|
El conflicto de EEUU con
Corea del Norte
por
Ernesto Wong Maestre
Barómetro Internacional
En el estado actual del
conflicto
coreano-estadounidense, que
tiene más de 60 años, comienzan
a influir con mayor fuerza tres
procesos imbricados que ocurren
en Asia y uno de carácter más
general, además del propio
conflicto de EEUU con Irán que
tiene sus propios ingredientes
pero que no está exento de ser
influido por este en el lejano
oriente.
Se debe partir de reconocer que
la esencia del conflicto
coreano-estadounidense está en
el enfrentamiento de Estados
Unidos contra el socialismo
coreano del norte que paso a
paso, de forma pacífica, ha ido
creando un clima de unificación
con los coreanos del sur, lo
cual significaría la pérdida
considerable para EEUU del
espacio que ocupan en Corea del
Sur, su aliado más lacayo en la
zona. Se dice que una unión de
las dos Coreas haría desplazar
más rápidamente a Japón y a los
propios EEUU de los primeros
lugares mundiales y China
quedaría siendo la cabeza de un
nuevo sistema político
internacional que surgiría
basado esencialmente en los
llamados Principios del Pancha
Shila (1).
Al enriquecerse en el análisis
esa esencia, no debe perderse de
vista la explosiva carrera china
-un primer proceso- por alcanzar
a ser un país rico, estable y
armonioso, la cual la ha llevado
a escalar uno de los primeros
lugares mundiales en producción
de valores o Producto Interno
Bruto (PIB) desplazando a
Alemania y Japón. El respaldo de
China a Corea del Norte responde
a necesidades ideológicas, pero
también político-militares, y
ello está incidiendo en el
desenvolvimiento del conflicto
coreano-estadounidense que
actualmente se limita a una
especie de mini guerra-fría
regional.
Un segundo proceso que comienza
a tomar fuerza es el declive del
poderío nipón y el surgimiento
de una poderosa fuerza política
interna de orientación
socialdemócrata, opuesta a la
subordinación a EEUU que
conlleva a una influencia
dinámica sobre los intereses de
EEUU en Corea del Sur para
reforzar su hegemonía allí y que
ha llevado a EEUU a chantajear a
China con dos asuntos que para
China son de incumbencia propia
(el Tibet y Taiwán) y es
interpretado por China como que
EEUU se inmiscuye en los asuntos
internos chinos, y así lo ha
hecho saber a EEUU, llegando a
amenazarlos con represalias
económicas, luego de lo cual las
posiciones estadounidenses de
chantaje se han pospuesto o
aminorado.
El caso del hundimiento del
buque de guerra surcoreano
Cheonan pudo haber sido
ocasionado por una de esas
operaciones especiales de algún
grupo estadounidense, de
cualquiera de las 16 agencias de
inteligencia de EEUU, que
produjeron el hundimiento,
buscando exacerbar las riñas
entre ambas Coreas pero también
impactando en la dinámica
política de Japón, como en
efecto ocurrió, con la
renovación de los acuerdos para
mantener la base militar en
Okinawa, donde hay un
sentimiento antigringo desde las
explosiones atómicas en 1945 de
EEUU contra Japón. Además, fue
una justificación ante el mundo
para incrementar el clima bélico
en el corazón de la actual
hegemonía económica mundial como
es la zona asiática.
El caso de Japón resulta muy
sugestivo. Sólo hay que observar
la campaña no tan velada en
películas, seriales o
documentales de Hollywood de
corte antijaponés para percibir
los intereses actuales y la
visión que tiene EEUU de lo que
está ocurriendo al interior de
la sociedad nipona.
El tercer proceso que incide en
el conflicto
coreano-estadounidense es la
aceleración y éxito de la
integración del sudeste asiático
a través de la ASEAN en la cual
están participando diez países
asiáticos que no son potencias
nucleares pero que han
involucrado a China, Japón y
Corea del Sur, lo cual crea una
madeja de poderosos intereses
asiáticos, con fuerte influencia
socialista de Vietnam, Laos,
Camboya y de China, de no muy
fácil rompimiento, como ocurrió
en la época anterior en que la
hegemonía de EEUU estaba en su
apogeo.
Por todo ello, el cuarto proceso
de carácter general que no debe
perderse de vista en el
análisis: el deterioro acelerado
de la hegemonía estadounidense
en las cuatro latitudes.
Europa en los últimos cinco años
cada día está más dispuesta a
desprenderse del lazo financiero
con que EEUU la dominó y la
aprovechó, al quitarle espacio
en África y Asia a costas de la
ayuda por el Plan Marshall. Y
mientras ello pasa, las
posiciones de EEUU en América
Latina han entrado en una fase
de no retorno a su estado
anterior, de amplio hegemonismo
estadounidense. Aún cuando EEUU
conserva poderío en Asia a
través de Japón y Corea del Sur,
en lo fundamental, sus baterías
se van apagando frente a la luz
de la competencia de China y de
la propia ASEAN que mediante los
acuerdos de libre comercio entre
ellos se van deteriorando más
aceleradamente las prerrogativas
independientes de los capitales
norteamericanos y las fusiones
financieras van favoreciendo a
los capitales asiáticos.
Considero muy acertada e
ilustrativa esa expresión del
Comandante en Jefe Fidel Castro
cuando dijo que "Estados Unidos
está en jaque". En efecto, EEUU
se colocó desde hace ya más de
un decenio en una posición
arriesgada cuando contribuyó a
demoler el sistema bipolar que
junto a la entonces Unión de
República Socialista Soviética (URSS)
estuvo obligado a crear,
ambicionado por atraer para sí
las riquezas capitalistas del
colonialismo europeo, sin darse
cuenta que el juego con la URSS
no era de suma nula, ni apreciar
en toda su significación la
visión del estratega chino Mao
Tse Tung cuando lo calificó de
"tigre de papel".
Ante la situación actual Barack
Obama podría ser más prudente y
sacar de su alma algo de la
paciencia asiática o de la
bondad africana que anidan en
sus genes para evitar el
holocausto. Tarea que sólo podrá
coronar si actúa con firmeza y
decisión frente a los halcones
sedientos de guerras.
Una guerra o dos al mismo tiempo
contra países con sistemas
populares como es el caso de
Corea del Norte y el de Irán en
que se involucre EEUU, por los
enormes costos en recursos
materiales y humanos, sería el
derrumbe definitivo -por
supuesto a un alto costo humano-
del sistema hegemónico
imperialista, que se mantiene
actualmente en su aspecto más de
dominación que de dirección,
basado en las capacidades para
atacar a uno o varios
contendientes con armas
nucleares pero sin capacidades
para luego ocuparlos o al menos
dirigirlos, dadas las
resistencias que encontrará, la
falta de recursos humanos para
ello y el desacreditado
liderazgo para conducir los
negocios mundiales.
La percepción de todo esto,
tanto de Irán como de Corea del
Norte, es muy sugestiva según
los propios voceros de esos
países lo han expresado. Ambas
naciones están dispuestas a todo
y hasta han pronosticado a los
EEUU una derrota atroz. Y
razones no les falta. La élite
en el poder en EEUU y los
propios integrantes del Club
Blindeberg saben que una guerra
nuclear contra Irán y Corea les
acarrearía serios problemas en
varias de sus instalaciones
militares esparcidas en Asia y
Medio Oriente y además en las
propiedades estadounidenses en
varias partes del mundo.
Iniciándose el conflicto armado
en alguno de esos dos países y
necesariamente derivado a
enfrentamiento nuclear, se
iniciaría en el otro país otra
coyuntura de guerra nuclear,
dadas las urgencias de cada uno
de ellos por aprovechar la
situación y evitar así que
luego, EEUU les pueda atacar por
separado. Es la lógica de la
guerra. Irán está apoyado cada
vez más claramente por Rusia y
China, quien a su vez,
históricamente ha estado del
lado de Corea del Norte, como
ocurrió entre 1950 y 1953 cuando
a sólo tres años de crearse la
República Popular China un
contingente de tropas chinas, el
"Ejército Voluntario Popular",
auxilió a los coreanos del norte
para vencer a las tropas
estadounidenses del General
McArthur y rechazarlos hasta el
paralelo 38 que hoy divide a las
Coreas.
Y ante esas dinámicas estaría
obligado Estados Unidos a
jugársela para salir airoso, lo
cual es lo más improbable, sobre
todo porque Rusia y China
cuentan también con sus aliados
en América Latina, Europa y el
Medio Oriente, y al parecer en
mayores cantidades que EEUU.
Estos cuatro procesos están
imbricados de tal manera que no
se podría hacer un análisis
exacto de un acontecimiento en
Asia sin considerar el impacto
dialéctico entre esos procesos y
los acontecimientos. El balance
de los cuatro procesos
anteriormente mencionados
implican reconocer que la
correlación mundial de fuerzas
no favorece precisamente a la
opción guerrerista, y mucho
menos a la opción del
imperialismo yanqui de seguir
explotando al mundo.
NOTA (1) Cinco principios
asiáticos que fueron base de los
acordados entre los primeros
ministros Chou En Lai y
Jawajarhal Nehru, de la RPCh e
India respectivamente, en 1954,
en el primer Tratado de
Cooperación entre ambas
repúblicas recién formadas y que
luego alentaron tanto la
declaración de Bandung en 1955
como la constitución en 1961 del
Movimiento de Países No
Alineados, y que tienen
diferencias con los de la Carta
de ONU de 1945 porque son más
ajustados, ante todo, a actores
en pie de igualdad, fraternidad
y cooperación.
Barómetro Internacional
Análisis Político y Social
Nacional e Internacional de
Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel
Guaglianone
barometrointernacional@gmail.com
Gentileza:: barometro
internacional
[barometrointernacional@gmail.com]
paginadigital |