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La oportunidad de Eskola 2.0
Mikel
Agirregabiria Agirre
Eskola 2.0 en Euskadi está
distribuyendo estos días 20.000
microordenadores (18.159
atribuidos personalmente a todo
el alumnado de 5º de Primaria)
en 940 centros públicos y
concertados. Como cuestión
preliminar es preciso señalar
que los precedentes de Eskola
2.0 no sólo están en el proyecto
“Escuela 2.0” del Gobierno
Central, ni siquiera son un
invento de Nicholas Negroponte,
sino algo mucho anterior, porque
la historia de la Informática
Educativa en Euskadi ha cumplido
un cuarto de siglo. Por citar
referencias nuestras bien
lejanas, que quien suscribe
vivió en primera persona, desde
1985 homologamos como primer
sistema educativo del mundo
(antes que Japón o Estados
Unidos) a los PC como equipos
educativos desde Primaria. Y ya
en 1989 nuestra "Experiencia
Orixe" hizo realidad aulas con
la dotación de un ordenador por
alumno. Distribuciones masivas
de dotación uno a uno han sido
realizadas en proyectos ubicados
en todos los continentes con
esquemas educativos que
comparten muchas
características. En todo caso,
es de agradecer a quienes
financian el equipamiento del
proyecto que ahora nos ocupa, y
que es a medias entre el
gobierno central y el
autonómico.
La actual realidad social ha
sido transformada por la
omnipresencia de equipos cada
vez más portátiles, como
netbooks (microequipos potentes
de menos de un Kg. de peso),
smartphones (teléfonos móviles
inteligentes), e-books (lectores
de libros con tinta
electrónica),… que están
permitiendo el acceso permanente
a Internet por banda ancha a
capas crecientes de la
ciudadanía, siendo los más
jóvenes los más interconectados.
Todo ello ha sido, en alguna
medida, propiciado por el
sistema educativo, pero –al
mismo tiempo- su realidad desde
Infantil hasta la Universidad
tampoco ha generalizado –ni
mucho menos agotado- las
posibilidades pedagógicas que
puede ofrecer la educación
digital hoy día con inversiones
nada especialmente gravosas
(12.660.000€ anuales para
hardware de Eskola 2.0, en
equipos, PDIs,..), representando
el 0,46% respecto a las
dimensiones habituales de la
macroeconomía educativa vasca
(2.747.297.000 € en 2010).
Puede afirmarse que, como
promedio, nuestros centros
escolares disponen de unas
dotaciones de equipamiento
informático que son
infrautilizadas (hay informes
oficiales al respecto), de una
conectividad escasa pero que no
ha sido reclamada con la
necesaria insistencia (quizá
porque su deficiencia desanimaba
el uso), y que las competencias
digitales del alumnado, que
forman parte central de los
currículos oficiales en toda
Europa, han sido pospuestos en
su evaluación porque cabe
esperar que no sean todo lo
satisfactorios como desearía la
comunidad escolar.
Por todo lo cual, expuesto
sumariamente, la posición
generalizada siempre ha sido
favorable al despliegue de un
equipamiento individualizado que
permita una utilización
continua, si fuera necesario, en
la realidad escolar y en el
tiempo reglado. Actualmente se
produce la paradoja de que el
alumnado, desde Primaria, cuando
sale al patio conecta sus
móviles y se relaciona con un
entorno más amplio que al volver
al aula, con conectividad nula
en general, excepto en esos
ratos de acudir al “aula de
informática”, algo completamente
obsoleto desde que fue posible
otros formatos (“txoko” de aula
conectado, mediatecas online,…).
La dotación de un netbook a cada
alumno o alumna de 5º de
Primaria, así como una mejor
conectividad y la instalación de
una pantalla digital interactiva
(PDI, algo para favorecer la
transición… del profesorado)
puede servir para mucho… o para
nada. Porque aquí la clave no
radica en la tecnología, sino en
la metodología. Ya se sabe que
comprar equipos es algo fácil, y
relativamente barato, pero lo
decisivo es regenerar un entorno
innovador de aprendizaje que
arranque en las aulas y se
expanda a los hogares, pasando
de 950 ó 1.050 horas de
aprendizaje reglado a un
aprovechamiento mucho mayor del
tiempo de aprendizaje de jóvenes
(y adultos) a lo largo de las
8.760 horas anuales que vivimos…
o dormimos.
El perfeccionamiento del
profesorado es otra condición
sine qua non. El profesorado
vasco, de edad media un poco
alta, lleva décadas de formación
y es usuario de Internet, en la
gran mayoría de los casos. Pero
el alumnado es “nativo digital”,
lo que ante todo significa una
mentalidad abierta y nada
temerosa ante el cambio continuo
con fenómenos muy dinámicos como
la Identidad Digital o las Redes
Sociales en sus múltiples
manifestaciones, muchas de las
cuales ofrecen inmensas
oportunidades para el
aprendizaje, comportando así
mismo algunos riesgos
potenciales sobre los cuales la
Educación debería formar para
prevenirlos. Consideramos que la
intensiva formación presencial
que se está ofreciendo debería
ser complementada con más
instrucción online 2.0 y de
apoyo entre iguales abierta a
todo el profesorado con
independencia de la titularidad
pública o privada de sus
centros.
Respecto al formato de la
iniciativa Eskola 2.0 creemos
que es acertada en la mayoría de
sus apartados, aunque desde
asociaciones como Ikasbloggers
adelantamos algunas sugerencias
que, entendemos, mejorarían su
implantación. Sugerimos el
arranque dual con Software Libre
Linux y Software Propietario
Windows en el concurso público
inicial, algo que finalmente se
hizo. También recomendamos que,
además del inicio a partir de la
generación de 10 años (5º
Primaria), simultáneamente se
abriesen experiencias con grupos
docentes-discentes avanzados en
otros niveles educativos, para
incentivar la innovación
educativa, premiar a los
vanguardistas y abrir el camino
en otras etapas sin esperar que
año a año ascienda desde 5º de
Primaria hasta la Secundaria
Obligatoria.
Sobre el equipamiento discente
en forma de netbooks, concepto
comercial creado desde la
aportación del MIT Media Lab
sobre el OLPC (acrónimo de One
Laptop Per Child, un
microordenador por alumno), ha
habido críticas poco razonables.
Incluso desde autoridades de
algunas autonomías se ha
rechazado por razones tan
absurdas como que su pantalla de
10 pulgadas podría generar
miopía (sic), cuando lo habitual
en las aulas es trabajar con
folios de ese mismo tamaño.
Innecesario es decir que la
lectura (de libros) continuada a
lo largo de la vida también
puede empeorar la vista, pero
mejora todo lo demás.
Otro requerimiento básico es la
conectividad, que debe ser
acorde a la magnitud y uso
intensivo que prevé el proyecto.
Hace tiempo que repetimos que un
“netbook” (libro en red) sin
“net” (red de conexión) es peor
que un “book” (libro
convencional). La anchura de
banda, simétrica porque en la
web 2.0 se remite casi tanta
información como la que se
recibe, debe estar sobrada. Al
respecto no caben las excusas (y
la torpeza de no ver el futuro
que animarían) de los operadores
telefónicos ante sus mejores
clientes institucionales (como
es Educación), para empezar a
mirar hacia el norte de Europa o
del Extremo Oriente y ofrecer
capacidades medidas no ya en
Megabits, sino en centenares de
MB en banda ancha… móvil.
Dado que consideramos que estos
equipos deben estar permanente
en manos del alumnado, en su
aula o en su casa, otra premisa
básica de Eskola 2.0 debería ser
asegurar a corto plazo el acceso
desde todos los hogares con
escolares vascos en horarios
vespertinos o vacacionales para
favorecer la “inclusión
digital”, atenuando la brecha
tecnológica que diferencia
irreversiblemente a las familias
en función de su capacidad
económica. También sería preciso
el apoyo interinstitucional
desde ámbitos culturales para
generalizar los espacios con
conexión en bibliotecas y
centros municipales, o con la
apertura de espacios abiertos en
los mismos centros escolares
durante los 365 días y las 24
horas para el libre acceso
ciudadano.
Algunas facetas colaterales que
habrían de abordarse tan pronto
como fuera posible se refieren
al impulso de la gestión
administración-centros-familias,
que se encuentra retrasada
respecto a otras comunidades
cercanas, y un decidido impulso
de colaboración para corregir y
superar el retraso en incorporar
al mundo editorial educativo en
su transición hacia contenidos
digitales. Este imparable
evolución se podría efectuar sin
más dilación con el
mantenimiento transitorio de la
inversión familiar en lo que
eran libros de texto (con
préstamo o compra, becada para
familias desfavorecidas) en una
conmutación rápida hacia
multiformatos desde el papel
hacia los soportes digitales en
la red Internet.
Eskola 2.0 debe prever así mismo
el impacto que sobre la cultura
y lengua vasca provoca la
globalización planetaria. Es
imperativa y urgente una
respuesta contundente y
convincente para impulsar la
generación de contenidos en
euskara en Internet,
preferentemente en soportes
abiertos de entorno colaborativo,
con ejemplos como Wikipedia,...
La propia administración debiera
priorizar el volcado hacia el
ciberespacio de los numerosos
materiales didácticos en euskara
en su poder, atendiendo
lógicamente todos los requisitos
legales para salvaguardar los
legítimos derechos de autoría.
Reconociendo que lo difícil no
es adquirir o instalar más
tecnología, ni siquiera más
información, sino avanzar en el
cambio didáctico y cultural,
hemos de concluir que el reto al
que se enfrenta Eskola 2.0 es
meritorio y dificultoso.
Apostamos por abrir esta “Caja
de Pandora” apostando por
planificar y actuar lo más
proactivamente que sepamos y
podamos. Para ello, es preciso
contar con todas las
aportaciones y visiones del
profesorado, del alumnado, de
las familias, de toda la
administración y del mundo
empresarial, así como de las
gentes expertas en tantas
materias involucradas.
Si creemos que Eskola 2.0 puede
coadyuvar al advenimiento de un
nuevo modelo educativo y social,
hemos de redefinir
colectivamente qué, cómo, cuándo
y con quién aprendemos en una
forma enteramente innovadora de
entender las relaciones humanas.
Una escuela 2.0 abordará una
reforma profunda de todo el
modelo de organización escolar y
familiar, abriendo las aulas y
rompiendo estructuras
jerárquicas, para dar paso a
modelos de aprendizaje
cooperativo en novedosas
comunidades de aprendizaje con
una doble arquitectura física y
virtual (con contenidos “en la
nube” ciberespacial), con más y
nuevos condiscípulos, más y
mejores docentes durante mucho
más tiempo anual del que ha
conocido la historia de la
educación.
Eskola 2.0 puede y debe ser una
oportunidad axiomática para
actualizar nuestra enseñanza
desde la Educación Infantil,
Primaria y Secundaria hasta la
Formación Profesional o la
Universitaria, sin olvidar la
Educación de Personas Adultas (EPA).
La hibridación de la Educación y
del fenómeno general de la Web
2.0 significa una renovadora
relación en red, donde todas las
personas son “proconsumers”
(productores y consumidores) de
información y conocimiento,
donde se aprovecha las
capacidades intelectuales,
emocionales y físicas de toda la
ciudadanía de un modo más
armónico y sinérgico. La extensa
y compleja comunidad escolar,
triangulada entre familias,
alumnado, profesorado,
administración (educativa,
municipal, asistencial), agentes
empresariales y sociales, debe
saber que puede propiciar o
asistir a esta mutación. Y si
esto no fuese entendido,
significaría que nada se
comprende de la Escuela 2.0, ni
de lo que implica la nueva
realidad 2.0, ni de lo que hoy
día necesitamos para construir
una contemporánea Educación
digna y acorde con el siglo XXI.
Mikel Agirregabiria Agirre
Responsable de Innovación
Educativa de Bizkaia
Miembro fundador de ZiberEskola
y de Ikasbloggers
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
[agirregabiria@gmail.com]
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