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Un periodista en el exilio
Confabulación
El pasado miércoles 30 de
Abril, dentro del marco de la 21
Feria Internacional del Libro de
Bogotá, y frente a 260
con-fabuladores, fue presentado
este periódico en sociedad que
hoy llega a los 50.000 lectores
en todo el planeta. El encargado
de desplegar las credenciales
fue Iván Beltrán Castillo, su
director, con un texto que marca
el espíritu y derrotero esencial
de nuestro proyecto alternativo.
Hay palabras que tienen una
doble, o triple, o mejor una
infinita lectura. Así, por
ejemplo, la palabra amor, la
palabra soledad, la palabra
noche, la palabra justicia, la
palabra pasión, la palabra
dicha, la palabra distancia, la
palabra plenitud… y así también
la palabra exilio, tan populosa
y temida.
En ella se acumulan los miedos
ancestrales, las esperas
innombradas, los desatinos y las
crueldades de la historia, la
carcajada de los herederos y la
pena de los desheredados, la
congoja de no encontrar el sitio
propicio, el que era
profundamente nuestro, y que nos
correspondía para respirar sobre
la Tierra.
Pero esta palabra puede tener un
significado diferente, cuando la
usamos como detonante de la
realidad, como hondo matiz,
herramienta crítica, respuesta
de la imaginación necesaria ante
el innecesario embate del poder
reinante.
Esta noche está dedicada a la
parte sublime de la palabra
exilio, porque corona el
esfuerzo –para muchos suicida-
de unirnos voluntariamente al
reino de la diáspora, territorio
florido donde sufren y aman y se
aguzan y se salvan los espíritus
más refinados y sensibles.
Llegamos a esta primavera de la
rebeldía después de una
experiencia de años, de un lenta
y programada degradación, de un
paso por la garganta del lobo:
nosotros fuimos los cachorros y
la promesas de la prensa, esa
mentira disfrazada, esa falacia
oficial. Quisieron coronarnos en
aquel palacio en ruinas pero nos
exigieron, como
contraprestación, que laváramos
de inquietud y tensión nuestras
palabras, convirtiéramos a la
verdad en una invitada de palo y
secáramos la fuente de la
imaginación como si fuera un río
de veneno y sangre.
Sin ninguna vergüenza hemos
dedicado la vida al periodismo,
sabedores de que es el espejo
necesario de una realidad
cambiante, a la que manipulan,
como a un cadáver, los
enfermeros más siniestros… Nos
habrían coronado de no ser
porque nos negamos al humillante
reflejo de un cristal adquirido
por los que han comprado todas
las cosas y todos los valores
del mundo.
Cansados de una espera que
empezaba a parecerse demasiado a
la tortura de los réprobos, al
invierno sin nombre de los
nómadas y a la estación salvaje
de los que nunca pudieron
olfatear la primavera, nos hemos
dado a la tentativa de recuperar
las palabras esenciales,
reconquistar un idioma
brutalmente mutilado y
devolvernos, con la acción
benévola y sustancial de nuestra
propia mano, el arsenal de
imágenes que nos revelan y
relatan.
Ahora, sin temblor, rememoramos
el origen de esta ruta equívoca
donde constatamos diariamente
-con asombro y dicha, con
espanto y gloria-, los rastros
que la realidad disemina a su
paso por la tierra, y que de no
ser contados a tiempo y con la
transparencia del agua, se
transforman en puñaditos de
ceniza.
Así aparece Con-Fabulación, este
periódico que hoy se presenta
ante ustedes y que quiere ser su
alternativa, su complicidad
errante, su espejo insurrecto,
su pase para entrar a la fiesta
del mundo con todos los
derechos, con todos los
recuerdos, con todas las heridas
y también con la gravedad que
entraña decir que somos hombres.
Muchos nos dicen, en sordina,
con preocupación y también con
maledicencia, que al asumir este
riesgo hemos pactado con la
nada, con el fracaso y con los
dientes del abismo. Insinúan a
nuestro oído que -inmersos como
estamos en una existencia dura
donde las carencias tienen la
forma del cadalso y la
revancha-, aún podríamos
arrepentirnos, poner marcha
atrás, y así nos devolverían
nuestro lugar en el palacio de
papel de las brillantes
mentiras. Y nos emplazan a
renunciar a esta magnífica
empresa.
Y nosotros les respondemos, como
el personaje de alguna novela:
"cabrones de mierda, les
regalamos las cinco primicias
que les quedan…"
Así pues, hoy celebramos y
cantamos nuestro exilio,
voluntario y feliz, impetuoso y
alado… y lo celebramos con todos
ustedes, exquisitos
con-fabuladores. Nuestra ruta
será ardua y puede durar seis
décadas… pero que son dos seis
décadas frente a la eternidad?
Soñamos con el día perfecto en
que la realidad real no sea
enemiga de la realidad escrita…
y sabemos con el poeta árabe que
"el camino más largo es el que
pasa más cerca al corazón de
Dios".
Gentileza:: Con-Fabulación
periódico virtual
[confabulacion6@gmail.com]
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