|
Un tira y afloja celular para
el transporte
Los procesos de transporte en
las células de nuestro cuerpo se
asemejan al transporte de
mercancías por las carreteras.
Los motores moleculares, que son
moléculas de proteínas
especiales, actúan como los
camiones. Ellas transportan la
carga a lo largo de microtúbulos
que son las carreteras
celulares.
Sin embargo, los transportadores
moleculares, que son miles de
millones de veces más pequeños
que los camiones, sólo pueden
moverse hasta el principio o
hasta el final del microtúbulo,
dependiendo de su tipo. Tienen
que luchar a través del camino
atravesando una muchedumbre en
lo que se parece más a un área
para peatones llena de gente que
a una autopista, y también
tienen que competir contra
motores que quieren dirigir la
carga en la dirección opuesta,
como han descubierto ahora, por
medio de una simulación
informática, los científicos del
citado instituto, en Potsdam.
Varios motores, por ejemplo,
unos de kinesina y otros de
dineina, siempre están
involucrados en un tira y afloja
por una carga. Los motores de
kinesina se mueven hasta el
final de los microtúbulos que
los biólogos llaman extremos
positivos, mientras que los
motores de dineina se mueven
hasta el final de los extremos
negativos.
Los resultados de este nuevo
estudio muestran que el equipo
de motores más fuerte determina
la dirección en que se mueve la
carga. Previamente se suponía
que había un sistema de
coordinación que permitía el
trabajo de un único equipo de
motores y se creía que había una
alternancia entre un equipo y el
otro.
"El mecanismo del tira y afloja
es el más simple que pueda
imaginarse", subraya Melanie
Müller, una de los científicos
involucrados en el proyecto.
"Pero es posible, si se
consideran las propiedades de
los motores individuales medidas
experimentalmente".
Cuando un motor del equipo que
se convertirá en perdedor ya no
puede resistirse más a la fuerza
contraria, es rápidamente
expulsado del microtúbulo.
Entonces los motores restantes
de su equipo deben seguir
intentando aplacar la fuerza del
equipo vencedor, y es obvio que
al contar con menos fuerza se
ven cada vez más desbordados,
por lo que los motores
expulsados de ese equipo se
suceden uno tras otro con
creciente rapidez, hasta que no
queda ninguno. En una especie de
efecto dominó, los motores
perdedores ceden y son alejados
de los microtúbulos. Entonces,
el equipo ganador puede
transportar la carga con
rapidez, sin oposición. En el
proceso probablemente
intervienen proteínas
reguladoras.
http://www.solociencia.com/biologia/08050601.htm
Gentileza:
www.solociencia.com
paginadigital |