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Pobreza Mundial
Robert
Weissman
ZNet
Traducido por Eva Calleja y
revisado por Miguel Montes Bajo
La solución no está en crear
más grandes negocios De Robert
Weissman Según dicen muchos, el
primer ministro británico Gordon
Brown está interesado de verdad
en la reducción de la pobreza
mundial.
Pero no tiene ninguna intención
de cuestionar las estructuras de
la economía global que generan
la pobreza, o las corporaciones
que construyen, mantienen y se
benefician de estas estructuras.
Aparentemente, tampoco es inmune
a las artificiosas nociones de
que los líderes corporativos
apoyan el desarrollo, o al
engaño de que las cumbres de
alto perfil aportan esperanza
con nuevos planes para
hacer...muy poco.
Por estas razones, a principios
de esta semana, el Reino Unido
fue testigo del espectáculo de
la cumbre Empresas Llamadas a la
Acción, que el ministerio de
Brown copatrocina con el
Programa para el Desarrollo de
las Naciones Unidas. Más de 80
directores ejecutivos de grandes
empresas se reunieron con Brown
y otros lumbreras para discutir
como pueden ayudar a alcanzar
los Objetivos de Desarrollo del
Milenio que aspiran a reducir a
la mitad la pobreza mundial para
2015. Aproximadamente dos
docenas de estos directores
ejecutivos, de Anglo America,
Bechtel, Citigroup, Coca-Cola,
De Beers, Diage, FedEx, Goldman
Sachs, GE, Merck, Microsoft, SAB
Miller, Wal-Mart y otros, han
firmado Empresas Llamadas a la
Acción, que declara, "como
líderes del sector privado,
declaramos nuestro compromiso
para enfrentarnos a esta
emergencia de desarrollo".
La premisa del evento, como dijo
Gordon Brown, era anticipar "un
nuevo enfoque - ir más allá de
estándares mínimos, más allá de
la filantropía y más allá de la
responsabilidad social
tradicional de las corporaciones
- aunque sean importantes - para
desarrollar iniciativas
empresariales a largo plazo que
movilicen recursos y talentos
que son la fuerza central de los
negocios globales".
El mantra del evento instaba a
las corporaciones a "explorar
nuevas oportunidades de negocio
que utilicen su esencial
experiencia empresarial" y que
también ayuden a impulsar el
desarrollo.
Si nos lo tomamos en sentido
literal, esto no es muy
estimulante que digamos. Según
Peter Hardstaff del Movimiento
para el Desarrollo Mundial con
sede en Gran Bretaña, todos los
directores ejecutivos "se han
puesto de acuerdo para hacer más
negocios".
Pero el problema va más allá del
hecho de que hacer negocios como
siempre - o incluso tener alguna
iniciativa de negocio orientada
a promover el desarrollo - no va
a reducir mucho la pobreza
global. El problema real es que
seguir con los negocios como
siempre es una parte central del
problema.
"En lugar de hacer a estas
empresas responsables de sus
actos", dice John Hilary,
director ejecutivo de War on
Want, un grupo contra la pobreza
con sede en Gran Bretaña. "Gordon
Brown les ha permitido que se
retraten como aliados en la
lucha contra la pobreza. El
primer ministro debería estar
dirigiendo su trabajo hacia los
problemas de pobreza y violación
de derechos humanos causados por
las empresas y no a darles vía
libre".
War on Want llamó la atención
sobre los impactos perjudiciales
para el desarrollo que tienen
muchas de las corporaciones
firmantes de Empresas Llamadas a
la Acción. El grupo ha hecho
campaña contra el gigante de la
minería Anglo American. Ha
documentado como Anglo American
se ha beneficiado de los abusos
contra los derechos humanos
asociados con las guerras
civiles en Colombia y en la
Republica Democrática del Congo.
Las comunidades mineras locales
en Ghana y Malí han visto muy
poco beneficio económico de las
operaciones de Anglo American (o
de la subida en el precio del
oro); por el contrario, dice War
on Want, las minas de esta
compañía dañan su medio
ambiente, su salud y sus medios
de vida.
Otras de las corporaciones
firmantes de Empresas Llamadas a
la Acción han dañado
directamente a los pobres a
través de sus "negocios
principales" más que lo que se
pueda compensar con negocios
orientados al desarrollo
(asumiendo incluso que dichos
negocios tengan éxito). Wal-Mart
tiene contratos con maquilas.
Bechtel intentó extorsionar y
estafar a los consumidores
bolivianos y al estado boliviano
mediante el control del
privatizado sistema de agua del
país. Merck se niega a dar
licencia a medicamentos que
salvan vidas para que se
produzcan más baratos como
genéricos.
De manera simultánea a la cumbre
de empresas de Brown, Action Aid
UK llamó la atención sobre un
importante abuso sistemático de
las corporaciones
multinacionales que socava el
desarrollo. No pagan sus
impuestos. El grupo emitió un
informe que investigaba los
pagos de impuestos de 14
empresas corporativas firmantes
de Empresas Llamadas a la
Acción. Descubrió que estas
empresas juntas están evadiendo
impuestos por más de 6.000
millones de dólares al año, si
comparamos con lo que tendrían
que pagar si lo hicieran
conforme a los índices
establecidos en EE. UU. y Gran
Bretaña. El grupo no sugirió que
las empresas estuviesen
cometiendo ninguna actividad
ilegal - hay muchísimas
estrategias legales para evitar
pagar impuestos.
El dinero que se pierde en los
países en desarrollo a través de
fuga de capital y evasión de
impuestos es muchas veces mayor
que el dinero en concepto de
ayuda que entra en los países
pobres, dice Jesse Griffith, el
autor principal del informe de
Action Aid UK.
La evasión de impuestos es un
tema fundamental ya que quita
dinero de las arcas nacionales
que de otra forma podría ser
invertido en temas sociales, y
porque refleja que los problemas
estructurales se podrían y
deberían solucionar sin
necesidad de filantropía o ayuda
internacionales.
Pero la invasión de impuestos es
una de las muchas maneras que
tienen las corporaciones de
explotar y perpetuar las
políticas económicas y los
tratados institucionales que
contribuyen a la pobreza o a
evitar que se produzca un
desarrollo auténtico.
El Movimiento para el Desarrollo
Mundial ha propuesto un desafío
de diez puntos a las
corporaciones que declaran tener
un interés en impulsar el
desarrollo global. Hizo un
llamamiento a las empresas para
que dejen de utilizar su
influencia política para
promocionar políticas que
socavan el desarrollo. Instó a
las empresas a dejar de hacer
presión para abrir al mercado a
países en desarrollo y a dejar
que estos países "utilicen las
mismas políticas de mercado que
utilizaron los países
industrializados para
enriquecerse"; dejar de demandar
reglas de patentes como las de
los países ricos en los pobres;
apoyar acciones gubernamentales
radicales, comenzando en los
países ricos, para tomar
acciones respecto al cambio
climático; apoyar códigos de
conducta vinculantes para
multinacionales, también
respecto a derechos laborales;
dejar de apoyar las
privatizaciones y
desregulaciones, incluidas las
desregulaciones financieras en
particular; dejar de hacer
presión y dejar de explotar las
lagunas legales para evadir
impuestos; y otras medidas.
Ésta no es precisamente una
agenda que los líderes de las
empresas globales vayan a asumir
pronto.
Por otra parte, no es realmente
posible que los líderes de las
empresas globales vayan a
dirigir el camino para terminar
con la pobreza mundial.
Entre otras cosas, se va a
necesitar un movimiento global,
dirigido desde el Sur, para
implementar las políticas
implícitas en la llamada del
Movimiento para el Desarrollo
Mundial.
Robert Weissman es editor de
Multinational Monitor con sede
en Washington, D.C. y director
de Essential Action.
Título original: Global Poverty.
More Big Business is not the
Solution
Gentileza:: alfaro melina
[cybermelinaalfaro@bandalibre.com]
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