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Presentación del libro "La
Crisis Final del Capitalismo":
La debacle mundial incuba una
rebelión por la sobrevivencia de
la especie humana de Sergio
Bacchi
Ernesto
Carmona
En la actual sociedad de
mercado no hay cabida para
todos, afirma el pensador
brasilero Sergio Bacchi
–avecindado en Chile–, en su
libro La Crisis Final del
Capitalismo (El Hombre y la
Máquina). El texto, que saca a
la luz el trasfondo oculto de la
actual crisis sistémica global
–que ya no sería cíclica sino
terminal– se presentó en el
auditorio del piso 8 del Círculo
de Periodistas de Santiago.
El autor estima que la
desinformación y la propaganda
en favor del capitalismo, más la
ausencia de medios democráticos
y plurales, impiden un debate
serio sobre las cuestiones más
trascendentales que afectan al
hombre contemporáneo. Bacchi
advierte que se incuba una
rebelión planetaria por la
sobrevivencia de la especie
humana, quizás una explosión
social mundial que sepultará a
la sociedad de clases y dará
asidero a la consigna
"¡socialismo o barbarie!".
Para el pensador brasilero todo
esto ocurre mientras el mundo
está sometido a la maldad
guerrera del imperio
estadounidense, cuyo jefe –George
Bush– aceleró el cambio
climático global y dio luz verde
a la destrucción física del
planeta, en tanto la injusticia,
la opresión y la desigualdad
alcanzan su máxima expresión en
todo el orbe. Bacchi afirma que
no presenciamos una crisis más,
sino la última. El verdadero fin
de la historia. ¿Y qué vendrá
después de la hecatombe?
Simplemente, ¡socialismo o
barbarie!
Harakiri del capitalismo
Bacchi expone cómo el
capitalismo se está haciendo una
suerte de harakiri al
incrementar sus ganancias
mediante la automatización y las
máquinas computarizadas que cada
vez desalojan más trabajo
humano, aumentan el desempleo y
generan así mucho dolor en la
sociedad, pero también levantan
un límite a la extracción de
lucro de la mano de obra, o sea,
de la plusvalía, el valor que la
clase trabajadora agrega a la
producción sin ninguna
retribución.
Y en el análisis de Bacchi –al
igual que en Carlos Marx–, la
extracción lucrativa de ese
plusvalor es la esencia misma
del capitalismo. Y también su
sostén, porque, entre otras
razones, los trabajadores
compran y consumen los productos
elaborados por esas máquinas, a
fin de reproducir su fuerza de
trabajo, pero si están
desempleados se abstienen de
comprar y consumir. Por lo
tanto, la economía de mercado
funciona para una población cada
vez más reducida. Beneficia a
una minoría que lucra, pero …no
caben todos.
Y esto acaece por doquier, en
todo el mundo, pero
principalmente en EEUU, donde el
capital financiero y la
especulación le ganaron hace
años la partida al capital
industrial, como lo demuestra el
autor con cifras contundentes,
de fuentes estadounidenses
irrefutables e "intachables"
para el propio capitalismo, como
la Reserva Federal. Esto
significa que en la economía
globalizada ya no predomina lo
que se produce, la riqueza
emanada de la producción
industrial, sino que se crea
riqueza ficticia mediante la
especulación en las "burbujas
financieras" y en las bolsas de
valores del tipo Wall Street.
Billetes de papel periódico
Pero también vaticina que la
hegemonía del capital financiero
está al borde del colapso. La
economía de EEUU funciona con un
déficit comercial
multimillonario, apenas
sostenido por China, la India,
Corea del Sur, Japón y otros
países cuyas mercancías baratas,
elaboradas con mano de obra sub-pagada,
se exportan cada vez más a EEUU,
donde eliminan fuentes de
trabajo. Y esos países causantes
y, a la vez, sostenedores del
déficit comercial estadounidense
compran sus bonos del Tesoro
para postergar la caída de un
sistema que también los
arrastraría cuesta abajo. Sin
embargo, en esas naciones crece
el temor ante el inminente
colapso del dólar, que está
cayendo en picada sostenida
desde hace varios años y amenaza
convertir las reservas de los
bancos centrales dolarizados
–como el de Chile y muchos aíses
del mundo– en simples trocitos
de papel sin valor y sin
importancia.
Para demostrar el alcance
mundial de esta crisis terminal,
Bacchi cita a numerosos
estudiosos y cientistas sociales
contemporáneos. Por ejemplo, a
Francisco de Oliveira y Lucio
Kowarick, quienes en 1975
explicaron la marginalidad –y
por consiguiente, la exclusión
social– como "una forma peculiar
de inserción de la población
desempleada en la división
social del trabajo", pero en el
2006 Mike Davis retrucó que "el
57% de los trabajadores de
América Latina, el 40% de Asia y
el 90% de África están excluidos
en la informalidad y componen un
vasto «proletariado informal»".
Para Davis y Bacchi, esa masa de
desempleados excluidos no puede
tipificarse como lumpen "ni
mucho menos llamarse «ejército
de reserva», pues ya no son
reserva de nada y no hay un
sistema económico capaz de
absorber esa magnitud de
desempleados". En resumen, y al
contrario del discurso dogmático
de la propaganda de los grandes
medios, la libertad de mercado
del capitalismo no es sinónimo
de libertad personal,
individual, ni de derecho a la
vida y, además, se muestra
incapaz de resolver los
problemas esenciales de los
seres humanos que forman parte
de la sociedad contemporánea. Al
contrario, su respuesta es la
muerte, como en Iraq y
Afganistán, y ayer en Corea,
Vietnam y Somalia, para citar
unos pocos casos de invasiones
estadounidenses a gran escala.
Fin del viejo truco de la guerra
La guerra y la acumulación
incesante de armamentos capaces
de destruir varias veces el
planeta, dejó de ser –además– el
salvavidas cíclico de la
economía estadounidense,
gobernada por el llamado
complejo militar industrial, que
fabrica e innova de manera
permanente los artilugios
bélicos que sustentan la
superioridad militar y
tecnológica del imperio,
sostiene Bacchi.
Bush recibió el gobierno hace 8
años con superávit fiscal, pero
en 2008 el presupuesto de EEUU
exhibe un déficit de más de 400
mil millones de dólares. Y el
gasto "keynesiano" en las
guerras de Iraq y Afganistán no
dio el tiraje esperado a la
chimenea de la economía, como
tampoco lo hizo la "burbuja
inmobiliaria" que sustituyó a la
difunta "burbuja punto.com".
Simplemente, los estadounidenses
ya no tienen plata para salvar
sus casas, el consumo cae y más
de 40 millones de ciudadanos
pobres no tienen ninguna
protección de salud. Esta vez la
crisis del capitalismo está
comenzando "en casa", con
recesión e inflación.
El libro de Sergio Bacchi
entrega herramientas para
estudiar, analizar y pensar el
momento histórico que estamos
viviendo. El alerta es
"¡socialismo o barbarie!", pero
también se necesita definir
¿cuál socialismo? Acaso, ¿el
socialismo del siglo XXI? Pero
eso es un tema para más de otro
libro.
¿Quién es Sergio Bacchi?
El autor reside en Chile por
segunda vez en su vida. Es un
luchador nato, de ascendencia
italiana, nacido en 1939 en
Santo André, Sao Paulo, Brasil.
Sufrió un año de cárcel después
del golpe militar que en 1964
depuso al presidente Joao
Goulart y se fue a vivir como
exiliado al Uruguay, donde
consiguió una beca para estudiar
en Bulgaria. Allí se recibió
como ingeniero en electrónica
especializado en construcción de
computadores.
Trabajó en Chile hasta 1973,
cuando lo aventó al doble exilio
otro golpe militar, el que le
costó la vida a Salvador
Allende, cuyo centenario se
conmemora precisamente el día en
que Bacchi presenta su libro.
Tras el golpe chileno, vivió y
trabajó en Cuba donde hizo un
curso de post grado en
construcción de compiladores
para lenguajes de programación.
Regresó a Bulgaria para hacer un
post grado en lenguaje de
programación, sistemas
operativos y computadores.
Trabajó durante 6 años en
Mozambique, África, y fue
gerente de desarrollo de un
sistema operativo para control
automático industrial en Sao
Paulo, donde vivió hasta 1997,
año en que "retornó" a Santiago
con su esposa chilena, Selva
Aida Lascano Edelstein, y sus
dos hijas brasileras.
Revista Koeyú Latinoamericano
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Caracas. Venezuela
Gentileza:: Revista Koeyu
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