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Refundar el movimiento
sindical para la transición al
socialismo
Rodolfo
Ascanio
El pueblo venezolano vive en
la actualidad una coyuntura muy
compleja, que dificulta poder
cumplir el objetivo de construir
una sociedad socialista de nuevo
tipo, que supere las
desviaciones, limitaciones e
inconsecuencias de los intentos
desarrollados durante el siglo
XX en Europa y Asia.
Es una coyuntura signada por
avances y retrocesos, marchas y
contramarchas, derrotas y
victorias, en los campos de
batalla nacional, suramericano,
continental y mundial.
Mientras la revolución avanza y
se encuentra a la ofensiva en el
campo suramericano, logrando
crecientes procesos de unidad, o
en el campo mundial, con la
OPEP, ella pasa a la defensiva
en el campo nacional, con la
derrota electoral del 2 de
diciembre, y las dificultades
para construir una industria de
alimentos socialista y una red
de distribución de productos que
neutralice la especulación y el
acaparamiento de alimentos por
parte del sector capitalista
privado.
Tratando de pasar de la
defensiva a la contraofensiva en
el campo nacional, se han venido
construyendo los instrumentos
organizativos del pueblo
socialista, necesarios para la
construcción del socialismo: el
PSUV avanza como el instrumento
político ideológico, los
consejos comunales se van
consolidando, faltando solo
construir la etapa superior de
las mancomunidades o comunas
socialistas y las federaciones
estadales comunales. Pero falta
un instrumento fundamental, sin
el cual no puede iniciarse la
construcción del socialismo, que
es la organización de los
trabajadores del campo y la
ciudad.
En efecto, el movimiento de los
trabajadores se encuentra
realmente rezagado, atomizado,
infectado con luchas intestinas,
burocratismo, oportunismo,
reformismo y corrupción. Años de
neoliberalismo, desde finales de
los años 70, destruyeron la
incipiente industria nacional y
la agricultura patria, y
consolidaron el modelo económico
importador-rentista. Obviamente,
los trabajadores se concentraron
en las estructuras del Estado
burgués, o se fueron a la
llamada "economía informal", que
no es mas que un concentrado de
comercio de productos de
importación, sin reglas ni
seguridad social alguna. En los
últimos 5 años de esfuerzo
económico del gobierno
revolucionario, se han empezado
a revertir los efectos de esos
25 años continuos de destrucción
económica, y ello ha constituido
la base para una refundación del
movimiento de los trabajadores.
En estos últimos 5 años, los
trabajadores tuvieron primero
que sacudirse el yugo de la
dictadura sindical ejercida por
la CTV adeca, y sus acólitos más
pequeños, la CGT y la CODESA
socialcristianas. Esta tarea se
realizó con muchas dificultades,
debido a la fortaleza de esa
burocracia sindical, y a los
apoyos internos en el gobierno
bolivariano, a través del infame
Miquilena, que actuó a su favor
hasta el año 2002. Se realizó un
referéndum sindical y se obligó
a realizar elecciones en octubre
del 2001, pero un gigantesco
fraude impidió que las fuerzas
revolucionarias asumieran la
dirección del movimiento
sindical. Luego del paro
petrolero de 2002-2003, en abril
del 2003, se creó la UNT,
legalizada el 16 de mayo de ese
año, que se constituyó en la
esperanza de los trabajadores
para construir un nuevo
movimiento sindical. Pero la UNT
solo logró uno de sus objetivos,
que era el desplazamiento de la
CTV y demás acólitos. El otro
objetivo, refundar el movimiento
sindical, no se logró.
Ahora, después de muchas
discusiones internas, el 21 de
junio de 2008, en la sede de la
FENTRASEP, se constituyó el
Comité Promotor de la CENTRAL
SOCIALISTA DE TRABAJADORES (C.S.T.),
que arranca con buen pié para
lograr, finalmente, el objetivo
de refundar al movimiento de los
trabajadores, con un
sindicalismo nuevo, adaptado a
la etapa de transición al
socialismo que se ha iniciado.
Este modelo de sindicalismo se
basará en la colaboración entre
las dos armas de la clase
trabajadora en esta etapa de
transición al socialismo: los
Consejos de Trabajadores
(urbanos y rurales) que se
organizan por unidad económica
(empresa) y los sindicatos y
federaciones, que se organizan
por sector de actividad
económica. Es un sindicalismo
que se vinculará directamente
con los consejos comunales, sus
comunas y sus federaciones. Un
sindicalismo que procurará ser
la expresión organizada de la
alianza de los obreros, los
trabajadores intelectuales y los
campesinos. Un sindicalismo que
será el vocero nacional de la
clase trabajadora toda,
impulsando el desarrollo de la
economía socialista, dando la
lucha contra los patronos
capitalistas, apoyando al
gobierno revolucionario en las
políticas correctas y criticando
los errores y desviaciones
capitalistas, y apoyando también
la organización política de los
trabajadores, rompiendo el
modelo apolítico de sindicalismo
que nos impuso el capitalismo.
También se impulsará un nuevo
modelo de central sindical
democrática, con una estructura
distinta a la tradicional.
La refundación del movimiento de
los trabajadores y la
constitución de la nueva central
son dos tareas indisolubles, e
indispensables para que la clase
trabajadora asuma su verdadero
rol dirigente en la construcción
de la sociedad socialista.
r_ascanio57@hotmail.com.
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