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Uno de cada 20 adolescentes
argentinos sufre hipertensión
La enfermedad se creía
patrimonio de los adultos, pero
en los chicos también inciden el
sedentarismo y la obesidad. Una
detección precoz puede prevenir
a futuro ataques cerebrales y
problemas cardiovasculares.
Por Gisele Sousa Dias
Una tendencia: argentinos con
hipertensión
La cifra alarma. Un estudio
internacional, con el que
coinciden en sus evaluaciones
dos investigadoras del Hospital
de Niños Ricardo Gutiérrez,
indica que uno de cada 20
adolescentes tiene hipertensión.
Sin embargo, los especialistas
se apuran en aclarar que no es
que hubo una explosión de casos
de chicos y adolescentes con
hipertensión. Sucede que, como
se trata de una enfermedad
silenciosa y asintomática que se
creía patrimonio exclusivo de
los adultos, la mayor parte de
los casos eran diagnosticados
recién cuando llegaban a la
adultez y alguna complicación
daba la señal de alerta. No
obstante, sostienen que si es
detectada precozmente, pueden
prevenirse futuros ataques
cerebrales, afecciones renales y
enfermedades cardiovasculares.
Según la Sociedad Argentina de
Hipertensión Arterial, se estima
que el 30% de la población
argentina mayor de 15 años tiene
hipertensión. "Pero la mitad de
ellos no lo sabe. El grado de
conocimiento es bajo porque la
enfermedad no produce síntomas
hasta que aparece una
complicación. El único modo de
detectarla es tomando la presión
arterial, pero no todos los
médicos miden la presión en una
consulta de rutina y, a veces,
si la miden y notan niveles
elevados no se lo dicen al
paciente", explica Horacio
Carbajal, presidente de la
Sociedad Argentina de
Hipertensión Arterial.
El estudio publicado en
Pediatrics, la revista
científica de la Academia
Americana de Pediatría, indica
que en Estados Unidos, un 4,5%
de los adolescentes en edad
escolar padece hipertensión. Si
bien en la Argentina no hay
estudios que hayan estudiado
exhaustivamente a la población
nacional, dos médicas del
consultorio de hipertensión
arterial del Hospital de Niños
Ricardo Gutiérrez consideran que
los resultados pueden
transpolarse a nuestro país.
Ambas médicas también relevaron
estudiantes sanos de nivel
secundario y hallaron, en una
primera instancia, que un 20%
tenía presión alta o estaba en
"zona de riesgo" y padecían lo
que se denomina "pre
hipertensión".
Sin embargo, para que esos
adolescentes con presión
arterial elevada deriven en un
diagnóstico de hipertensión,
deben ser medidos en más de tres
ocasiones para evaluar si los
niveles se sostienen. El
relevamiento del Gutiérrez aún
no llegó a esa instancia, pero
estiman que entre un 3% y un 5%
de los adolescentes argentinos
tiene hipertensión. Sus
resultados se presentaron en el
XV Congreso Argentino de
Hipertensión Arterial, que se
realizó hace dos semanas.
"La hipertensión existió siempre
pero, como se consideraba una
enfermedad de adultos, nadie les
tomaba la presión a los chicos.
Los pediatras no estábamos
acostumbrados a tomarles la
presión en un examen de rutina y
así perdíamos la oportunidad de
detectarla precozmente", explica
Rosa Simsolo, pediatra,
investigadora clínica y una de
las dos especialistas del
Gutiérrez. Como la enfermedad no
da señales de alerta, "los
padres deben empezar a pedir a
los médicos que midan la presión
arterial de sus hijos", sugiere.
Detectarla en la juventud
permite reducir potenciales
daños a futuro: "La detección
precoz evita daños que pueden
aparecer de adultos: se previene
la hipertrofia cardíaca, se
disminuye la cantidad de
infartos y los casos de
insuficiencia renal que van a
necesitar diálisis o trasplante,
y se evitan ataques cerebrales.
Las enfermedades
cardiovasculares son la
principal causa de muerte en
países desarrollados y en la
mayoría de los países en vías de
desarrollo, por eso lo que se
previene son estas enfermedades
que incrementan la mortalidad",
indica Carbajal. La hipertensión
arterial es la primera causa de
ataque cerebral o accidente
cerebrovascular, que cuando no
resulta fatal puede dejar
gravísimas secuelas por daño
neurológico, como hemiplejias o
afasia.
Que la mayoría de los casos
dependan del factor hereditario
de ninguna manera significa que
no pueda hablarse de prevención:
"Si uno mantiene un estilo de
vida sano es probable que la
enfermedad no se manifieste
precozmente. Un chico que tiene
antecedentes familiares de
hipertensión y aumenta de peso
está apretando el gatillo para
que la presión aumente",
coincide Beatriz Grunfeld, jefa
del consultorio de hipertensión
del Gutiérrez. "Esos chicos y
adolescentes cada vez hacen
menos deporte, no pueden salir a
jugar a la calle, comen comida
chatarra, pasan todo el día
frente a la televisión o la
computadora. De modo que los
chicos no llegan a la
hipertensión tanto como
consecuencia de otras
enfermedades, sino por los
mismos factores de riesgo que
los adultos: sedentarismo,
exceso de colesterol y aumento
de glucosa en la sangre por
causa de la obesidad", detalla
Simsolo.
Carbajal concluye: "Si bien
tienen una mayor predisposición
quienes cuentan con antecedentes
familiares, todos pueden tomar
medidas de prevención. Uno no
nace siendo hipertenso, nace con
una predisposición genética y en
el desarrollo de su vida
adquiere hábitos no saludables
que hacen subir la presión, como
el sobrepeso, el excesivo
consumo de sal, de alcohol o el
tabaquismo: todos factores de
riesgo que pueden evitarse o
corregirse".
Gentileza: Visión y Ciencia [
lenticon@domeus.es ]
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