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FAO y transgénicos: apuesta
equivocada
Silvia
Ribeiro
ALAI AMLATINA
Es grave e irresponsable el
intento de FAO de legitimar los
transgénicos como solución al
hambre y la crisis climática en
el tercer mundo, cuya expresión
más reciente es la conferencia
Biotecnologías agrícolas en los
países en desarrollo
(Guadalajara, México, 14 de
marzo). Frente a las críticas
que van en aumento, los
funcionarios de FAO
(Organización de Naciones Unidas
para la Alimentación y la
Agricultura) declararon que la
biotecnología es más que
transgénicos y ellos sólo
plantean opciones. Pero los
documentos que coordinó la FAO
para la conferencia no recogen
cuestiones fundamentales sobre
biotecnología, como el dominio
de las empresas trasnacionales
sobre todo el sector. Ignoran
también los resultados a la
vista del uso de biotecnología
agrícola: la contaminación
transgénica de las variedades
campesinas, el aumento del uso
de agrotóxicos de esos cultivos
(que empeora el cambio
climático) y otros impactos
sobre el ambiente y la salud de
los consumidores.
Si FAO hubiera querido realizar
un proceso de discusión sobre
opciones, no podría haber
organizado una conferencia
sesgada, sin la participación de
los actores fundamentales, y
desechando las posiciones
críticas.
Ahora, lo que hace la FAO es
condonar la apropiación de las
semillas y la cadena alimentaria
del planeta que crece por parte
de unas pocas trasnacionales de
transgénicos, lo cual agravará
el hambre y el caos climático.
La conferencia partió de un
proceso errado desde el inicio:
no estaban –y siguen sin estar–
los campesinos y agricultores
familiares y sus organizaciones,
que son nada menos que los que
producen la alimentación de la
mayoría del planeta y son la
clave más importante para
enfrentar la crisis climática y
alimentaria. Este rol
fundamental de las campesinas,
pastores, pescadores artesanales
y otros pequeños productores ha
sido confirmado con nuevos datos
en varios reportes recientes.
(Por ej. ¿Quien nos alimentará?
Preguntas ante la crisis
climática y alimentaria, del
Grupo ETC www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero la FAO no se preocupó por
esta notable falta, sino que
consideró que invitando a una
decena de individuos de
organizaciones no
gubernamentales internacionales
cumplía con la formalidad
participativa.
La mayoría de esos invitados
seleccionados por FAO son de
organizaciones de las
trasnacionales de la industria
de los transgénicos (como
Croplife y Biotechnology
Industry Organization, BIO) u
organizaciones de grandes
agricultores industriales y ONG
e instituciones que son
favorables o turbiamente
ambiguas a los transgénicos.
Como excepción, Pat Mooney,
director del Grupo ETC, aceptó
integrar el comité de pilotaje
de esta conferencia, luego de
mucha insistencia de parte del
secretariado de la FAO que
aseguró sería un proceso justo y
neutral.
El 23 de febrero 2010, Pat
Mooney, Premio Nobel Alternativo
y uno de los más profundos
conocedores del trabajo de la
FAO desde hace 40 años, renunció
públicamente a este comité,
luego de constatar que en todo
el proceso, la FAO nunca tomó en
cuenta ninguna de sus
observaciones y recomendaciones,
pero sí usó su nombre para
justificar ante organizaciones
mexicanas que no les permitirían
participar en la conferencia,
pero que Mooney representaba sus
preocupaciones.
Entre muchas otras ausencias
graves en los documentos, una de
las más ofensivas es el hecho de
que aunque la conferencia se
realiza en México, centro de
origen del maíz, la FAO no se ha
dignado incluir en el reporte ni
pedir cuentas al gobierno
mexicano sobre la contaminación
transgénica de variedades
nativas. Ni sobre la ya ocurrida
ni la que ahora promete el
gobierno con la aprobación de 24
siembras experimentales de maíz
transgénico a favor de las
trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer
y Dow.
Uno de los principales
organizadores de la conferencia,
Shivaji Pandey, por décadas
funcionario del Centro
Internacional del Investigación
Agrícola sobre Maíz y Trigo (CIMMYT)
ubicado en Texcoco, México y
actualmente presidente del Grupo
de Trabajo sobre Biotecnología
de la FAO, contestó con una
breve y aséptica nota a las
preocupaciones que dirigieron a
la FAO más de mil 500
organizaciones de 70 países
demandando que la FAO debía
llamar la atención del gobierno
mexicano ante la escalada de
contaminación y restablecer la
moratoria, por ser centro de
origen del maíz. Pandey contestó
con su mantra de que la
biotecnología incluye muchas
tecnologías, que tienen mucho
potencial y los transgénicos sí,
algunos riesgos, pero que en
definitiva era un problema
nacional. ¿Cómo puede un
funcionario de la FAO considerar
el centro de origen del maíz del
mundo –siendo además uno de los
cuatro principales cereales
bases de la alimentación de toda
la humanidad– un problema
nacional?
No hay en los documentos para la
conferencia ninguna mención a la
gravísima contaminación
transgénica en centros de origen
y diversidad como México. Sin
embargo, los mismos funcionarios
de Cibiogem que en México
aprobaron en forma irresposable
condonar la contaminación
trasgénica pasada y aumentarla
para permitir el lucro de las
trasnacionales, serán ponentes
en la conferencia de la FAO ¡en
el tema de bioseguridad!
Seguramente no mostrarán las
críticas que han recibido de más
de 700 científicos contra la
aprobación de siembras de maíz
transgénico (
www.uccsnet.org ).
Mientras tanto, afuera, en
calles, plazas y centros de
Guadalajara y otras partes del
mundo, habrá una gran variedad
de actividades de la sociedad
civil y organizaciones
campesinas para denunciar estas
falacias y defender, realmente,
las alternativas campesinas que
necesitamos para enfrentar las
crisis. Definitivamente, no
incluyen transgénicos.
- Silvia Ribeiro es
Investigadora del Grupo ETC
Agencia Latinoamericana de
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Gentileza:: ALAI-AmLatina
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