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Estado español: Razones para
el pacto educativo
Jesús
Salamanca Alonso
Ante todo porque lo llevan
prometiendo nuestros políticos
mucho tiempo. Suelen acordarse
de ello cuando llegan elecciones
generales o autonómicas, cuando
ven las cosas mal. Y a veces
cuando reciben ataques de la
oposición El presidente,
Rodríguez Zapatero, llegó a
prometerlo en público, en varios
de sus mítines, si ganaba las
elecciones. No obstante, como en
tantos otros temas, estaba
mintiendo; característica que le
ha hecho famoso y por lo que se
le recordará con el paso del
tiempo.
Pero vayamos al contenido del
título de este artículo. De
todos es sabido que muchos de
nuestros jóvenes abandonan la
escolaridad antes de lo que
marca la ley; es decir, dejan de
asistir a clase, vagan con una
deficiente formación, sin
titulación y sin preparación
para afrontar el mundo laboral.
Nos encontramos con un
importante sector del alumnado
que carece de titulación. No
solo no ha cursado ni titulado
en bachillerato, sino que carece
de titulación y formación en FP;
es más, ni siquiera dispone del
título básico de Graduado en
ESO.
La actual crisis se ha cebado
con ese sector. Un sector
bastante más amplio de lo que
parecía. Los más afectados están
en un intervalo de edad que
comprende entre los 20 y los 30
años. Eso ha hecho que los
centros de educación de personas
adultas hayan visto disparada la
matrícula en ESPA y en ESPAD; es
decir, en secundaria para
adultos, tanto en las
modalidades presenciales como a
distancia. También se ha
comprobado cómo las
administraciones de las
comunidades autónomas tenían
abandonada esta variante del
sistema educativo. La demanda es
excesiva, mientras que la oferta
es muy limitada en los centros
públicos Igualmente se ha
disparado la inscripción en las
pruebas libres para la obtención
directa del título de graduado
en secundaria para mayores de 18
años. La realidad dice que es
casi imposible dar más
facilidades al sector que tanto
daño ha hecho al sistema
educativo procedente de la LOGSE
y, en muchos casos, al
profesorado.
Posibilidades de titulación no
faltan, pero cuando ese sector
regresa a los estudios el
profesorado se encuentra con que
muchos de esos alumnos son
aquellos a quienes se denominaba
"objetores escolares". El tiempo
ha pasado por ellos, pero, en
muchos casos, ellos no han
madurado. Acuden a los centros
con su móvil, grabando a
compañeros, profesores y
situaciones, con lo que incurren
en claros delitos, sancionables
por el Reglamento de Régimen
Interior de los centros, crean
problemas absurdos, propios de
la inmadurez que les acompaña, y
se sienten 'gallitos tontos' sin
mensaje y sin perspectiva.
Tampoco han olvidado la
indisciplina, como actuación que
les era característica. Todo
ello lleva a un desfase brutal,
al reencuentro con la sorda
inmadurez que ya demostraron, a
la desorientación y, en muchos
casos, de nuevo al abandono de
los libros. Estamos, pues, ante
"carne de paro" o, lo que es lo
mismo, ante un componente de la
"generación ni-ni", a la que se
rechaza social y laboralmente,
empezando a pagar la fuerte
deuda que ha contraído con la
sociedad.
Intentaron coger el tren
educativo cuando la sociedad
competitiva demostró que no
contaba con ellos y se encargó
de expulsarlos de su ámbito. Eso
demuestra que el sistema
educativo no supo encauzar a una
gran cantidad de jóvenes de
ayer, adultos hoy. Como tampoco
supo encauzarlos esa generación
de padres consentidores, a
quienes en su momento se
advirtió "que lo pagarían más
adelante". Y ahí está la
realidad. Han empezado a
pagarlo. Como ha empezado a
pagarlo el profesorado de
educación de adultos, que tiene
la difícil labor de resolver los
muchos problemas que dejó
abandonados el profesorado del
régimen ordinario. Una dejadez
muy difícil de resolver,
complicada de retomar y muy
injusta con el paso del tiempo.
El Pacto por la educación debe
llevar a un cambio de modelo,
donde prime la calidad, exista
una buena y adecuada
planificación de la formación
profesional, donde se corrijan
infinidad de carencias (sobre
todo en secundaria), se prime el
trabajo, se profundice en
contenidos. Lo que no es de
recibo es la elaboración de
falsas "pasarelas" que solo
conducen a la confusión del
sector que pretende regresar a
los estudios, porque el mundo
laboral le ha dado un fuerte
'sopapo' antes de tiempo.
El consenso para el Pacto es
fundamental, necesario e
imprescindible. Hay que añadir
al nuevo sistema educativo:
esfuerzo, sacrificio,
intensidad, inversión,
revalorización de la función
docente y, lo que es más
importante, ante la actual
incapacidad de los sindicatos de
clase el profesorado debe luchar
por convertir su figura en
autoridad pública.
Con ello se evitarán muchos de
los problemas que ahora están
presentes en las aulas, incluso
en el ámbito de la EPA, cosa
insospechada hasta la llegada de
la crisis. "Una autoridad del
docente -- decía un editorial de
la revista de ANPE, sin duda el
sindicato docente más serio,
independiente y eficaz -- que
consiste en lograr el respeto
por sus conocimientos y buen
hacer, que las familias confíen
en los profesores y la sociedad
reconozca su valor y esfuerzo,
pero se necesita también una
elevada formación de los
docentes que les dé herramientas
para afrontar todo tipo de
situaciones en una sociedad cada
vez más plural".
Gentileza:: Jesús Salamanca
Alonso
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