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Desigualdad social y gastos de
guerra
Las profundas desigualdades
sociales existentes en Colombia,
se esconden detrás de las
campañas mediáticas que anuncian
los éxitos de la mal llamada
política de seguridad
democrática.
En esta desigualdad está la
esencia del conflicto
colombiano, que no se resuelve
con represión sino con
soluciones que impliquen
redistribución justa y
equitativa de las riquezas,
reconociendo los derechos de
todos los colombianos,
consignados incluso en la
Constitución Nacional.
Mientras no se proceda en
consecuencia, es imposible
resolver el conflicto social y
armado que padece Colombia,
entre tanto la lucha continua,
porque el pueblo tiene el
legítimo derecho a rebelarse
contra los que le imponen el
yugo de la miseria y la
represión, como respuesta a sus
reclamos.
La brecha social
La minoría rica capta el 6 por
ciento del total del ingreso
nacional, mientras las mayorías
perciben apenas el 3 por ciento
de ese mismo ingreso.
Comparadas con estadísticas
similares de América Latina, se
concluye que Colombia es el país
de la más injusta distribución
del ingreso en Latinoamérica y
el mundo.
El Banco Mundial reconoce que
"la pobreza se mantiene como uno
de los principales retos del
país, junto con la desigualdad,
que es una de las más altas de
América Latina".
Las victimas de esas
desigualdades se materializan en
niños sin escuela, adultos sin
trabajo o mal pagados, ancianos
sin atención médica, mujeres sin
seguridad social, hacinamiento
por carencia de vivienda,
inmensos cinturones de miseria.
El establecimiento oculta esta
realidad y pretende buscar en
las inconformidades del pueblo,
conductas "terroristas" para
justificar la represión.
El monopolio de la tierra
El 0,06 por ciento de los
propietarios rurales, que tienen
más de 2.000 hectáreas cada uno,
poseen el 53,5 por ciento de la
tierra. En contraste con el 83
por ciento, que tienen predios
de menos de 15 hectáreas,
quienes son dueños del 7,2 por
ciento.
En las ciudades, los
propietarios de menos de 200
metros cuadrados, que son la
mayoría tienen apenas el 9 por
ciento de la superficie urbana,
mientras los propietarios de más
de 10.000 metros cuadrados, que
son apenas el 0,54 por ciento de
los propietarios, detentan el
58,2 por ciento del espacio.
Es cruel que el tributo de
valorización por beneficio local
decretado en Bogotá, impueste a
localidades con un 40 por ciento
de población en estado de
pobreza, el 3 por ciento del
ingreso anual por habitante,
para cubrir este impuesto.
La voracidad financiera
Entre siete bancos y una
compañía, tienen el 65 por
ciento de los activos
financieros. De 118 empresas del
mercado bursátil, que valen
alrededor de 87 billones de
pesos, los 20 mayores
accionistas controlan el 80 por
ciento del capital. El mayor
banco del país ganó en 2.007 más
de un millón de dólares diarios.
Doce mil pequeñas y medianas
empresas, generan el 45 por
ciento del empleo y obtienen con
dificultad el 20 por ciento del
crédito comercial, estas
consideran que las restricciones
para alcanzar créditos es el
primer obstáculo para su
desarrollo.
En el campo colombiano de 2,5
millones de pequeños
propietarios, menos de 138.590
accedieron a un préstamo con un
monto promedio de 4,5 millones
de pesos. Entre tanto "otros
productores", alrededor de
36.144, recibieron 70 millones
cada uno, que representó el 80
por ciento de los recursos
totales dispuestos para el
sector.
Los llamados "apoyos para tasas
de interés subsidiadas para
exportadores" se repartieron así
en los últimos años: una sola
empresa láctea se favoreció con
1.310 millones de pesos y para
el oligopolio azucarero se
subsidiaron 36 operaciones por
5.511 millones, a razón de 153
millones cada una.
Seguridad y defensa para la
elite
A partir de 1950 la economía
colombiana entró en una
pendiente de gasto militar
creciente, pasando al 2 por
ciento del PIB en 1950. De 1996
en adelante se da un aumento
continuo, hasta llegar a 4,7 por
ciento en 2008.
El mayor crecimiento en el gasto
en seguridad se produjo en el
2001 con 19,6 por ciento. Lo
previsto para 2008 es un salto
impresionante hasta el 24.6 por
ciento.
Por otra parte, la contribución
de los gastos de inversión en
seguridad de la Nación aumentó
de 7,11 por ciento en el 2000,
previéndose que en 2008 casi la
cuarta parte de la inversión
(19,54 por ciento) estará
relacionada con el conflicto.
El gasto militar
El gasto militar propiamente
dicho aumentará de 6.652 miles
de millones de pesos en el 2000,
a 18.047 miles de millones en el
2008, para una tasa anual
promedio de crecimiento de 13,29
por ciento.
Por años se observa lo
siguiente: fuertes crecimientos
en 2001 y 2003, de 18,5 por
ciento y un incremento inusitado
previsto de 30,1 por ciento para
2008.
Con relación al total del gasto
en guerra y seguridad, el
militar participó en el 2000 con
el 75,6 por ciento y en el 2008
constituirá el 79,5 por ciento.
Al separar los egresos en
militar y seguridad, se
encuentra que el gasto agregado
del Ministerio de Defensa y de
la Policía Nacional como
proporción del PIB, pasó de 3,8
por ciento en el 2000 y se
espera que llegue a 4,69 por
ciento en 2008.
En el año 2002 los gastos del
Estado colombiano para seguridad
eran de 12.882 miles de millones
de pesos, equivalente a 6,3 por
ciento del PIB, colocando al
país entre los diez que más
gastan en guerra. El gasto
militar de Colombia es el más
alto de los países del
continente americano.
Para el año 2001 Colombia ocupó
el puesto 24 de los países con
mayor participación en el gasto
militar como proporción del PIB,
de un total de 160 investigados
y para 2005 ya estaba localizado
en el puesto 18.
Para el año 2008, mientras
muchos países redujeron el gasto
militar, Colombia subirá a más
del 4,69 por ciento del PIB,
desplazando a varios países en
el ranking de derrochadores de
recursos en el aparato militar y
se estima que se clasificará
entre los diez primeros lugares.
Un país paria
Colombia es campeón mundial en
crímenes por cada 100.000
habitantes. Sobresale por los
asesinatos de periodistas,
políticos de izquierda, líderes
sindicales y defensores de los
derechos humanos.
Se destaca por la corrupción, la
desigualdad de ingresos, la
concentración de la riqueza y
los altos niveles de pobreza.
Se le conoce por tener la guerra
interna más larga del mundo en
los siglos XX y XXI. Por el
número de masacres y la
violación a los derechos
humanos.
En el 2008 estará entre los diez
primeros países por el
porcentaje más alto de gastos en
la máquina de guerra.
Todo esto ocurre porque Estados
Unidos es el principal agente
extranjero interesado en
resolver el conflicto colombiano
a través de incrementar la
guerra.
Nota:
La principal fuente de las
cifras sobre inversión para la
guerra son del investigador
Diego Otero Prada, Director del
Departamento de Economía de la
Universidad de los Andes, de
Bogotá.
Ejército
de Liberación Nacional de
Colombia (ELN)
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