo de Regencia .Respondió
el Capitán General que era falso
no existiese gobierno central y
que sería imprudencia no acatar
la legítima autoridad ejercida
por aquel Consejo, cuyos agentes
convendría consultar .Otras
razones adujo Emparan a favor
del statu quo que parecieron
convencer a sus interlocutores,
y concluyó invitando a los
cabildantes a asistir sin
pérdida de tiempo a los oficios
religiosos, y reservándose
estudiar ,después de éstos o más
tarde , las proposiciones que se
le hacían de constituir una
Junta compuesta de los miembros
de la Audiencia, de los del
Ayuntamiento y de algunas
personas importantes de la
ciudad. Adoptó esta manera de
ver la mayoría del cuerpo, y
todos se dirigieron a la
Catedral.
Fue al salir Emparan y su
cortejo de la Casa Consistorial
,cuando los jóvenes
conspiradores: Salias, Montilla
y Ribas apostados en diferentes
puntos de la plaza profirieron
el viejo grito, generalmente
español, repetido por centenares
de voces: ¡A Cabildo, a
Cabildo!. Salias avanza hasta la
puerta del templo y, en el
preciso momento en que el
Capitán General va a penetrar en
aquél, agarra con ademán
resuelto por el brazo al
magistrado y grítale: "¡Os llama
el pueblo a Cabildo, Señor". Don
Luis Ponte, capitán de la
guardia que rendía honores,
impidió a los soldados hacer uso
de sus armas. Capitán General y
Ayuntamiento siguieron entonces
a Salias y a sus compañeros
hacia la Casa Consistorial.
Estábamos en pleno Cabildo
abierto:
Comenzaba La Revolución de
América. Juan German Roscio y
José Félix Sosa que se titulan
de diputados del pueblo y toman
parte sin ningún derecho en la
Asamblea, proponen la formación
de una Junta Gubernativa,
presidida por Emparan, última
concesión a la autoridad
legítima que amenaza destruir la
obra de los conjurados .Va ya a
votarse la proposición, mientras
en la plaza se vitorea al
Capitán General ,cuando Don José
Cortés de Madariaga , canónigo
mercedario de la Catedral,
avisado por el padre José Félix
Blanco, irrumpe en la Sala y
habla también "en nombre del
pueblo". Ataca, violentamente,
el ímpetuoso chileno los
procedimientos de Emparan,
atribuyéndole dolosas
intenciones. Increpa la
debilidad de los cabildantes,
arregla a su manera las noticias
de España y concluye pidiendo la
deposición pura y simple del
Capitán General. Creyó éste
salvar la situación con apelar
directamente al pueblo reunido
en la plaza, salió al balcón y
preguntó a la multitud si estaba
o no contenta de su mando. Sus
palabras llevan el sello de la
grave cortesía hispánica y
corresponden al blando y
paternal carácter del viejo
hidalgo:"¡Señores ¡ ¿Están
vuestras mercedes contentas
conmigo? ¿Quieren vuestras
mercedes que los gobierne?" Y ya
comienzan los más cercanos a
decir que sí, cuando Madariaga,
situado detrás hace señas a la
gente de contestar
negativamente, en lo cual lo
acompaña Anzola y el regidor
Palacios, también con expresiva
mímica. Gritan por su lado los
jóvenes esparcidos aquí y allí:
¡No le queremos! Y a impulsos de
oscuros e improvisados
demagogos, cuyos nombres apenas
menciona la crónica, cesa el
pueblo sus vítores, rompe en
imprecaciones y reclama la
destitución ". Replica a su vez
el despechado Emparan."¡Pues, yo
tampoco quiero mando!" .Y con
estas palabras se inicia la
carencia de la autoridad
española en Venezuela y en
América. En nota al Ayuntamiento
de Cumaná , la Junta Suprema
calificó tal hecho de "dejación
voluntaria" del mando,
obligándome a que lo
transfiriese al Cabildo que hizo
cabeza en la revolución , por
más que pretexté la nulidad del
acto, pues no estaba autorizado
para renunciarlo".
A lo anterior, tan bien
explicitado por Caracciolo-Parra,
debemos agregar otros
antecedentes en relación con el
Canónigo Madariaga y sus
compañeros independentistas.
Relevar que hubo un plan y una
estrategia elaborados por los
patriotas venezolanos, a quienes
indudablemente los movía un
objetivo ulterior, como lo era
la independencia definitiva de
una nueva nación y no tanto la
defensa del régimen monárquico
español, expusieron sus vidas en
tal jornada, la cual de haber
fracasado les habría significado
la pena máxima como era la
horca.(3) Es resaltante la
decisión y el valor de estos
patriotas civiles como Montilla,
Ribas, quienes impulsaron al
pueblo congregado en la Plaza de
Caracas para que exija la
realización del Cabildo, a
través de gritos y vítores
estimulantes. Mientras tanto,
Francisco Salias en un acto
temerario toma del brazo a
Vicente Emparan y lo introduce
,donde se encuentran ya
instalados los cabildantes, para
que finalmente José Cortés de
Madariaga -conocido desde esta
fecha como el Tribuno- dé la
puntada final cuando utiliza un
discurso agresivo , increpa al
Cabildo -en especial a los
timoratos- por intentar dejar en
el poder al Gobernador
peninsular y alza la voz
declarando que Emparan debe ser
de inmediato destituido, como
una medida de seguridad pública,
por cuanto así lo deseaba tanto
el pueblo como el clero.
De inmediato, las primeras
decisiones de la Junta son:
llevar a cabo el nombramiento de
las nuevas autoridades militares
y policiales. Destitución de los
ministros de la Audiencia.
Arresto del teniente Gobernador
y Auditor de Guerra José Vicente
de Anca y Vicente Basadre,
intendente del Ejército y Real
Hacienda , al brigadier de
artillería Agustín García, a
otros coroneles y oidores. La
mayoría de ests funcionarios se
dirigieron a La Guaira.
embarcándose rumbo a Puerto Rico
y España con todas sus familias.
De esta suerte nuestro
connacional, prácticamente hasta
el día de hoy desconocido en su
patria nativa se convierte en
una figura histórica fundamental
en la historia de Venezuela. Es
el líder de la primera instancia
libertaria de una república, la
cual posteriormente con derrotas
y victorias, donde participan el
Precursor Francisco de Miranda
signado por un destino adverso,
en el campo de batalla y vejado
por el ignominioso Monteverde
que lo envía prisionero a morir
en La Carraca de Cádiz
.Finalmente, en tal secuencia
surge la figura eminente del
Libertador Simón Bolívar, quien
además de liberar
definitivamente a su patria en
el glorioso Campo de Carabobo en
1821, contribuyó a la
independencia de otras naciones
del continente.
Al finalizar estas
consideraciones, queremos
señalar que los primeros
patriotas del 19 de abril de
1810, donde se distinguió el
Canónigo Madariaga junto al
pueblo que los acompañó, sus
acciones quedaron relevadas para
siempre en el Himno Nacional de
Venezuela, escrito por Vicente
Salias, tempranamente, donde en
algunos de sus versos destaca "Y
si el despotismo levanta la
voz./ seguir el ejemplo que
Caracas dio", lo cual se dio en
América, donde similares
acciones se llevaron a cabo el
20 de julio de ese mismo año, en
Colombia y el 15 y el 18 de
septiembre, respectivamente, en
México y en Chile, entre otras
naciones que se independizaron
del imperio español.
Notas :
(1) Para informarse sobre el
origen del Canónigo Madariaga
antes de su arribo a Caracas,
consultar: "José Cortés de
Madariaga" Reinaldo Villegas
Astudillo. Venezuela
Analítica.com.Sección: Global y
Social,18 de abril de 2003.
(2) Vicente Emparan en 1797
ocupaba el cargo de Gobernador
de Cumaná y no le "tembló la
mano" para ordenar el
ajusticiamiento, utilizando la
horca, de patriotas precursores
de quienes se rebelaron el 19 de
abril de 1810.
(3) Caracciolo Parra-Pérez.
Historia de la primera República
de Venezuela.FUDAYACUCHO.
N*183,Caracas, 2006.
Reinaldo Villegas Astudillo
Cónsul Honorario de Chile en
Valencia de Venezuela
Gentileza:: Reinaldo Villegas
[odlanier09@gmail.com]
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