Por Rilke
Raras voces anuncian el hálito
inmemorial de la melancolía.
Pero aún faltan los rostros
que cruzaron en la noche,
las miradas que atisbaron
los ya viejos, cerrados caminos.
Quedan por desentrañar
los signos oscuros, esenciales.
Los augurios, la suerte, el
destino,
¿qué aguardan ocultos,
adónde fueron, adónde?
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