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Reconstrúyanse ustedes mismos
Raúl
Wiener
De pronto García se olvidó
de la medicina que debe tomar
por las mañanas para no salirse
del cuadro, o quién sabe si lo
que pasa es que un 30% de
aprobación en las encuestas lo
mete en trompo, el hecho es que
hizo lo que seguramente había
guardado en el pecho durante
tres años: mandar a rodar a los
iqueños, pisqueños, chinchanos,
cañetanos y demás, con sus
pedidos de reconstrucción, y les
dijo que si no están
reconstruidos a estas alturas es
por culpa de ellos mismos y que
el gobierno tiene asuntos más
importantes que atender, y que
sería "irresponsable"
destinarles más dinero cuando
hay obras de mayor prioridad
como terminar el tren eléctrico
en Lima antes de la terminación
de su mandato, o reconstruir el
Estadio Nacional para cuando
Woodman consiga hacernos sede de
algún campeonato, o derribar el
aeródromo de Collique para
asegurarle el negocio a Pepe
Graña.
Los pobladores del sur chico
deben haber tenido una
iluminación a la luz de las
palabras de Alan García y
comprendido, por fin, el
significado de la frase "Gracias
a Dios no fue una catástrofe y
no se produjo una gran
mortandad", pronunciada la misma
noche de la catástrofe, por un
presidente que se aprestaba a no
tomarse a la tremenda lo que
acababa de suceder. Luego le
trasladaría a los empresarios
privados la reconstrucción,
ofendería a la cooperación
internacional por pedirle que
especifique en que obras se
usarían sus recursos y empezaría
una letanía contra el "negacionismo"
que no quería reconocer lo que
el gobierno estaba haciendo por
los damnificados. En todas estas
expresiones estaba el germen de
"ni un sol más para Pisco… "
Que el gobierno no se ha estado
rascando la panza, dice un
ilustre panzón, que desde que
ocurrió el sismo viene jugando
con cifras de inversión, como si
a la luz de ocho mil viviendas
vueltas a levantar, sobre un
total de 75 mil derrumbadas,
significara algo ponerse a
contar los miles de millones de
soles que dicen haber gastado.
Si el dato de 2,070 millones
invertido fuera verdad habría
que meter en la cárcel a mucha
gente por ladrones o
ineficientes. Pero el juego de
cifras consiste en meter en un
mismo saco los fondos del
gobierno central, las regiones,
los municipios y la cooperación
internacional, las obras de
reconstrucción con nuevas
inversiones (por ejemplo las del
Seguro Social, mientras no se
reconstruyen los hospitales
públicos), las inversiones
privadas por concesión
(aeropuerto, carreteras, turismo
y otras) con el gasto estatal.
Claro que para el que habita una
carpa, un módulo de madera de un
solo cuarto o una choza de
esteras, sin servicios básicos y
sin apoyo estatal, el número de
millones podría ser cualquiera y
seguirían pensando que han
enfrentado un gobierno
incompetente e indolente.
García, por cierto, no se ha
quedado satisfecho con provocar
a las poblaciones afectadas por
el sismo del 2007. Ha ido más
lejos. Ha bombardeado el diálogo
que su primer ministro y
consagrado marinero del régimen,
Javier Velásquez Quesquén tenía
convocado con los dirigentes de
Pisco y otras localidades
siniestradas para el siguiente
jueves. El premier "mostrará en
la pizarra lo que se ha hecho",
ha dicho, preanunciando una
sesión de hueveo. Ahora si
después de esto sobreviene un
nuevo conflicto, por favor, no
pregunten porqué a veces hay
tonos tan cargados en las
protestas.
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Gentileza:: Raúl Wiener
[raulwiener@yahoo.com.ar]
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