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Valores y formación en la
literatura infantil y juvenil
actual
Simone
Sousa
Resumen: Este artículo se
inserta en la temática de
investigación surgida de la
conjunción del estudio de los
valores desde perspectivas
pedagógicas y didácticas, con
las investigaciones de carácter
crítico-literario sobre
literatura infantil y juvenil.
Entendiendo por valores el
conjunto de creencias que
influyen en la construcción de
los significados que dan rumbo a
nuestra existencia, la
literatura infantil y juvenil
posee un fuerte papel en el
contexto de la formación del ser
humano sin olvidar su valor como
arte.
Los valores son referencia
para la formación del
comportamiento humano desde un
punto de vista socio-educativo.
Desde el punto de vista
pedagógico son referencia para
el desarrollo y el crecimiento
humano dentro de un determinado
grupo social. Así que es
conocido que los valores existen
y son necesarios para la vida en
sociedad. Marín Ibáñez define el
valor como "toda perfección real
o ideal existente o posible que
rompe nuestra indiferencia y
provoca nuestra estimación,
porque responde a nuestras
tendencias y necesidades"
(1976:21) o en palabras de
Cervera "es todo aquello que no
nos deja indiferentes, que
satisface nuestras necesidades o
que destaca por su dignidad.
(19991:298). En un sentido
humanista, el valor hace que el
hombre sea hombre, es lo que le
da la característica de
"humano". Es decir, el valor no
existe sin alguien que lo
valore. Su existencia sólo es
posible cuando un ser humano lo
observa y lo activa en su vida.
Los valores son parte de la
formación de la esencia humana.
Son creaciones humanas que hacen
que las cosas adquieran un nuevo
sentido. Esas "creaciones" han
sido objeto de preocupación
persistente de los filósofos, en
el intento de descubrir y
comprender mejor la esencia del
ser humano y su relación con el
medio en el que vive. El hombre
es un mediador entre el valor y
la realidad, pues por él los
valores se realizan en el mundo.
Gervilla (2000:43). Los valores
no son inmutables. Son
complejos, cambiantes, expuestos
a diversos factores externos e
internos, pueden convertirse en
superiores o inferiores según la
situación, el momento histórico
o el individuo que lo realice,
lo que puede generar conflictos
entre los seres humanos que
viven en comunidad. Yubero et
al, entiende por valores las
"creencias básicas a través de
las cuales interpretamos el
mundo y damos significado a los
acontecimientos e, incluso, a
nuestra propia existencia.
Forman parte de nuestra cultura
subjetiva y hemos de
considerarlos como realidades
dinámicas, sometidas a cambios
condicionados en su
manifestación y realización por
el espacio y el tiempo" (Yubero,
et. al., 2004: p.10).
Si los valores forman parte de
la historia y de la cultura en
general se hacen dos preguntas:
¿qué papel tiene entonces la
literatura infantil y juvenil en
la formación de los niños y
adolescentes, respecto a los
valores? Y ¿Cómo se presentan
esos valores en las narraciones
creadas para los más pequeños?
Las investigaciones en torno a
los valores han sido desde los
años 90 objeto de polémicas y
controversias generando
reflexiones especializadas
dentro y fuera del ámbito
educativo. La literatura
infantil desde siempre ha sido
un campo donde se han sembrado
valores que, sin duda, han
formado parte de la mentalidad
colectiva. Los valores, sean
tradicionales o nuevos,
determinan la temática y las
peculiaridades formales que
diferencian las literaturas
infantiles de ayer y de hoy.
Según Bortollucci (…) "la obra
literaria infantil manifestará,
si no explícitamente, por lo
menos implícitamente, las
prohibiciones, las
prescripciones, en fin, el
conjunto de símbolos que definen
una sociedad o cultura
determinada. El aprendizaje de
los valores opera mediante la
asociación repetida entre signo
(palabra, concepto abstracto,
objeto), y su significado. La
literatura infantil refuerza la
acción simbólica de determinados
signos con determinados
significados. (1987:88). El
modelo tradicional giraba en
torno a valores como el
individualismo, la obediencia
absoluta a los valores de la
Iglesia, el dominio de la
ejemplaridad, la división
clasista de la sociedad, la
superioridad masculina. Los
nuevos modelos ofrecen otros
valores como el espíritu
solidario, el cuestionamiento de
la autoridad, las
transformaciones del sistema
social en busca de la igualdad,
la libertad y la justicia
social, la tolerancia, el
respeto a lo diferente, la
denuncia de contenidos sexistas,
los valores ecológicos y
pacifistas, la convivencia, la
multiculturalidad, los valores
para la ciudadanía, etc.
Tradicionales o actuales vemos
que la relación con los valores
le es inherente a la literatura:
no sólo porque es imposible
hablar de la existencia sin
referirnos a ellos, sino también
porque el acto de escribir es un
acto de comunicación, lo que
implica la posibilidad de
acuerdo, en nombre de valores
comunes. Ahora bien, la
literatura no es un sermón: la
diferencia entre ambos consiste
en lo que es en éste una
experiencia previa, sólo puede
ser en aquélla un horizonte. (Todorov,
1991:152).
La literatura, efectivamente,
permite al lector recrear su
propio mundo, y generar sus
propias ideas. "En la
estructuración del cuento el
niño contempla las estructuras
de su propia imaginación y, al
mismo tiempo las abastece,
construyendo de ese manera un
instrumento indispensable para
el conocimiento y el dominio de
la realidad". (Rodari,
2005:132). La literatura
infantil ayuda al niño a
"teorizar" su vivir, pues le
hace razonar ante las
vicisitudes de los personajes, a
valorar o despreciar sus actos,
y a relacionar las conductas
reflejadas en los textos con sus
propias experiencias y valores.
El niño puede con la lectura
literaria participar de
emociones, compartir ideas e
ideales, sufrir o gozar con la
trama. Esto es, en parte, lo que
le da a la literatura infantil
ese especial poder educativo, en
el sentido formal y moral de la
palabra, esa cualidad
excepcional para la transmisión
de valores. La literatura puede
ayudar en la tarea de educar,
con la posibilidad de abrir
caminos a los que buscan, en
dirección a una nueva mentalidad
más abierta, inventiva y
personal, a ser conquistada por
todos. Sin embargo el discurso
de la moral consensuada en la
sociedad, se apropia de la
literatura con el fin de
transmitir sus contenidos con
falseada eficacia. Los textos
son elegidos según criterios
morales, que muchas veces ni se
acercan a los objetivos
literarios. Se crea entonces una
relación entre la moral y el
texto, buscando los logros
inmediatos de esa relación. Esa
relación puede resultar a veces
perjudicial para la literatura
infantil como lo señala Etxaniz
"Claro, esa relación con la
educación y la escolarización ha
producido por delante del logro
de otros objetivos, el
empobrecimiento de los textos.
En muchos casos nos
encontraríamos no ante obras
literarias infantiles, sino ante
libros normales". (1997:82). La
instrumentalización didáctica y
pedagógica, la presión de las
instancias escolares y
educativas o de las propias
editoriales especializadas,
hacen que la "carga" educativa y
didáctica, así como la presencia
del discurso ideológico, sea
evidente y, en algún caso,
contraproducente o abusiva lo
que termina por obstaculizar el
placer literario.
La ideología es un concepto que
busca desvelar la compleja red
de relaciones que se establece
entre el texto y el contexto,
entre el producto y las
condiciones de producción y
recepción, a sabiendas de que la
ideología que trae un texto
puede dar lugar a multiplicidad
de sentidos que pueden ser
incluso contradictorios, por la
simple particularidad de ser un
texto. La literatura infantil y
la ideología pueden ser
consideradas como la unión de
los mecanismos utilizados para
una narración ayudando a
transmitir las normas y valores
de la sociedad dominante. Según
Lluch: "No puede haber una obra
no ideológica, que no transmita
ninguna ideología" (2003: p.
34). Los significados
ideológicos de la obra literaria
son interpretados bajo una
óptica muy particular. El
narrador "obliga" al lector a
pensar en la esencia de la
condición humana, a reflexionar
sobre la muerte, sobre el amor,
sobre la justicia. De ese modo
la obra asume una función
pragmática dentro de su papel
social. La literatura infantil,
tal vez en mayor grado que otros
tipos de literatura o de
expresiones artísticas, es
especialmente permeable a la
presencia de valores, de
contenidos ideológicos muy
variados, cuya presencia se
explica, probablemente, por una
amplia diversidad de factores.
De ese modo hoy día se dedica
mucho tiempo a examinar qué
contenidos vienen insertado en
los textos literario porque la
obra literaria termina por ser
un instrumento de transmisión de
ideas, creencias, valores e
ideología.
Observando algunas narraciones
para niños y adolescentes
producidas entre los últimos dos
años - todas ganadoras de algún
premio literario - se puede
verificar que las obras
consiguen armonizar valores
literarios, estéticos y
sociales; lo que dentro del
contexto pedagógico, va a
contribuir no sólo a fomentar el
placer por la lectura como a
desarrollar el pensamiento
crítico e independiente ayudando
a formar individuos más humanos.
Los valores más destacados son
el amor, la amistad y el
respeto, lo que refuerza la
ideología humanista de los años
90 que parece perdurar hasta
ahora. Por ejemplo en la obra
Óyeme con los ojos (2006) de la
colombiana Cecilia Díaz, el tema
de la discapacidad auditiva y
del rechazo de la sociedad - "No
hija mía, pero algo te cojea en
el alma porque no eres capaz de
aceptar las imperfecciones de
los otros. (p.38) - a los que la
sufren ofrece un relato emotivo
y entretenido lleno de
referencias culturales como Miró
o Lorca. El protagonista, un
niño sordo que se llama Horacio,
demuestra que la comunicación es
posible cuando existe amistad y
respeto aunque sufre con el
tratamiento de los que no
entienden. "No tienen miedo de
ti: tienen miedo de que les pase
lo mismo que a ti. Se asustan un
poco porque eres diferente,
porque no están acostumbrados"
(p26). En Ojo de Nube (2006) de
Ricardo Gómez, una narración en
la que abunda la ecología y en
un espacio donde los sentidos
perfectos son indispensables
para la supervivencia, la
ceguera del nuevo indio es vista
como una razón para aislarlo del
grupo. Pero la discapacidad
visual del protagonista termina
por ser aceptada como algo
especial ya que el niño
desarrolla excepcionalmente sus
otros sentidos gracias a la
ayuda de su madre convirtiendo
su ceguera en un beneficio para
los demás haciendo con que su
discapacidad sea respetada y
exaltada. Otra buena referencia
a la amistad es la obra del
escritor guipuzcoano Patxi
Zubizarreta ganadora del premio
Euskadi 2006, Pantaleón se va.
Es la historia de un muñeco de
nieve que sale en busca de sus
sueños y descubre la amistad con
sus compañeros ya conocidos y
con los nuevos que hace por el
camino. Y otra vez el tema de la
amistad aparece en la obra
ganadora del premio Edebé 2007,
Los perfectos de Rodrigo Avia.
Una obra en la que las
relaciones familiares, tratando
de aprender a respetar los
defectos de cada uno, y la
amistad son la referencia para
una vida armoniosa. "Ni Zeta ni
Pe (así les dice el protagonista
a sus padres), por razones
distintas, no llevan muy bien
eso de que los Panocha fumen
tanto, pero se resignan, porque
la amistad está por encima de
cualquier cosa" (p. 199). En las
alas de la imaginación de
Cuentos como pulgas (2006) de
Beatriz Osés, premio Lazarillo
de creación, la amistad también
gana protagonismo entre los
animales y objetos. En Las cosas
perdidas (2006) de Lydia
Carreras tanto la amistad como
el respeto también son valores
presentes. El protagonista a su
padre: "_ ¿por qué te dejas
robar? Te podría decir que no me
daba cuenta pero eso era a
veces. Me enfurecía durante unos
días y me entraban unas ganas de
ahorcarlo que… Después pensaba
en sus padres, que son unos
santos, o en la tía Ana y en los
chicos, y rezaba para que no
volviera a pasar (p.111). Tío
Daniel es como tu hermano, ¿no?
(p.114). El racismo, acorde con
los principios de la tolerancia
en nuestras sociedades mestizas
y multiétnicas, no es un tema
presente en las narraciones sino
la referencia a la
multiculturalidad como ocurre en
Sola y Sincola (2006) también de
Patxi Zubizarreta, lo que revela
la valoración positiva de este
tema en nuestras sociedades
desarrolladas. Otro de los temas
ya fuera de los libros es el
sexismo aunque aparecen
referencias históricas a esa
conducta y otras veces aparecen
en forma de denuncia social. En
la obra de Vicente García Oliva,
Relato de las aventuras de Inés
Saldaña y de cómo ayudó a Colón
a descubrir América (2006), la
única de este grupo dentro de la
franja de lectura juvenil,
ganadora del premio CCEI la
protagonista rompe con las
convenciones de la época
haciéndose pasar por hombre para
conseguir una oportunidad en la
vida. "En cuanto a los motivos
de hacerme pasar por hombre
siendo mujer, son muy largos de
explicar y no sé si llegarías a
entenderlos. Hay que pertenecer
al grupo de las que nunca pueden
disponer de su vida, ni por
supuesto, realizar grandes
viajes a África o vender
mercaderías a portugueses, o
genoveses, no siquiera tener voz
dentro de su propia familia,
sino sólo trabajar y callar,
para entender de lejos, el
porqué de mi actitud" (p.154).
Una denuncia más de la antigua
situación de la mujer en la
sociedad. Una referencia para
comprender las luchas que
todavía siguen en la actualidad
por la igualdad. Según Ruiz en
su investigación con narraciones
infantiles escritas entre 90 y
98, las razones para la menor
frecuencia de cargas ideológicas
tipo sexismo y racismo, "pueden
encontrarse tal vez en un
proceso de desideologización que
afectaría a las sociedades
modernas. (Ruiz, 2002:251).
Usar la literatura para
transmitir determinado concepto
ideológico es nada más que usar
una opción valiosa y rica como
un simple instrumento de
convencimiento de alguna verdad
dando a la literatura un rumbo
oblicuo. Menos mal que todavía
existe el lado bueno de esa
relación ideología- narración.
Una historia es la mejor manera
de transmitir el contenido de
una información, y en eso está
su poder. Los libros tienen ese
poder. La literatura transmite a
través de sus textos algunas
nociones y conceptos necesarios
para la vida de un sujeto. Es un
agente formador por excelencia.
Ayuda a formar lectores críticos
sin que el acto de leer deje de
ser un instrumento de emoción,
diversión, placer. Los textos
pueden cumplir una función
formativa en la adquisición
explícita de las convenciones
literarias, es decir, que pueden
y deben utilizarse más allá de
su presencia como material
motivador de lectura individual.
(Colomer, 1998:115). De ese modo
la literatura por encerrar en
sus textos valores tanto
literarios como estéticos o
sociales, por proporcionar a los
jóvenes lectores una pluralidad
de lecturas, ayudando en su
formación, puede ser un buen
recurso pedagógico siempre y
cuando se tenga en cuenta su
principal función: el placer.
Bibliografía
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Yubero, et al. (2004). Valores y
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multidisciplinares. Ediciones de
la Universidad de Castilla La
mancha: Cuenca.
Libros utilizados como ejemplo:
1. Cuentos como pulgas. (2006)
Beatriz Osés
2. Las cosas perdidas. (2006)
Lydia carreras.
3. Los perfectos. (2007) Rodrigo
Avia
4. Ojo de nube. (2006) Ricardo
Gómez.
5.Óyeme con los ojos. (2006)
Cecilia Díaz.
6. Pantaleón se va. (2006) Patxi
Zubizarreta.
7. Relato de las aventuras de
Inés Saldaña y de cómo ayudó a
Colón a descubrir América.
(2007) Vicente García
8. Sola y Sincola (2006). Patxi
Zubizarreta.
Simone Sousa
Doctoranda de la Universidad del
País Vasco
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Simone Sousa 2008
Espéculo. Revista de estudios
literarios.
Universidad Complutense de
Madrid
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