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La Sociedad Mundial de la
Ceguera
Leonardo
Boff
El poeta Affonso Romano de
Sant'Ana y el premio Nobel de
literatura, el portugués José
Saramago hicieron de la ceguera
tema para críticas severas a la
sociedad actual, asentada sobre
una visión reduccionista de la
realidad. Mostraron que hay
muchos videntes presumidos que
son ciegos y unos pocos ciegos
que son videntes.
Hoy se difunde pomposamente que
vivimos en la sociedad del
conocimiento, una especie de
nueva era de las luces.
Efectivamente así es. Conocemos
cada vez más sobre cada vez
menos. El conocimiento
especializado ha colonizado
todas las áreas del saber. El
saber reunido en un año es mayor
que todo el saber acumulado en
los últimos 40 mil años. Si por
una parte esto trae innegables
beneficios, por otra, nos hace
ignorantes de infinidad de
dimensiones, colocándonos
escamas sobre los ojos e
impidiéndonos así ver la
totalidad.
Lo que está en juego hoy es la
totalidad del destino humano y
el futuro de la biosfera.
Objetivamente estamos
pavimentando un camino que nos
puede conducir al abismo. ¿Por
qué este hecho brutal no está
siendo visto por la mayoría de
los especialistas, ni de los
jefes de Estado, ni de los
grandes medios de comunicación
que pretenden proyectar los
posibles escenarios del futuro?
Simplemente porque en su
mayoría, se encuentran
enclaustrados en sus saberes
específicos, dentro de los
cuales son muy competentes, pero
que, por eso mismo, se vuelven
ciegos para los acuciantes
problemas globales.
¿Cuáles de los grandes centros
de análisis mundial de los años
60 previeron el cambio climático
de los años 90? ¿Qué analistas
económicos con premio Nobel
antevieron la crisis
económico-financiera que ha
devastado los países más
desarrollados en 2008? Todos
eran eminentes especialistas en
su campo limitado, pero
idiotizados en las cuestiones
fundamentales. Generalmente es
así: sólo vemos lo que
entendemos. Como los
especialistas entienden apenas
una mínima parte de lo que
estudian, acaban viendo apenas
esa mínima parte, quedando
ciegos para el todo. Cambiar
este tipo de saber cartesiano
desmontaría hábitos científicos
consagrados y toda una visión de
mundo.
Es ilusoria la independencia de
los territorios de la física, de
la química, de la biología, de
la mecánica cuántica y de
cualquier otro. Todos los
territorios y sus saberes son
interdependientes, una función
del todo. De esta percepción
nació la ciencia del sistema
Tierra. De ella se derivó la
teoría Gaia que no es un tema de
la New Age sino el resultado de
una minuciosa observación
científica. Ella ofrece la base
para políticas globales de
control del calentamiento de la
Tierra que, para sobrevivir,
tiende a reducir la biosfera e
incluso el número de los
organismos vivos, no excluidos
los seres humanos.
Fue emblemática la COP-15 de
Copenhague sobre el cambio
climático. Como en nuestra
cultura la mayoría es rehén del
hábito de la atomización de los
saberes, lo que predominó en los
discursos de los jefes de estado
fueron los intereses parciales:
tasas de carbono, niveles de
calentamiento, cotas de
inversión y otros datos
parciales. La cuestión central
era otra: ¿qué destino queremos
para la totalidad que es nuestra
Casa Común? ¿Qué podemos hacer
colectivamente para garantizar
las condiciones necesarias para
que Gaia siga siendo habitable
por nosotros y por otros seres
vivos?
Estos son problemas globales que
trascienden nuestro paradigma de
conocimiento especializado. La
vida no cabe en una fórmula, ni
el cuidado en una ecuación de
cálculo. Para captar ese todo se
necesita una lectura sistémica
unida a la razón cordial y
compasiva, pues esta razón es la
que nos mueve a la acción.
Tenemos que desarrollar
urgentemente la capacidad de
sumar, de interactuar, de
religar, de repensar, de rehacer
lo que ha sido deshecho y de
innovar. Este desafío se dirige
a todos los especialistas para
que se convenzan de que la parte
sin el todo no es parte. De la
articulación de todos estos
pedazos de saber rediseñaremos
el panel global de la realidad a
ser comprendida, amada y
cuidada. Esa totalidad es el
contenido principal de la
conciencia planetaria, ésta sí,
la era de la luz mayor que nos
libera de la ceguera que nos
aflige.
Gentileza:: alfaro melina
[cybermelinaalfaro@bandalibre.com]
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