|
|
|
"Cap.
XXVI, La Dulce Aniquirona",
por Winston Morales Chavarro
 
|
|
Por Winston Morales Chavarro
Hay una mujer en mi casa
Que mira yo no sé hacia qué
esquina, hacia qué
Mundo
Una mujer cuya espalda
La constituye el viento;
El árbol de la noche
Como una oración para los casos
difíciles.
Hay una mujer
Que desconozco
Y sin embargo sé que es un
pretexto.
Como si soñarla no fuera
suficiente
Para acabar de comprenderla,
Mi alma se remonta a las alturas
Como buscando no sé qué colina
No sé que precipicio.
Hay una mujer que me ha
desposado
Cuando apenas descubrí
Que nací para ser hombre o
sueño.
Una mujer de pomarrosos y
guáimaros gigantes
Una hembra suave y sudorosa
Que pasa como un río
Musitando leves vientos de
nostalgia
Para mi mundo verosímil y
fantástico
Hay una mujer en mis sueños
Una mujer que mira yo no sé
hacia que parajes
Hacia qué rincones.
Una mujer a quien los árboles,
los pájaros
E inclusive las esferas
Le hablan a diario
Con una vocación maravillosa
Y le comunican los secretos
inescrutables
De las piedras y los ríos
Hay una mujer que mira hacia mis
mundos subterráneos
Y decanta con sus pechos
balsámicos
Todas las sombras que me habitan
Una mujer que sabe todos los
misterios de mis
Noches
La mansa luna atropellada
De mi angustia.
Gentileza::
poemasenanil@yahoo.com.ar
|
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|