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La Base de Manta y la
estrategia de militarización en
América Latina
Decio
Machado
Rebelión
En los últimos quince años,
Estados Unidos consolidó su
sistema de bases militares en un
nuevo sistema global de control
planetario. Según datos del
Pentágono, hay más de 735 bases
militares estadounidenses en 130
países, lo cual constituye una
estrategia global de expansión y
control de naciones, recursos
naturales y seres humanos. En
este listado, no se incluyen
instalaciones proporcionadas por
otras naciones en el exterior,
por lo cual si se tomara en
cuenta todas las bases, el
ejército estadounidense contaría
con más de 1000 bases en otros
tantos países. Según denuncia el
presidente del Japan Policy
Research Institute, Chalmers
Johnson (1), las bases
extranjeras tienen 5 misiones:
- Mantener la supremacía militar
absoluta en el mundo.
- Interferir comunicaciones.
- Intentar controlar el mayor
número posible de fuentes
petroleras.
- Dar trabajo e ingresos al
complejo industrial militar.
- Asegurar que los militares y
sus familias vivan con
comodidad.
Bajo su " Programa de
Transformación de Defensa ",
EE.UU. ha convertido el noreste
asiático en una gran plataforma
para sus operaciones militares
globales y regionales, y en la
actualidad tiene la mayor
concentración militar en el
Golfo Pérsico y en el área
andina en América Latina.
La militarización de América
Latina
Richard Burton, estratega del
Comando Conjunto de Estados
Unidos, señalaba en los años 90
que existían 16 áreas de " real
trouble " (verdaderos problemas)
en el mundo, y comenzaba su
lista por aquel entonces con
Haití, Colombia y
Brasil-Argentina.
Quizás por eso, EE.UU. mantiene
una compleja red de
instalaciones militares y de
operaciones en América Latina y
el Caribe, denominada por el
Comando Sur estadounidense, como
su " arquitectura del teatro ".
Desde allí desarrolla la lucha
antinarcóticos, no enfrentándolo
como un problema de salud
pública, sino como un ataque a
la oferta. Desde mediados de los
80, se comenzó a transformar la
lucha antinarcóticos en la
región andina en un asunto de
orden militar. Para ello se
utilizan los Forward Operanting
Locations (FOL, Centro
Operativos de Avanzada), antes
considerados simplemente bases
militares.
En el norte de América Latina y
en el Caribe las instalaciones
militares estadounidenses son
oficialmente reconocidas:
- 17 sitios con instalaciones de
radar (principalmente Colombia y
Perú).
- 4 bases miliares FOL, situados
en Ecuador, El Salvador, Aruba y
Curazao.
- La base de "Tres Esquinas" en
Colombia juega un papel
fundamental en la implementación
del Plan Colombia.
- La base Puerto Buchanan en
Puerto Rico.
- 2 bases militares: Guantánamo
en Cuba y Toso Cano/Palmerola en
Honduras.
La estrategia militar
estadounidense hacia América
Latina y el Caribe se controla
desde el Comando Sur con base en
Key West, Florida. Este Comando
Sur tiene más empleados
trabajando sobre América Latina
que la suma de los Departamentos
de Estado, Agricultura,
Comercio, Tesoro y Defensa.
La presencia militar directa en
la región se ha incrementado
desde el cierre en 1999 de la
Base Howard (Panamá) que
utilizaba el ejército de los
EEUU para las operaciones anti-drogas.
EEUU instaló 4 FOL, hoy
redefinidas bajo el eufemismo de
Puestos de Seguridad Cooperativa
(CSL), entre las cuales se
incluye Manta. A esto se suma la
Base de Guantánamo (sin fecha de
expiración), Cuba, como base
logística para operaciones
antinarcóticos, y hoy
universalmente conocida como uno
de los espacios donde se han
cometido mayor número de
violaciones de los Derechos
Humanos en el planeta (2).
Pero los FOL/CSLs tienen
objetivos más allá de la lucha
contra las drogas, e incluyen la
migración, el " terrorismo " y
una estrategia de control sobre
la zona. En efecto, en las FOL/CLSs
funcionan la DEA (Departamento
Anti-narcóticos), la Guardia
Costera y la Aduana de EEUU.
Base de Manta (Ecuador).
Ecuador ha sido un lugar
estratégico para el control del
Pacífico desde hace dos siglos.
En 1812, EEUU estableció en las
Islas Galápagos una primera base
naval para atacar a barcos
ingleses en el Océano Pacífico.
Luego quiso comprar o arrendar
las islas, y, en la Segunda
Guerra mundial, levantó allí una
nueva base militar, que abandonó
en 1946.
Manta es el segundo puerto más
grande de Ecuador, con una
población de 200.000 habitantes,
ubicada en la provincia de
Manabí, se encuentra a solo 20
minutos en avión de la frontera
colombiana, país en el cual se
implementa el Plan Colombia de
lucha contra el narcotráfico y
la insurgencia.
Como decía anteriormente, Manta
forma parte de un estructura
militar estratégica de
interrelación entre Centros
Operativos de Avanzada (FOL/CSL),
junto a Comalapa, en El
Salvador; Reina Beatriz en Aruba;
y Hato Rey en Curazao. Así,
según el Departamento de Defensa
de Estados Unidos, " los cuatro
sitios juntos cubren un área
geográfica más grande que la
Base Aérea Howard… y ofrecen una
cobertura más profunda ".
Manta forma parte de las
estrategias de control
desarrolladas por el gobierno de
los Estados Unidos con el
objetivo de proteger sus
intereses e inversiones
militares y comerciales a nivel
mundial.
La mayor inversión entre las
cuatro FOL/CSL antes
mencionadas, se realizó en
Manta, con un montante de 80
millones de dólares, habiéndose
convertido el aeropuerto de la
base aérea en uno de los mejores
equipados de América Latina.
En la región andina, el Plan
Colombia es el que define las
operaciones militares, como se
evidencia en la interrelación
entre la Base de Manta y la
frontera ecuato-colombiana.
Desde 1999, la Base de Manta se
constituyó en un enclave
ilegítimo de militares
estadounidenses, que gozan de
inmunidad y cuyas acciones
vulneran la soberanía nacional.
Desde 2002, se crearon 16 nuevos
puestos militares ecuatorianos
en la frontera con Colombia,
para la vigilancia fronteriza,
los cuales aún se mantienen. En
el gobierno de Lucio Gutiérrez,
en 2003, se unificaron las
operaciones aeronavales que
establecían a Manta como un "
nuevo eje de seguridad de la
frontera norte ". EE.UU. aprobó
fondos en ese mismo año para la
adquisición de 18 helicópteros,
150 vehículos y la construcción
de una base antidrogas en Manta,
en un lateral de la pista de la
FOL/CSL.
" La Base de Manta es muy
importante dentro del Plan
Colombia. Estamos muy bien
ubicados para operar en esta
área ", declaró el teniente
coronel Javier Delucca,
Comandante del Puesto de
Avanzada de Operaciones de EEUU
en la Base Aérea Ecuatoriana de
Manta (17 de agosto de 2006).
Afirmaciones como la del coronel
Jorge Brito reafirman esta
cuestión: " la Base de Manta es
como los ojos y los oídos del
Plan Colombia. Con el
sofisticado sistema integrado de
inteligencia electrónica, la
base proporciona los datos de
inteligencia en tiempo real
sobre los movimientos de la
guerrilla de las FARC para que
sean utilizados por los tres
batallones contrainsurgentes que
está entrenando EE.UU. y que
estarían integrados por 1000
hombres cada uno ".
Implicación de la Base de Manta
en el asesinato de Raúl Reyes.
Los últimos sucesos acaecidos en
el pasado primero de marzo, en
el que fueron asesinados casi
una treintena de guerrilleros
mientras dormían, entre ellos el
número 2 de las FARC, el
comandante Raúl Reyes, y el
comportamiento posterior del
mandatario colombiano vienen a
determinar que EE.UU. se
mantiene firme en sus objetivos
de internacionalizar el
conflicto interno de Colombia.
La continua provocación del
presidente Uribe a su homólogo
ecuatoriano, viene a indicar que
EE.UU. pretende un mayor
involucramiento del Ecuador en
el conflicto colombiano y para
ello intentará desplegar todos
los medios posibles.
Aunque el director de prensa de
la embajada estadounidense,
Michael Geernnald, decía que la
base de Manta nada tenía que ver
con el operativo militar
colombiano, fue el comandante de
la FOL/CSL –Base de Manta-, el
coronel Bud Leonard, quien
aseguró que una avión C 130 de
la Base de Manta se encontraba
en el aire en el momento de la
operación colombiana. El
comandante Leonard dijo que
efectivamente el FOL/CSL
proporciona información a los
estamentos militares y reconoció
que esa información es recabada
por un " centro de inteligencia
en Dey West, Florida, donde
tienen acceso diferentes
departamentos del gobierno
estadounidense y se la entrega
en caso de ser requerida a 14
países latinoamericanos ".
Existen muchas posibilidades que
las labores de información y
localización del campamento
clandestino de la FARC en
territorio ecuatoriano hayan
sido facilitadas por ese C 130
que se encontraba en vuelo.
Lamentablemente este tipo de
operaciones de información no
dejan rastro, lo que excluye la
posibilidad de poder demostrar
tal actuación, lo que
significaría la implicación del
Ecuador en el conflicto. Si se
diera este caso, la soberana
Asamblea Nacional Constituyente
actualmente en vigor en el
Ecuador, tendría la posibilidad
de determinar la salida
inmediata de las fuerzas
militares estadounidenses de
Manta.
Antecedentes históricos del
acuerdo para la utilización
estadounidense de la Base de
Manta.
El año 1999 fue clave para el
norte de Sudamérica, pues en
este año, los Estados Unidos
inician una arremetida
político-militar para consolidar
su hegemonía en la región; éste
es el año de la implementación
del Plan Colombia, con el afán
de desarticular a los
movimientos subversivos
colombianos; paralelamente, en
el plano comercial, se intenta
consolidar el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA);
también se inician
conversaciones en Centroamérica
para la implementación del
denominado Plan Puebla Panamá,
como una extensión del Tratado
de Libre Comercio de América del
Norte, que vinculaba a México,
Estados Unidos y Canadá.
A pesar de la ofensiva de EE.UU.
en el plano comercial, perdía
terreno en el geopolítico
(consolidación del régimen de
Chávez y emergencia del PT en
Brasil). También pasaba a ser
indispensable buscar una
compensación a la pérdida de la
Base Howard (pese a los
esfuerzos de última hora, los
norteamericanos se vieron
obligados a abandonar esta
referencial base militar) para
mantener su presencia militar en
la zona.
Tras una serie de visitas y
evaluaciones, donde
especialistas militares
norteamericanos consideraron las
posibilidades de ubicar la base
militar diferentes puntos
estratégicos, se miró al
Ecuador, dominado entonces por
el conservador partido
Democracia Popular, y con Jamil
Mahuad en la presidencia de la
República. Además de Manta, se
consideró la posibilidad de
ubicar la base en el puerto de
Guayaquil y la base de Salinas.
En enero de 1999 se inician
conversaciones entre miembros de
las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos y algunos
oficiales ecuatorianos. Este
primer sondeo resultó positivo
para los estadounidenses y, en
febrero, ya el cabildeo
involucró a la Cancillería
ecuatoriana, el Ministro de
Defensa y la Embajada de los
Estados Unidos. El 19 de febrero
estaba listo un borrador de
acuerdo que fue avalado por el
embajador estadounidense Richard
Brown, Negociador Especial de
Asuntos del Hemisferio
Occidental.
El primer acuerdo de acceso
estadounidense a la Base de
Manta se firmó el 1 de abril de
1999. Hasta entonces, todo el
proceso se había mantenido en
secreto, tan solo con notas
diplomáticas en las que la
Cancillería y la Embajada de
Estados Unidos acordaban firmar
un primer documento, que tendría
vigencia por seis meses y en el
que se concedía el acceso y uso
de las instalaciones de la Base
Aérea Eloy Alfaro, de Manta, a
militares y personal civil
estadounidense, con el fin de
realizar una serie de
operaciones incluyendo la
operación de aeronaves para
controlar el narcotráfico.
El acuerdo que logró Estados
Unidos con Ecuador y Holanda
para acceder a las bases de
Manta, Aruba y Curazao se diseñó
con el fin de reemplazar a la
Base Howard y mantener sus
operaciones militares en la
región. En los acuerdos se
hablaba de Puestos de
Operaciones de Avanzada (FOL –
Forward Operating Location), y
no de una base militar; esto se
hizo con el fin de evitar que
dichos convenios pasasen a
revisión de los Congresos de los
países implicados, tal y como lo
establecían los principios
constitucionales.
Así, el 12 de noviembre de 1999
se firmó el convenio entre ambos
países que otorgaba al ejército
estadounidense el acceso a la
Base de Manta por diez años,
renovables. Dicho acuerdo se
estableció con suma rapidez, con
el fin de sortear las voces
disidentes de varios oficiales
del ejército ecuatoriano,
algunos miembros de la Junta
Consultiva de Relaciones
Exteriores, Congreso Nacional,
Tribunal Constitucional y de las
principales organizaciones de la
sociedad civil, incluyendo
partidos políticos de la
izquierda.
Para estas fechas, Ecuador
entraba en una profunda espiral
inflacionaria, la economía
liberal presentaba su verdadero
rostro profundizando la pobreza;
las instituciones del Estado
empezaban a desgajarse y el
gobierno se veía fuertemente
deslegitimado.
En diciembre de 1999, el país es
conminado a aceptar una serie de
decisiones económicas que
permiten el saqueo de los
dineros depositados en la banca
nacional. Un total de ocho mil
millones de dólares (3) se
licuaron en las arcas de
banqueros que habían llevado a
la quiebra al sistema financiero
nacional, lo que provocó una
grave crisis entre la población,
dado que todos los usuarios de
la banca nacional vieron
esfumarse sus ahorros.
Las movilizaciones populares
inmediatas que se dieron
encaminadas a derrocar al
gobierno de Mahuad enfocaron sus
argumentos en la economía,
convirtiendo el tema de la Base
de Manta en un punto secundario
y poco relevante ante la
situación nacional que se vivía.
La sublevación popular de enero
del 2000 que derrocó a Mahuad,
fue manipulada por la derecha,
que logró mantenerse en el
poder, manteniendo la
dolarización, sin sentar en los
banquillos a los responsables
del fraude bancario y
consolidando a los
estadounidenses en la Base de
Manta.
La Base de Manta desde el ámbito
local.
Para convencer a la población de
Manta de la aceptación de la
presencia militar estadounidense
en la Base y por ende en la
ciudad, las élites mantenses
esgrimieron argumentos tales
como:
- La presencia de los militares
estadounidenses en Manta, es una
oportunidad para romper la
dependencia de Guayaquil y
constituirse en un polo autónomo
de desarrollo.
- Los sectores oligárquicos de
la ciudad, esperaban acceder a
los beneficios de la
construcción del puerto de
transferencia y aeropuerto
internacional. También
pretendían que la presencia de
la Base, permitiera el
financiamiento del plan maestro
de agua potable y alcantarillado
de Portoviejo y Manta. Se habló
de modernización de la ciudad al
conjunto de los mantenses.
- Con respecto al empleo, se
dijo que la Base de Manta
generaría cientos de empleos.
Incluso periódicos de corte
conservador como El Mercurio
indicaban que se trabajaría en
Ecuador, pero se ganaría como en
Estados Unidos.
- También se esgrimió el
argumento de que la presencia
estadounidense significaría
mayor seguridad frente a la
delincuencia y la lucha contra
el narcotráfico.
- Se desarrolló la tesis de que
la base militar dinamizaría el
comercio, se incrementaría el
turismo (vendrían familiares y
amigos de los militares) y la
inversión.
- E incluso se llegó a enunciar,
que con el matrimonio entre
estadounidenses y ecuatorianas,
se llegaría a alcanzar un
mejoramiento de la raza.
La realidad se ha convertido en
una dura decepción. Las promesas
realizadas por las élites
matenses no se cumplió, ni para
la población de escasos
recursos, ni para la clase
media; éstos últimos habían
invertido mucho dinero para
mejorar sus negocios a la espera
de los nuevos consumidores, los
cuales nunca llegaron.
Con respecto al empleo, tampoco
se creó apenas nada, siendo la
única excepción de importancia
el tiempo que duró la
reconstrucción de la pista del
aeropuerto y fue la empresa ABB
Susa la que subcontrató a
empresas locales esta tarea.
Tampoco los norteamericanos han
participado en los planes de
seguridad de la ciudad, ni han
evitado el narcotráfico. Es más,
en ese sentido es de destacar la
presencia en Manta de la empresa
de seguridad norteamericana Dyn
Corp (4), relacionada con el
tráfico de personas y drogas en
otros países, así como por la
contratación de mercenarios
ecuatorianos y colombianos para
Irak.
La Base de Manta ha desarrollado
un papel importante en el
control del flujo migratorio a
los Estados Unidos,
interceptando y hundiendo barcos
de inmigrantes en altamar, a
pesar de presentarse ante la
opinión pública como "salvadores
de inmigrantes" de "barcos
averiados, a la deriva, a punto
de hundirse…" (5). En el mar,
también los pescadores
artesanales han denunciado en
innumerables ocasiones los
abusos cometidos por los
soldados gringos en contra de
sus embarcaciones (el caso más
emblemático fue el hundimiento
del pesquero Jorge IV y la
desaparición de su tripulación)
(6).
Por último, la página web de la
Embajada de los Estados Unidos,
indica que la FOL/CSL aporta a
la economía de Manta 6,5
millones de dólares, cifra que
hay que relativizar porque en
estos rubros se encuentran los
gastos operacionales de la base,
sobre todo combustible,
mantenimiento y atención de los
militares. La base sólo ha
contratado de manera directa a
167 personas encargadas de la
limpieza y de los servicios con
sueldos promedio de 300 dólares
mensuales (aproximadamente 200
euros). El propio alcalde de la
ciudad, Jorge Zambrano, ha
relativizado la incidencia
económica de la Base en Manta.
Según él, el cambio de la ciudad
se debe a las inversiones en el
sector pesquero, las
indemnizaciones por la caída del
avión de Million Air (7) y las
remesas de los inmigrantes.
La Base de Manta en el contexto
de la política exterior
ecuatoriana .
Si bien la Base de Manta se
presentó como necesaria para el
control del narcotráfico y la
migración, enseguida quedó
desvelado que sus instalaciones
servían para la intervención
militar estadounidense en
cualquier parte de la región,
pues el aeropuerto está en
capacidad de recibir aeronaves
que pueden transportar tropas y
pertrechos militares, incluidos
tanques y helicópteros (material
poco apropiado para la lucha
antinarcóticos o para el control
de flujos migratorios). El
conocimiento público en el año
2003 del denominado " Convenio
Operativo " desveló la certeza
de que la Base de Manta se había
convertido en una base militar
operativa con capacidad para
recibir contingentes y material
de guerra aerotransportado.
El incumplimiento de las ofertas
de desarrollo y nuevos ingresos,
empezó a molestar a Manta, al
punto que su alcalde, Jorge
Zambrano, en repetidas ocasiones
afirmó que Manta no le debe nada
al FOL/CSL; pero el descontento
se agudizó por las acciones que
realizaban los militares
estadounidenses (8), y también
por lo que no hacían.
Una muestra de que la seguridad
de Manta no estaba en manos de
los militares estadounidenses
fue el incendio del 21 de julio
del 2005, el cual consumió casi
una manzana de edificaciones
históricas de Manta, en el que
la FOL/CSL, a pesar de sus
equipos avanzados
tecnológicamente, no prestó la
ayuda oportuna para controlar el
incendio.
El derrocamiento de Lucio
Gutiérrez, en abril del 2005,
puso en el escenario político a
Alfredo Palacio, y con él, a un
nuevo canciller: Antonio Parra
Gil. Las declaraciones del nuevo
canciller ecuatoriano desataron
una serie de críticas en los
círculos políticos
estadounidenses y colombianos,
enfriando las relaciones
diplomáticas. Colombia y Ecuador
retiraron sus embajadores
titulares por largos periodos y
de manera intermitente.
Antonio Parra, siguiendo las
directrices de Palacio, definió
la política que guiaría la
gestión diplomática: soberanía
nacional y no intervención en
asuntos internos de otros
Estados.
Estas directrices, que han sido
postulados tradicionales del
Ecuador, han permitido al
Ecuador mantenerse al margen de
los conflictos de los países
vecinos. Dichos posición fue
violentada por Mahuad, al ceder
la Base de Manta a las Fuerzas
Armadas de los Estados Unidos y,
paralelamente votar en el seno
de las Naciones Unidas a favor
de una resolución contra Cuba
contrariando incluso a los
mismos funcionarios de carrera
de la diplomacia ecuatoriana. De
igual manera actuó Lucio
Gutiérrez, al comprometer al
país con una estrategia militar
ajena y convertirse, tras el
presidente colombiano, en el
principal portavoz
latinoamericano de los
estadounidenses y de los
intereses del gobierno
colombiano.
La nueva realidad política del
Ecuador.
La elección de Rafael Correa
como Presidente de la República,
puso en apuros a la embajadora
de Estados Unidos en Ecuador, e
inmediatamente inició una
agresiva campaña de relaciones
públicas con las élites
mantenses para evitar el
anunciado cierre de la Base de
Manta. Este proceso de lobby le
llevó a reunirse con las cámaras
de producción de Manta, ofrecer
ayuda para obras, los soldados
estadounidenses salieron a la
ciudad para jugar beisbol con
algunos jóvenes ciudadanos
aficionados; además pintaron
escuelas y regalaron equipos
nuevos a los bomberos locales, a
los mismos que no ayudaron
durante el incendio en el centro
histórico de Manta.
El más agresivo plan de lobby
político de los estadounidenses
se desarrolló fuera de
territorio ecuatoriano,
generando dudas sobre la palabra
del Presidente Correa. El jefe
del Comando Sur de los EE.UU.,
realizó declaraciones en Perú y
Colombia, asegurando que se
estaba negociando la renovación
del convenio con Ecuador. La
entonces canciller, María
Fernanda Espinoza, tuvo que
aclarar que el Ecuador no
renovará el Convenio.
Para generar una opinión pública
favorable, la Embajada invitó a
periodistas a visitar sus
instalaciones en la Base de
Manta, incluso los hizo subir a
sus aviones, y se llevó a
algunos de ellos a las oficinas
centrales del Comando Sur, en
Florida.
El proceso de lobby político de
los EE.UU. se extendió a
sectores de fuerte incidencia en
la población, como lo es la
Iglesia Católica, especialmente,
las parroquias. Así, los curas
párrocos de Manta también fueron
invitados a la base. Con
excepción de aquellos vinculados
a las bases sociales, la mayoría
de los párrocos quedaron
convencidos que en la base no
hay nada que huela a
militarización, al contrario,
son varios los beneficios
sociales de la base y lo que en
adelante puede aportar.
Pero el proceso de
transformación social en el
Ecuador ha dejado
definitivamente cerrado el
camino a cualquier posible
renovación al convenio de la FOL/CSL.
El pasado 1 de abril, la
Asamblea Nacional Constituyente
aprobaba los 5 primeros
artículos que tendrá la nueva
Carta Magna ecuatoriana. En esta
nueva redacción, el artículo 5
de la nueva Constitución dirá: "
El Ecuador es un territorio de
paz. No se permite el
establecimiento de bases
militares extranjeras ni de
instalaciones extranjeras con
propósitos militares. No se
puede ceder bases militares
nacionales a fuerzas armadas o
de seguridad extranjeras ".
El Movimiento PAIS, organización
que llevó a Correa a la
presidencia, se impuso con 89
votos a favor sobre el total de
130. Además de los asambleístas
de PAIS, también votaron a favor
de dicha redacción los dos
asambleístas presentes de la RED
(Luís Hernández y Martha
Roldós). Tanto el partido de
Lucio Gutiérrez, Partido
Sociedad Patriótica, como el
Partido Social Cristiano y
Futuro Ya, fueron incapaces de
impedir que en noviembre de
2009, las fuerzas militares
estadounidenses se vean
obligadas a abandonar el país.
Notas:
(1) Chalmer Johnson es autor de
libros como "Blowbak: The Costs
and Consequuences of American
Empire" o "The Sorrows of Empire:
Militarism, Secrecy, and teh End
of the Republic", entre otros.
(2) Estas bases albergan o
pueden albergar el siguiente
personal militar:
- Guantánamo, Cuba 8100
- Soto Cano, Honduras 550
- Manta, Ecuador 475
- Puerto Buchanan, Puerto Rico
118
- Comalapa, El Salvador 100
- Aruba y Curazao 450 A esto se
suman las bases que pertenecen a
ejércitos latinoamericanos,
construidas o utilizadas por
militares de EE.UU., como el
Centro de Capacitación conjunto
Riverino de Perú en Iquitos y el
ingreso de militares
estadounidenses para
entrenamientos y las denominadas
acciones cívicas.
(3) Datos de la Comisión
Especial de Investigación del
Feriado Bancario.
(4) La empresa Dyn Corp mantiene
una plantilla entorno a 134
empleados en Manta, desde marzo
de 2002. Esta empresa
estadounidense que mantiene un
contrato con el Comando Sur de
EE.UU., ha sido cuestionada en
muchos países por sus
actividades de paramilitarismo,
trata de blancas, narcotráfico,
secuestro y explotación
infantil. La Dyn Corp presta
"servicios de apoyo" en los FOL/CSL
de Ecuador, Aruba y Curazao. Y
aunque el contrato con Dyn Corp
se limitaría a tareas
relacionadas con
infraestructura, mantenimiento y
apoyo técnico, sin incluir
actividades operativas, en
Colombia esta misma empresa
realiza las aspersiones con
glifosato en Putumayo y la
frontera colombo-ecuatoriana,
con lo cual no solo destruye los
cultivos ilícitos, sino la vida
misma. También entrena pilotos
y, "maneja sitios operativos de
avanzada en varias bases aéreas
de la policía y del ejército
colombianos". Según el Acuerdo
de la Base de Manta, EE.UU.
puede contratar cualquier
compañía nacional o extranjera
cuando así lo estime conveniente
a sus intereses, sin que el
gobierno ecuatoriano pueda
opinar. Más aún, el personal de
Dyn Corp goza de inmunidad
diplomática.
(5) Pese a que el Convenio de la
Base de Manta establece que las
acciones de interdicción
marítima sólo serán realizadas
por la Armada del Ecuador,
buques militares estadounidenses
han desarrollado del orden de 45
abordajes ilegales a barcos que
llevaban migrantes o estaban en
faenas de pesca, hundiendo o
causando destrozos al menos a
ocho embarcaciones ecuatorianas
desde el 2001 hasta junio del
2005.
(6) EE.UU. aborda barcos
pesqueros donde no encuentran ni
drogas ni migrantes y hunden los
barcos que consideran peligrosos
para el tráfico marítimo. Uno de
estos casos fue el Buque
Pesquero "Santa María" que fue
hundido el 3 de marzo de 2004 en
faenas de pesca en aguas
ecuatorianas. Otro caso
referente, fue el barco "Don
Ignacio", el 2 de diciembre de
2002, según testimonio de los
marineros: "los marinos gringos
nos hicieron bajar del barco y
luego hundieron la nave de nueve
cañonazos" (la nave ecuatoriana
no llevaba droga, según el
expediente judicial en el
Tribunal Sexto de lo Penal de
Manabí. Los casos de los barcos
"Guayaipe", "Tiwintza", "Santa
Martha", "Santa María" y "Challenger",
también pasaron por situaciones
similares. El "Santa María" fue
interceptado y hundido por
torpedos lanzados desde una
fragata estadounidense. El
maltrato a los pescadores
durante las interdicciones es
permanente.
(7) El 22 de octubre de 1996, el
avión cayó en el barrio de La
Dolorosa, las indemnizaciones a
los moradores del barrio, a los
familiares de las víctimas, así
como a la Alcaldía y a la Curia
manabita, fueron millonarias y
permitieron en embellecimiento
de la ciudad de Manta.
(8) Desde la instalación de la
Base de Manta, se han devenido
algunos conflictos que afectan a
la población local, entre ellos:
la afectación a la población de
Chorrillos por la explotación de
canteras para aprovisionar el
material necesario para la
construcción de la pista del
aeropuerto, el acelerado
crecimiento de los registros de
trabajadoras sexuales, y el
desalojo desde hace 30 años a
más de 800 familias campesinas
para consolidar el actual
territorio de la Base Naval de
Jaramijó (también involucrada en
el convenio de la Base de
Manta).
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