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Chuponeo la otra cara de la
corrupción
Raúl
Wiener
Como dijo el caricaturista
Heduardo, lo mejor de toda la
historia de los petroaudios es
que quienes eran escuchados eran
gente del gobierno, y quienes
los chuponeaban también.
La semana anterior fue la del
chuponeo. Y como pasó con los
petroaudios lo que tenemos por
un lado son congresistas bien
intencionados tratando de
explicar cómo es eso que se
chuponea en el país, versus
miembros del gobierno que lo
único que quieren es tapar su
relación con los delitos y se
defienden con eso de que las
acusaciones son "políticas…",
miembros de Unidad Nacional que
parecen del partido de gobierno
y fujimoristas que se lavan la
manos porque nunca encuentran
pruebas. Y así nos vamos a otra
impunidad consagrada, con la
jueza Martínez estableciendo que
la víctima aquí ha sido el
presidente que también fue
chuponeado; Villa Stein creyendo
que toda crítica a sus jueces es
con su persona; y los medios
resignándose a que esto es el
Perú donde pasa todo y no pasa
nada.
Pero, hagamos la pregunta
mínima: ¿qué es el bendito
chuponeo? El mandato que le fue
entregado a la comisión Luizar
trataba de establecer la
existencia de una posible red de
intercepciones telefónicas,
determinar los mecanismos
utilizados para este fin y hacer
recomendaciones legales al
respecto. De acuerdo a la
Constitución, el chuponeo es una
violación del derecho al secreto
de las comunicaciones de las
personas. La ley pena la
interferencia y escucha de
conversaciones privadas, pero a
la vez otorga autorización
fiscal para intervenir
comunicaciones para la
investigación de una larga lista
de delitos. Esta ambigüedad
lleva a que Mantilla y otros
digan que sí hay equipos para
estas labores, que se realizan
regularmente en el Estado, y
otros la nieguen. Todo
entendemos que la Comisión, por
su composición, o las
limitaciones de sus miembros, no
haya podido ser capaz de
establecer qué está pasando en
el Estado alrededor de este
delicado asunto y se haya
quedado en la hipótesis que la
tecnología que se compró en la
época fujimorista y en los años
siguientes, fue a manos de BTR y
otras empresas, nadie sabe cómo.
.
Si algo es particularmente
oscuro en el Informe Luizar es
la falta de móviles,
probablemente porque como en el
caso de los petroaudios, el
presidente creyó que enumerando
hechos sería más fácil lograr
que otros suscriban el
documento. Es por falta de una
acusación directamente política,
que los culpables pueden hacerse
los distraídos con frases a lo
Cabanillas: yo no sabía, no
conocía, los contraté porque me
dijeron, los dejé entrar en la
madrugada porque no conozco de
aspectos técnicos; o a lo
Giampietri: y a usted que le
importa lo que yo hablaba con mi
amigo Ponce Feijóo.
Veamos algunas cosas obvias: (a)
estamos ante un delito
eminentemente político, es decir
no hay evidencia de que se trate
de espionaje industrial y venta
de información entre empresas, y
si hubieran estos casos serían
secundarios al objeto principal
de las interceptaciones que ha
sido seguir actividades que
ocurren dentro o alrededor del
Estado; (b) los chuponeadores no
actuaban por cuenta propia, es
decir para obtener una
información de valor para luego
ponerla en el "mercado", eran
más bien trabajadores por
encargo, con algún grado de
autonomía, sobre todo en las
rutinas de autoprotección
(información de los mismos que
los contrataban); (c) el
chuponeo era una prolongación
como actividad privada de una
labor que se desarrollaba dentro
del Estado, en este caso en la
Marina de Guerra, de donde
provienen los "especialistas",
algunos de los cuales estaban en
actividad y hacían la conexión
con los actúale miembros de
Inteligencia de esa institución.
¿Para qué se chuponea? Aunque la
Comisión no lo pueda decir es
casi elemental decir que se hace
para poder manipular escenarios
políticos y personas,
disponiendo de información
secreta y anticipada de las
acciones de otros; controlar las
actividades de los propios por
elemental desconfianza entre
personas que saben que están
actuando en forma corrupta;
prevenir respuestas en contra de
los que chuponean y de sus
jefes, guardando información de
todo el mundo. En resumen el
chuponeo no es gratis; es
político; es especializado;
forma parte de las actividades
de gobierno clandestino que
subsisten en el país y que se
exacerbaron en la época de
Fujimori; es un trabajo cerrado
y hermético (nadie reconoce que
lo realiza o que tiene vínculos
con él); los involucrados se
protegen y la red se corta si es
descubierta.
Las pistas
Nunca se ha aclarado como fue
que la policía antidrogas, al
mando del general Miguel
Hidalgo, favorito de Alan
García, llevó adelante una
investigación especial para el
presidente, paralela a las
oficiales, y le echó el ojo
precisamente a una empresa que
tenía innumerables contactos con
el Estado, cuyos gerentes se
telefoneaban con los más altos
miembros del régimen, que no
sabían a lo que realmente se
dedicaba. Pero, de pronto, plaf,
el general de los pischtacos,
les cayó a los bandidos.
Ciertamente que cabe ahí la
hipótesis de que quién ordenó
esta investigación supiera
adonde debía apuntar y que
hubiese decidido descabezar y
eliminar la red antes que
pudiera haber un mal mayor. La
Comisión, por supuesto, no se
plantea este problema. Y es que
si 124 llamadas de Mercedes
Cabanillas en un año, con un
supuesto proveedor de servicios
al que antes no conocía, le
parece lo más normal a apristas,
castañedistas y fujimoristas,
qué escándalo habrían hecho si
se sugiriera preguntar al
presidente porqué orientó la
investigación hacia el amigo
íntimo de su vicepresidente y el
confidente nocturno de su ex
presidenta del Congreso.
Vamos, si en el Perú nunca nada
puede probarse, de qué vamos a
extrañarnos. Pero hay más: (a)
Ponce fue integrante de
Inteligencia Naval durante el
primer gobierno de García, bajo
órdenes del almirante Manuel
Arriarán y sostuvo vínculos con
el Comando Rodrigo Franco, como
han indicado ex integrantes de
esa organización en sus
confesiones; (b) en condición de
subdirector de Inteligencia,
Ponce protegió a Montesinos en
el caso de los cupos que cobraba
a Vaticano, que habían sido
detectados por su institución y
mintió ante la justicia, con lo
que le devolvió el favor de
haber sido cubierto por el
asesor durante el proceso que se
le entabló por la desaparición y
muerte del estudiante de la
Universidad del Callao, Martín
Roca; (c) por sus deudas de
derechos humanos, el presidente
Paniagua anuló el ascenso de
Ponce a contralmirante en el año
2000, pero García, teniendo a la
vista los informes, lo restituyó
al cargo en noviembre del 2006,
cuando ya estaba en retiro, lo
que nunca se había hecho para
nadie, revelando una fuerte
complicidad; (d) la relación
Ponce-García, es mencionada en
el 2003, por ex miembros del
comando Rodrigo Franco ante la
Comisión Herrera, como un riesgo
para su seguridad; € el
periodista Gorriti indica en su
libro "Petroaudios" que Ponce
Feijóo trabajó para Alan garcía
en la campaña del 2006; (f) en
enero del 2009, luego de ser
detenido, García anula el
ascenso ilegal de Ponce, sin
ninguna explicación.
Toda esta información no es
trabajada por la Comisión de los
chuponeos. Por ello quedan en el
aire los vínculos de unos
personajes con otros. ¿Qué clase
de amistad es la de Giampietri
con Ponce, que el almirante ha
dicho que durará hasta la
muerte?, ¿qué papel cumple Kouri
que primero contrató a BTR para
chuponear al anterior presidente
de la región del Callao, y que
luego le dio un supercontrato a
Ponce cuando ya era presidente
de región?, ¿quién le indicó a
Cabanillas que BTR debía
ingresar al Congreso?, ¿quién
podía tener interés en controlar
las actividades de Rómulo, Bieto
y Canaán, donde se jugaba tanto
dinero?
Hay otras decenas de preguntas
sin respuestas. Pero todas
apuntan a la misma
responsabilidad. El resultado a
medias de la Comisión
Investigadora y el descarado
boicot de la alianza APRA-UN-Fujimorismo,
está dentro de lo previsible. Lo
que resta es persistir en la
lucha contra la corrupción.
www.rwiener.blogspot.com
Gentileza:: Raúl Wiener
[raulwiener@yahoo.com.ar]
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