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Mini submarinos para cuidar
el medio ambiente
Provistos de las últimas
tecnologías, mejorarán los
estudios sobre la subida del
nivel del mar, el deshielo de
los glaciares o la deriva de los
icebergs. Parecen torpedos, pero
van en misión ecológica. Los "Slocum"
son una nueva generación de mini
submarinos que están permitiendo
desarrollar misiones científicas
muy complicadas hasta hace poco
por su dificultad técnica o su
coste económico, como
cuantificar la subida del nivel
del mar, seguir el deshielo de
los glaciares, predecir la
deriva de los icebergs o incluso
proteger a las ballenas de los
navíos.
Por Alex Fernandez Muerza
Algunos de los problemas
medioambientales más importantes
se encuentran en el mar. El
aceleramiento de la subida del
nivel de las aguas en las
últimas décadas es uno de ellos.
Diversos estudios aseguran que
se ha producido un aumento
global de entre 10 y 25
centímetros en el último siglo,
y algunas estimaciones hablan
incluso de más de 125
centímetros para la próxima
década.
No obstante, se trata de un
problema muy complejo para el
que se necesitan más estudios
científicos. Con este objetivo,
un grupo de investigadores del
Consejo Nacional de
Investigaciones de Canadá (NRC
en sus siglas inglesas) y de la
Universidad de Nueva York está
utilizando en Groenlandia el
Slocum, un mini submarino dotado
de los últimos avances en
navegación y obtención de datos.
Gracias a este artilugio, estos
científicos pretenden lograr
datos que puedan mejorar los
modelos informáticos de
predicción del deshielo glaciar
y del aumento del nivel del mar
en el mundo. Asimismo, su idea
también es conocer mejor el
desplazamiento de los icebergs,
una información muy útil para
adelantarse a sus peligrosos
avances, sobre todo para barcos
que surcan su área de
influencia.
Científicos de la Universidad
Rutgers lograron con su flota de
Slocums atravesar 33.000
kilómetros en cinco de los siete
continentes.
En este sentido, los programas
que predicen la deriva de estas
gigantescas moles de hielo
requieren saber con exactitud su
forma bajo el agua, que
representa el 90% de su masa
total. Por ello, un mini
submarino como el Slocum es una
herramienta muy útil, aunque la
tarea no ha sido sencilla. El
gran tamaño del iceberg le
impide conectarse a su sistema
GPS y tampoco cuenta con
indicadores visuales que le
ayuden a buscar el camino
adecuado. Para hacer frente a
estos inconvenientes, sus
responsables lo han equipado con
un sistema acústico cuyos
componentes son ubicados en
puntos estratégicos alrededor
del iceberg, permitiendo al
dispositivo realizar
triangulaciones por sonido.
Asimismo, otra de las ventajas
de este aparato es la reducción
de costes que supone. La
investigación convencional bajo
el hielo en lugares como
Groenlandia o la Antártida suele
requerir el uso de rompehielos,
lo que puede suponer a las
misiones científicas un gasto de
hasta 30.000 euros diarios.
Una pequeña maravilla
tecnológica
El Slocum es una pequeña
maravilla del desarrollo
tecnológico: se trata una
especie de torpedo subacuático
autónomo preparado para recorrer
grandes distancias con muy poca
energía. Para ello cuenta con un
diseño especial en el que se ha
modificado su flotabilidad y sus
alerones, de manera que
transforma el movimiento
vertical en horizontal. Así, el
aparato pierde en velocidad,
pero puede propulsarse con un
consumo energético muy reducido,
algo esencial en misiones que
pueden durar meses y extenderse
miles de kilómetros. En este
video se puede ver uno de estos
artefactos en acción.
Por otra parte, la energía que
ahorra la destina a los
dispositivos de medición y
geolocalización, que le permiten
obtener datos sobre la
temperatura, la salinidad del
mar, las corrientes o la
profundidad.
La idea de crear este mini
submarino fue propuesta en 1989
por el oceanógrafo
estadounidense Henry Stommel,
que lo denominó "Slocum" en
honor a Joshua Slocum, la
primera persona en realizar una
vuelta al mundo en solitario con
su velero. Stommel propuso que
el aparato aprovechara la
energía del gradiente térmico,
es decir, la diferencia de
temperatura entre el agua del
océano profundo (2-4º C) y la
superficie, próxima a la
temperatura ambiente.
Finalmente, la empresa con sede
en Massachusetts Webb Research
desarrollaba el ingenio,
introduciendo también algunas
mejoras como baterías más
eficientes y duraderas.
Posteriormente, se han
desarrollado diversos prototipos
adaptados a las necesidades de
sus responsables, como el Spray
o el Seaglider, capaces de
sumergirse a 1.000 metros; el
Deep Glider, que llega hasta los
3.300 metros; o el Liberdade
XRay, el Slocum más grande del
mundo.
Gracias a ellos, algunos equipos
de investigación han logrado
superar con creces las marcas de
los tradicionales vehículos
autónomos sumergibles. Por
ejemplo, en 2007 científicos de
la Universidad Rutgers lograron
con su flota de Slocums
atravesar 33.000 kilómetros en
cinco de los siete continentes.
Por su parte, el Slocum RU06 fue
el primer mini submarino
autónomo en atravesar el Círculo
Antártico, a lo largo de 22 días
y 553 kilómetros.
Proteger a las ballenas
El ministerio de defensa
canadiense ha probado también
estos mini submarinos con el
objetivo de defender a las
ballenas de posibles
intromisiones de barcos en su
hábitat. El experimento ha
consistido en sumergir el Slocum
a 200 metros bajo el mar en las
Bahamas y así obtener datos
sobre la posición de estos
cetáceos.
El aparato llevaba sensores
capaces de captar las llamadas
de alta frecuencia de las
ballenas. Para enviar por radio
los datos obtenidos, el mini
submarino emergía periódicamente
a la superficie. De esta manera,
cualquier barco del mundo, ya
sea directamente por radio o por
satélite, podría disponer de
dicha información.
Gentileza:
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