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22 de Abril: Día
Internacional de la Pacha Mama
AGUAFUERTES AMBIENTALES
Originalmente esta
conmemoración se denominó Día de
la Tierra, celebrada por primera
vez el 22 de Abril de 1970 en
los EE.UU, por iniciativa del
Senador Gaylord Nelson,
adhiriendo en principio a la
misma, Canadá y Europa
Occidental.
Con el devenir del tiempo y
producto de la difusión
realizada por distintas
entidades tuvo una adopción
universal.
En el 2009, a propuesta de
Bolivia, la ONU, declara a esa
fecha como Día Internacional de
la Madre Tierra (en quechua:
Pachamama), recordando a los
seres humanos su vinculación con
el Planeta y la obligación de
preservar y respetar la riqueza
natural del mismo.
En forma personal el presidente
Evo Morales, hizo la
proposición, la que fue avalada
por aclamación por los 192
países miembros de la Asamblea
General de la ONU.
Morales, afirmó que el siglo XXI,
debe ser considerado el de los
derechos de la Madre Tierra y de
todos los seres vivos que en
ella habitan, aseverando que ha
"Ha llegado el momento de
reconocer que la Tierra no nos
pertenece, sino que nosotros
pertenecemos a la Tierra", y
alegó estar "convencido de que
la Madre Tierra es más
importante que el ser humano".
Esta concepción coincide con las
creencias griegas que le dieron
a la Tierra el nombre de Gea,
conocida también como "la diosa
de amplio pecho", que en tiempos
muy antiguos, era la divinidad
suprema, cuya majestad se
imponía a los mortales y demás
dioses. Divinidad omnipotente,
Gea no sólo creó el universo y
dio a luz a las primeras
generaciones divinas, sino que
originó además la raza de los
mortales.
El progreso y el desarrollo en
términos tecnológicos nos fue
divorciando de nuestros orígenes
y nuestra reverencia por lo
sagrado se fue diluyendo en los
vericuetos de esta sociedad que
catalogamos de moderna y
civilizada, mientras cometemos
las peores tropelías y
provocamos en el Planeta heridas
mortales de difícil
cicatrización.
Creo que esta fecha debe servir
como un vehículo que transporte
un gran y claro mensaje a los
líderes políticos, económicos,
culturales y sociales del mundo,
para que despierten y hagan algo
en beneficio de la sanidad de
nuestra casa.
Es necesario y urgente, que
aquellos que tienen poder real
en el mundo, dejen de jugar a
las escondidas y entiendan que
lo único sagrado que nos
relaciona y nos vincula como
especie, que se autodenomina
superior, es la vida y en
consecuencia su respeto y el
cuidado del ambiente deben ser
una constante en su accionar.
Pese a que este año se cumplen
40 años de la celebración,
continúa en muchos la tendencia
de creer que la crisis del
Planeta es un problema de otros,
lo que indica la gravedad del
deterioro de los paradigmas de
vida y de una civilización que
ha alcanzado niveles nunca
vistos en tecnologías y avances
científicos, pero que declina en
cuestiones tan simples como es
el respeto del otro y del
entorno.
La profundidad de los problemas
ambientales expresados en el
cambio climático, la degradación
del agua dulce, la
desertificación, la
deforestación irracional y
contaminación del aire, entre
tantos otros males de similares
y nefastas consecuencias, es
impulsada por la búsqueda del
lucro fácil y rápido, el egoísmo
y una sociedad de consumo que
nos dice: "tanto tienes, tanto
vales": Esta situación repercute
y se ensaña con mayor fuerza
sobre los sectores más débiles y
empobrecidos del mundo.
A veces uno se ve impotente para
intentar frenar los procesos que
amenazan llevarse puesta a una
gran parte de la humanidad y en
otras oportunidades no
encontramos las acciones
concretas que se opongan
exitosamente a las actitudes
homicidas de unos y nos ayuden a
remontar la dura y empinada
cuesta.
No obstante creo, que si
queremos que las cosas cambien,
para bien, es necesario
profundizar nuestras visiones y
percepciones sobre el mundo que
nos rodea, para sentirnos parte
del mismo y así poder modificar
todo un espejismo cultural que
nos llevó a creernos "amos y
señores de la naturaleza", para
tratar de evitar que los
actuales problemas ecológicos,
todavía relativamente
manejables, se transformen en un
alud incontenible que sepulte la
vida.
Frente al agudo proceso de
deterioro ambiental que pone en
serias dudas la viabilidad del
futuro, es necesario reconstruir
nuestros lazos fraternos con la
Tierra.
De nada valdrán este 22 de
Abril, los festejos, los
discursos encendidos, los
apelativos a la responsabilidad
común, las distintas
actividades, sino no somos
capaces de involucrarnos seria y
en forma constante en los
procesos de cambio y
transformación de las
estructuras políticas que de la
mano de un capitalismo salvaje,
han conducido al Planeta a una
encrucijada de consecuencias
impredecibles e imprevisibles.
El secreto, por lo menos desde
mi modesto y leal saber y
entender, es tomar partido,
participar, sentirnos parte en
la tarea común de construir otro
mundo posible, más igualitario y
soberano, en el que la vida sea
un derecho y no una carga
difícil de sobrellevar.
Cuántas veces nos descubrimos
intentando elucubrar soluciones
o respuestas factibles de
llevarse a la práctica, pero
también cuántas veces esos
pequeños o grandes aportes
chocan con los intereses
económicos, financieros y
políticos de unos pocos, que
anteponen la rentabilidad, el
cierre de cajas, las inversiones
financieras, los fines
corporativos, y otros alicientes
secundarios.
Hasta cuándo y hasta dónde se
podrá tensar la cuerda de las
injusticias, para favorecer a
unos pocos que lo tienen todo,
en desmedro de millones que no
tienen nada.
Cómo explicar y explicarnos que
las aguas contaminadas matan más
niños que las guerras, que la
minería a cielo abierto y los
venenos para cultivos
transgénicos que generosamente
se riegan en nuestros suelos,
para beneficio de las
multinacionales, matan en serio
y condicionan el futuro de
muchos.
Como lo he hecho en otras
oportunidades, quiero terminar
estas Aguafuertes con algunas
estrofas de la canción "Planeta
Nuestro" de Marilina Ross, que
rezan: "Planeta nuestro que
estás girando en los cielos con
tantos hermanos a tu alrededor,
porqué no lanzas un S.O.S que
quede flotando en la
inmensidad?...tus ríos
arrastrando van vertidos
industriales, tus bosques
arrasados y agujeros
celestiales… Y hay lluvias
negras sobre nieves blancas, y
un arsenal nuclear en tus
entrañas...y quieren
convencernos que es en nombre
del progreso…habrá que barajar y
dar de nuevo... Planeta Nuestro
que estás en los cielos en
nombre de todos, te
pido…Perdón!!!
Ricardo Luis Mascheroni
Docente e investigador
universitario
Gentileza:: ricardo luis
mascheroni
[rmascheroni@yahoo.com]
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