"Lame Vulva"

Por
Susana Weingast
En Buenos Aires, en La Ratonera
Cultural, se exhibe durante los
meses de octubre y noviembre la
obra "Lame vulva" Ejercicio de
poder, escrita y dirigida por
Martín Marcou y presentada por
el grupo de Teatro Crudo.
Puede pensar en el título y
comenzar a imaginar… pero seguro
que no acertará!
En esta oportunidad, Matín
Marcou explora el tema de la
violencia doméstica, partiendo
de la premisa de que una mujer
puede, al igual que un hombre,
convertirse en verdugo.

Como en anteriores obras de este
dramaturgo, quien viene dando
que hablar desde hace bastante
tiempo, sus presentaciones se
destacan por sus propuestas
diferentes, originales y
transgresoras.
El espectáculo relata en 60
minutos una historia cruda con
un texto contundente, que no
ofrece concesiones, siendo al
mismo tiempo peligrosa y
violenta.
Nos presenta en este ida y
vuelta de poder de un matrimonio
y la suegra, quienes llegan a
límites extraordinarios, a la
humillación y desvalorización.
Denigran, someten, castigan con
violencia física y psicológica.

Quizás si alguno de los
personajes supiese poner el
límite cuando corresponde, las
cosas serían distintas, pero en
este caso, la propuesta de la
trama permite al espectador
asistir a un crescendo que en
algunos momentos puede
parecernos un drama insólito y
en otros una cruda comedia.
Las actrices Lilian Fittipaldi
(Beatriz, la suegra) y Checha
Amorosi (Luz, la esposa) ambas
impecables, y completando el
trío está Javier Rosón (Horacio,
el pobre hombre) como
protagonista masculino.
Este trío arma un juego de
palabras que remite a la
relación que tiene el
protagonista masculino con su
pareja que lo castiga y una
madre que lo somete a su antojo
y así se va armando una
intrincada acción.
Ellos están acompañados por un
silencioso observador:
"Valentino", que es un conejo
enano real, enjaulado, que los
mira desde su lugar de mascota,
y parece representar el símbolo
del silencio ante la hecatombe.
El texto es cuidado, estético,
profundo y arriesgado. Es como
un poema teatralizado sobre las
problemáticas de la violencia
doméstica.
La escenografía recrea una casa
pequeña con toques kirsch, en la
que se destaca un sillón de
peluche color fucsia, una mesa
ratona que oficia de sostén de
un sinfín de botellas de licor y
un botiquín, que excede los
primeros auxilios a merced de la
iracunda esposa.
Vale la pena destacar que cuando
los personajes se disponen a
almorzar, consumen los alimentos
en tiempo real; en especial la
esposa, quien deglute
desaforadamente y sin modales:
en uno de sus tantos brotes
psicóticos hace volar tallarines
por los aires.
El vestuario fue diseñado por
Eleonora Boffi y el maquillaje
por Sol Osimi. La concepción
estética y escenográfica estuvo
a cargo de Mercedes Küref y
completaron el equipo técnico:
Ariel Campos en la iluminación y
asistencia de dirección, Ana
Paula Fort Canela en la
asistencia artistica y también a
cargo de la musicalización con
temas de María Elena Walsh, Café
Tacuba, Dyango, etc.
Este compendio hace de Lame
Vulva un espectáculo
extravagante, peculiar,
bizarramente profundo. Es una
obra entretenida, mordaz e
irreverente. En ella hay
tristeza y desesperación,
carencias y necesidades, con
escenas violentas que se
entremezclan con momentos densos
y con el humor de lo cotidiano
que distienden al espectador.
Susana Weingast
sweingast@gmail.com
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©Fotos Cortesía Martin Marcou
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