|
Portugal: Los profesores se
rebelan contra el gobierno
El país
FRANCESC RELEA
Conceiçao Pereira, profesora
de Biología con 22 años de
servicio, se reune en asamblea
con sus compañeros de la escuela
dom Manuel Martins, de Setúbal,
para decidir si aceptan el nuevo
sistema de evaluación de la
labor pedagógica. En el colegio
Bocage, de la misma ciudad, ya
han dicho que no. En las últimas
semanas, miles de maestros han
firmado mociones de rechazo al
sistema de valoración.
La escuela está que arde. Una
palabra maldita, evaluación, ha
movilizado a los docentes. El 8
de noviembre, 120.000 maestros
tomaron las calles de Lisboa
para protestar. En marzo se
habían manifestado 100.000. Hay
unanimidad al señalar el
malestar: el Estatuto de la
Carrera Docente, de 2007, que
divide el profesorado entre
maestros titulares y maestros a
secas, a partir del balance del
trabajo realizado los últimos
siete años. Y muchos llevan más
de 20. Una evaluación que valora
más a quien ocupa un cargo que a
quien imparte clases.
La ministra de Educación, Maria
de Lurdes Rodrigues, bestia
negra de los sindicatos,
finalmente ha anunciado, después
de un Consejo de Ministros
extraordinario, que el Gobierno
retira por un año los aspectos
más cuestionados. La mejora de
los resultados escolares y la
reducción del absentismo escolar
ya no son criterios obligatorios
de valuación. Hace una semana,
el Ministerio estimaba
inconcebible no contemplar las
notas de los alumnos a la hora
de evaluar a los maestros. La
presencia del evaluador en las
clases, condición que la
ministra considera esencial y
que levanta ampollas, también
desaparece, excepto para los que
aspiren a la calificación
máxima. Éstos sí tendrán que
someterse a la observación del
evaluador, lo que no deja de ser
una práctica discriminatoria.
El Gobierno también se ha
comprometido a reducir la
excesiva burocracia del sistema
de evaluación y "a compensar a
los profesores con horas libres
o dinero por el tiempo que
dedican a hacer balances". Jorge
Pedreira, secretario de Estado
adjunto de Educación, subraya
que el cambio de actitud no
significa dejar sin efecto la
evaluación de los profesores,
uno de los ejes de la política
educativa del Gobierno del
socialista José Sócrates.
"Lo único que ha hecho el
Gobierno es simplificar lo que
en caso contrario sería
inaplicable", ha dicho Mário
Nogueira, líder de la Federación
Nacional de Profesores (Fenprof),
el sindicato mayoritario. Siguen
en pie las movilizaciones para
exigir la anulación del sistema
de evaluación. El 3 de diciembre
está prevista una huelga general
de profesores, y el 9 comenzará
una semana de paros regionales.
El conflicto ha disparado las
jubilaciones anticipadas, más de
5.100 profesores en 2008, un 35%
más que en 2007, según la Caja
General de Jubilaciones.
Gentileza:: Miguel Giribets
[elcarrasclet@ya.com]
paginadigital |