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Entrevista con el
Eurodiputado Vittorio Agnoletto
Giorgio
Trucchi
En Managua, Rel-UITA
El pasado 18 de junio, el
Parlamento Europeo aprobó la
polémica "Directiva del retorno
de inmigrantes ilegales", es
decir un acto normativo europeo
sobre las repatriaciones de los
migrantes "irregulares",
desatando fuertes protestas a lo
largo y ancho de todo el
planeta.
Con esta Directiva, los
parlamentarios europeos amplían
la detención de los denominados
"ilegales" en los Centros de
Permanencia Temporal (CPT) hasta
un máximo de 18 meses, incluyen
la posibilidad, en algunos
casos, de detención de menores
de edaden los CPT, sancionan la
prohibición de volver a Europa
por un plazo de cinco años
después del primer ingreso y
permiten la expulsión hacia
países diferentes del de
pertenencia.
Para tratar de entender qué es
lo que está pasando en Europa y
cómo se llegó a aprobar esta
Directiva "de la vergüenza", la
cual más que detener el flujo
continuo e incesante de
inmigrantes en busca de una
oportunidad de vida, parece
estar pensada para congraciarse
los ciudadanos de cada país
europeo, y poder decir "Yo sí lo
intenté", Sirel conversó con el
parlamentario europeo de la
bancada Grupo Confederal de la
Izquierda Unitaria
Europea/Izquierda Verde Nórdica
(GUE-NGL), Vittorio Agnoletto1.
-¿Cómo se llega a formular y
aprobar esta Directiva europea?
-La Comisión Europea2 escribió
esta Directiva en respuesta a
una invitación del Consejo de la
Unión Europea3. Lastimosamente
para nosotros los italianos,
esta Directiva surge a raíz de
la presencia del actual Ministro
del Exterior italiano, Franco
Frattini, quien en aquel
entonces era Comisario Europeo
de Justicia, Seguridad y
Libertad. Cuando la directiva
llegó al Parlamento para su
discusión, ya se había logrado
un amarre entre las bancadas de
tendencia conservadora, la
Comisión y el Consejo, para que
el Parlamento no tuviera la
opción de discutirla libremente,
sino solamente de aprobarla como
estaba redactada.
Lo que en este caso se tambaleó
peligrosamente fue la soberanía
misma del Parlamento
Esta situación se genera por
diferentes motivos. Si
aportábamos cambios al texto
original, la Directiva iba a ser
enviada nuevamente a la Comisión
y al Consejo, para ser discutida
otra vez, y aprobada, porque el
texto definitivo debe contar con
la aprobación de las tres
instancias. Además, retrasar la
aprobación quería decir casi
seguramente que no se lograra su
aprobación en esta legislación
que termina en 2009, mientras
que existían fuertes presiones
de los gobiernos europeos para
que se aprobara de inmediato.
Lo que en este caso se tambaleó
peligrosamente fue la soberanía
misma del Parlamento, o sea la
posibilidad de los diputados de
discutir abiertamente y aportar
modificaciones al texto.
-¿Qué tipo de presiones hubo por
parte de los gobiernos?
-Hubo presiones muy fuertes de
todos los gobiernos para que la
Directiva se aprobara de
inmediato y sin modificaciones,
pero hay que destacar el papel
que jugaron los gobiernos de
España y Francia, porque esta
directiva nace a través de un
férreo acuerdo entre Sarkozy y
Zapatero, y sucesivamente, el
Consejo la aprueba en sus líneas
generales y la pasa a la
Comisión para su redacción
escrita. Es un hecho grave,
porque los gobiernos de Francia,
España, los laboristas ingleses
y los socialdemócratas alemanes
presionaron a sus partidos para
que sostuvieran el texto de la
directiva en el Parlamento, y
eso abrió un enorme debate en la
bancada del Grupo Socialista.
Los tres partidos socialistas
que actualmente están gobernando
en sus respectivos países tenían
un mandato taxativo de los
gobiernos de aprobar esta
Directiva. Es por esto que, al
momento del voto, el Grupo
Socialista presentó algunas
mociones para mejorar el texto,
pero fueron rechazadas por la
alianza de la derecha (NdR:
Grupo Partido Popular Europeo -
Demócratas Europeos, Grupo de la
Alianza de los Demócratas y
Liberales por Europa). Lo más
grave fue que en el momento de
la votación el Grupo Socialista
se dividió: la mitad votó en
contra, un 35 por ciento se
abstuvo, incluyendo a los del
Partido Democrático (PD) de
Italia, y un 15 por ciento votó
a favor. El voto contrario fue
expresión de una parte de los
socialistas, el Grupo Confederal
de la Izquierda Unitaria
Europea/Izquierda verde Nórdica
(GUE-NGL) y el Grupo de los
Verdes/Alianza Libre Europea
(Verdes/ALE).
Al final, la Directiva fue
aprobada con 367 votos a favor,
206 en contra y 109 abstenciones
y es el resultado de la
imprecisa democracia que hay en
Europa, donde las leyes las
proponen la Comisión Europea y
el Consejo de la Unión Europea y
sólo después se discuten en el
Parlamento, es decir, no se
originan desde el Parlamento
como debería ser.
En esta ocasión, el Parlamento
se enfrentó a un verdadero
chantaje, porque los gobiernos
no querían aceptar que la
directiva tardara otros dos años
antes de ser aprobada. Además,
hay que subrayar una anomalía en
este voto, porque no es normal
una mayoría tan significativa en
la aprobación de una Directiva
que tiene que ver con los
derechos humanos.
Históricamente el Parlamento
siempre ha estado muy atento a
estos temas, y el Grupo Liberal
siempre ha votado con la derecha
sobre temas económicos y
comerciales, pero ha mantenido
un voto con la izquierda sobre
temas de derechos humanos.
En esta ocasión no fue así, y
esto se explica por las
presiones de los gobiernos y el
hecho que el tema de la
inmigración se ha transformado
en el punto sobre el cual
descargar todas las tensiones
políticas.
Un ciudadano de Somalía o
Eritrea puede ser expulsado
hacia Libia, y no es una
casualidad que primero Italia y
ahora la misma Europa estén
financiando al gobierno de Libia
la construcción de CPT en el
desierto
-¿Cuáles son los contenidos más
importantes de la Directiva?
-Son cuatro. La detención en los
Centros de Permanencia Temporal
(CPT) para inmigrantes
clandestinos es hasta un máximo
de seis meses, pero ahora con la
posibilidad de prolongarla por
otros 12 meses. Llegar a los 18
meses depende de lo que decida
cada gobierno de cada país en su
legislación. Otro punto es que
una persona expulsada no puede
regresar en ninguno de los 27
países que conforman la Unión
Europea en los cinco años
siguientes a su expulsión. Se
decide también que en
determinadas circunstancias, los
inmigrados pueden ser expulsados
hacia un tercer país, que no sea
el de procedencia, y que
supuestamente han atravesado
para llegar a Europa.
-¿Puede poner un ejemplo?
-Por ejemplo, un ciudadano de
Somalía o Eritrea puede ser
expulsado hacia Libia, y no es
una casualidad que primero
Italia y ahora la misma Europa
estén financiando al gobierno de
Libia la construcción de CPT en
el desierto. Pero lo más grave
es que esta gente que será
encerrada en el desierto no va a
tener ninguna garantía y no
vamos a saber más nada de ellos.
Tenemos otro punto de la
Directiva que tiene que ver con
los menores de edad. En algunos
casos pueden ser internados en
los CPT y, según ciertas
condiciones, los que no están
acompañados pueden ser
repatriados solos. Es evidente
que encerrar menores en los CPT
va en contra de cualquier
Convenio internacional sobre los
Derechos de la Infancia.
-¿Cómo se va a aplicar esta
Directiva?
-Los 27 países tienen dos años
como periodo máximo para
acogerla y traducirla en ley
nacional. La Directiva traza los
límites entre los cuales la ley
se mueve y es evidente que el
término de 18 meses de detención
en los CPT no es obligatorio
para los países, pero viendo la
actitud de los gobiernos para
que se aprobara de inmediato la
directiva, es muy posible que se
busque ese tipo de solución.
-¿Qué lectura podemos hacer de
lo que ocurrió? Y además, ¿qué
está pasando en Europa, si hasta
los socialistas se dividen en la
votación?
-Hay que hacer una aclaración.
El problema con los socialistas
es sobre todo un problema con
Zapatero, a quien se le ve como
un ejemplo a seguir, y en Italia
hay mucha gente que mira hacia
España o que sueña ir a vivir
allá. Es cierto que durante su
gobierno promovió las libertades
civiles, pero sobre las
políticas inmigratorias ha sido
durísimo. Los CPT españoles son
espantosos, así que la mano dura
contra los inmigrantes no es
algo nuevo para el gobierno
español.
El voto fue un verdadero desafío
público a 44 gobiernos del Sur
del mundo desde donde llegaron
críticas a la Directiva, entre
ellos toda América Latina, menos
Colombia, y casi toda África
En términos más generales, lo
que está ocurriendo en Europa es
que su papel de gran potencia
está en crisis, porque hay otras
realidades, como por ejemplo
China e India, que se están
afirmando con fuerza como
potencias mundiales. La economía
no va bien, aumenta la franja de
poblaciones pobres en los países
europeos, aumenta el nivel de
inseguridad social y se
desencadena la búsqueda de un
culpable. Un chivo expiatorio
externo es lo más "saludable", y
sobre la inmigración se
descargan las tensiones sociales
y las preocupaciones por un
futuro que los gobiernos no
están en la capacidad de
garantizar. La criminalización
de los inmigrantes es,
simplemente, otra cara de la
moneda de la crisis del "Estado
social", de la caída de la
ocupación y de los salarios. El
objetivo es ofrecer un enemigo
externo para protegerse de los
problemas que existen en el
país. Una Europa "maniquea", con
una división muy marcada entre
inmigrantes regulares con
derechos y los irregulares que
son tratados de forma inhumana,
aunque los primeros llegaron
ilegalmente porque son las
mismas leyes que los obligan a
llegar de esta manera.
-Las reacciones han sido muy
fuertes en América Latina. ¿Qué
es lo que se percibe en
Estrasburgo de estas reacciones?
-Unos días antes de que se
aprobara la Directiva, fuera y
dentro del Parlamento se
distribuyó un documento firmado
por representantes de agencias
gubernamentales de 44 países,
entre ellos toda América Latina,
menos Colombia y casi toda
África. En este documento los
países pedían un voto en contra
de la Directiva. Hubo también el
posicionamiento de diferentes
Conferencias Episcopales e
iglesias.
Es por eso que considero que el
voto fue un verdadero desafío
público a 44 gobiernos del Sur
del mundo. En segundo lugar, a
la carta que envió el presidente
Evo Morales, a las declaraciones
del presidente Hugo Chávez sobre
la posibilidad de suspender el
suministro de petróleo a la
Unión Europea y a un mensaje
menos duro del presidente
brasileño Lula, se les dio
bastante espacio en los medios
de izquierda, mucho menos en la
otra prensa escrita y radial y
fueron totalmente soslayados por
los canales televisivos, por lo
menos en Italia.
En cuanto a si estas
declaraciones podrán tener peso
a nivel de la Unión Europea,
habrá que verlo al momento de
reunirse nuevamente el
Parlamento. Mi impresión es que
la Comisión Europea, al no haber
emitido una nota oficial en
respuesta a las declaraciones de
Chávez, está demostrando que
cree que estos gobiernos
levantan la voz para tener un
consenso interno, pero que al
final no va a pasar nada. Se
necesitaría que estos países
tomaran de verdad acciones
fuertes, como por ejemplo el
tema de la suministro de
petróleo o poner en duda los
Acuerdos de Asociaciones (AdA)
que están llevando adelante con
la Unión Europea. Por el
momento, me parece que la
lectura que le da el
establishment a estas
declaraciones es que son
disparates populistas y nada
más.
-¿No se percibe, entonces, algún
temor de la Comisión Europea con
respecto a la continuación del
proceso de negociación de los
Acuerdos de Asociación con
Centroamérica o la Región
Andina?
-El problema es que estos países
de América Latina por el momento
no han cruzado la línea, es
decir no han declarado que la
aprobación de esta Directiva va
a comprometer las negociaciones
de los AdA. Si a la Comisión
Europea no le tocan aspectos
económicos y comerciales es
capaz de tragarse cualquier
cosa. Para que reaccione de
verdad hay que tocarle estos
temas.
-¿Todavía hay espacio de
maniobra para revertir esta
decisión?
-Desde un punto de vista
puramente institucional el caso
está cerrado y lo único que nos
queda ahora es trasladarnos a un
plan de protesta de la sociedad
civil de cada país, donde se
intente reproducir estas
decisiones de la Unión Europea
en una legislación nacional.
1 de julio de 2008
1- Esta bancada, por la cual
Agnoletto es parlamentario desde
2004 es un grupo parlamentario
socialista y comunista compuesto
por el Partido de la Izquierda
Europea y la Izquierda Verde
Nórdica y está integrada por 41
diputados. Agnoletto es conocido
en Italia como uno de los más
importantes líderes del
movimiento no-global y en el
Parlamento Europeo es miembro de
la Comisión de Asuntos
Exteriores, de la Comisión
Industria, Comercio Exterior, de
la Subcomisión de los Derechos
Humanos, de la Delegación Mixta
Estados Unidos de América y de
la Delegación a la Asamblea
Parlamentaria paritaria
Asia-Europa.
2- Su nombre formal es Comisión
de las Comunidades Europeas
elabora propuestas para las
nuevas leyes europeas, y es a la
vez la rama ejecutiva de la
Unión Europea encargada de la
aplicación de las decisiones, la
defensa de los tratados de la
Unión sigue un método de
gabinete, con 27 comisarios, uno
por cada país.
3- El Consejo de la Unión
Europea (CUE) representa a los
gobiernos de los Estados
miembros, quienes en su seno
legislan para la Unión,
establecen objetivos políticos,
coordinan políticas nacionales y
resuelven diferencias; es un
órgano comunitario, regulado por
normas de Derecho internacional.
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