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Bolivia, ¿camino al abismo?
Alex
Contreras Baspineiro
ALAI AMLATINA
Bolivia, el país ubicado en
el corazón del continente
latinoamericano se encuentra en
una encrucijada:
cuatro de los nueve
departamentos avanzan hacia el
referéndum sobre los estatutos
autonómicos que, en el fondo,
son un pretexto para construir
estados dentro del propio Estado
boliviano.
El 4 de mayo, en Santa Cruz, se
realizará el primer referéndum
autonómico y luego, en menos de
un mes, se asoma un efecto
dominó, en Tarija, Beni y Pando.
Estos cuatro departamentos
representan dos tercios del
territorio boliviano, un tercio
de la población y 60 por ciento
de la producción nacional. Otros
dos departamentos, Chuquisaca y
Cochabamba, intentan también
marchar en la dirección
autonomista.
El estatuto autonómico cruceño,
impulsado inicialmente por
quienes estuvieron en el poder
durante los gobiernos
neoliberales, ha sido calificado
por diversos sectores
gubernamentales de "ilegal" y
"anticonstitucional" ¿pero, se
podrá negar su "legitimidad"?
Recordemos que en anteriores
gobiernos, los sectores sociales
con medidas contrarias a las
leyes y a la actual constitución
promovieron una serie de
acciones que estaban respaldadas
por el pueblo. No eran legales
pero sí legítimas.
La "guerra del agua" del 2000
derivó en un referéndum "ilegal"
pero legítimo para que la
transnacional Aguas del Tunari
se vaya de Cochabamba; en la
"guerra de la coca" del 2002
considerada fuera de la ley no
existió mayor legitimidad de la
población por defender los
cultivos de coca y en la "guerra
del gas" del 2003 la expulsión
del ex presidente Gonzalo
Sánchez de Lozada no fue legal
ni constitucional pero sí la más
legítima. La fuerza del soberano
es sinónimo de legitimidad.
El Presidente de la República,
Evo Morales Ayma, lo último que
dijo sobre el referéndum
autonómico está referido a que
se trata de "una consulta o un
sondeo de opinión con mucha
plata" que pretende dividir a
los bolivianos y que no es
vinculante a la Constitución
Política del Estado
En una concentración realizada
en la zona de Los Yungas (La
Paz), el Jefe de Estado señaló
que la división y el racismo de
los promotores de la autonomía
cruceña se refleja en las
declaraciones de sus principales
representantes. "Yo estaba
escuchando en las últimas
declaraciones de algunas
autoridades, de algunos
dirigentes, de algunos, no todos
en Santa Cruz y dicen ese macaco,
qué es macaco, es un mono, un
animal. La semana pasada me
trataron de estúpido, si al
presidente le tratan de mono, de
estúpido, qué será a ustedes, a
la gente de a pie, a los
compañeros, es grave, eso es
racismo", dijo.
En cambio, los representantes
regionales de la denominada
"media luna" que al inicio de su
campaña acusaban al Jefe de
Estado como centralista,
dictador, autoritario y
fundamentalista; ahora volcaron
toda su estrategia a ignorar las
acusaciones oficialistas y
tratar de sumar la mayor
cantidad de adherentes a su
causa.
El prefecto del departamento de
Santa Cruz, Rubén Costas, afirmó
que el referéndum autonómico es
una respuesta del pueblo cruceño
contra el centralismo
gubernamental.
Preocupados por el desenlace del
referéndum autonómico, diversas
delegaciones internacionales
llegaron al país. El secretario
político de la Organización de
Estados Americanos (OEA), Dante
Caputo, expresó su preocupación
porque la tensión y la
controversia entre los actores
políticos pueden derivar en una
confrontación violenta, que
incluso afecte a la región
latinoamericana.
Aclarando que su intención no
era caer en el "tremendismo ni
la exageración", expresó que "la
situación boliviana es
preocupante y si los distintos
actores que están envueltos en
esta controversia no hacen un
gran esfuerzo, corremos el
riesgo y soy muy consciente de
las palabras que estoy
mencionando que la tensión
cambie de naturaleza, y que ya
no sea controversia, sino que se
vuelva enfrentamiento".
¿Autonomistas o divisionistas?
Aunque la mayoría de los medios
de comunicación comerciales está
controlada precisamente por los
sectores del oriente del país
que tienen un fuerte poder
económico, político y social,
gran parte de la población
califica a los estatutos como
divisionistas.
Hace días atrás, el enviado
especial de la Organización de
Naciones Unidas (ONU) a Bolivia,
Rodolfo Stavenhagen, dijo que el
referéndum sobre el estatuto
autonómico de Santa Cruz es
inconstitucional y contiene
disposiciones racistas.
Al manifestar su preocupación
por la determinación unilateral
de las autoridades cruceñas,
denunció que ese estatuto
incluye algunas disposiciones de
tinte racista. Se refirió
concretamente al artículo 161
del estatuto, que, al citar el
Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT)
reconoce "con orgullo" su
condición racial
mayoritariamente mestiza y
también su obligación de
conservar la cultura de los
pueblos indígenas del
departamento. "Pero ocurre que
los derechos humanos de los
pueblos indígenas ya están
tutelados por leyes del país que
incluyen dicho Convenio 169, por
lo que el estatuto autonómico
solo agrega su 'orgullo'",
advirtió.
El estatuto autonómico cruceño
-a título de competencias
departamentales para la
Prefectura o Gobernación de
Santa Cruz- pretende imponer una
"ciudadanía" cruceña, una
educación sólo para quienes
viven en ese departamento, la
retención de impuestos
nacionales a favor de esa región
del país, un régimen electoral
propio, la formación de una
policía departamental paralela,
la administración de los
recursos naturales sólo para
ellos, la otorgación de títulos
sobre tierras quitando esa
potestad al Presidente de la
República y otros atentados a la
unidad nacional.
La actual Constitución Política
del Estado no reconoce el
régimen de las autonomías
departamentales.
Pero, ¿quiénes impulsaron la
autonomía cruceña? De acuerdo a
diversas investigaciones, se
trató inicialmente de menos de
un centenar de poderosos clanes
familiares que en Bolivia poseen
aproximadamente 25 millones de
hectáreas de tierra y controlan
la agroindustria, el comercio
exterior, la banca y los grandes
medios de comunicación. Estos
grupos, junto a políticos que
fueron socios de los ex
presidentes Gonzalo Sánchez de
Lozada, Jorge Quiroga o Jaime
Paz Zamora se convirtieron en
los principales opositores del
gobierno de Evo Morales Ayma.
Según un informe del Programa de
Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), estos clanes
detentan 25 millones de
hectáreas, cinco veces más que
dos millones de campesinos e
indígenas bolivianos.
Según el Instituto Nacional de
Reforma Agraria (INRA), sólo 15
familias disponen de medio
millón de hectáreas de tierras
fértiles y cercanas a los
mercados, que equivalen, en
superficie, a 25 veces el tamaño
de toda la ciudad de Santa Cruz
donde habitan un millón de
personas.
Las investigaciones sindican en
Santa Cruz a las familias
Marinkovic, Saavedra Bruno,
Monasterio Nieme, Kuljis Añez,
Justiniano Ruiz, Roig Pacheco,
Rapp Martínez, Antelo Urdininea,
Keller Ramos, Candia Mejía,
Castro Villazón, Ovando, Fracaro,
Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y
Elsner; en Beni a los Guiteras,
Llapiz, Sattori, Bruckner,
Quaino, Dellien, Ávila, Nacif,
Antelo, Salek o en Pando a los
Sonnenschein, Fernández, Hecker,
Becerra Roca, Vaca Roca,
Peñaranda, Barbery Paz, Claure,
Villavicencio Amuruz y otros.
Sin embargo, en el último
período, el poder de estas
familias generó un movimiento
político-social sin precedentes
en la historia democrática del
país: las autonomías.
Datos de la empresa de encuestas
Equipos Mori, señalan que en la
capital y las provincias de
Santa Cruz, un 84% de la
población está segura que
acudirá a las urnas para
participar del referéndum
autonómico.
De esa cantidad, el 76% contestó
que aprueba el estatuto
autonómico contra un 29% que
aprueba la nueva Constitución
Política del Estado.
Equipos Mori, hablando del país
en general, preguntó a la
población ¿cree usted que las
cosas van en la dirección
correcta o equivocada? Un
78% contestó que en la
equivocada, un 13% en la
correcta y un 9% que no sabe o
no responde. Y respecto a los
dos años de gestión de Evo
Morales Ayma, ¿usted cree que su
gobierno estuvo? Un 15% dijo que
mejor de lo que esperaba y un
68% peor de lo que esperaba.
Contradicciones oficialistas
Mientras la oposición posesionó,
desde hace meses y pese a todos,
una sola idea y un solo
discurso: "el referéndum es un
proceso irreversible"; diversas
voces del gobierno y los
movimientos sociales
-más aún de parlamentarios y
constituyentes- plantearon una
infinidad de respuestas que sólo
consolidaron, multiplicaron e
hicieron crecer la iniciativa de
los sectores más reaccionarios
porque fueron sinónimo de
contradicción.
Desde el intento de frenar el
proceso autonómico, incluso
recurriendo a la fuerza, en
meses anteriores, hasta amenazar
con juicio de responsabilidades,
no hacer nada y calificar al
referéndum como una consulta
millonaria, en los últimos días,
el gobierno y otros sectores
naufragaron sin brújula en la
coyuntura actual.
Algunos ejemplos lo reflejan
todo. El Presidente de la
República, Evo Morales Ayma, al
cuestionar el referéndum explicó
que las autonomías
departamentales están
garantizadas, pero que deben ser
para los pueblos y no para las
logias que perdieron el poder y
ahora quieren instalar un
centralismo en los
departamentos.
Calificó al referéndum como una
encuesta, un sondeo de opinión y
quienes lo impulsan no aceptan a
un indígena como Presidente de
Bolivia.
"Estamos convencidos que vamos
ha garantizar autonomías para
los pueblos y no para las logias
y esa es la lucha del movimiento
indígena, la lucha por la
autodeterminación", expresó.
El vicepresidente Álvaro García
Linera, entre sus últimas
declaraciones sobre el tema
autonómico pidió a los
dirigentes del Comité Cívico de
Santa Cruz a no jugar con el
sentimiento del pueblo cruceño
con un estatuto "nada serio",
cuyos artículos son modificados
en cualquier momento.
Según el vicepresidente
boliviano, el referéndum se
convirtió en una consulta sin
validez jurídica ni legal que no
será vinculante a la
Constitución Política del
Estado.
"Ese referéndum apenas es una
encuesta sin carácter vinculante
que cuesta 11 millones de
bolivianos y que ninguna
autoridad, institución o
ciudadano está obligado a
acatar", agregó García Linera.
El comandante en jefe de las
Fuerzas Armadas de la Nación,
general Luis Trigo Antelo, a
tiempo de denunciar que
amedrentaban a su familia, fue
categórico: "Sabemos que el
referéndum es un tema que va ir
adelante y tiene que ir, la
población dirá si está de
acuerdo o no con su voto".
"Esa consulta sobre el estatuto
autonómico en el departamento de
Santa Cruz, prevista para el 4
de mayo próximo, sólo será una
encuesta pública, sin ningún
valor legal, será un ejercicio
ciudadano que está cuestionado
desde distintos ámbitos y que no
representa mayor preocupación
para el gobierno", dijo el
ministro Juan Ramón Quintana,
quien días antes en
declaraciones públicas había
convocado a detener la
conspiración oligárquica.
"El referéndum que se pretende
llevar adelante en el
departamento de Santa Cruz debe
ser frenado, tiene que pararse
por la voluntad unánime de todos
los bolivianos que amamos a este
país y los medios de
comunicación tienen un mandato
histórico para preservar este
contexto de unidad nacional",
aseveró.
Mientras tanto, dirigentes
sociales y otros ministros
reflejaron que, en este momento,
no tienen un solo discurso ni
menos una estructura sólida que
les permita accionar
colectivamente.
Sus declaraciones se
caracterizaron por la amenaza de
boicotear el proceso, marchar
sobre Santa Cruz, quemar ánforas
y libros e incitar al
enfrentamiento pero terminaron
en instruir para no hacer nada,
convocar a la abstención,
impulsar un juicio de
responsabilidades, crear un
ministerio de autonomías y
denunciar incluso atentados
contra la vida del Jefe de
Estado.
Ninguna de esas acciones pudo
frenar ni menos paralizar el
referéndum sobre el estatuto
autonómico que se realizará el 4
de mayo.
Por la unidad de la Patria
Ante los intentos divisionistas
de los sectores conservadores y
reaccionarios de este país, la
mayoría de los bolivianos y
bolivianas, del campo y la
ciudad, apuestan por la unidad
de la Patria.
Desde diferentes puntos del
territorio nacional se escuchan
diversas voces que demandan
unidad.
A pesar que algunos sectores
presagian el 4 de mayo violentos
enfrentamientos e incluso
derramamiento de sangre; los
más, apuestan a que el
referéndum autonomista se
convertirá en un referente del
proceso democrático y que debe
encontrar soluciones
concertadas.
Mientras el tiempo transcurre y
se acerca el día "d", miembros
de la Unión Juvenil Cruceñista
se encuentran reclutando a miles
de jóvenes que se convertirán en
los guardianes del proceso
autonómico y sectores afines al
MAS se organizan para impedir el
proceso.
Desde San Julián, Cuatro
Cañadas, Plan 3000, Yapacaní y
otras regiones controladas por
el MAS se hizo conocer que no
permitirán la realización del
referéndum, aunque los sectores
afines al Comité Cívico de Santa
Cruz afirmaron que nadie ni nada
detendrá el proceso autonómico.
Lo cierto es que en ambos
sectores existen personajes que
buscan el enfrentamiento.
El Presidente de la República,
Evo Morales Ayma, pidió para el
4 de mayo unidad a los
bolivianos y respeto a las
movilizaciones nacionales para
ese día.
"Autonomía con igualdad sí,
estatutos con división no.
Debemos luchar por la unidad del
país, los estatutos dividen a
Bolivia", sentenció.
También la comunidad
internacional se ha pronunciado
sobre los efectos del referéndum
autonómico.
En las últimas horas, el
Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, Hugo
Chávez Frías, denunció que
"Bolivia está a punto de
estallar y es el imperio el que
quiere que estalle y la derecha
fascista que quiere la guerra" y
el líder cubano, Fidel Castro,
predijo que en este país se
producirán enfrentamientos.
"En los próximos días, los
pueblos de América Latina están
a punto de afrontar dos
tragedias: la de Paraguay y la
de Bolivia. Una de ellas, por
las elecciones que tienen lugar
hoy domingo 20 de abril, donde
un antiguo obispo católico
cuenta con la mayoría abrumadora
del pueblo, según encuestas
serias, y es seguro el rechazo a
un fraude electoral; otra, por
la amenaza de desintegración
real de su territorio, que
conduciría a luchas fratricidas
en el sufrido país", dijo.
Bolivia ¿rumbo al abismo?, no.
Aunque varios sectores de la
oposición e incluso del
oficialismo coinciden que el 4
de mayo el Gobierno Nacional
sufrirá la peor derrota política
en estos más de dos años de
gestión, también señalan que la
única manera de salir de la
crisis es a través de diálogo
para tratar de compatibilizar
los estatutos autonómicos con la
nueva Constitución Política del
Estado.
- Alex Contreras Baspineiro es
periodista y escritor boliviano.
Agencia Latinoamericana de
Información
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