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Greenpeace cuestiona la
tecnología para capturar el CO2
y almacenarlo bajo tierra
Asegura que no ayudará a evitar
el cambio climático, despilfarra
energía, es arriesgada y resulta
cara
Bajo el título "Falsas
esperanzas: por qué la captura y
almacenamiento de carbono no
salvará el clima", la
organización Greenpeace ha
presentado un informe que pone
en cuestión la validez para la
conservación medioambiental de
la tecnología para capturar el
CO2 procedente de las chimeneas
de las centrales térmicas y
almacenarlo en depósitos
subterráneos.
"La captura y almacenamiento de
carbono (CAC) no ayudará a
evitar el cambio climático,
despilfarra la energía, es
arriesgada y cara", señaló
Raquel Montón, responsable de la
campaña de Cambio Climático de
Greenpeace. "Enterrar el carbono
es enterrar el dinero necesario
para las verdaderas soluciones,
como las renovables, y sepultar
el futuro de las próximas
generaciones", añadió a este
respecto.
Plazos demasiado largos
El informe, basado según la ONG
en estudios científicos
independientes, afirma que esta
tecnología "no ofrece una
solución que evite a tiempo un
cambio climático peligroso". Y
es que, señala, no se prevé que
la tecnología para capturar
carbono esté disponible "antes
de 2030, como muy pronto",
mientras que las emisiones
globales de gases de efecto
invernadero "tienen que empezar
a reducirse en 2015".
Greenpeace mantiene que dicha
tecnología "despilfarra
energía", ya que utiliza entre
el 10% y el 40% de la energía
producida por una central
térmica. Así, se prevé que su
adopción a gran escala "acabe
con las ventajas en eficiencia
conseguidas en los últimos 50
años y aumente en un tercio el
consumo de recursos".
Riesgos
Los conservacionistas afirman
además que el almacenamiento
subterráneo de carbono es
"arriesgado". "No es posible
garantizar el almacenamiento
seguro y permanente de CO2.
Incluso unos niveles de fugas
muy bajos podrían minar
cualquier esfuerzo para mitigar
el cambio climático", indicaron
desde la organización.
Esta investigación también
mantiene que la tecnología para
capturar CO2 es "cara". Este
método podría dar lugar a que
"los costes de las centrales se
duplicaran y a que el precio de
la electricidad se incrementara
entre un 21% y un 91%",
apuntaron los ecologistas. "El
dinero invertido en CAC alejará
las inversiones de las
soluciones sostenibles para el
cambio climático", añadieron.
El estudio también afirma que la
tecnología de CAC "entraña
riesgos significativos en
materia de responsabilidad
civil", ya que representa una
amenaza para la salud, los
ecosistemas y el clima. "No
queda clara la magnitud ni el
alcance de la responsabilidad,
ni quién se haría responsable de
los daños", dijeron desde
Greenpeace.
Gentileza:
boletines@consumer.es
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