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Compromiso educativo
Jesús
Salamanca Alonso
(Estado español).- Ya
sabemos que la educación no está
de moda, como sabemos que los
políticos no son simpatizantes
de los temas educativos, porque
no se ven resultados a corto
plazo. El político precisa de la
foto puntual y no es dado a
largos recorridos hasta llegar
ahí, ya que corre el riesgo de
ver en la foto a su sucesor y no
recoger el grano sembrado.
La afirmación anterior no pasa
de moda. Y tampoco debería pasar
de moda el afán por trabajar y
mejorar el sistema educativo. En
España tenemos un problema o,
mejor dicho, muchos problemas
dentro de uno mayor. El propio
sistema educativo ya es un
problema de envergadura desde el
momento que se divide en
diecisiete actuaciones
diferentes; en algunos casos muy
diferentes y alejadas en cuanto
a resultados y a trabajo de
mejora.
En estas fechas están trabajando
en nuevos cambios del sistema
tanto el Consejo Escolar del
Estado como la Conferencia
Sectorial de Educación; en esta
última está representado el MEC
y todas las comunidades
autónomas; es decir forman parte
de la misma "todos los sistemas
educativos" de nuestra España.
Precisamente por esa intención
de cambio es el momento de una
reflexión serena y pausada. Una
reflexión que exige la sociedad
en general, pero sobre todo el
principal pilar del sistema
educativo: el profesorado. La
época de las bravuconadas ya
pasó, como pasó el momento de
los experimentos alejados del
sentido común.
Y si decíamos que los resultados
son muy dispares entre
autonomías, justo es resaltar
los últimos datos de PISA. Según
esos, Rioja y Castilla y León
son quienes mejores resultados
obtuvieron. Si el promedio de la
OCDE es de 500 puntos, España
alcanzó los 488; pero no se
pierdan este otro dato: Castilla
y León logró 520 puntos, lo que
quiere decir que ocupa el puesto
undécimo del mundo. Por poner un
ejemplo: Andalucía está 50
puntos por debajo de Castilla y
León. Tal diferencia es abismal
si tenemos en cuenta los
criterios fijados por la OCDE.
Cuando hablamos de equidad, de
nuevo Castilla y León puede
sacar la bandera del rendimiento
acertado y del compromiso del
profesorado con el sistema
educativo. Tan solo el diez por
ciento del alumnado está por
debajo del umbral del nivel dos
que es lo mínimo imprescindible
que reconoce PISA. En el
conjunto del territorio nacional
estaríamos hablando del veinte
por ciento por debajo del citado
nivel dos.
Si bien es cierto que en tres
años ha mejorado diecinueve
puntos Castilla y León, nadie
debe confundirse, pues el mérito
es del profesorado y de las
familias. No podemos consentir
que la Administración usurpe el
trabajo, el sacrificio, el
desvelo y el rendimiento de los
demás. Y no podemos consentirlo
porque, además de ser injusto,
sería algo así como lo que se
conoce como "latrocinio social y
puntual".
De todos es sabido que el
consejero de educación de esta
Castilla nuestra no es santo de
la devoción de los analistas
educativos, y mucho menos de los
analistas políticos;
precisamente por no adaptarse a
ese perfil político que se exige
al buen gestor que, dicho sea de
paso, tampoco ha demostrado
serlo, aunque no falten medios
de comunicación dedicados a
'bailar el agua' a quien ocupa
cargo de gobierno. Ahí tienen
como ejemplo su huida hacia
adelante en los casos de
expedientes al alumnado, sobre
todo cuanto ese no forma parte
del régimen ordinario. Sin duda,
el consejero y el avestruz
actúan muchas veces al unísono;
dicho sea con todo el respeto
personal, pero desde el
convencimiento y la experiencia
en la comprobación de lo citado.
Castilla y León sí que ha
actuado con sentido común en
política educativa, lo que no
quiere decir que sea
originalidad de sus políticos,
ni de la propia Consejería. Las
propuestas han llegado casi
siempre desde otras instancias
del sistema, como son el propio
profesorado y las organizaciones
sindicales sectoriales. Entre
tales organizaciones no
incluimos a los conocidos como
'sindicatos de clase', más dados
a la algarada que a la propuesta
y a la planificación.
Ni siquiera las clases de
refuerzo para el alumnado de
primaria y secundaria son
originales de nuestros
dirigentes políticos, sino de un
amplio informe de un grupo de
profesores dedicados a la
investigación, a la innovación y
al desarrollo de programas
orientados a la consecución de
calidad y excelencia educativa.
Para no ser injustos, hemos de
reconocer que el actual
consejero de educación, Juan
José Mateos, aprende deprisa; de
ahí que haya acertado al afirmar
que el Éxito Educativo es el
sumatorio de profesor más tiempo
más esfuerzo. Mas tampoco ha
sido original, pues la fórmula
sumatoria es del mismo autor que
definió la Eficiencia como el
sumatorio de la Eficacia más la
Efectividad.
Jesús Salamanca Alonso
Analista político
Director Centro de EPA-Valladolid
Gentileza:: Jesús Salamanca
Alonso
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