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Por la recuperación del
relato popular contra la
mistificación mediática
por Néstor
Piccone
Desde el fondo de la
historia, el sujeto humano, se
define por el lugar que ocupa (o
le dejan ocupar) en las
relaciones de producción.
Y el lugar en el sistema de
producción determina su poder en
el mundo. En ese interjuego de
relaciones, los otros de
nosotros, los que más poder
ostentan son quienes desde los
Medios intentan determinar el
sentido de las acciones, saberes,
decires y hasta pensamientos de
las grandes mayorías sociales.
El fin de Siglo XX el desarrollo
del capitalismo produjo en la
aldea global la más colosal
disputa de sentido.
Las empresas multinacionales,
muchas de las cuales ostentan
rentabilidades superiores a la
mayoría de las naciones,
alcanzaron un poder que les
permite actualmente operar
dentro de los estados nacionales
con reglas propias. Se
convirtieron en Estados dentro
de los Estados. Sirva como
ejemplo la controvertida empresa
Botnia, la pastera que divide a
uruguayos y argentinos. La
rentabilidad anual de esa
empresa finlandesa es superior
al producto bruto de toda la
República del Uruguay.
De la mano del control privado
de la Comunicación, este puñado
concentrado de empresas avanzan
con un imaginario social,
cultural, económico y político
en el que la realidad se edita
inmediata y cambiante sin
historia ni contextualización.
En esa realidad, el discurso
construido naturaliza con
pretensión de verdad:
- Que los Estados nacionales
deben ceder su poder a favor de
las empresas y en contra de los
ciudadanos,
- Que la acción política no
tiene ningún valor,
- Que las nuevas formas de
organización y debate sólo
tienen validez si se reconocen a
través de los Medios, lo que no
está en los Medios no existe.
- Que las expresiones masivas y
populares son desbordes
reprimibles, pocas veces
comprensibles y por supuesto
desde el lugar del poder
mediático están sometidos a
permanentes discriminaciones. El
desocupado organizado es el
piquetero, los inmigrantes son
sudacas, en España, bolitas en
Argentina.
En esa realidad el protagonista
promovido, el héroe, es
- individualista,
- consumista,
- apolítico,
- casi perverso.
Las construcciones colectivas
difícilmente sean valoradas, el
premio es al más vivo, al
pícaro, al que no tiene código
ni los respeta.
Desde su constitución
concentrada y transnacional, la
Corporación Mediática,
ridiculiza la democracia y -por
las dudas- avanza
desnaturalizando la democracia
participativa.
Arturo Jauretche, un pensador
argentino reconocido como parte
integrante, primero del
radicalismo y luego del
peronismo (los dos movimientos
político-sociales más
importantes de la Argentina) fue
un ferviente militante social.
Jauretche incluyó entre las
zonceras, -como acostumbraba a
llamar él a la estupidez humana-
muchas de las construcciones y
clichés de los intelectuales y
la prensa.
Jauretche resolvía muy bien la
dicotomía a la que nos someten
los pensadores de los medios
esos que cuando hay un gobierno
popular gustan de llamarlo
populista, mientras reivindican
como democráticos a los
gobiernos de derecha. Decía que
los gobiernos se dividen en
nacionales o antinacionales
según defiendan el interés de la
patria o el de las empresas y
gobiernos extranjeros. La Gran
Prensa nos da ejemplos
diariamente de lo que Jauretche
llamaba zonceras, que no son
otra cosa que mentiras
pretensiosas.
Sin ninguna aspiración
socializadora, los dueños de los
Medios se concentran y además
pretenden sucederse en el
control privado de la
comunicación tal como lo hacían
las viejas estructuras
monárquicas. Intentan
naturalizar el carácter privado
de la sociedad.
En este mundo, en el que la
disputa de las significaciones,
se instala -en cada casa-
diariamente, a través de las
nuevas ofertas tecnológicas de
la comunicación, hay varias
acciones que realizar.
En principio se hace necesario
recuperar el rol de los Estados
Nacionales.
En su dimensión cultural más
extensa.
Y debe hacerse antes que sea
demasiado tarde, entre otras
cosas porque como lo demuestran
los estudios psicológicos:
- La realidad mediática
construye desde la más temprana
edad del sujeto humano nuevas
identidades virtuales.
- Los Medios compiten con las
figuras parentales
convirtiéndose en Otros tan
significativos con capacidad de
definir los modos de ser y estar
en el mundo. Por sobre los
padres y madres disputan -hora a
hora- la construcción de las
subjetividades de nuestros niños
y niñas más pequeños.
- El mundo privado y la
construcción de la subjetividad
propuesta desde las empresas
privadas de la Comunicación nos
convocan, (como lo estamos
haciendo con estas jornadas en
Caracas)
A pensar y hacer un Mundo
diferente, JUSTO, desde la
participación y participativo
desde la pluralidad de voces y
deseos.
Hoy, para alegría de las
mayorías populares,
Latinoamérica tiene gobiernos
que -a pesar de sus asimetrías-
tienen más coincidencias que
disputas.
Nunca como antes tantos
gobiernos contemporizan y marcan
la misma hora popular. Y aunque
los Medios -todos los días-
bombardean la unidad
latinoamericana, igual crece con
Evo en Bolivia, Lula en Brasil,
Fidel en Cuba, Bachelet en
Chile; Correa en Ecuador; Ortega
en Nicaragua, Tabaré en Uruguay,
Hugo Chavez en Venezuela y
Kirchner en Argentina.
Así como a fines del Siglo
pasado el neoliberalismo de la
mano de los ajustes y
privatizaciones impuso su
política de globalización del
hambre, desocupación y pobreza,
estos gobiernos latinoamericanos
a través del gradualismo o la
revolución pacífica coinciden:
En dejar atrás el
neoliberalismo, en la
construcción de nuevos estados
en la lucha por la
democratización de la
comunicación.
Esta tarea democratizadora
requiere:
- Rediscutir el rol de los
Medios de comunicación de
gestión estatal,
- Atender el desarrollo de los
Medios de gestión social y
comunitaria
- Legislar a favor del derecho a
la información y la libertad de
expresión y, Articular esas
expresiones a nivel de la
región. Tal como se expresa en
Telesur y con los debates que se
impulsan en la Reunión
Especializada de Comunicación
Social del MERCOSUR.
*[...]*
*EL CAMBIO ES CULTURAL*
Cuando las nuevas tecnologías de
la comunicación extienden su
poder hasta el rincón más íntimo
de construcción social del
sujeto humano, la disputa de
ideas no puede quedar atada a
las decisiones de quien se
propone como exclusivo emisor,
dueño del único pensamiento
posible:
*La batalla de la Comunicación
es la madre de todas las
batallas.*
Es la historia de la humanidad y
su futuro lo que está en juego.
En la batalla de las ideas se
dirime si marchamos hacia un
mundo donde se respeta la
diversidad cultural y los
caminos que los pueblos eligen
para vivir mejor.
La creatividad o dependencia del
sujeto humano se pone en juego
todos los días, todo el tiempo a
través de los Medios.
Mientras la mayoría de los
Medios le hace creer a la gente
y a los propios periodistas que
la realidad son las sombras que
se proyectan sobre el fondo de
la caverna, las emisoras de los
estados nacionales recuperados,
las frecuencias en manos de la
comunidad y la gente real son
quienes pueden revertir este
orden de cosas. Es un cambio
cultural el que hay que producir
desde y con los Medios; está en
juego la verdad de la historia,
el presente que vivimos y el
futuro que disputamos.
Una de las primeras tareas, casi
docentes, es socializar una
información fundamental: TODOS
LOS MEDIOS SON PUBLICOS* *
*[...]*
Para desmitificar hay que
recuperar el relato.
Los pueblos, las naciones, las
integraciones de pueblos y
naciones como la Patria Grande
Latinoamericana construyen sus
mitos fundacionales, son los que
le sirven para crear un relato
que le de identidad, que
corporice y sintetice sus ideas
y proyectos de trascendencia, de
esperanza, de bienestar.
Son la expresión simbólica de
sus sueños.
Los Medios de Comunicación
privados y transnacionalizados
trafican la realidad de nuestros
pueblos, donde antes era la
noticia y la construcción de la
verdad hoy está la mentira y la
desinformación, donde estaba el
entretenimiento está el
pasatismo y la chabacanería.
Trocan la necesaria construcción
mítica por la mistificación de
la realidad.
Falsifican la realidad, cubren
la verdad con el velo de la
tergiversación y el engaño.
El Sur de América está
re-significando los sueños de
sus padres fundadores, los de
Martí, Sandino, Tupac Amaru,
Artigas, San Martín, Bolívar.
Aunque todos los Medios deberían
contribuir con su rol de
servicio público y derecho
humano, la realidad compromete a
los Medios Públicos de gestión
estatal, social, comunitaria a
construir un relato de justicia
social, liberador, pleno de
esperanza.
El mensaje desde el Sur de
América al mundo es los pueblos,
juntos estamos haciendo un
destino que merezca ser vivido.
Otro mundo es necesario y lo
estamos haciendo posible.
*Néstor
Piccone es periodista. Lic.
Psicología. Secretaría de Medios
Públicos de Argentina.
http://www.defensahumanidad.cult.cu/artic.php?item=2988
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