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Niñez y consumo
Frei Betto
El 2º Foro Internacional
Niñez y Consumo tendrá lugar en
la capital paulista entre el 23
y el 25 de setiembre, en el
Instituto Itaú Cultural. En tres
noches de trabajo serán
discutidos el consumismo
infantil y sus consecuencias.
En la primera noche se hará el
lanzamiento del documental
“Niñez y consumo”. En las otras
habrá debates sobre “Publicidad,
educación e infancia” (día 24) y
“Sociedad de consumo” (día 25).
La última noche será presentado
el video de actividades
pedagógicas desarrolladas con
niños del proyecto “Educando en
la periferia”, del Instituto
Alana. En él un grupo de niños
reacciona ante la pregunta:
“¿Cómo sería una vida sin
publicidad?”
Incluso habrá, el día 22, un
workshop destinado
exclusivamente a periodistas. El
objetivo es pasar a los
profesionales del área los
fundamentos, los puntos
polémicos sobre la temática del
consumismo, los nuevos enfoques
sobre el tema, y alertarlos
sobre las diferentes maneras de
realizar la cobertura
periodística sobre el asunto.
No es fácil atraer a los niños
al mercado de consumo. Dotados
de imaginación y creatividad,
ellos son capaces de hacer un
caballo de un palo de escoba o
un castillo de un puñado de
arena. Para la lógica del
mercado, sin embargo, el niño
tiene dos ventajas como
consumidor: no tiene
discernimiento y seduce al
adulto. Yo llegué a los trece
años sin que el factor dinero
entrase en mi vida. Es el día de
hoy que no sé la marca de tenis
que usaba. Lo máximo de consumo
era pedirle a mi padre que
trajera, al regresar del
trabajo, una caja de clavos para
fijar mi carrito de ruedas.
¿Cómo hacer que el niño se
vuelva consumista? Uno de los
recursos más utilizados es la
erotización precoz. Vea los
trajes de las presentadoras de
programas de TV destinados al
público infantil. Si se logra
que los niños empiecen a
pintarse la cara ante el espejo
a los 4-5 años; a prestar
demasiada atención al propio
cuerpo; a preocuparse por la
marca de tenis o de ropa, esos
niños precozmente erotizados
manifiestan ademanes de adulto,
vocabulario de adulto, deseos de
adulto. Ellos son
sicológicamente ‘adultos’ y
biológicamente infantiles.
Al llegar a la pubertad el
cuerpo despierta y la conciencia
se cambia de la fantasía a la
realidad; entonces ellos,
inseguros, procuran alargar la
fantasía. De ese modo se vuelven
vulnerables a las drogas. Las
drogas cumplen ese papel de
prolongar la fantasía en
adolescentes inmaduros,
‘educados’ para ser consumidores
precoces.
Uno de los fenómenos más
destacados del neoliberalismo es
que, antes, al vestir una camisa
la persona daba valor al tejido,
humanizaba el tejido al usarlo;
hoy, por el contrario, es la
camisa, con su marca, quien
imprime valor a la persona. Y el
valor de ésta es tanto mayor
cuantas más marcas ostenta. Si
llega a pie a su casa tiene
valor Z; si llega en un BMW
tiene valor A. La mercancía que
lo reviste agrega más o menos
valor. Ésa es la cosificación
del ser humano.
Para evitar tales deformaciones
el Instituto Alana creó en el
2006 el proyecto “Niñez y
consumo”, que trata de fomentar
en la sociedad la conciencia
crítica en cuanto al consumo de
productos y servicios para niños
y adolescentes, de modo que se
evite, en la medida de lo
posible, la mercantilización de
la infancia y de la juventud, la
cultura de la violencia, el
excesivo materialismo, el
desgaste de las relaciones
sociales, etc.
El Alana fiscaliza la publicidad
orientada a niños y jóvenes,
acepta denuncias y toma medidas
legales ante los órganos
competentes para eliminar
anuncios que deseducan a las
nuevas generaciones.
Son muchos los ejemplos de la
TV: en la playa un grupo de
niñas suspira al ver un galán
adulto que calza sandalias de
dedo (erotización precoz); dos
niños de diez años hipnotizan a
su madre para que compre en un
determinado comercio (inversión
de valores); una cría de
cachorro empuja con el hocico el
columpio con un niño
(explotación de la credulidad
infantil y falta de seguridad);
jolgorios asociados a la compra
de golosinas (estímulo para el
consumo excesivo de alimentos);
niños en un vehículo son
calmados por el reproductor de
dvd colocado en el techo del
auto (desprestigio del papel
educativo de la familia y
sobrevaloración de la
tecnología).
Los niños no deben ser objeto de
anuncios publicitarios. Para que
se conviertan en adultos sanos
lo que necesitan es afecto,
estima, respeto (conciencia de
sus límites) y sumergirse en su
propio universo onírico.
(Traducción de J.L.Burguet)
- Frei
Betto es escritor, autor de
“Fogoncito, culinaria en
historias infantiles”, junto con
Maria Stella Libanio Christo,
entre otros libros.
ALAI,
América Latina en Movimiento
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