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La polémica Blackwater, parte
del Plan México
Carlos
Fazio
Entorno
Blackwater podría ser
contratada por el gobierno de
Felipe Calderón como parte de un
"plan experimental" en el
combate a los cárteles de la
droga en México
Desde el 6 de junio pasado, la
empresa de seguridad privada
Blackwater comenzó a entrenar
efectivos de la Armada de
Estados Unidos en un centro de
prácticas paramilitares ubicado
a menos de 500 metros de la
primera de dos mallas metálicas
que dividen San Diego, en
California, de la ciudad
mexicana de Tijuana.
Considerada una de las mayores
compañías del mundo en su
género, Blackwater abrió su
campo de prácticas gracias a una
autorización de la magistrada de
San Diego, Marilyn Huff, a pesar
de que la alcaldía local y el
procurador de distrito, Mike
Aguirre, advirtieron que se
trata de una "organización de
mercenarios" que proporcionará
entrenamiento en una zona
comercial.
Brian Bonfiglio, uno de los
vicepresidentes de la firma,
dijo que el centro está
disponible para cualquier
corporación policíaca que desee
capacitar a sus efectivos en
técnicas como las del equipo de
tácticas y armas especiales (Swat).
Las de México incluidas.
La empresa, que clasificó el
centro de prácticas como una
"escuela vocacional" con el
nombre de "policía fronteriza",
cobró fama mundial desde que
recibió suculentos contratos del
Pentágono y el Departamento de
Estado estadunidenses, como
parte de lo que se ha dado en
llamar la "privatización"
o "tercerización" de los
conflictos armados en zonas
calientes del orbe.
Según una denuncia publicada a
comienzos de junio por el diario
texano The Dallas Morning News,
Blackwater podría ser contratada
por el gobierno de Felipe
Calderón como parte de un "plan
experimental" en el combate a
los cárteles de la droga en
México.
Creada en 1996 por Erick Prince,
un ex militar multimillonario
con fuertes creencias
fundamentalistas cristianas,
Blackwater fue calificada por el
propio Congreso de Estados
Unidos como un grupo de
"mercenarios fuera de control",
que cuentan con helicópteros,
carros blindados y vehículos
Hummer dotados de ametralladoras
pesadas.
Incluso, en 2006, la firma
anunció que tenía su propio
equipo de paracaidistas
militares y que podía enviar una
brigada de intervención rápida a
cualquier zona conflictiva del
mundo.
Según Prince, entre cuyos amigos
se cuentan el vicepresidente
estadunidense Dick Cheney y el
ex secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, Blackwater puede
actuar "en áreas donde están las
Naciones Unidas, donde hay mucha
inestabilidad y enviar una
fuerza grande convencional es
caro, políticamente inaceptable
y difícil desde el punto de
vista diplomático".
El vicepresidente de la empresa,
Coffer Black, es considerado por
algunos expertos como el
legendario jefe de operaciones
clandestinas de la Agencia
Central de Inteligencia. De
hecho, analistas en asuntos de
seguridad consideran a la
empresa como un brazo encubierto
de la CIA y el Pentágono.
Sus miembros, llamados
"combatientes contratados" o
"contratistas privados"
(eufemismos ambos de
mercenarios), son veteranos de
las fuerzas especiales de
Estados Unidos, Gran Bretaña e
Israel y de los ejércitos de
Chile, Colombia, El Salvador,
Honduras y Brasil.
Se estima que la firma tiene mil
500 elementos en el "área gris"
de Bagdad, a cargo de "blancos
de alto valor", entre ellos la
custodia de personal diplomático
de la embajada de Estados Unidos
en Irak.
Según reportes oficiales del
Congreso, miembros de Blackwater
han estado implicados en decenas
de episodios sangrientos desde
la ocupación estadunidense de
Irak en 2003, el doble o más,
que empresas como Dyncorp y
Triple Canopo. Entre 2005 y 2007
protagonizaron 195 incidentes
con armas tan solo en ese país.
En 2004, cuatro mercenarios de
Blackwater fueron emboscados y
linchados por un grupo de
enardecidos iraquíes, y sus
cuerpos carbonizados colgados
públicamente de un puente sobre
el río Éufrates, en Faluya.
En otro incidente recordado, el
16 de septiembre de 2007 agentes
de Blackwater que escoltaban un
convoy diplomático asesinaron a
sangre fría a
17 civiles iraquíes y recibieron
luego inmunidad del Departamento
de Estado.
La denuncia, ahora, de que
Blackwater figuraría dentro del
paquete de seguridad que
discutieron el mes pasado el
embajador de Estados Unidos en
México, Tony Garza, y el
presidente Calderón, en el marco
de la Iniciativa Mérida, ha
provocado algunas voces de
alarma. Se teme que la empresa
pueda constituirse en un factor
adicional de desestabilización
en México.
Según un alto funcionario del
gobierno de George W. Bush,
citado por el Dallas Morning
News y cuya versión fue recogida
aquí por el especialista en
temas militares John Saxe-Fernández,
el Plan México -como se denomina
a la Iniciativa Mérida por su
similitud con el Plan Colombia-,
significa "un salto cuántico
hacia delante" en la nueva
relación que construye Calderón
con Washington.
No obstante, el presidente del
comité de inteligencia de la
Cámara de Representantes de
Estados Unidos, Silvestre Reyes,
mostró preocupación por el
posible uso de contratistas
privados en México. Según Reyes,
se trata de "una de las áreas
más sensibles en las
negociaciones entre los dos
gobiernos", debido al uso que se
ha hecho de los mercenarios en
Irak.
El autor es un reconocido
articulista de la prensa
mexicana
Entorno
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