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El poder oculto detrás de
Internet
por Matías
Di Loreto
Estados Unidos, el censor de
la red.
Washington mostró sus garras y
sacó de circulación páginas web
que ofrecían paquetes turísticos
para visitar Cuba. La medida se
basa en el bloqueo a la isla y
desnuda cómo la red tampoco se
salva de la censura.
La censura también es parte de
Internet. En este caso, no se
recortan las libertades de
expresión sino que se apunta a
restringir los negocios
particulares de un empresario
con una nación, en esta
oportunidad Cuba. Como suele
suceder cuando de ataques a Cuba
se habla, el atacante suele
tener el mismo nombre: Estados
Unidos.
Cuando el Departamento del
Tesoro estadounidense lo
consideró necesario, metió sus
garras en la pyme de Steve
Marshall e interfirió en sus
negocios turísticos. La acción
tuvo lugar a fines de 2007.
Travel & Marketing International
es la agencia de viajes que
regentea este empresario inglés
actualmente radicado en Tenerife
(España). Esta empresa ofrece
paquetes turísticos para
disfrutar de las bondades de los
lugares paradisíacos que la
naturaleza dispuso alrededor del
mar Caribe.
La primera señal de alerta para
Marshall fue la ausencia total
de reservas que encontró para su
próxima excursión. Primero
supuso que se trataba de un
desperfecto técnico del servicio
de correo electrónico. Luego
advirtió que se pagina web había
sido sacada de circulación. En
total, ochenta de los sitios de
T&M estaban bloqueados.
“La página ha caducado”, “The
page not found”, eran los
mensajes que expresaban, por
ejemplo, www.cuba-hemingway.com
–pagina con contenidos
literarios- o www.cuba-havanacity.com
–sitio de temas sobre historia y
cultura de Cuba.
¿Cuál era la razón para tan
llamativa prohibición? Un sólo
llamado telefónico bastó para
responder la pregunta. Los
servicios prestados por los
sitios web, violan el embargo
con el que Estados Unidos somete
a Cuba desde 1962.
Conforme a esto, las páginas de
T&M no se podían volver a abrir
debido a que pasaban a formar
parte de la lista negra
elaborada por la Oficina de
Control de Bienes Extranjeros (OFAC),
nociva arma que esgrime de vez
en vez el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos para
tirar de las orejas a todos
aquellos que tienen vínculos
comerciales con Cuba.
Sin embargo, en esta furtiva y
eficaz operación para desactivar
el registro del dominio de las
mencionadas páginas, no fue el
mismísimo Departamento del
Tesoro quien apretó la tecla “delete”.
Aquí solo se dedicó a dar la
orden para que el trabajo sucio
lo ejecutara la segunda empresa
más grande de registro de
dominios del mundo: la compañía
eNom Inc.
A su vez, eNom Inc. funciona
bajo la órbita de la Corporación
de Internet para la Asignación
de Nombres y Números (ICANN,
según sus siglas en inglés),
organización que se encarga de
administrar y ordenar la red de
redes. Su labor de dar nombres y
números, equivale a la tarea de
designar distritos postales.
Lo que Steve Marshall todavía no
puede comprender es “cómo es que
sitios web pertenecientes a un
nacional británico y operando a
través de una agencia española
de viajes puedan verse afectados
por las leyes de Estados
Unidos”.
Válido o no, Estados Unidos
parece tener respuesta para
todo. Así, desde el Departamento
del Tesoro capitaneado por Henry
Paulson, aducen que no sólo la
compañía T&M había ayudado a que
ciudadanos norteamericanos
evadieran las restricciones de
viajes hacia Cuba, sino que
además es “generadora de
recursos empleados por el
régimen cubano para oprimir al
pueblo“.
Tras lo cual, la única
alternativa que se aconsejaba
era la de dejar de hacer
negocios con esa compañía y
congelar sus bienes.
Aunque bajo un primer análisis
el accionar estadounidense se
devela como fuera de su
jurisdicción, la desactivación
del registro del dominio de las
páginas de Marshall, se
justifica en el “Acta de
Democracia Cubana” (también
conocida como ley Torricelli) de
1992, y en el "Acta para la
libertad cubana y la solidaridad
democrática" (o ley Helms-Burton)
de 1996. Es decir, los
instrumentos que utilizan las
sucesivas administraciones de la
Casa Blanca para asfixiar al
pueblo cubano.
El brutal embargo autoriza la
conexión de la isla a la Red,
por vía satelital, con el
condicionamiento de que cada
megabyte (rango de velocidad de
conexión) debe ser contratado a
empresas norteamericanas o sus
subsidiarias y aprobado por el
Departamento del Tesoro.
Como si esto fuera poco, se
estableció además limitar esa
contratación bajo apercibimiento
de sanciones extraordinarias
-multas de 50 000 dólares por
cada violación- para quienes
favorezcan, dentro o fuera de
EE.UU., el negocio electrónico o
el más mínimo beneficio
económico de la Isla.
La ley Helms-Burton, por su
parte, establece que cualquier
compañía no estadounidense que
tiene tratos con Cuba puede ser
sometida a represalias legales y
que los dirigentes de la
compañía pueden ver prohibida su
entrada en Estados Unidos.
Además prohíbe realizar negocios
con empresas que figuren en la
lista negra de la OFAC, aquella
integra el inglés Marshall.
Los reclamos de Steve Marshall
ante la Comisión Europea
llegaron hace unos pocos días, y
con noticias poco alentadoras
para su compañía de viajes:
“Dado que eNom es una empresa
norteamericana, no puede
aplicarse el requisito de
desobediencia a la legislación
extraterritorial de Estados
Unidos que menciona el Estatuto
del Bloqueo”.
Esta última norma es un arma
legal de la que se dotó la
Comisión para defender a las
empresas y ciudadanos del
continente europeo de las
sanciones de EEUU por tener
relaciones con terceros países.
Por último, y para empeorar el
panorama de Marshall, como la
empresa dueña de las páginas
censuradas tienen domicilio
legal en Islas Vírgenes
Británicas, es decir en
territorio extracomunitario, le
aconsejan que presente una
demanda por medio de su empresa
española, o que acuda al
Gobierno del Reino Unido para
que intente ante Washington una
gestión para transferir los
dominios a un servidor europeo.
O sea: burocracia de manual.
La compañía T&M está comprobando
la prepotencia y la impunidad
con que Estados Unidos se maneja
con respecto a las instituciones
y las disposiciones
supranacionales.
El predominio estadounidense
sobre Internet ante el resto del
planeta es de regulaciones,
infraestructura y registro de
dominios. Ante tal situación
vale ilustrar que en la
actualidad, la mayoría de las
máquinas encargadas de conectar
a cualquier usuario con la
dirección correcta de la página
que desea visitar, están en
Estados Unidos. Si ese gobierno
decidiera hacer una gran
denegación de servicio,
paralizaría la Red.
En los albores de este 2008 la
ICANN pidió que se le otorgase
independencia respecto del
Departamento del Tesoro, que
hasta ahora ha oficiado como su
supervisor.
Esto quiere decir que una de las
organizaciones que tiene la
capacidad de poner o sacar
participantes en el mundo
digital está tratando de salirse
de la órbita del estado.
Pero si Estados Unidos invade un
país para asegurarse la
provisión de un medio
estratégico como es el petróleo,
difícilmente querrá desprenderse
del arbitrio y manejo de la gran
marioneta de las
telecomunicaciones digitales.
El
autor de esta nota es alumno del
Seminario “Periodismo en
Escenarios Políticos
Latinoamericanos”, que se dicta
en la Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la UNLP.
Fuente: APM
Cubarte, 2008
Gentileza::
Boletín especial sobre el
acontecer internacional
relacionado con nuestro país.
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