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Denunciamos la formación
profesional de Castilla y León
(España)
Jesús
Salamanca Alonso
Desde hace años venimos
denunciando que la formación
profesional no se adapta a las
necesidades del mercado. Incluso
en comunidades como Castilla y
León existe un fuerte divorcio
entre la realidad y la nefasta
planificación; de ahí las
constantes demandas al
presidente de la Junta de
Castilla y León y al Consejero
de Educación para que haga
efectivo el cese del director
general de formación profesional
en la comunidad, don Marino
Arranz Boal. Un director
excesivamente apoltronado y
demasiado mayor para afrontar
los retos del futuro. Nadie
entiende que a estas alturas no
le haya reemplazado su mano
derecha y cabeza pensante, María
Eugenia Pascual.
Actualmente existe una necesidad
imperiosa como es la obligación
de un acuerdo, consenso o
compromiso de Estado para
prestigiar la formación
profesional. Aquí deben de
'mojarse' el Estado y las
comunidades autónomas, pues se
ha demostrado que cada comunidad
autónoma funciona al estilo de
Doroteo Arango (Pancho Villa);
es decir, cada cual va a su
aire, sin coordinación, sin
credibilidad, con formatos
anclados en el pasados, sin
perspectiva y mirándose el
ombligo.
Cada vez es mayor la normativa
que se aleja de la realidad,
sobre todo en comunidades como
Castilla y León, Rioja, Madrid y
Murcia. Son incapaces de mirar
hacia comunidades como Navarra,
donde la FP lleva varios años de
adelanto; incluso, podían
hacerlo hacia el País Vasco,
referencia franquista de la
promoción profesional obrera y
de la actual formación
profesional, con algunos fallos,
pero con muchos aciertos.
A mayor conservadurismo, mayor
insatisfacción y menor
compromiso. Es curioso, pero en
las comunidades donde el PP goza
de mayor influencia, es mayor la
insatisfacción y menor el
compromiso. Algunas direcciones
generales de formación
profesional siguen ancladas en
el pasado y sus directores
generales apoltronados,
desorientados, inutilizados y
fuera de juego.
Nunca el PP hizo tanto daño a la
formación profesional como
ahora; de ahí que cientos de
profesional hayan cogido el toro
por los cuernos, como en
Castilla, y pidan el cese 'ipso
facto' del director general. Es
la gran evaluación de Juan
Vicente Herrera que, dicho sea
de paso, suspenderá como es
habitual.
A muchas comunidades se les ha
ido de las manos el futuro y han
amarrado el pasado demasiado
tarde. Y si a ello añadimos que
en algunas comunidades no
interesa la FP, sabedores que
forman a la juventud para
beneficio de otras comunidades,
estamos ante la vulgaridad, el
desconcierto permanente, el caos
y el interesado abuso, además
del desprecio a las familias y
al propio alumnado.
En comunidades como Castilla y
León es difícil hacer frente a
la competencia internacional,
dado el desfase de la formación
profesional con respecto a otras
comunidades y a los países de
nuestro entorno. Cada vez más
los programas que se planifican
van a la cola de las necesidades
y las tres modalidades de FP
están descoordinadas. Prueba de
ello es que el paro crece y
crece como el desgaste de las
pilas Duracel, aunque desde la
dirección general de FP se sigan
aportando los mismo datos que en
el año 2001.
Uno de los factores más
problemáticos ha sido el
mantenimiento del director
general durante casi doce años,
lo que demuestra que el
presidente de la comunidad no
llega a donde debería y sus
'huestes' le siguen engañando.
Lo mismo da que sea en
educación, agricultura, fomento,
cultura o hacienda. En este caso
no podemos decir que la
constancia sea el fondo del
acierto, como decía Balzac.
El pobre 'Juanvi' ni es rey, ni
manda, ni gobierna, ni se entera
de lo que vale un peine. Decía
Goethe que la actividad es lo
que hace fuerte al hombre; pues
a 'Juanvi' Herrera ni le hace
fuerte, ni le reconstituye ni le
alienta.
Castilla se hunde y puede cerrar
sus puertas en cualquier
momento, de la misma forma que
León intenta subsistir, pero la
Junta de Castilla y León le
atraganta de conservadurismo y
le ahoga el progreso. Castilla
se muere, porque cada vez tiene
menos vida; de ahí la confusión
del pensamiento de Roa Bastos en
este punto, al incidir en que no
se ha sabido nunca si la vida es
lo que se vive o lo que se
muere. Y Castilla se muere con
Juan Vicente Herrera.
Gentileza:: Jesús Salamanca
Alonso
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