|
Entrevista al lingüista Noam
Chomsky
Vicenç
Navarro
"El parecido entre las
técnicas de la clase empresarial
estadounidense y el fascismo es
muy sorprendente"
Presentación de Vicenç Navarro a
la entrevista a Noam Chomsky
Es un placer para mí hacer
la introducción de una
entrevista que hicimos a Noam
Chomsky el 13 de mayo de 2008.
La UPEC que como bien sabéis es
la Universidad Progresista de
Verano de Cataluña, tiene como
parte de su vocación el crear un
intercambio entre personas de
izquierdas progresistas de
Cataluña, de España, de Europa y
del Mundo. A nosotros nos
interesaba mucho saber qué
pensaba Noam Chomsky sobre lo
que está pasando estos días en
los EEUU., en Europa y en el
Mundo.
Noam Chomsky es una persona de
una enorme importancia y cuando
se escriba la historia
intelectual de los siglos XX y
XXI, Noam Chomsky tendrá un
capítulo muy importante. Ha sido
la voz más crítica dentro de los
EEUU. no sólo con respecto a la
política exterior de este país,
sino también en cuanto a las
estructuras de poder de los EEUU.
En estos momentos los EEUU.
están en la primera página de
todas las noticias y, como
siempre, los medios de
comunicación controlan,
canalizan, manipulan y es
difícil saber qué pasa en un
país tan complejo como los EEUU.
Esta dificultad en saber qué
pasa en EE.UU. todavía está más
acentuada debido a la enorme
diferencia de culturas que
existe entre aquel país y las
culturas políticas de Europa, de
España y de Cataluña.
De ahí que se decidiera por
parte del equipo directivo de la
UPEC el invitarle a dar la
conferencia inaugural, la clase
inaugural de las jornadas de
este año. Él no pudo venir
porque su esposa estaba muy
enferma. Se excusó. Él conoce
Cataluña, es más, tiene una gran
simpatía y lazos emotivos con
Cataluña porque como intelectual
de los EEUU. siguió muy de cerca
la guerra civil española. Nos
explicó que, siendo joven, ya se
sintió muy identificado con la
causa republicana contra el
fascismo.
Ahora bien, la entrevista no es
sobre el pasado. Es sobre el
presente y sobre el futuro. La
entrevista se centra sobre los
EEUU, ¿qué está pasando en los
EEUU.?, ¿qué es el fenómeno
Obama?, ¿es una promesa de
cambio?, ¿o es una construcción
mediática?. También queríamos
saber su opinión sobre lo que
está pasando en Europa y veréis
que habla, a veces, muy
críticamente de Europa y también
queríamos saber su opinión sobre
el Mundo. Él ha estado muy
involucrado, es uno de los
puntos de referencia del llamado
movimiento antiglobalización y
tiene mucho que contar sobre el
futuro de este movimiento.
He tenido el placer de hacer
esta entrevista que dura 45' .
Conozco a Noam Chomsky desde
hace muchos años, en realidad
somos amigos, muy amigos. Desde
este punto de vista aceptó
nuestra invitación porque estaba
dispuesto a contactar a través
mío con este mundo de Cataluña y
de España. Noam Chomsky es una
persona superinteresante no sólo
como intelectual sino también
como ser humano; es de estas
personas únicas que , pese a su
gran renombre, es un hombre
sencillo, muy accesible y muy
agradable. Pasamos unas horas
muy agradables con él haciendo
la entrevista y después de una
manera informal. Se comprometió
a venir a Barcelona, por lo que
no renunciamos a tenerlo entre
nosotros algún año dando la
conferencia inaugural de la UPEC.
Los temas que toca son temas
relevantes para nosotros y de
una enorme importancia. Puede
que a veces sea difícil de
entender porque son temas y una
narrativa diferente a la
europea. Al final haré algunas
observaciones en cuanto a
mostrar la relevancia de las
declaraciones de Noam Chomsky a
nuestro país porque lo que
ocurre en los EEUU. es, en
cierto modo, nuestro futuro si
no cambiamos. Y el futuro lo
hemos visto y no funciona.
Es desde este punto de vista que
hablamos de muchos temas de una
forma relajada. Él me conoce a
mí, conoce mis trabajos, los
cita, incluso en esta
entrevista, pero también en los
suyos, haciendo referencia, por
ejemplo, a la situación
sanitaria que es muy
preocupante. No hay un sistema
en EE.UU. que garantice el
acceso a los servicios
sanitarios. De hecho, 100.000
personas mueren cada año debido
a la falta de servicios de
atención sanitaria. Este es un
problema muy grave. Él hace
referencia a este tema, y
también hace referencia a otros
en los que estoy escribiendo y
trabajando. Hay una amistad, hay
un aprecio, hay una admiración
mutua que se refleja en esta
entrevista.
Así pues, hago esta introducción
a la entrevista a Noam Chomsky ,
que creo que todos coincidimos
en que es uno de los
intelectuales más importantes de
los tiempos en que vivimos.
ENTREVISTA CON NOAM CHOMSKY ,
ENTREVISTADO POR VICENÇ NAVARRO
, EN EL MIT, CAMBRIDGE (MASSACHUSETTS)
13 DE MAYO DE 2008.
Vicenç Navarro : Muchas gracias
por recibirnos.
Noam Chomsky : Estoy encantado
de tener la oportunidad de
hablar con vosotros.
VN: Estamos aquí en nombre de la
Universidad Progresista de
Verano de Cataluña (UPEC). Como
te explicaba antes de la
entrevista, la intención de la
universidad es recuperar la
historia de Cataluña, recordando
aquel tiempo, durante los años
de la República , cuando
trabajadores y académicos se
reunían durante el verano para
debatir temas de interés común.
Esto, evidentemente, fue
prohibido durante la dictadura.
Cuando , en el 2003, los
partidos de izquierdas
recuperaron el gobierno de
Cataluña, decidieron renovar
este compromiso y reiniciar la
Universidad Progresista de
Verano de Cataluña. Nos habría
encantado que hubieras podido
hacer la conferencia inaugural
de esta nueva etapa y nos sabe
muy mal que no pudiera ser así.
Esperamos, sin embargo, que
puedas visitarnos algún día.
NC: Espero que sí.
VN: Quería hablar contigo
precisamente sobre tí mismo y
también sobre los Estados
Unidos. Fuera de los EE.UU.,
eres sin duda el intelectual
estadounidense más conocido.
Pero la mayoría de la gente de
fuera de EE.UU. no es lo
suficiente consciente de lo que
representa que el intelectual
más conocido de los EE.UU. en el
extranjero aparezca tan poco en
los medios de su propio país.
Cuando miramos las principales
cadenas de televisión, como la
CBS , la NBC o la CNN , nunca
apareces. En realidad parece
como si estuvieras vetado en
tales medios. Mucha gente fuera
de los EEUU o no lo saben o no
lo entienden, porque a menudo se
idealiza a los EE.UU., que se
presenta como una democracia
extremadamente dinámica y
activa. Fuera de EE.UU. no se es
consciente de la enorme
discriminación que existe en
EE.UU. en contra de las voces de
izquierda como las tuyas,
discriminación que ocurre
incluso en círculos que se
llaman de izquierda dentro del
establishment liberal de EE.UU.
¿Cómo explicas esta situación?
¿Cómo explicas esta
discriminación en contra de tí
en los más importantes foros de
debate de EE.UU.?
NC: De entrada debería decir
que, de hecho, es en estos
círculos de intelectuales
liberales de izquierdas dónde
probablemente me discriminan, me
temen y me desprecian más. Si
quieres ver un ejemplo gráfico
de esto, mira la fotografía que
tengo colgada y enmarcada a la
puerta de mi despacho. Es la
portada de la revista más o
menos oficial de los
intelectuales liberales de
izquierdas, The American
Prospect. Aquella portada quiere
representar la lucha ideológica
a la cual se enfrentan. Se
presentan a ellos mismos como
estando entre dos amenazas
representadas por dos figuras
con cara enfadada. A un lado
vemos a Dick Cheney, en el
Pentágono; y en el otro estoy
yo. Los intelectuales de
izquierdas del establishment
liberal se ven atrapados entre
estas dos fuerzas que consideran
gigantescas. Esta portada es
indicativa de la paranoia y de
la preocupación de que pueda
haber cualquier pequeña rotura
en la ortodoxia liberal. Los
intelectuales de la izquierda
del establishment liberal son (y
no sólo en los EE.UU.) los
típicos guardianes de los
límites del sistema: hasta aquí
podemos llegar, pero ni un
milímetro más allá. De hecho,
consideran aterrador pensar que
alguien pueda ir un milímetro
más allá. Esto se extiende
también a los principales medios
de comunicación donde el control
ideológico es enorme. Aparece
así una situación en la que por
un lado hay una gran libertad de
expresión. Es un país muy libre,
es el país más libre del mundo.
No creo que la libertad de
expresión, por ejemplo, esté tan
protegida en ninguna parte del
mundo como lo está aquí. Pero,
por otra parte, la posibilidad
de producir y distribuir ideas
está muy controlada. Es una
sociedad muy dirigida, una
sociedad que se gestiona como un
negocio, dirigido con mucho
cuidado, con estrictos
requisitos doctrinales, de los
cuales no se tolera ninguna
desviación pues sería demasiado
peligroso.
Uno de los motivos por los
cuales es demasiado peligroso es
que el sistema político, tanto
los partidos como la clase
política, tiene una posición que
en la mayoría de temas
importantes está mucho más a la
derecha que el resto de la
población. Si cogemos la
sanidad, por ejemplo, sobre la
cual tú has escrito durante
muchos años la población está a
la izquierda del establishment,
y así ha sido siempre. Lo mismo
pasa en otros muchos temas. Por
lo tanto, permitir que se
debatan temas importantes es un
riesgo y una amenaza. Permitir
cualquier desviación es
peligroso y se debe controlar
con mucho cuidado.
Por lo tanto, sí, este es un
país muy libre, pero muy
controlado. Por esto tenemos una
ideología muy rígida y muy
controlada.
VN: Es sorprendente porque,
desde fuera de los EE.UU., a
menudo se tiene la impresión de
que el país tiene un sistema
político muy estable y seguro.
Podríamos incluso pensar que con
un sistema político y unos
medios de comunicación tan
potentes, el país se podría
permitir voces más criticas en
los medios de lo que permiten .
NC: Sí!
VN: Es como si temieran las
voces más criticas, como por
ejemplo la tuya.
NC: Sí, creo que tienen miedo.
Existe un miedo terrible a que
cualquier pequeña desviación
pueda conducir al desastre. Es
una mentalidad típicamente
totalitaria. En esta mentalidad
debes controlarlo todo. Si algo
queda fuera de tal control,
puede resultar desastroso para
ellos. De hecho, la estabilidad
de la sociedad de los EE.UU. no
es tan obvia. Requiere mucha
represión. Lo que ocurrió con
los papeles del Pentágono
durante la Guerra del Vietnam es
muy representativo de lo que
estoy diciendo. Estos papeles no
eran documentos desclasificados
y públicos. Tener acceso a ellos
era como robar los archivos: era
como conquistar un país y
hacerse con el botín de sus
archivos. La información no
estaba pensada para el público.
Pues bien, había cosas
interesantes en los papeles del
Pentágono que habían sido
ocultadas. Lo más interesante de
tales papeles es la parte final.
El periodo que cubren estos
papeles acaba a mediados de
1968, justo después de la
ofensiva del Tet del mes de
enero de 1968, que convenció a
la clase política de que la
guerra resultaba demasiada
costosa y de que no valía la
pena continuarla. Aún así, en
los meses inmediatamente
posteriores, hubo un intento del
gobierno de enviar unos 200.000
hombres más al Vietnam, para
aumentar así el número de tropas
a casi tres cuartos de millón.
Hubo un debate dentro del
gobierno sobre esto, tal y como
demuestran los papeles del
Pentágono, y decidieron no
llevarlo a cabo. El motivo es
que temían que, si lo hacían,
quizás necesitarían las tropas
para controlar el desorden civil
que podría provocar en los EE.UU..
Habría una rebelión de
proporciones sin precedentes
entre la gente joven, las
mujeres, los trabajadores, las
minorías, los pobres, etc. A
duras penas controlaban las
cosas dentro del propio país, y
cualquier movimiento en falso
podría haber llevado a una
rebelión. Y esto continúa. No
pueden dejar que la población se
descontrole. Ésta tiene que
estar estrechamente
disciplinada.
En realidad, uno de los motivos
de la presión consumista tan
extraordinaria que existe en
EE.UU., presión que se remonta a
los años 1920, es precisamente
el reconocimiento por parte del
mundo empresarial de que, si no
se atomiza a la gente, si no se
la conduce hacia aquello que
denominamos "las cosas
superficiales de la vida, como
por ejemplo el consumo de moda",
la población puede girarse en
contra suya. Ahora mismo, por
ejemplo, un 80% de la población
de los EE.UU. cree que el país
(transcribiendo literalmente las
palabras exactas) "está dirigido
y se mueve, acorde con unos
pocos grandes intereses que sólo
se preocupan por ellos mismos",
sin tener en cuenta el bienestar
de la población. Un 95% de la
población piensa que el gobierno
debería prestar más atención a
la opinión pública y no lo hace.
El grado de alienación de la
población hacia las
instituciones democráticas es
enorme. De ahí la importancia de
que la gente esté atomizada,
absorbida en el mundo del
consumo, preocupada en cómo
pagar las deudas reflejadas en
sus tarjetas de crédito,
separadas unas de las otras, sin
escuchar debates críticos.
Siempre que sea así, la clase
empresarial cree que puede
controlar a la población.
VN: Otra realidad que vemos es
que fuera de los EE.UU. se
idealiza el sistema
norteamericano por parte de los
medios de información y
persuasión europeos. Por
ejemplo, las primarias
presidenciales se están
mostrando como un signo de
vitalidad de la democracia. Y el
fenómeno Obama se presenta como
responsable de la movilización
de masas. Esta visión de la
realidad de EE.UU. es muy
sesgada. ¿Cómo explicarías esta
idealización de la escena
política americana, tan
frecuente en Europa?
NC: La gente tiene estas
ilusiones, y debemos
preguntarnos cuál es el origen
de ellas. No es difícil entender
qué ha pasado, y el
establishment lo entiende
perfectamente.
Véamos, por ejemplo, qué ocurrió
durante las primarias, en el día
del "supermartes", el 5 de
febrero, en el cual se
celebraron un par de docenas de
primarias. La emoción, por lo
tanto, era muy grande. En el
Wall Street Journal: la historia
principal en su portada aquel "supermartes",
escrita con grandes titulares,
decía así: "Los temas políticos
retroceden a lo largo del 2008 ,
puesto que los votantes se
centran en el carácter de los
candidatos". Poco después,
apareció una encuesta, de la
cual no informaron apenas, que
revelaba que tres cuartas partes
de la población querían que los
medios cubrieran las opiniones
de los candidatos sobre los
temas más importantes que el
país enfrentaba. Exactamente el
contrario de la doctrina
estándar que se manifestaba en
el titular de aquel diario. Los
medios enfatizaban
características personales de
los candidatos, mientras que la
población deseaba saber la
opinión de los candidatos sobre
los temas que preocupaban a la
población.
Esto no es nuevo. Ha pasado lo
mismo en elecciones anteriores.
Los dirigentes de los partidos
evitan tocar los temas que
preocupan a la población,
manteniéndolos fuera de la vista
de los lectores. No es verdad
que los votantes prefieran la
personalidad de los candidatos
por encima de los otras temas.
Los votantes estarían encantados
de poder votar a favor de un
sistema sanitario público, que
han deseado durante décadas.
Ahora bien, no se les da la
opción. Los dirigentes del
partido –o, básicamente, el
ámbito de las relaciones
públicas que venden bienes de
consumo a través de la
televisión– anuncian a los
candidatos del mismo modo que
anuncian bienes de consumo.
Cuando ves un anuncio en la
televisión, no esperas aprender
nada de ello. En realidad, si
tuviéramos un mercado libre del
tipo que describen los
economistas, en el cual los
consumidores informados toman
decisiones racionales, la
General Motors haría anuncios
explicando las características
de los coches que venden. No lo
hacen. Lo que hacen es intentar
crear ilusiones, por la vía de
gráficas complicadas, de una
actriz famosa conduciendo hacia
al cielo, o de cualquier cosa
por el estilo. La clave es
engañar y manipular a la
audiencia. Cuando tú "vendes"
los candidatos, ocurre lo mismo
–no entramos en los temas
importantes, es demasiado
peligroso porque el público
puede no estar de acuerdo
contigo en estos temas. Por lo
tanto, lo que vendes es
carácter, trivialidades, temas
personales – el pastor de
alguien dijo no sé qué, Hillary
Clinton cometió un error cuando
hablaba de Bosnia, etc.
La Fundación Pew publicó un
estudio sobre la cobertura que
hace la prensa de las primarias.
La historia principal ha sido la
de los sermones del reverendo
Jeremy Wright. La segunda, el
politiqueo de los "súper
delegados", y la tercera, la
discusión sobre si Obama había
estado más o menos acertado con
su comentario sobre la
"frustración" con respecto a la
economía del electorado de las
poblaciones rurales, y así una
larga lista. Todas las historias
principales de esta lista son
sobre temas irrelevantes,
marginales. No hay ninguno que
destaque la opinión de los
candidatos sobre ninguno de los
temas importantes –sobre aquello
que el público en general quiere
escuchar. Se habla de cualquier
cosa excepto de los temas
importantes. Por lo tanto, la
población simplemente no sabe
cuáles son las posiciones de los
candidatos sobre los temas
importantes. Esto es muy
evidente.
La opinión popular en los EE.UU.
ha estado desde siempre muy bien
estudiada, principalmente porque
las clases empresariales, que
dirigen el país, quieren sentir
el pulso de su público –para
controlar la propaganda. Puedes
aspirar a controlar las
actitudes y opiniones de la
gente si conoces bien su vida.
Es por eso por lo que sabemos
tanto en EE.UU. sobre la opinión
pública. Así sabemos que en las
últimas elecciones, el 2004, la
mayoría de los votantes de Bush
tenían visiones equivocadas
sobre la opinión de Bush con
respecto a los temas principales
–no porque fueran idiotas o no
estuvieran interesados, sino
porque las elecciones siguen un
sistema de marketing. Esta es
una sociedad dirigida por las
necesidades empresariales: del
mismo modo que vendes bienes de
consumo, vendes candidatos. El
público es la víctima y es
consciente de ello, y, por esto,
más o menos un 80% cree que el
país se mueve en función de unos
pocos grandes intereses que
miran sólo por ellos mismos. Así
pues, la gente no está engañada,
simplemente no ven que se les
ofrezca ninguna opción.
El fenómeno Obama es una
reacción interesante en todo
esto. Los asesores de Obama, los
dirigentes de su campaña, han
creado una imagen que es
básicamente como una página en
blanco. En la campaña de Obama
suenan palabras como esperanza,
cambio, unidad –eslóganes
totalmente vacíos pronunciados
por una persona agradable, con
buen aspecto y que habla bien–,
los opinadores lo definen como
"retórica en alza", ("soaring
rhetoric"), y cada cual puede
escribir lo que le parezca, en
esta página en blanco. Mucha
gente está escribiendo sus
deseos de un cambio de progreso.
En la campaña, como apunta
acertadamente el Wall Street
Journal, no se ha prestado
demasiada atención a los temas
importantes. Las características
personales son elementos clave.
Es el carácter que se trata en
portada como tema capital.
Pero, sí, el apoyo que ha
recibido Obama es un fenómeno
popular, y pienso que refleja la
alienación de la población hacia
las instituciones
representativas. La gente se
agarra a un hierro al rojo vivo:
aquí hay una pequeña posibilidad
de que quizás alguien pueda
defender aquello que quiere. Aun
cuando él no lo diga, parece el
tipo de persona que quizás lo
haría. Es muy interesante
fijarnos en las comparaciones
que se hacen. A Obama lo
comparan con John F. Kennedy y
Ronald Reagan –Kennedy y Reagan
eran creaciones, productos de
los medios de comunicación, en
especial Reagan. Probablemente
ni él conocía cuáles eran las
políticas de su programa , pues
él era estrictamente una
creación de los medios.
Inicialmente no era
especialmente popular, pero los
medios crearon la imagen de un
cowboy maravilloso que salvaría
a todos, y así sucesivamente.
La administración Kennedy tenía
más control; fue el primer grupo
dirigente que entendió el poder
de la televisión y creó un tipo
de carisma mediante un buen
funcionamiento de las relaciones
públicas: la imagen de Camelot,
de aquel lugar maravilloso,
dónde pasan cosas maravillosas,
y de un gran presidente. Ahora
bien, cuando te fijas en las
acciones reales que se llevaron
a cabo, es grotesco. En realidad
Kennedy es el presidente que
invadió el sur del Vietnam y el
que lanzó un gran ataque
terrorista en contra de Cuba, y
del cual podríamos decir otras
muchas cosas en esta línea. Su
Administración fue responsable
del establecimiento de una
dictadura neonazi en Brasil. El
golpe de estado tuvo lugar justo
después del asesinato de
Kennedy, pero las bases para
este golpe habían sido
establecidas por los Kennedy y
condujeron a una terrible plaga
de represión en cualquier parte
de América Latina. Pero la
imagen de Camelot está ahí, y
las imágenes son muy importantes
cuando intentas controlar una
población disidente.
De hecho, los EE.UU. no es un
país fascista, esta sería una
mala analogía. Pero el parecido
entre las técnicas de propaganda
que utiliza la clase empresarial
y las fascistas es muy
sorprendente, y no es
accidental. Los nazis adoptaron,
de manera explícita, consciente
y abiertamente, las técnicas
publicitarias americanas, y así
lo manifestaron. Cogieron unas
cuantas ideas sencillas, las
reforzaron una vez y otra, e
hicieron que parecieran
atractivas –esta era la técnica
publicitaria americana de los
años 20 y fue el modelo que los
nazis adoptaron de manera
explícita, y este es el modelo
de propaganda empresarial que
existe hoy en día.
Por lo tanto, sí: el fenómeno
Obama, pienso, refleja la
alienación de la población que
encontramos en las encuestas: el
80% dice que el país se mueve
por unos pocos grandes
intereses. Aun cuando Obama dice
que lo cambiaremos, no tenemos
nada claro qué es el que
cambiaremos exactamente. De
hecho, las instituciones
financieras, que son sus mayores
contribuidores, piensan que él
ya está bien; por lo tanto, no
parece nada claro que pueda
haber ningún cambio. Pero si
hablas de "cambio", la gente se
coge a ello; si dices "cambio" y
"esperanza", la gente se cogerá
a ello y dirá, de acuerdo, este
puede ser el salvador que
conseguirá aquello que queremos,
aun cuando no haya ninguna
evidencia para creer que esto
pueda pasar.
VN: Está claro.
NC: Por lo tanto creo que el
fenómeno Obama y la alienación
de la gente van cogidas de la
mano.
VN: Cuál sería la diferencia
entre una administración de
McCain y otra de Obama?
NC: McCain es otro ejemplo de
creación de una
imagen-propaganda muy efectiva.
Imagínate un piloto ruso que
hubiera bombardeado objetivos
militares en Afganistán,
capturado y torturado por los
terroristas fanáticos islámicos
dirigidos por los EE.UU..
¿Diríamos que fue un héroe?
¿Diríamos que era un experto en
temas de estrategia y seguridad,
porque estaba bombardeando
objetivos civiles? No, no lo
diríamos. Pero esta es la imagen
que se ha creado de McCain. Su
heroísmo y su conocimiento y
estrategia se basan en el hecho
que él bombardeó a mucha gente
desde 10.000 metros de altura y
que le dispararon. No está bien
que lo torturaran, no tendría
que haber pasado, fue una acción
criminal, etc. Pero esto no lo
convierte en un héroe de guerra
o en un especialista en política
exterior. Esta última imagen es
fruto de una creación de los
expertos en relaciones públicas.
La industria de las relaciones
públicas es una industria
enorme, muy sofisticada en EE.UU.
Probablemente una sexta parte
del PIB se destina al marketing,
a la publicidad, etc., y
representa un elemento clave de
la sociedad.
VN: ¿Cuál sería la diferencia
entre las administraciones
McCain y Obama con respecto a la
política exterior?
NC: McCain puede ser peor que
Bush. No habla demasiado de
ello, porque se supone que no se
debe hablar demasiado de estos
temas , pero las pocas cosas que
ha dicho dan bastante miedo.
Podría abrir una situación
impredecible (be a real loose
cannon)
VN: ¿Cómo explicarías la
simpatía que Obama despierta en
Europa?
NC: Supongo que los europeos
también escriben aquello que
quieren en la página en blanco
de la cual hablaba. Y no es
ningún secreto que a los
europeos no sólo no les gusta
Bush, sino que lo temen. El
mismo establishment americano
tenía miedo de Bush. Bush llegó
entre un mar de críticas sin
precedentes incluso de parte de
las voces oficiales de la
administración Reagan y de la
opinión pública en general. Por
ejemplo, cuando se anunció su
estrategia de seguridad nacional
el septiembre del 2002, hablando
de guerra preventiva, y
anunciando virtualmente una
guerra a Iraq, inmediatamente,
al cabo de pocas semanas, hubo
un artículo en el Foreign
Affairs (la revista principal
del establishment) condenando lo
que el artículo definió como la
Gran Estrategia del Nuevo
Imperio. Se opusieron a Bush no
por principios, sino porque
sería perjudicial para los EE.UU..
Hubo muchas críticas a la
Administración de Bush por su
extremismo, incluso por el
nacionalismo extremista y
radical que mostró. McCain
seguramente se mueve en el mismo
terreno. Obama, en cambio,
probablemente volvería a situar
el país más al centro,
exactamente dónde se situaba la
Administración Clinton.
McCain seguiría la misma
doctrina de Bush, la doctrina de
guerra preventiva, con el
desprecio descarado por nuestros
aliados. Hay que darse cuenta,
sin embargo, de que esta
doctrina no era nueva. La
doctrina de Clinton, si se
interpreta literalmente lo que
decía, era todavía peor. La
doctrina de Clinton consistía
oficialmente en el hecho de que
los EE.UU. tenía el derecho a
utilizar la fuerza para proteger
el acceso a los mercados y a los
recursos. En realidad, esta
doctrina es incluso más
extremista que la doctrina de
Bush. Pero la administración
Clinton lo presentó
educadamente, discretamente, y
no de forma que nuestros aliados
se alejaran de nosotros. Los
europeos no podían simular que
no lo veían –claro está que lo
sabían y, de hecho, los líderes
europeos probablemente lo
aprobaban. Pero la arrogancia,
la poca vergüenza, el extremismo
y el ultranacionalismo de la
administración Bush ofendió
realmente las corrientes más de
centro en los EE.UU. y en
Europa. Es decir, siempre hay
una manera más o me educada de
llevar a cabo las mismas
políticas.
VN: ¿Crees que hay posibilidades
para el surgimiento de las
izquierdas en EE.UU. en un
futuro próximo?
NC: Creo que este país ofrece
una enorme oportunidad para los
organizadores de izquierdas.
Esto se observa cuando
analizamos la opinión pública.
Tus propios estudios de búsqueda
sobre la opinión de la población
estadounidense sobre sanidad
muestran como la población de
EE.UU. desea un programa
nacional de salud financiado
públicamente. Si tuviéramos una
democracia que funcionara, los
EE.UU. haría décadas que
disfrutarían de un sistema de
sanidad pública nacional. Lo
mismo podría aplicarse a la
política exterior. Cojamos Irán,
por ejemplo, el próximo gran
tema del cual hablaremos. Cada
candidato a la presidencia,
incluso Obama, dice que debemos
mantener la amenaza de la fuerza
contra Irán, manteniendo así las
opciones abiertas. Resulta, sin
embargo, que con esta presión se
está violando la Carta de las
Naciones Unidas; ahora bien, la
opinión de la élite da a
entender que los EE.UU. debería
ser un país fuera de la ley y
nadie hace ningún comentario.
Pero esto no es lo que quiere la
población. La gran mayoría del
público dice que no habríamos de
ir siempre con amenazas sino que
tendríamos que utilizar la
diplomacia. La gran mayoría del
público en los EE.UU., casi un
75%, sostiene que Irán tiene los
mismos derechos que cualquier
otro firmante del tratado de
no-proliferación: el derecho a
enriquecer uranio para energía
nuclear, pero no para armas
nucleares. Y, sorprendentemente,
una elevada mayoría del público
cree que deberíamos apoyar el
establecimiento de una zona
libre de armas nucleares en
aquella región, incluyendo Irán,
Israel y las fuerzas americanas
desplegadas en la zona. Resulta
que esta es también la política
oficial de Irán, y, de hecho, la
de EE.UU. e Inglaterra, aunque
este hecho no se pueda
mencionar. Pero la realidad es
que cuando los EE.UU. y el Reino
Unido intentaron construir una
primera justificación legal para
la invasión a Iraq, apelaron a
la Resolución del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas
687 de 1991, que pedía a Iraq
que eliminara sus armas de
destrucción masiva, afirmando
que Irak no había cumplido con
tal Resolución. De aquello se
habló mucho, pero no del hecho
que la misma Resolución
comprometía a los firmantes de
tal documento a movilizarse para
establecer una zona libre de
armas nucleares en el Oriente
Medio (artículo 14). No hay
ningún candidato, sin embargo,
que pueda siquiera mencionar
esta posibilidad. Si EE.UU.
tuviera una democracia que
funcionara, en la cual la
opinión pública influyera en la
política, la más que peligrosa
confrontación con Irán se
resolvería seguramente de manera
pacífica.
Fijémonos también en Cuba.
Durante 45 años el gobierno de
los EE.UU. se ha dedicado a
castigar a los cubanos. Tenemos
documentos internos de los
Kennedy, entre otras cosas, que
lo demuestran. Debemos castigar
al pueblo cubano por su "exitoso
desafío" a las políticas de los
EE.UU., remontándonos a la
Doctrina Monroe de 1823. La
Doctrina Monroe estableció el
derecho de los EE.UU. a dirigir
el hemisferio. Los cubanos
desafíaron esta doctrina con
bastante éxito. Por lo tanto
hacía falta castigar a la
población cubana con una guerra
importante, una guerra
terrorista. Este objetivo ni
siquiera se disimuló. Arthur
Schlesinger, el biógrafo
semioficial de Robert Kennedy y
un asesor del Presidente
Kennedy, dijo que a Robert
Kennedy se le encargó llevar
"los terrores de la tierra" a
Cuba. Esta fue su
responsabilidad primordial. Los
dirigentes de EE.UU. estaban
obsesionados –además de intentar
estrangular económicamente a la
población cubana, a castigarla
por su travesura. Pero veamos
qué piensa el público de los
EE.UU. En varias encuestas
hechas desde los años 1970,
aproximadamente dos terceras
partes del público dice que
habríamos de iniciar relaciones
diplomáticas normales con Cuba,
exactamente como lo hace el
resto del mundo. Pero el
fanatismo del establishment es
enorme. Existe un amplio
espectro del que formaron parte
los Kennedy, que son los que lo
empezaron, y todo el resto. Hoy
no hay ningún candidato que
pueda llegar a hablar de
establecer relaciones
diplomáticas con Cuba.
Lo mismo pasa con muchos otros
grandes temas. La distancia
entre las posiciones propuestas
por el establisment y lo que la
población desea es enorme. Por
lo tanto, como he dicho antes,
los EE.UU. debería ser el
paraíso para un organizador de
izquierdas. Pienso que las
posibilidades que tiene la
izquierda aquí son
extraordinarias, y esta es
precisamente la razón de que el
establishment tiene tanto miedo
a perder el control de la
opinión. De hecho, el país tiene
una población bastante
activista. Seguramente hay más
gente ahora implicada en el
activismo por algún u otro tema
importante que durante los años
1960. Todavía está en sus
comienzos y está atomizada.
Ahora bien, existen muchos
movimientos populares que no
habían existido nunca hasta
ahora. Por ejemplo, centrémonos
en los movimientos solidarios
con el Tercer Mundo: esto es
algo que nunca se habia dado en
el caso, por ejemplo del
imperialismo europeo, y tiene el
origen en los movimientos de
protesta de gente normal y
corriente de los EE.UU.. Desde
las iglesias rurales,
evangélicas, gente convencional,
miles de personas, decidieron ir
a América Central para vivir con
las víctimas de las guerras
terroristas de Reagan, para
ayudarlos, para intentar
protegerlos, etc.; eran millares
o decenas de millares de
personas. Una de mis hijas
todavía está ahí, en Nicaragua.
Esto no había pasado nunca hasta
ahora en la historia del
imperialismo. Nadie en Francia
fue nunca a vivir a un pequeño
pueblo de Argelia para ayudar la
gente, para protegerlos de las
atrocidades de los franceses.
Era una opción que no se había
planteado siquiera; durante las
guerras en Indochina, excepto
algunos, pocos, que quedaron muy
desperdigados por el territorio.
Pero durante los años 1980, esto
se desarrolló de manera
espontánea –no en los centros de
la élite, por lo tanto, no lo
veríais en Boston, sino en los
estados rurales de Kansas y
Arizona, y ahora se ha
desperdigado en cualquier parte
del mundo. En consecuencia,
tienes guardianes de la paz
cristianos, y Dios sabe quien
más. Otro desarrollo nuevo muy
importante es el movimiento de
justicia global, que se ha
denominado, ridículamente, "antiglobalización".
La propaganda dice que el
denominado movimiento
antiglobalización empezó en
Seattle. No fue así. Empezó en
el Tercer Mundo. Cuando cientos
de miles de campesinos en la
India asaltaron el parlamento,
no se consideró un hecho
|