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Lula tiene sucesora
Ernesto
Tamara
Barómetro Internacional
Dilma Rousseff, Dilminha,
fue proclamada candidata
presidencial por el PT
El Partido de los Trabajadores (PT),
designó oficialmente a Dilma
Rousseff, (Dilminha, como ya se
la conoce en Brasil) actual
ministra de la Casa Civil, como
candidata presidencial par alas
elecciones del 3 de octubre
próximo, y aceptó así la
sugerencia del actual presidente
Lula Da Silva que ha sostenido
la candidatura de su ministra
desde hace más de un año. Desde
la oposición de derecha, interna
y externa, ya iniciaron una
campaña para desprestigiarla y
asustar a los votantes de clases
medias y acomodadas.
Incluso antes del Congreso del
PT celebrado de jueves a sábado
de la semana pasada, se registró
un incremento de la campaña
contra Dilma Rousseff. Los
medios brasileños de la derecha
la acusan de "guerrillera,
comunista y criminal", mientras
que el periodista y vocero de la
derecha reaccionaria
internacional, el argentino,
Andrés Oppenheimer, lanzó la
pregunta en el Miami Herald,
"¿Girará Brasil hacia la vieja
izquierda?". Como era de
esperar, otros períodicos del
mundo se preocuparon en difundir
las elucubraciones vocero
derechista, presentando ya el
tema como una preocupación real.
En su trabajo por boicotear la
candidatura de Dilma,
Oppenheimer cita al ex
presidente Fernando Henrique
Cardoso, que apoya directamente
al pre candidato opositor, y
actual gobernador de Sao Pablo,
José Serra. Según Cardoso, la
candidato del PT no tiene
experiencia como gobernadora, y
"más dogmática" y apegada a los
lineamientos del partido que
Lula.
Esta campaña anti Dilma fue
anticipada por el presidente
venezolano Hugo Chávez, que a
principios de este mes sostuvo
que "estamos seguros de que el
imperio norteamericano va a
jugarse el todo por el todo
porque gane la derecha en Brasil
(...). El imperio está tratando
de tener, para enero del otro
año (2011), un gobierno
subordinado a su mandato, lo
cual sería verdaderamente
nefasto para la unión de los
gobiernos de Sudamérica y de
nuestros pueblos", explicó
Chávez. "Tenemos la esperanza de
que el gobierno de Lula, que no
se ha subordinado a los mandatos
de Estados Unidos, siga su
curso, a su propio ritmo, pero
siendo un gobierno aliado de los
pueblos de Sudamérica", agregó.
Al mismo tiempo envió un mensaje
de apoyo Dilma Rousseff.
"Guerrillera, comunista y
criminal" según la oposición de
derecha. Dilma Rousseff, madre
de una hija, economista, nació
en Belo Horizonte hace 63 años,
en el seno de una familia
acomodada de origen búlgaro.
Tiene fama de ser una gestora
dura y adicta al trabajo, una
profesional tenaz y exigente. La
jefa del Gabinete llegó al cargo
en el 2005 después de dos años
en el Ministerio de Minas y
Energía
La ministra participó en los
grupos armados que lucharon
contra la dictadura militar que
gobernó Brasil entre 1964 y
1985. Estuvo tres años en la
cárcel y recibió 22 días de
continuas torturas. Sus ex
compañeros guerrilleros
sostienen que, desde muy joven,
Dilma mostró capacidad de
liderazgo.
Proclamación del Congreso
"Con Dilma por el camino que
Lula nos enseñó" fue la consigna
con la que concluyó el Cuarto
Congreso del PT el pasado
sábado, y según el nuevo
presidente del partido, José
Eduardo Dutra, ahora tendrán el
desafío de hacer elegir por
primera vez en la historia, a
una mujer como presidenta. Dutra
señaló que el PT ya tuvo realizó
el hecho histórico de la
elección de un obrero como
presidente de Brasil y que ahora
cabe realizar otro hecho inédito
como es la elección de la
primera mujer presidente.
La candidatura de Dilma Rousseff
fue realizada por aclamación por
los más de 1.300 delegados tras
la presentación de su
candidatura realizada por el
presidente de la república, y
presidente de honor del PT, Lula
Da Silva. Lula hizo una amplia
explicación de la trayectoria,
la dedicación, la inteligencia,
la capacidad de trabajo y de
aprender de Dilma, pasando
incluso por rebatir los
preconceptos aún existentes en
Brasil sobre el papel que debe
desempeñar la mujer en la
sociedad. Luego de desmentir que
su selección haya sido por falta
de candidatos o por los
comentarios de la prensa
nacional en el sentido que ella
fue la escogida debido a la
pretensión del mismo de volver a
la presidencia en 2014, Lula
aseveró que "no existe hoy en
Brasil nadie más preparado para
ser presidente que Dilma
Rousseff".
El mismo día, en una entrevista
que publicó el Diario "O Estado
de Sao Pablo", Lula desmintió
que hubiera escogido a la actual
jefa de su gabinete ministerial
como candidata para volver a
postularse a la presidencia del
país en 2014.
"Solamente quien no conoce el
comportamiento de las mujeres y
solamente quien no conoce a
Dilma puede decir una herejía de
esas", sostuvo el mandatario
brasileño.
En cuanto a Dilma, el presidente
señaló que toca a ella crear su
estilo y hacer sus cosas,
mientras él quedará aplaudiendo
los aciertos de Dilma. Por lo
tanto, aseveró, no existe esa
tesis de que la haya
seleccionado para volver a
postularme en 2014. Ante la
insistencia de si piensa volver
a la presidencia, Lula respondió
que "no pienso. Quien fue electo
presidente tiene el derecho
legítimo de volver a ser
candidato a la reelección (para
otro período consecutivo)...
"Esa es la prioridad número
uno".
Sobre la selección de Dilma,
Lula aseveró que al frente del
gabinete ministerial Dilma se
transformó en la gran
coordinadora de las políticas
del gobierno.
"Fue casi una cosa natural la
indicación de Dilma. La
dedicación, la capacidad de
trabajo y de aprender con
facilidad las cosas me fueron
convenciendo que estaba naciendo
más que una simple tecnócrata.
Estaba naciendo una persona con
potencial político
extraordinario...", subrayó el
mandatario brasileño. Lula
afirmó que después de dejar el
cargo en enero de 2011 se
dedicará a dos proyectos:
trabajar por la integración de
América Latina y por aproximar a
Suramérica y Africa.
Aprobación del programa
partidario
El Cuarto Congreso aprobó
también los documentos sobre "La
táctica electoral y la política
de alianzas", y "La construcción
partidista y el Plan de Acción"
que dan continuidad al actual
programa del PT, pero con un
mayor perfeccionamiento de la
política económica y el
incremento de los programas
sociales. Se destaca el respaldo
a la reducción de la jornada de
trabajo a 40 horas semanales,
sin disminución del salario, el
respaldo incondicional al Plan
Nacional de Derechos Humanos,
cambiar el sistema tributario a
fin de quien más beneficios
obtenga más aporte a la
sociedad, los derechos de las
mujeres y la reforma agraria
constituyeron otros acuerdos de
los delegados.
El programa fue considerado por
los medios de comunicación
opositores como un nuevo giro
hasta la izquierda y como una
forma de condicionar las
políticas de un futuro gobierno
de Dilma. La candidata ya
oficial del PT dijo que asumía
el programa del PT, pero como un
programa partidario y no de su
gobierno, ya que sostuvo, deberá
negociar con los otros partidos
de la coalición de gobierno su
contenido. Por otra parte, el
pasado 6 de febrero, el
Movimiento Democrático Brasileño
(PDMB), principal aliado de Lula
en el Congreso, y que designará
al candidato a vicepresidente,
ya dió por anticipado su
respaldo a Dilma. (Ver nota
aparte).
La candidatura de Dilma parte en
segundo lugar en las encuestas.
Hasta la semana pasada no había
ningún candidato establecido
oficialmente, y sólo se puede
hacer campaña desde el primero
de junio, pero en las consultas
de intención de voto difundidas
por la prensa, Dilma partía con
el 28 por ciento, subiendo del
22 por ciento de un mes atrás, y
a cuatro puntos por debajo del
candidato derechista José Serra.
Otros dos ex funcionarios del
gobierno de Lula aparecen
también en la encuesta. El ex
ministro de Planificación y
candidato por el Partido
Socialista Brasileño (PSB), Ciro
Gomes, obtuvo un 11,9 por ciento
en la intención de voto, cayendo
casi cinco puntos desde la
última medición. Por su lado, la
actual senadora y ex titular de
la cartera de Medio Ambiente,
Marina Silva, precandidata del
Partido Verde (PV) logró un 6,8
por ciento, frente al 5,9
alcanzado en la encuesta de
noviembre.
Muchos analistas consideran que
estas encuestas son incompletas
y que una vez definidas las
candidaturas e iniciada la
campaña electoral, la candidata
del PT va a recibir más
adhesiones, como heredera
política del presidente Lula
que, en el último año de su
segundo mandato, recoge el 82
por ciento de respaldo a su
gestión.
Dilma apuesta a la intervención
del Estado
En su primer discurso como
precandidata, Dilma apuntó que
en caso de ganar la primera
magistratura y tras las
negociaciones con los partidos
aliados, su programa estará
basado en darle continuidad al
implementado por Lula en sus
ocho años al frente del gobierno
y avanzar un poco más. Sostuvo
que seguirá "su herencia
bendita" y continuará con las
políticas de su antecesor, que
han impulsado el crecimiento
económico y el progreso social,
sacando de la miseria a 20
millones de brasileños. "Vamos a
profundizar la visión social de
Lula. Queremos un Brasil para
todos", proclamó. Insistió en
que el tren de Brasil, que para
ella "ya es un tren de alta
velocidad", no será empujado por
una sola locomotora, sino por
27, en referencia a los 27
Estados del país, desde los más
ricos a los más pobres. "El PT
ha cambiado mucho, pero no
cambió de lado", sostuvo en un
pasaje de su discurso, y que fue
interpretado como un guiño a los
sectores más izquierdistas del
partido.
Sobre las líneas programáticas
de su futuro gobierno, mencionó,
entre otros, mejoras en el
actual sistema de salud, de la
atención a los menores de cinco
años, de la educación, de las
mujeres, en el plano nacional y
en el internacional proseguir la
tarea de lograr la integración
de América Latina y el Caribe,
de la aproximación con África y
elevar aún más el prestigio
alcanzado por Brasil en estos
últimos años.
Rousseff abrió y cerró con la
misma idea una hora de discurso:
"Jamás pensé que la vida me
reservase tamaño desafío, pero
me siento preparada para
enfrentarlo con humildad,
serenidad y confianza". Además
prometió "garantizar la
estabilidad económica", pero
también defendió el rol del
Estado en la economía. Sobre
todo, rescató la "mirada social
de Lula" y defendió la
ampliación de programas para
combatir la miseria,
subvencionar viviendas y mejorar
la sanidad y la educación.
Entre las propuestas, la
candidata del PT puso un énfasis
especial en la "era del
conocimiento", con la mejora de
la educación, de la ciencia y de
la tecnología. Para que Brasil
pueda llegar a ser la quinta
potencia mundial, insistió, es
necesario que los 190 millones
de brasileños sean protagonistas
de la historia y de las
decisiones. En el Congreso se
difundió un libro de entrevista
a la candidata, titulado "Un
país para 190 millones de
brasileños" en el que expone su
visión sobre lo que llama "el
bienestar social al estilo
brasileño". "Nuestro modelo es
el que otorga a los 190 millones
de brasileños el derecho de ser
el centro del mismo". Tendrán
que ser todos y no sólo una
parte privilegiada los que
lleven a cabo ese modelo de
desarrollo con inclusión social.
"No se promueven políticas de
universalización sin subsidiar:
eso es imposible en Brasil",
sostuvo.
En su labor como ministra apunta
a metas concretas con la
intervención del Estado, por
ejemplo, para universalizar el
acceso a los servicios básicos
(el 27% de la población carece
de ellos); mejorar la seguridad
pública; aumentar los servicios
de la sanidad para todos y dar
casa propia a los ocho millones
que aún carecen de ella y viven
hacinados en las favelas. En
este punto, destaca "¿Cómo va a
resolver, por ejemplo, el
mercado la falta de millones de
viviendas de trabajadores que no
pueden comprarse una casa con su
salario?", y apunta a que en ese
terreno es imperativa la acción
del Estado, no sólo
incentivando, sino construyendo,
como un empresario más.
Descenso de la pobreza y aumento
de las clases medias
Aunque Lula haya decepcionado a
parte de la izquierda brasileña,
y encuentre ahora al poderoso
Movimiento Sin Tierras en la
oposición, tiene para presentar
a su favor, un notable descenso
de los índices de pobreza y
miseria, crecimiento económico
sostenido (el PBI es hoy dos
veces y media mayor que en
2003), y mayor peso en las
relaciones internacionales. Los
descensos de la pobreza y
miseria no han sido acompañados
de una reducción de la brecha
social, ya que al mismo tiempo
creció la clase media y los más
ricos se hicieron más ricos.
Según el Instituto de
Investigación Económica Aplicada
(IPEA), desde que Lula asumió el
gobierno en 2003 el índice de
pobreza absoluta tuvo una caída
promedio anual de 3,1% y la
miseria un promedio anual de
reducción del 2,1%. El estudio
demostró que el número de
indigentes en las seis mayores
regiones metropolitanas de
Brasil (San Pablo, Río de
Janeiro, Salvador, Belo
Horizonte, Porto Alegre y
Recife) bajó de 5,6 millones de
personas en 2002 a 3 millones
este año.
Por otra parte, las políticas de
apoyo a la agricultura familiar,
el aumento de más del 40 por
ciento del salario real, y el
constante crecimiento económico
han fortalecido a las clases
medias. Según un estudio de la
Fundación Getulio Vargas, la
clase media que en 2003, cuando
asumió Lula abarcaba a 64,1
millones de personas, el 37,56
por ciento de la población
total, concentraba el 37 por
ciento de la renta nacional, y
pasó el pasado año a abarcar a
91 millones de personas, casi la
mitad de la población, y
acaparar el 46 por ciento de la
renta nacional.
En las políticas sociales del
presidente Lula destacan los
programas como la Bolsa Família,
que atiende 11 millones de
hogares, y los incentivos a la
agricultura familiar.
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