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¿Cuál es el desenlace?
Un
artículo de Manuel Freytas
InSurGente
IAR/Agencias
¿Qué va a pasar cuando la
crisis financiera,
retroalimentada por la escalada
del petróleo y de los alimentos,
devenga en una crisis
inflacionaria-recesiva con
despidos laborales masivos y
emergencia alimentaria a escala
global? El modelo colapsa, pero
nadie explica que hay al final
del túnel. Y hay una razón que
lo fundamenta: El sistema
(capitalista) perdió el control
y su futuro es un laberinto.
Alimentando la escalada
mundial del precio de los
alimentos (que ya genera
inflación y estallidos sociales
de los pobres a escala global),
en la semana que pasó, los
precios del crudo ya tocaron un
récord de US$ 117, por barril,
confirmando los peores
pronósticos recesivos a nivel
mundial y demostrando que sus
valores ya no tienen techo ni
control.
Los datos decisivos de la caída
generalizada y constante de los
mercados financieros y su efecto
inmediato acechante: la
estanflación mundial
(combinación de recesión con
inflación), continúan siendo
-según coinciden la mayoría de
los analistas- el derrumbe del
dólar, la escalada de los
precios del petróleo y su
impacto desestabilizador sobre
los precios de los alimentos a
escala global.
Hasta ahora, en su media lengua
interesada, los analistas y la
autoridades del sistema
capitalista solo contaron una
parte de lo que describen como
la antesala de una "crisis de la
economía mundial" con epicentro
en la crisis financiera en EEUU,
que podría expandirse como un
proceso recesivo a todo los
países del planeta globalizado.
Por supuesto, que ningún
analista o periodista del
sistema explican en qué consiste
y cómo será la dinámica y el
desarrollo de esa "crisis
global" (superior a la Gran
Depresión del 30) que pronostica
a cada rato la plana mayor del
sistema capitalista desde las
cadenas mediáticas
internacionales.
Asia, África y América Latina
concentran a la población de más
alto riesgo en caso de hambruna
mundial.
La "crisis de la pobreza"
¿Cuál es el "peor escenario" que
hoy vislumbra el capitalismo
depredador como desenlace de las
propias lacras que genera?
La ONU, el Banco Mundial, el
FMI, la mayoría de los expertos
y últimamente el G-7, vienen
advirtiendo sobre el peligro de
estallidos sociales (que ya
están ocurriendo) a escala
global que podrían generarse por
el impacto de los precios del
petróleo sobre el costo de los
alimentos en los países más
pobres de Asia, África y América
Latina.
En forma inédita, la emergencia
alimentaria producida por la
escalada de los precios del
petróleo, con su inmediato
emergente de conflictos sociales
que ya empiezan a extenderse por
los países periféricos,
determinó, la semana pasada, una
operación "salvataje de los
pobres" piloteada por el Banco
Mundial, el FMI y el G-7 (las
potencias capitalistas
centrales).
Los precios de los alimentos a
nivel global podría llevar a
unos 100 millones de personas a
una pobreza más profunda, alertó
el sábado el director del Banco
Mundial (BM), Robert Zoellick.
Su advertencia se hizo eco en el
jefe del FMI, el "gendarme
financiero" del sistema
capitalista a escala global,
Strauss-Kahn, quien alertó sobre
las calamitosas consecuencias
del aumento continuo en los
precios de los alimentos.
"Miles, cientos de miles de
personas padecerán hambre. Los
niños sufrirán de malnutrición,
con consecuencias por el resto
de sus vidas", señaló a la
prensa, advirtiendo que la
crisis social causada por la
inflación en los precios de los
alimentos ya esta desencadenando
conflictos sociales a nivel
mundial.
Hasta aquí, entonces, tenemos
verificado la existencia de tres
"actores centrales" de la crisis
en desarrollo: El petróleo (en
su interacción con el dólar en
baja), la inflación (producto de
la interacción
petróleo-alimentos), y los
estallidos sociales en los
países más pobres (producto del
encarecimiento y escasez de
alimentos)
¿Como se resuelve en el futuro
el desenlace de esta ecuación
explosiva?
Alimentos y petróleo en alza.
El modelo en peligro
Los analistas y autoridades del
sistema hablan de "recesión
global", pero nadie describe (o
se imagina) como se va a
desarrollar secuencialmente y
cuáles serán las resultantes a
escala global.
La crisis, como está planteada
hasta ahora, ha sido
esencialmente "financiera": Tuvo
un epicentro en la crisis
hipotecaria de EEUU, se expandió
a los mercados financieros
globales, y ahora ya toca
variables estructurales de la
"economía real" por medio del
proceso desatado por el cóctel
suba del petróleo + suba de
alimentos = proceso
inflacionario, que ya padecen
las economías centrales del
sistema capitalista: EEUU, Unión
Europea y China.
En el actual pronóstico
inflacionario de la economía
imperial estadounidense
coinciden instituciones claves
del actual sistema
económico-financiero como la
Reserva Federal y el Tesoro de
EEUU, el Banco Mundial, el FMI,
así como el G-7 (los siete
países más ricos) y los bancos
centrales de Europa y de Asia,
que ven en la confluencia crisis
finaciera-derrumbe del
dólar-escalada de los precios
del petróleo, el detonante
central de un (cada vez más
claro) proceso recesivo del
capitalismo a escala mundial.
Pero, obviamente, lo que no
cuentan los analistas del
sistema y sus autoridades es que
el petróleo es el elemento clave
y (el motor de todos los
motores) para mantener una
ecuación equilibrada del
"modelo" de explotación
capitalista vigente que hoy está
nivelado para todo el planeta.
Ese modelo tiene tres ejes
centrales e interdependientes:
A) El boom de las exportaciones
de materias primas controlado
por las trasnacionales en los
países periféricos o
"emergentes" (pagando salarios
africanos y eludiendo
impuestos), que posibilita un
crecimiento desmesurado de la
rentabilidad capitalista sin
distribución social de la
riqueza, y la utilización del "asistencialismo"
para contener los conflictos
sindicales y sociales.
B) El boom
industrialista-exportador de
China y los mercados asiáticos
controlado por las
trasnacionales (pagando salarios
africanos y eludiendo impuestos)
que permite a EEUU y a las
potencias centrales del
capitalismo exportar tecnología
e insumos caros, e importar
bienes y productos elaborados a
precio de ganga.
C) La "especulación financiera"
a escala global controlada por
los grandes consorcios
financieros sionistas (con la
Reserva Federal de EEUU y los
bancos centrales europeos y
asiáticos, como herramientas de
control y regulación), que le
posibilita a EEUU (y a las
potencias centrales) generar
rentabilidad parásita (sin
producción) y trasladar sus
déficit al resto del mundo por
medio del endeudamiento
financiero.
La "fabrica barata": obreros en
una fábrica de juguetes en
China.
En la articulación de este
"modelo" interactivo de
acumulación capitalista,
Latinoamérica y los países
"periféricos" exportadores de
materia prima conforman "la
granja barata", China y los
países "emergentes" asiáticos
conforman, a su vez, "la fábrica
barata", y juntos alimentan la
existencia funcional del "gran
casino global" del dinero sin
fronteras con sede central en
Wall Street.
En estos tres motores se asentó
hasta ahora lo que los expertos
(antes de la crisis) señalaban
como "formidable crecimiento
mundial de la economía", y que
en la realidad solo se trata de
un proceso de concentración de
la riqueza en pocas manos, con
su contrapartida de pobreza y
exclusión social, inédito por
sus alcances en la historia del
sistema capitalista.
La crisis hipotecaria en EEUU,
primero, la irradiación de la
crisis a los mercados
financieros globales, después, y
la escalada de los precios del
petróleo, luego, terminaron de
configurar un proceso
inflacionario-recesivo que
amenaza con arrasar los
cimientos del modelo de
explotación capitalista vigente
a escala global.
En este escenario, el petróleo
(el recurso más escaso y buscado
del planeta) es la estrella
protagónica central.
Crisis financiera: dólar débil,
precios del petróleo en alza.
La ecuación de la crisis
Los factores detonantes clave de
una crisis mundial -según se
desprende de las propias
proyecciones oficiales- se
motorizan por la especulación
bursátil con las acciones
energéticas, la sobredemanda de
energía, y el escenario siempre
latente de conflictos
geopolíticos y militares que se
se ciernen sobre regiones
petroleras estratégicas en Asia,
Africa y Medio Oriente.
Como efecto de la
interdependencia económica, el
factor crisis financiera dólar
débil-petróleo alto, hoy afecta
en primer término a las
"economías centrales" de EEUU y
Europa, y se cierne como un
fantasma sobre China, la llamada
"fábrica del mundo", y mayor
demandante global de petróleo y
materias primas, que ya empieza
a experimentar los primeros
síntomas
inflacionarios-recesivos en su
economía.
EEUU y Europa son los
principales compradores de
productos chinos, y el gigante
asiático, a su vez, es el
principal importador de petróleo
y materias primas de los "países
emergentes", con lo que se puede
deducir que si el Imperio
estadounidense (en proceso
recesivo) reduce sus compras, el
impacto se va a proyectar
inevitablemente en una crisis de
China proyectada a los "países
emergentes".
Con un proceso recesivo de su
economía y un dólar devaluado,
EEUU (el principal comprador de
la "gran fábrica" asiática)
reduciría drásticamente sus
compras a China, y Europa, que
ya enfrenta un fenómeno recesivo
en su economía comunitaria, e
ingresaría en una contracción de
sus sistema económico
productivo.
Como impacto inmediato, la
economía china también
ingresaría en un proceso
recesivo (detención del
crecimiento) que la obligaría a
reducir sus importaciones de
materias primas y de petróleo,
A su vez la reducción en la
importación de materias primas y
de petróleo por parte de China
(el principal importador
mundial) impactaría en las
economías de Rusia y de los
"países emergentes" (los
principales exportadores de
petróleo y de materias primas a
China) que también podrían
ingresar en un proceso recesivo.
Esta situación, a su vez,
sumiría al resto de las
economías planetarias
(interdependientes) en un
proceso inflacionario-recesivo (estanflación)
que dispararía una escalada de
conflictos sindicales y
estallidos sociales, como
respuesta a la desocupación
masiva y escalada de precios que
generaría la reducción de la
actividad económica a escala
global.
El infierno tan temido
Estallidos en Haití por demanda
de alimentos.
Asia, África y Medio Oriente con
sus regiones petroleras,
contienen áreas de conflictos
geopolíticos y militares en
ebullición que amenazan con
estallar en cualquier momento
(como son los casos emblemáticos
de Irán, Siria, y el Kurdistán
iraquí) impulsando el precio del
crudo, incluso por encima de los
US$ 200 como vaticina Hugo
Chávez.
El gran temor (no confesado) de
las autoridades del sistema es
que la escalada del petróleo y
de los alimentos se junte
finalmente con el estallido de
algunos de los frentes de
conflicto geopolítico que
acechan a zonas claves de la
producción petrolera mundial.
Si las "turbulencias" en los
mercados bursátiles se juntan
finalmente con la escalada de
los precios del petróleo, la
inflación y un desenlace de los
conflictos
geopolíticos-militares latentes,
pueden convertirse en dinamita
recesiva para la economía
mundial y el sistema capitalista
liderado por el Imperio
estadounidense.
¿Que pasaría con la inflación
mundial y el precio de los
alimentos si Israel y EEUU -como
señalan constantes rumores-
iniciaran operaciones militares
a gran escala en Gaza, Líbano,
Siria, con posible extensión a
Irán?
Como primer impacto estallaría
el Medio Oriente, con un
conflicto árabe-islámico
generalizado que abarcaría a
Irán, Irak, y los países
petroleros del Golfo (más del
70% de la actual producción
mundial de crudo), y seguramente
se reducirían (o paralizarían)
mayoritariamente los niveles de
exportación y comercialización a
escala mundial.
El efecto inmediato en los
mercados financieros no sería
otro que el que anticipa Chávez:
El barril de petróleo tal vez
alcanzando y/o superando la
barrera de los US$ 200.
EEUU, la Unión Europea, China,
India, los tigres asiáticos y
Japón, las primeras y más
poderosas economías del sistema
capitalista (a su vez, los
grandes devoradores del petróleo
mundial) reducirían y/o
detendrían notablemente su flujo
de importación y exportación.
La crisis financiera devendría
en "crisis estructural" y el
cóctel recesión + despidos en
masa = estallidos sociales y
conflictos sindicales a + escala
global, escaparía de las
herramientas que utilizan la
Reserva Federal y los bancos
centrales para controlar la
"volatilidad de los mercados
financieros".
Hoy, como se verifica en la
práctica, la crisis financiera y
la especulación en el mercado de
los energéticos, son, en cierta
medida, relativamente
controlables por medio de la
intervención de la Reserva
Federal y de los bancos
centrales que inyectan liquidez
en los mercados y corren al
rescate de las empresas y bancos
quebrados.
Pero si (y como está
pronosticado oficialmente) la
crisis financiera (por medio de
la recesión) deviene finalmente
en crisis estructural del modelo
capitalista vigente, aparecerán
en el escenario mundial dos
actores, de naturaleza
"incontrolable": Los conflictos
sindicales y el estallido social
de las clases más empobrecidas
del planeta.
Y como primer emergente (ya se
está viendo en países rebelados
contra el hambre, como Haití)
estallaría el orden de
"gobernabilidad vigente"
sostenido a escala mundial con
la "democracia" y el "estado
constitucional", dando paso
nuevamente a un actor que hoy
permanece en un segundo plano
expectante: La represión militar
y policial de los conflictos
sociales y sindicales para
restaurar el "orden".
Resumiendo la ecuación:
A) La combinación
petróleo-alimentos produce suba
de precios e inflación a escala
mundial.
B) La inflación produce
recesión, carencia de alimentos
y despidos laborales a escala
mundial.
C) Los despidos laborales y
carencias de alimentos producen
conflictos sindicales y
estallidos sociales a escala
mundial.
En resumen, se rompen el modelo
económico y el esquema de
"gobernabilidad constitucional"
globalizado obligando a la
represión militar y policial
para "restaurar el orden".
Procesando la información
mundial, se puede verificar que
ya estamos en la antesala de ese
proceso.
En definitiva, el descontrol
social y sindical a escala
global es el infierno tan temido
por los expertos e instituciones
del sistema cuando hablan de
"crisis recesiva mundial" en
puerta.
Y hay un agregado más temible
aún: El tiempo que medie entre
la represión de los conflictos
sociales y la "reconstrucción"
de un nuevo modelo capitalista,
puede alimentar la aparición de
nuevos líderes y movimientos de
resistencia popular que reciclen
un nuevo proceso revolucionario
a escala mundial.
Hay algo que (probadamente) no
puede derrotar el capitalismo:
Sus contradicciones y el parto
continuo de la historia.
(*) Manuel Freytas es
periodista, investigador y
analista, especialista en
inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los
autores más difundidos y
referenciados en la Web
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