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El expediente de la vergüenza
por
Gustavo Espinoza
(Nuestra Bandera, especial para
ARGENPRESS.info)
Fecha publicación: 21/04/2008
(Perú).-
Se trata, por cierto, de un
documento oficial emitido por la
Corte Suprema de la República
del Perú y más precisamente por
la Sala Penal del Primer Juzgado
Supraprovincial de Lima, y
contiene la acusación sustentada
contra "los 7 de Aguas Verdes",
como se les conoce ahora a Roque
Gonzáles La Rosa y a las seis
mujeres que cayeron con él en el
puesto fronterizo con Ecuador,
Armida Valladares Jara, Damarís
Velasco Huiza, Guadalupe Hilario
Rivas, Carmen Azparrent Rivero,
María Gabriel Segura y Melissa
Patiño Hinostroza; acusados los
tres primeros como "autores del
delito de terrorismo", y las
demás como "cómplices" del
mismo.
Vale la pena estudiar este
documento porque constituye una
pieza extraída de un museo de la
Inquisición, o de un mundo
imaginario, simplemente
olvidado. Pareciera que quienes
lo han elaborado buscan
retrotraer la historia y colocar
a nuestro país en el nivel de
las viejas dictaduras de antaño.
Son aquellos a los que aludía
César Calvo: "Los mismos que
pisaron tu sangre en el camino /
vigilan en el aire nuestras
conversaciones / nos cierran las
ventanas que daban a la tarde /
y quieren para siempre sumirnos
en la infamia"
Y es que, si son delitos de
terrorismo aquellos por los que
se ha recluido a quienes fueran
intervenidos por la policía
peruana el 29 de febrero pasado,
ciertamente miles de peruanos y
latinoamericanos y millones de
hombres y mujeres de todos los
países del mundo y de todos los
continentes, podríamos haber
sido condenados mil veces, por
lo menos a 400 años de cárcel
por lo mismo.
Lamentablemente, el documento de
enjundiosas 15 páginas tiene el
valor jurídico de "Auto de
apertura de instrucción", y fue
dictado el 13 de marzo de este
año, y trascrito a los afectados
y sus abogados defensores, lo
que lo convierte en un material
de uso público y no en un
instrumento reservado de un
proceso que todavía no se ha
iniciado y que previsiblemente
habrá de quedar trunco cuando
los gobernantes recuperen el
sentido común que parece
habérseles ido de la cabeza.
Se inicia con una definición
precaria de lo que se habrá de
considerar algo así como los
"actores" del cuadro del delito:
La Coordinadora Continental
Bolivariana, las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (las
FARC), el MRTA y otras siglas a
las que se les descalifica como
si alguna entidad supranacional
las hubiese tipificado ya, y en
globo, y por siempre, de
"organizaciones terroristas"
Y como prueba suprema de esta
connotación, se subraya el hecho
que usan como slogan la
expresión "Patria o muerte,
venceremos", arenga "que fuera
empleada por Roque Gonzales el 3
de agosto del 2006 en una
manifestación ante la embajada
de Israel".
La denuncia fiscal contra los
detenidos en Aguas Verdes tuvo
una celeridad prodigiosa. Se
presento en realidad el 28 de
febrero. Y el día 29 fueron los
acusados intervenidos y
encarcelados cuando acababan de
cruzar la frontera que nos
separa del Ecuador, y pisaban ya
el territorio peruano en la zona
de Aguas Verdes.
Roque Gonzales -aseguran sus
captores- llevaba consigo una
"agenda personal" en la que en
la que había escrito "algunas
reflexiones" (en tinta negra,
dice, probablemente China,
diríamos nosotros) en torno a la
acción del MRTA ocurrida en
diciembre de 1996. De nada valió
que el acusado reconociera que
estas eran "algunas de sus
reflexiones íntimas" referidas a
un hecho político que todos los
peruanos valoraron en su momento
en un sentido u otro. El, Roque
Gonzales, no tenía por qué hacer
"reflexiones" en torno al hecho,
dado que había estado preso "por
terrorista". No debía pensar
entonces o en todo caso, no
escribir lo que pensaba.
Pero no fue eso lo único que
hallaron en poder del
intervenido. También un
documento que comenzaba con una
expresión de innegable contenido
terrorista. En efecto, decía:
"camaradas". Y lo peor, hablaba
de "la revolución
latinoamericana", razón por la
que su delito alcanzaba niveles
continentales.
Por lo demás, esa ideas se podía
comprobar nada menos que
revisando la página web de
Internet de la Coordinadora
Bolivariana, que dice lo mismo,
con lo que confirma la extremada
coincidencia entre lo que
predica la "organización
terrorista" y "su agente". Pero
además, su agente -es decir
Roque Gonzales-, no se limitó a
participar en el evento de la
Coordinadora celebrado en Quito,
sino que hizo algo mucho peor:
"convocó a diversas personas al
evento", con lo cual elevó su
condición de asistente a
"organizador" del "evento
terrorista"
Y la prueba de que eso era así
salta a la vista: en el certamen
se proyectó un video en el que
trasmitía un mensaje "el
narcoterrorista de las FARC-EP
de Colombia Raúl Reyes". Pero
además, se establece que el
acusado -Roque- habló "con un
sujeto de nombre Isa Conde",
quien después apareció
uniformado en las selvas de
Colombia, para horror de los
jueces de nuestro pecato país.
En ambas circunstancias, como si
las imágenes no fueran lo
suficientemente contundentes, el
film muestra símbolos que llevan
denominaciones de alto contenido
subversivo. Dicen, en efecto:
"Patria o muerte, venceremos;
socialismo o muerte,
venceremos". ¿Algo más
convincente?
A Damaris Velasco Huiza -esposa
de Roque- le encuentran algo
adicional: participó antes en un
evento de innegable corte
terrorista llamado "Canto al
amor", celebrado en Lima, en la
Plaza Francia, con autorización
expresa, por cierto, de la
Prefectura de Lima, que ignoraba
la contextura demoníaca de sus
organizadores. Pero como aún eso
resultaba insuficiente, el
documento añade que en su
domicilio, le fue encontrada
-nada menos- que una bandera del
Perú y un Banner de la
Coordinadora Continental
Bolivariana.
Armida Valladares Jara cometió
otro delito. Se afirma en torno
a ella que en la página web de
la CCB se le aprecia
"sosteniendo la banderola", lo
que confirma de manera
inequívoca su condición de
terrorista.
Alejandrina Hilario tiene otro
cargo: es, además. Secretaria de
la Mujer de la Federación
Departamental de Campesinos
Indígenas del departamento de
Junín" ¿Podía esperarse de ella
algún accionar que no fuera
terrorista con un cargo tan
siniestro en las manos? Por lo
demás, a ella le cursaron la
invitación para el encuentro de
Quito, vía Internet, lo que
corroborara su estrecha relación
con la estructura terrorista. Ni
modo.
A Carmen Azparrent le endilgan
una acusación aleatoria: en un
portal de Internet se ha
publicado una foto suya con un
texto "exigimos la inmediata
libertad de nuestra camarada
Carmen Azparrent, dirigente del
Comité Regional del PCP de
Huancayo". ¡Más que suficiente,
terrorista sin remedio!
En cuanto a Melissa Patiño -la
fresa del pastel- La acusan de
haber gritado consignas
ofensivas contra el Presidente
del Perú y nuestro caro amigo,
el de Colombia. La poeta habría
dicho, en efecto: "Uribe y
García, la misma porquería".
Siniestra la arenga. Cargada de
pólvora y dinamita.
Por lo demás, Melissa habría
mostrado un claro sesgo
antinorteamericano, al gritar a
voz en cuello algo que aún
resuena en primorosos oídos de
los jueces: "Y no queremos, y no
nos da la gana, ser una colonia
norteamericana. Y sí queremos, y
sí nos da la gana, América
Latina socialista y soberana". Y
todo eso, proclamando su
voluntad de rechazar - nada
menos- que "el ingreso de
soldados norteamericanos a
Latinoamérica". Tamaña afrenta
al Panamericanismo, no podría
quedar impune.
Las cosas podrían resultar
simplemente risibles y jocosas,
si no fueran acompañadas de la
legislación vigente que
establece que serán reprimidos
"con pena privativa de la
libertad no menor de veinte
años" los actos de "colaboración
con el terrorismo", uno de los
cuales es, en efecto, "formar
parte de una organización
terrorista".
Para que no quede duda, la ley
establece de manera categórica
que "los que forman parte de una
organización terrorista, por el
sólo hecho de pertenecer a ella,
serán reprimidos con pena
privativa de la libertad no
menor de veinte años".
Bastará entonces que se
consienta considerar a la
Coordinadora Bolivariana una
"organización terrorista", y se
acuse a alguien de pertenecer a
ella, para que la ley funcione,
y el reo sólo pueda gritar
¡Patria o muerte! tras las rejas
en los próximos veinte años.
Esa es la ley. Y esos, son los
jueces ¡Venceremos!
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